Berlín 1989

Este año se celebra el 30º aniversario del «Lunes de Leipzig», 9 de octubre de 1989, que fue la primera gran manifestación pacífica, sin que la Stasi y la policía intervinieran, en torno a la Iglesia de San Nicolás (Leipzig) en defensa de la democracia en la República Democrática Alemana (RDA). La película «La vida de los otros» (2006) recoge, de forma magistral, cómo la Stasi vulneraba los derechos y libertades fundamentales de las personas «sospechosas» de ser enemigas de la RDA. Sin el Lunes 9 de octubre de 1989 no se hubiera producido la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de ese mismo año.

Después de la II Guerra Mundial se produce la ocupación de Alemania por los Aliados hasta la creación de la República Federal de Alemania (RFA) en 1949. Sin embargo, seguirá dividida por los soviéticos con la República Democrática Alemana hasta 1990. Alemania consolida su sistema político con la Ley Fundamental de Bonn (1949), que no permite ninguna modificación constitucional que afecte a la protección de la dignidad humana o a la propia estructura del Estado. El Tribunal Constitucional declaró inconstitucionales dos partidos políticos radicales en los años cincuenta (SRP en 1951 y KPD en 1956). Es un acierto que la sede del máximo intérprete de la Ley Fundamental sea Karlsruhe (siempre hemos defendido que los órganos constitucionales españoles deberían estar en diferentes ciudades porque de esta forma también se crea conciencia de nación con la presencia del Estado). El sistema constitucional alemán es un ejemplo para España porque en las numerosas reformas constitucionales ha sido capaz de integrar la adecuación a las nuevas realidades sin poner en peligro la unidad y estructura del Estado.

Casi tres millones de alemanes huyeron de la RDA a la RFA. Por esta razón, se construyó el Muro de Berlín en 1961, que se convertiría en el símbolo de la Guerra Fría, aunque consideramos más adecuada la expresión «Paz Fría e Incómoda» de la filósofa Hannah Arendt. Permanece imborrable en nuestra memoria el discurso del presidente Kennedy en Berlín (1963): «Hace dos mil años, el mayor orgullo era reconocerse como Civis romanus sum (cita de Cicerón en In Verrem). Hoy, en el mundo libre, el mayor orgullo es decir Ich bin ein Berliner. Hay muchas personas en el mundo que realmente no comprenden, o dicen que no comprenden, cuál es la gran diferencia entre el mundo libre y el mundo comunista. Decidles que vengan a Berlín».

La caída del Muro de Berlín en 1989 fue el paradigma del colapso del comunismo en Europa. Sin embargo, debemos recordar dos intentos previos en defensa de la democracia en Europa del Este. En primer lugar, la Primavera de Praga en Checoslovaquia (1968), y, en segundo lugar, «Solidaridad» liderado por Lech Walesa en Polonia (1980). Polonia es el Estado que más ha sufrido por el nazismo y el comunismo durante el siglo XX en Europa; sin embargo, nunca perdió su vitalidad y esperanza. San Juan Pablo II es el mejor ejemplo de ese espíritu polaco. La Fundación Pontificia «Ayuda a la Iglesia Necesitada» destacaría por su firmeza en defensa de la libertad religiosa durante la Ostpolitik del Vaticano.

El principal protagonista de la Reunificación fue la madurez y la generosidad de la sociedad alemana, con la colaboración de una generación inolvidable de políticos. El 9 de noviembre de 1989 Alemania se reconcilia con Occidente, y supera otro 9 de noviembre, esta vez de 1938, cuando los nazis atacaron sinagogas y empresas judías en la «Noche de los Cristales Rotos». El canciller Kohl se convirtió en un estadista europeo como Carlomagno (siglo IX) y el cardenal Gil de Albornoz (siglo XIV). Unamuno afirmaba acertadamente en su «Diario íntimo» que el objetivo del hombre debe ser «salvar el alma» frente a la vanidad de «dejar un nombre»; sin embargo, en el caso del canciller Kohl, además de salvar el alma de Alemania, dejó un nombre en la Historia, y no por vanidad, sino porque supo interpretar con mirada profunda la cultura y el espíritu europeos a través de los valores de la Antigüedad Clásica, el Derecho Romano, el Cristianismo y la Ilustración que configuran la Unión Europea. Defendía una Alemania europea y no una Europa alemana. Como afirma el pensamiento quintasiano, el ideal verdadero de la vida del hombre es crear formas relevantes de unidad. El presidente Reagan pronunció un brillante discurso en la Puerta de Brandenburgo (1987) en el que instaba al presidente Gorbachov a derribar el Muro de Berlín porque sabía que tenía un nuevo concepto de las relaciones internacionales entre el Este y el Oeste, que se basaba en el diálogo y búsqueda de la paz, y no el enfrentamiento de las últimas décadas. Por esta razón, el presidente soviético recibió el Premio Nobel de la Paz. La política exterior de España durante esos años se caracterizó por su ejemplar compromiso con la Reunificación alemana y la Unión Europea. El canciller Kohl y el presidente Gorbachov recibieron el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional y el Premio Europeo Carlos V en España.

La mítica canción «Libre» de Nino Bravo está inspirada en Peter Fechter que fue la primera persona asesinada cuando intentaba saltar el Muro de Berlín en 1962: «Tiene casi veinte años y ya está cansado de soñar, pero tras la frontera está su hogar, su mundo y su ciudad. Piensa que la alambrada solo es un trozo de metal, algo que nunca puede detener sus ansias de volar. Libre como el sol cuando amanece, yo soy libre como el mar. Libre como el ave que escapó de su prisión y puede, al fin, volar». Recordamos con profunda emoción el 11 de noviembre de 1989 cuando Mstislav Rostropóvich -símbolo del compromiso de los intelectuales rusos con la libertad- se sentó delante del Muro de Berlín y sin previo aviso interpretó la suite para violonchelo número 2 de Bach. El positivismo jurídico debe reconocer los derechos que siempre ha defendido el Derecho Natural o Derecho Constitutivo, como la dignidad de la persona y la libertad, previo a toda intervención humana, cuyo fundamento es la Ley Natural y la propia realidad humana. Cualquier sistema político que no los proteja en su ordenamiento jurídico, terminará desapareciendo.

Guillermo Velasco Fabra es Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *