Monarquía (Continuación)

Conocí a Don Juan Carlos de Borbón hace casi 70 años. Él acababa de llegar a Estoril, donde habían fijado su residencia sus padres, los condes de Barcelona. Yo vivía en Lisboa, donde mi padre era embajador de España. Así que tuvimos una estrecha relación desde niños que seguimos manteniendo. Mi padre y el suyo se entendieron muy bien, los dos era marinos profesionales y compartían la vela como pasión y deporte. Por eso tuve el honor y la satisfacción de compartir desde entonces extraordinarias vivencias que me han enseñado el lado humano de Don Juan Carlos al margen de su perfil oficial y protocolario.…  Seguir leyendo »

Desde luego, vivimos tiempos de crisis. Por un lado, la actual crisis económica –cuyo mayor exponente son los seis millones de parados de nuestro país– no ha dejado de golpear a la mayor parte de la ciudadanía. Jóvenes y mayores, con o sin experiencia, tienen dificultades para llegar a fin de mes y las tasas de pobreza relativa se han disparado.

Por el otro, cuando un régimen político entra en descomposición, el ritmo de los acontecimientos se acelera y se pierde la capacidad de garantizar la estabilidad. Las últimas elecciones europeas sugieren que los dos principales partidos que llevan gobernando nuestro país desde el año 1982 han perdido la confianza de la ciudadanía, y ambos son incapaces de ofrecer un proyecto de futuro que genere ilusión y confianza entre los ciudadanos de este país.…  Seguir leyendo »

La abdicación del Jefe del Estado es un hecho de amplia trascendencia histórica. Ante ello, IU plantea la necesaria convocatoria de un referéndum entre Monarquía y República o, lo que resulta similar, entre Monarquía y Democracia. No somos súbditos sometidos bajo un derecho de sangre anacrónico en un país avanzado ya bien entrado el siglo XXI. Somos ciudadanos y ciudadanas libres.

Ese referéndum debe ser el inicio para desarrollar un proceso constituyente. No es otra cosa que dar los pasos para construir un nuevo proyecto de país. Este proceso debe incluir participación decidida, democracia y derechos sociales; derechos reales al trabajo, a techo, a la educación, a la salud, en definitiva, a una vida digna.…  Seguir leyendo »

Tendremos mucho tiempo y también muchas oportunidades para valorar con objetividad el papel que ha jugado el Rey Juan Carlos en la Historia de España; y probablemente sólo quienes nos sucedan generacionalmente podrán hacerlo en las condiciones que se requieren para realizar un veredicto final cargado de la necesaria ecuanimidad. Aun así, trasladaré en unas líneas la visión personal de este tiempo de Monarquía constitucional.

En 1975, cuando Juan Carlos empezó su reinado, yo tenía 15 años. También entonces comenzó mi compromiso político con la democracia y el socialismo. Juan Carlos I ha sido, pues, el único Jefe de Estado que he conocido en mi vida adulta.…  Seguir leyendo »

Cuando ayer el Rey Don Juan Carlos comunicó a todos los españoles su decisión de renunciar a la Corona, muchos extremeños recordamos cómo sin la contribución de la Monarquía iniciativas únicas que sitúan en el mapa a Extremadura como la Feria Internacional de Zafra, el Premio Carlos V o el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida no serían referentes, como lo son hoy, en todo el mundo.

Nosotros somos un pueblo que tiene mucha historia y buena memoria. Del reinado de Juan Carlos I podemos extraer que la Monarquía parlamentaria nos ha permitido el periodo de mayor estabilidad institucional, política, económica y social de nuestros más de 500 años de historia como nación.…  Seguir leyendo »

La estabilidad. De entre todas las virtudes que nos ha legado el Rey Don Juan Carlos a todos los españoles durante sus 39 años de reinado, la más importante, la que ha de perdurar en el tiempo sin ninguna duda, será la estabilidad institucional.

A partir de la estabilidad, España es el país que es hoy: la quinta economía de Europa y un ejemplo mundial de desarrollo democrático en las últimas cuatro décadas. España es un país moderno, próspero y con futuro. España es una democracia madura porque ha sabido ser una democracia estable, garantizada por nuestra Constitución.

Don Juan Carlos, con su ejemplo y su responsabilidad, con su amor a España, ha sido el Rey de todos los españoles.…  Seguir leyendo »

En el día de ayer, vivimos un día para la Historia de España. El Rey de todos los españoles presentó formalmente su abdicación tras 39 años de servicio al país.

