Catalunya ha dicho hacia dónde quiere ir

Por Artur Mas, presidente de CiU (EL PERIÓDICO, 02/10/05):

Catalunya ya ha hablado. Y lo ha hecho alto y claro. Ha dicho qué es y hacia dónde quiere ir. La unanimidad que se vivió en el Parlament legitima sin fisuras el nuevo Estatut. Los 120 votos a favor dibujan con nitidez el horizonte de futuro de nuestro país, los objetivos nacionales para las dos próximas décadas. La del viernes fue una jornada histórica, cargada de emotividad para todos los catalanistas que hemos podido participar en el nacimiento de una nueva realidad, la que nos marca el Estatut que acabamos de aprobar. Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Consensuar el futuro que queremos para Catalunya ha sido un proceso complejo, tanto por la importancia de los objetivos como por las diferentes sensibilidades de que partíamos los grupos parlamentarios. Han sido 20 meses, pero ha merecido la pena. Evidentemente, han sido 20 meses de duras negociaciones, pero el país se lo merecía. Por ello hoy el mérito es de todos. Y el Estatut, es el Estatut de Catalunya. No de unos o de otros. No el de unas ideologías o de otras. Es el Estatut de Catalunya. Y lo podemos decir más alto pero no más claro. Con todo, detrás de la unanimidad final ha habido el trabajo previo de los partidos. Y la contribución de CiU ha sido, nadie lo podrá negar, esencial. Tanto por la fuerza que nos daban nuestros 46 diputados, como por la firmeza con que hemos actuado y que ha permitido dibujar un referente de país ambicioso.

En CiU asumimos la responsabilidad que la fuerza parlamentaria nos daba y la hemos ejercido hasta el último segundo de la negociación. Dijimos desde el primer momento que queríamos dar el sí al nuevo Estatut, pero que también estábamos dispuestos a dar el no si entre todos no éramos capaces de marcar el horizonte de país que Catalunya necesitaba, un horizonte ambicioso. Un horizonte que debía pasar, inexcusablemente, por una nueva financiación que asegurara la viabilidad de Catalunya como país. Y aquí sí nos mantuvimos firmes. Lo que no significa intransigentes. La autolimitación no podíamos contemplarla ni como posibilidad remota. Por patriotismo y por fidelidad al pueblo catalán. Porque queríamos que la mayor parte de nuestro dinero se quedara en Catalunya. Desde CiU apostamos desde el principio por una fórmula que reforzara y blindara el Govern como máxima expresión de la soberanía política y fiscal de Catalunya. Y esto significaba que la Generalitat dispusiera de los elementos legislativos y financieros necesarios para gestionar tanto los recursos propios como recursos del Estado. Hoy estamos satisfechos. Porque tras las duras y largas negociaciones, el pastel está en Catalunya. Por primera vez, la visión de Ramon Trias Fargas de que los catalanes tenemos derecho a disponer y gestionar nuestro propio dinero será una realidad. Lo dice y lo avala el nuevo Estatut. Son ejemplo de ello la creación de la Agencia Tributaria catalana o el hecho de que la Generalitat gestione y recaude todos los impuestos que se pagan en Catalunya y participe en la fijación del tipo impositivo. Por ello CiU, pese a estar en la oposición, dio el sí. Un sí comprometido y que no deja lugar a dudas: hemos puesto los objetivos de país por delante de los de partido. ¿Y ahora qué? Hemos ganado la batalla de Catalunya y hay que ganar la batalla de Madrid. Cambiarán los actores y los escenarios, pero no el compromiso de CiU con el Estatut y el país. El texto aprobado irá a las Cortes para obtener su visto bueno, un paso imprescindible que no será fácil y en el cual los socialistas tendrán la responsabilidad que en Catalunya ha tenido CiU.

AHORA lo que corresponde, pues, es hacer valer la unanimidad que hemos conseguido, explicarnos y hacernos respetar. Porque Catalunya nunca ha dado la espalda a España y España no puede dar la espalda a Catalunya. Tenemos que ir a Madrid sin miedo e ir todos a una. Porque este proceso lo hemos iniciado juntos y deberíamos terminarlo igual. Por eso pido unidad de acción en las Cortes; allí debemos estar todos. Madrid, pues, es nuestro próximo horizonte, pero no debemos olvidar que quien tendrá la última palabra será el pueblo catalán, porque en él recae la soberanía de Catalunya. Sólo cuando los catalanes den el sí definitivo a través de un referendo, el Estatut comenzará a caminar para construir la Catalunya del futuro. Y para hacer realidad los anhelos de un pueblo, el catalán, que desde hace generaciones defiende su identidad. Y el nuevo Estatut, que es un buen Estatut, será la herramienta que lo hará posible. Catalunya ha hablado alto y claro. Camina con paso firme hacia su futuro.