Casa con dos puertas…

Cuando un Gobierno anticipa las elecciones generales -excepto si sus perspectivas son brillantes- está confesando problemas graves. Y, además, lo sensato es agotar las legislaturas. Pero… Suárez adelantó en 1979, Calvo Sotelo en 1982, Felipe González en 1996, y ahora Zapatero. Cierto que el adelanto es casi técnico (cuatro meses), pero también es un triunfo del PP que lo exigía desde hace tiempo alegando que la situación es insostenible. ¿Por qué anticipa, pues, Zapatero si podía aprobar los presupuestos del 2012 con el PNV? En mi opinión por tres razones fundamentales.

La primera es política. Al renunciar a volverse a presentar, y al surgir un candidato con una fuerte personalidad, había el peligro de una fase de bicefalia. Zapatero ya no tenía fácil tomar decisiones porque es un pato cojo (como se dice en Estados Unidos del presidente en el último periodo de su mandato). Rubalcaba no podía mandar, pero tampoco debía quedar prisionero del pasado. Y el programa (por fuerza algo novedoso) del candidato iba a girarse en contra. ¿Por qué el Gobierno socialista no adopta ya las medidas que pregona el candidato? El PSOE podía llegar así a una confusión suplementaria. Cierto que Aznar convivió bien con el Rajoy candidato, pero entonces se sabía quién cortaba el bacalao, lo que erosionó al aspirante y contribuyó a su derrota. El viejo proverbio castellano lo dice: casa con dos puertas mala es de guardar. Al PP no le fue bien la bicefalia Aznar-Rajoy y al PSOE no le convenía la Zapatero-Rubalcaba.

La segunda razón es mas económica. La política de rigor de Zapatero-Salgado, adoptada en enero-mayo del 2010, ha funcionado. España no es Grecia. Ni Portugal o Irlanda. El déficit público se ha corregido y ha habido reformas (pensiones, mercado del trabajo, cajas de ahorros). España ha hecho sus deberes, pero la cohesión de la zona euro sigue amenazada. Y aunque en las últimas semanas el diferencial del bono italiano con el alemán ha empeorado más que el español, la tormenta sigue. Y la inestabilidad financiera en EEUU puede subir hasta las elecciones presidenciales de noviembre del 2012. En este clima -con el PP y sectores influyentes exigiendo el anticipo electoral-, mantener la opción de marzo era temerario. Cualquier accidente podía conducir a una catástrofe y el PSOE sería el culpable. Y ahí estaba ayer la injustificada amenaza de rebaja del rating de España por Moody’s.

Al fijar una fecha relativamente alejada -20 de noviembre-, Zapatero puede esgrimir que no actúa por necesidad (o interés partidario), sino para eliminar incertidumbres en un momento de confusión. Solo es verdad a medias.

Porque la tercera razón es que hoy hay datos menos malos para los socialistas. Tras el terrible varapalo de las municipales (el PP de Rajoy, con 10 puntos, dobló la ventaja del PP de Aznar en 1995), la encuesta del CIS indica que el PP ha dejado de subir (baja un punto desde enero) y -más relevante- el PSOE recupera electores, 2,6 puntos en un trimestre, con lo que la ventaja del PP baja de 10,4 puntos en abril a 7,1 en julio. Es todavía mucho, pero Rubalcaba le saca 10 puntos a Rajoy cuando se pregunta sobre el preferido como presidente. Y supera al candidato popular en casi todo (eficacia, capacidad de diálogo, comprensión de los problemas, capacidad negociadora, honestidad y visión de futuro).

Incluso la vicepresidenta Salgado -que tiene la dura tarea de usar las tijeras- obtiene mejor nota que el candidato popular (3,79 contra 3,58). Aunque la economía será la madre del cordero y en este terreno la última encuesta de El País daba la victoria a Rajoy sobre Rubalcaba.

Pero en economía y en empleo tampoco estamos en el peor momento. La Encuesta de Población Activa del segundo trimestre, conocida ayer, pero que el Gobierno debía intuir, muestra una fuerte recuperación del empleo (158.000 nuevos puestos de trabajo) que se traducen en 76.000 parados menos porque sube la población que quiere trabajar. Cierto que el segundo trimestre suele ser favorable y que hay mucha estacionalidad (temporada turística), pero el empleo no aumenta solo en los servicios, sino que ha habido también 39.000 nuevos empleos en la industria.

Por estas razones Zapatero y el candidato se tiran a la piscina. No lo tienen fácil, pero Rubalcaba es un gran profesional que luchará a fondo. Rajoy tiene todas las encuestas a favor y el acoso y derribo a Zapatero ha funcionado. Es el más probable nuevo presidente, pero el negativismo de los últimos ocho años no le beneficia. El 77,5% de los españoles tiene en él nula o poca confianza (solo cuatro puntos mejor que Zapatero), mientras que Rubalcaba le saca 15 puntos de ventaja.

Los partidos nacionalistas (PNV y CiU), que no han atravesado mal los ocho años socialistas sin mayoría, solo apuestan a que no vuelva la absoluta y convertirse así en aliados imprescindibles del nuevo Gobierno. Confían en que Rubalcaba evite la mayoría absoluta del PP para poner luego un alto precio a apuntalar a Rajoy, si gana con la misma incomodidad que Aznar en 1996. Mientras, Cayo Lara sueña con la revolución pendiente.

Joan Tapia, periodista.

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