Con la abdicación de Don Juan Carlos se cierra el que haya sido, probablemente, el mayor período de prosperidad de nuestro país y de nuestra Monarquía constitucional. El Rey supo auspiciar en España, tras 40 años de dictadura, un proyecto común y visionario. La moderación frente a las exaltaciones, la ponderación frente las urgencias y el supremo interés común frente a los que han pretendido sembrar discordia, han sido premisas naturales del que ha venido a llamarse juancarlismo.…  Seguir leyendo »

Cuando ayer hablé con el Rey Juan Carlos I, antes de que se difundiera la noticia de su abdicación, el primer sentimiento que me vino a la mente, como pienso que le sucedió a muchos españoles, fue el de sincera y profunda gratitud. Como presidente del Congreso de los Diputados pienso que debo dar las gracias al Rey, sobre todo por haber tenido la firme voluntad de hacer de España un país democrático, con un marco de convivencia en el que todos cupiesen y en el que hubiese espacio para todas las opciones ideológicas y personales. Pero quiero también darle las gracias por haber mantenido permanentemente, a lo largo de sus años de reinado, el esfuerzo por lograr la concordia entre todos los españoles y por ofrecernos un punto común de encuentro.…  Seguir leyendo »

En esta época presidida por la instantaneidad de los 140 caracteres, en la que tantas veces da la impresión de que los mensajes prevalecen sobre las ideas, y en la que lo actual parece confundirse con lo esencial, con todo eso, aún siguen produciéndose acontecimientos que sirven para recordarnos que nuestra Historia es mucho más que una simple sucesión de instantes y que, por debajo de lo meramente contingente, se encuentran las claves que debemos ser capaces de desentrañar, si de verdad aspiramos a una mínima comprensión de nuestra realidad.

La noticia de la abdicación del Rey Don Juan Carlos pertenece, sin duda, a esa categoría de acontecimientos trascendentales, pues, por encima de cualquier otra consideración, sirve para recordarnos que la Monarquía constitucional es indisociable de las casi cuatro décadas que España ha recorrido, exitosamente, desde un régimen sin libertades hasta la democracia consolidada que es hoy; una democracia que, por supuesto, es perfectible en muchos aspectos como todas lo son, pero que nos sitúa entre los países más avanzados del mundo.…  Seguir leyendo »

Felipe de Borbón, que muy pronto será conocido como Felipe VI, ha sido siempre un Príncipe al que le gusta manejar bien los tiempos, que mira y trabaja a largo plazo. Un hombre convencido de que todo tiene su momento y su tiempo bajo el cielo, como asegura el Eclesiastés. Será, quizá, porque es plenamente consciente de su trascendental papel en la Historia, de la tarea que le corresponde hacer. Así lo sabemos y lo sentimos quienes hemos tenido el privilegio y el honor de compartir tantas e intensas horas a su lado en Asturias.

En su convicción de que su papel institucional es una complicada y comprometida responsabilidad, la prudencia es su norma, pero también la determinación.…  Seguir leyendo »

Desde antes de su instauración a la muerte de Franco Bahamonde, en momentos nada fáciles, hasta ayer, en que el Rey hizo pública su resolución de abdicar, la Monarquía no ha dejado de suscitar el interés de la opinión pública. Podría considerarse normal puesto que se trata de la forma política del Estado español. Pero es notorio que en Francia no se habla gran cosa de la república, sino que se da por sobreentendido que es la forma política propia; ni en Estados Unidos se habla demasiado del federalismo, una vez que la Guerra de Secesión, hace siglo y medio, liquidó el asunto.…  Seguir leyendo »

No quisiera que escribir esta nota de urgencia desde Buenos Aires condicionara su contenido, pero no va a ser fácil. Las ciudades son en gran medida lo que estamos esperando encontrar en ellas, y en la capital argentina el viajero cree encontrar argumentos para la nostalgia en todos sus rincones. Un acontecimiento histórico como el de la abdicación del Rey puede ser abordado desde múltiples perspectivas —políticas, históricas o institucionales, por señalar algunas de las que se pondrán en el primer plano en este momento—, de la mayor importancia todas ellas. Pero, junto a ellas, y sin que alcancen ni mucho menos la misma visibilidad, es probable que un comentario, una reacción o una sensibilidad recorra gran parte de las conversaciones que en las primeras horas tendrán lugar.…  Seguir leyendo »

Escuché el primer discurso del rey Juan Carlos, el de su proclamación a fines de 1975, en un café de la playa catalana de Calafell, en compañía de Carlos Barral, de Juan Marsé y del Moreno, un pescador de historia anarquista y republicana. Brindamos con cava por la indudable intención democrática del discurso, pero tengo la impresión de que el Moreno, en lugar de brindar, se quedó murmurando algo entre dientes.

