Caso Rato: ¿Justicia poética? Justicia, al fin y al cabo

Ahora que hemos conocido que el Supremo ratifica la sentencia contra Rato y cía. y que muy probablemente acabarán en la cárcel, quiero hacer memoria. El lunes 7 de mayo de 2012 se hizo pública la dimisión de Rodrigo Rato al frente de Bankia, ese mismo día se acordó nacionalizar la entidad y el 25 de mayo se aprobó la concesión de un rescate de 19.000 millones de euros. En una democracia de calidad los representantes ordinarios del Estado lideran la lucha contra la impunidad promoviendo la investigación de hechos tan sospechosos y tan dañinos como los acaecidos desde que se politizaron los órganos de las Cajas. Pero como quienes tenían la obligación de actuar no lo hicieron, tras la imposibilidad de lograr el apoyo de un solo grupo para constituir una comisión de investigación en el Congreso Andrés Herzog propuso presentar una querella contra todos los responsables del escándalo Bankia.

Y el día 11 de junio interpusimos una querella criminal ante la Audiencia Nacional contra Rodrigo Rato y contra todos los que formaban el Consejo de Administración de Bankia y BFA cuando la citada entidad salió a Bolsa, así como contra las propias entidades citadas por resultar civil y penalmente responsables de los hechos que en la citada querella se detallan.

Los medios de comunicación apenas nos prestaron atención cuando Andrés y yo nos presentamos en el Registro de la Audiencia Nacional con los voluminosos escritos acusatorios contra algunas de las personas más poderosas de España. Supongo que creyeron que todo quedaría en nada, como era costumbre en España. Pero el 4 de julio de 2012 el juez Andreu la admitió íntegramente y por los mismos presuntos delitos señalados por los querellantes. Y entonces saltaron las alarmas. Y entonces sí que se leyeron la querella; y entonces sí que empezó a cerrarse el cerco alrededor de UPyD.

Recuerden la imagen de las primeras declaraciones de los imputados, empezando por el señor Rato: una sala pequeña de la Audiencia Nacional, un abogado de la acusación, Andrés Herzog, el fiscal (casi siempre de parte de los imputados) y los abogados de la defensa, dos o tres por cada uno de los treinta imputados.

¿Se imaginan si ese espectáculo hubiera tenido como protagonista a un partido «favorito» del régimen? Bueno, sé que es una pregunta retórica porque un partido así nunca hubiera hecho tal cosa. Pero imagínense qué hubiera pasado en España si los poderosos, los que hacen negocios y nombran presidentes sin presentarse a las elecciones, hubieran visto a UPyD con simpatía o con mera neutralidad: hubiéramos abierto telediarios cada día. Y toda España se hubiera enterado quién era UPyD y quién es Andrés Herzog.

Bueno, pues así las cosas y con la querella Bankia en marcha, haciendo amigos entre los que controlan el país, decidimos impulsar otra querella contra los responsables de haber organizado la estafa de las Preferentes. Y la presentamos ante la Audiencia Nacional el 15 de abril de 2013. Y el día 10 de junio el juez Andreu admitió la querella en todos sus términos, pero dejó fuera de la imputación a quienes fueran en su día los máximos responsables de la Comisión Nacional del Mercado de Valores y del Banco de España, Julio Segura y Miguel Ángel Fernández Ordóñez, nombrados ambos por el Gobierno de Zapatero.

Pedimos prisión para Rato en diciembre 2014 y nos fue rechazada en un auto en el que el juez Andreu nos acusaba de «afán de notoriedad». Pero la cosa siguió su curso, y aquí estamos: con sentencia condenatoria de la Audiencia Nacional y ratificada por el Tribunal Supremo. A pesar de que pueda parecer una victoria pírrica porque quienes impulsamos esa batalla por la decencia democrática estamos fuera de las instituciones lo importante es que la lucha empieza a dar sus frutos. Y aunque no sabemos como acabará todo, lo cierto es que el caso Rato no hubiera existido si no existiera el caso Bankia; y este no existiría si no hubiera existido UPyD y, particularmente, si no existiera Andrés Herzog.

Sirva este artículo para recordar, hoy que la política está tan denostada, que no todo es piratería o egoísmo, que siempre ha habido y habrá políticos que actúan pensando en su país antes que en su futuro. Y también como ejemplo de que aunque en la vida rara vez triunfan a la vez las ideas y las personas que las representan lo importante es que triunfen las buenas ideas y se haga justicia… aunque sea poética.

Rosa Díez, cofundadora de Basta Ya! y de UPyD.

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