Años después, al conocer al Rey en persona, me infundió un sentimiento de simpatía, de naturalidad, de comunicación no calculada ni complicada. En la comida reciente del Premio Cervantes, me palmoteó en forma amistosa y creo que reanudamos esa relación, que se caracterizaba por su tono natural.…  Seguir leyendo »

El reinado de Juan Carlos de Borbón es la historia de cómo el hombre designado por Franco para perpetuar su dictadura adquirió una inmensa legitimidad popular en la democracia. Recobrar esa legitimidad es el mayor reto para su sucesor. Juan Carlos se liberó de las leyes e instituciones del dictador y contribuyó de manera crucial a una Transición relativamente incruenta. Entre 1969 y 1977 supo compatibilizar los objetivos aparentemente incompatibles de la fidelidad a los principios del Movimiento franquista y el compromiso de establecer una Monarquía constitucional democrática. Entre 1977 y 1982 defendió la democracia frente a las conspiraciones militares, se convirtió en héroe nacional y alcanzó una legitimidad como la que querría el nuevo Rey.…  Seguir leyendo »

Los cinco millones de votos que los dos partidos centrales perdieron el domingo han tenido al menos dos respuestas instantáneas del sistema herido: una espectacular (la abdicación del Rey) y otra de etiología más compleja y anterior a las mismas elecciones. El revuelo de las declaraciones de Felipe González fue altísimo quizá porque muchos leímos en su propuesta de un Gobierno de concentración una vía de blindaje defensivo de los padres fundadores de la Transición. O dicho de otro modo: frente a la sospecha de una movilización escasa y una dispersión fragmentaria del voto, la reacción prudente y responsable de un expresidente del Gobierno animaba a fijar la estabilidad del Estado.…  Seguir leyendo »

En la España contemporánea, Monarquía y democracia fueron casi siempre incompatibles. Durante el siglo XIX, Fernando VII acabó con la Constitución de Cádiz, Isabel II reinó sobre un sistema liberal muy restringido y sus descendientes disfrutaron de poderes constitucionales que les permitían decidir quién y cuándo gobernaba. El paréntesis de Amadeo I apenas esbozó un régimen parlamentario. Ya en el XX, Alfonso XIII tiró por la borda la experiencia acumulada a lo largo de varias generaciones y apostó, en el agitado contexto europeo que siguió a la Gran Guerra, por una alternativa autoritaria. La Monarquía se asoció con la dictadura militar y traer la democracia equivalía a proclamar la República.…  Seguir leyendo »

Creo que fue con ocasión de los fastos conmemorativos del 98, es decir, a finales del pasado siglo, cuando muchos descubrimos que los ideales de aquella generación de europeizadores y renovadores, los ideales de Joaquín Costa o de Ortega y Gasset, de Besteiro o de Madariaga, de Fernando de los Ríos o de Marañón, se habían cumplido. España había dejado de ser diferente. Para una generación como la mía, educada en el complejo de inferioridad de un país paria del mundo, una dictadura hermana de los perdedores de la Guerra Mundial, una economía autárquica y cerrada en vísperas del mercado común europeo, y una sociedad inculta y pobre, todo ello había quedado atrás.…  Seguir leyendo »

Antes de datar los periodos históricos por Césares, los romanos lo hacían por cónsules. Nuestro Rey Juan Carlos es seguro que ha adquirido ya, entre otros, el carácter de personalidad epónima. Cuatro décadas son ya periodo suficiente para marcar una época. Lo acontecido en ellos lo incrementa sobremanera.

Advino nuestro Rey en momentos difíciles, de extraordinaria dificultad, que a algunos les instaron a repetir la frase de los viejos textos escolares «oscuro se presentaba el reinado de…». Oscuro y breve se vaticinaba. Por el contrario, es obvio que el reinado, cuando termine, habrá sido dilatado, muy dilatado incluso, y que nada ha tenido de oscuro, sino, por el contrario, de clarificador.…  Seguir leyendo »

La monarquía y las elecciones segundonas mantienen una especial relación en España. Hace ochenta y tres años, unos comicios municipales parcialmente ganados por los partidos del pacto de San Sebastián condujeron a la abdicación de Alfonso XIII. Abril de 1931. La república advino, los guardias se cuadraron y Josep Pla, perplejo en Madrid, escribió grandes crónicas.

Dos de junio del 2014. Juan Carlos I abdica ocho días después de unas elecciones segundonas -parlamentarios europeos- en las que los dos principales partidos españoles han sumado menos de la mitad de los votos, por primera vez desde 1977. Partido Popular, 26%. Partido Socialista Obrero Español, 23%.…  Seguir leyendo »

Me invitaron a dar una conferencia en Londres sobre el papel de la monarquía en la transición, lo que hice con gusto, no sólo por regresar a aquella metrópoli tan vital como hermosa, llena de gratos recuerdos, sino por el tema en sí. Yo había tenido la oportunidad de desarrollar el tema en la London School of Economics hacía unos años. Entonces me centré en la figura de Suárez, con quien había compartido una experiencia irrepetible como era construir una España democrática. Fernando Ónega ha publicado un libro – Puedo prometer y prometo– que recoge, con pluma magistral, no sólo una biografía de Adolfo Suárez sino una ilustrada crónica política de aquel periodo.…  Seguir leyendo »