Constitución (Continuación)

Una y mil veces daremos las gracias a los diputados que redactaron la Constitución de 1978. Procedían de distintas ideas y posiciones ideológicas, pero fueron capaces de construir un texto que fue aprobado por la inmensa mayoría de los diputados y senadores que éramos representantes de la soberanía popular en aquella legislatura constituyente, y que sería acogido con esperanza y optimismo para aquel momento y también para el futuro, en el referéndum del mes de diciembre.

Se cumplen ahora cuarenta años de la aprobación de aquel texto que concuerda con las concisas palabras esculpidas sobre el enterramiento de Adolfo Suárez en la catedral de Ávila: «La concordia fue posible».…  Seguir leyendo »

Han transcurrido más de treinta y cinco años desde que la entonces Jueces para la Democracia decidiera constituirse en asociación independiente sobre la base del modelo de juez constitucional. Tras la aprobación de la Constitución de 1978 y el final de la dictadura franquista se reclamaba un nuevo tipo de juez, capaz de expresar una sensibilidad diferente, de “asumir con rigor una concreta responsabilidad histórica: la de abrir el derecho a los nuevos principios que la Constitución expresa”, señalaba su documento fundacional.

Frente a quienes sostenían que el texto de la recién aprobada Constitución era una mera declaración programática, carente de valor efectivo, siguiendo el mismo patrón de las Leyes Fundamentales del régimen franquista, esta asociación judicial defendía su eficacia directa.…  Seguir leyendo »

En estos días estamos celebrando 40 años de la Constitución Española, que es prácticamente lo mismo que decir 40 años de democracia en España. El tiempo pasa veloz y las sociedades evolucionan a un ritmo frenético que nos obliga a una continua evolución. Mucho se ha escrito en estos días sobre lo ocurrido en todos los ámbitos y esferas de la vida colectiva, pero menos sobre la importancia de la pujante sociedad civil que hemos impulsado juntos, actor destacado de estas cuatro décadas, vigilante perpetuo para que las realidades más cercanas a las personas y los derechos sociales tan rotundamente recogidos en la Constitución no pasaran desapercibidos y, en ocasiones, olvidados.…  Seguir leyendo »

Acababa de votarse por unanimidad la autodisolución de la Unión Militar Democrática (UMD) tras las primeras elecciones democráticas después de 40 años de dictadura. Ese había sido precisamente el motor de aquella organización clandestina dentro del ejército franquista: extender en la milicia los ideales democráticos. Con el nuevo parlamento constituyente de 1977 habían logrado sus objetivos. Por ello, tras conocerse el resultado de la votación de aquella asamblea de militares demócratas o úmedos,como despectivamente les llamaban desde el sector ultra, Bernando Vidal, capitán de ingenieros, levantó una copa de vino para brindar de forma solemne y emocionada: “La UMD ha muerto.…  Seguir leyendo »

«Saldremos adelante porque creemos en nuestro país y nos sentimos orgullosos de lo que somos». Esa tarde, Felipe VI anunció por sorpresa que se dirigiría a los españoles. Hoy sabemos que Rajoy no lo consideraba necesario. El discurso fue corto, sobrio, asertivo, contundente e implacable con quienes pretendían romper el orden constitucional. Habían pasado dos días del chapucero 1-O, que puso al Gobierno en evidencia y a la Constitución en la picota. Felipe VI asumió riesgos y ejerció las funciones que le otorga la Constitución: «Jefe de Estado, símbolo de unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones…».…  Seguir leyendo »

El 6 de diciembre pasado se cumplían cuarenta años de la ratificación por el pueblo español en referéndum de la vigente Constitución Española. Se abría un nuevo y trascendental capítulo de la historia contemporánea de España: el ordenamiento jurídico de la comunidad política se configuraba según el modelo del Estado libre, social y democrático de derecho que había permitido a los pueblos y naciones de la Europa Occidental la superación de los totalitarismos que los habían conducido a la catástrofe de la II Guerra Mundial en los años treinta del pasado siglo y que aún subsistían al otro lado del «telón de acero» en los países del Centro y del Este europeos dominados por la Unión Soviética.…  Seguir leyendo »

Éramos muy pocas las mujeres, 21 diputadas y seis senadoras, en la legislatura constituyente de 1977-79. Las probabilidades de que una o varias de entre nosotras fuera ponente de la Constitución eran, por tanto, escasas. Los siete diputados elegidos para ello lo fueron con méritos y conocimientos más que suficientes; había unos cuantos entre quienes elegir para aquella importante labor.

A nadie se le ha ocurrido reprochar el que todos fueran hombres. Hicieron un buen trabajo, presidido por el afán de lograr un gran acuerdo, como nunca se había producido en constituciones anteriores. Algunos autores la denominan «la Constitución del consenso» frente a las anteriores, ya que todas fueron las del disenso.…  Seguir leyendo »

En el 40 aniversario de la Constitución, la Universidad Pontificia Comillas, a propuesta de su Facultad de Derecho-Icade, ha investido doctores honoris causa a tres importantes políticos y eminentes juristas: Herrero de Miñón, Pérez-Llorca y Roca. Este reconocimiento, cargado de homenaje y gratitud, ha avivado el recuerdo de muchas experiencias, personas y acontecimientos que suscitan un sano orgullo de pertenecer a una gran nación, diversa y complicada, con luces y sombras, pero con un lado luminoso que tantas veces los españoles nos negamos a ver.

Recordar con verdadero sentido histórico permite distinguir lo esencial de lo accidental y los valores perennes de su expresión condicionada y caduca.…  Seguir leyendo »

Qué culpa tendrá la pobre Constitución

La Constitución española ha pasado de ser motivo de orgullo y de referencia para las transiciones democráticas de medio mundo a no tener, en apariencia, quien la defienda. Repudiada incluso por algunos padres putativos, le vale el marbete de La malquerida, una de las pocas obras, junto a Los intereses creados, que no ha caído en el olvido de la vasta panoplia de Jacinto Benavente. Aquel premio Nobel que se hacía perdonar su fama extremando su cojera y cuyo recuerdo se desvanece como su efigie de las monedas de 200 pesetas. Como metáfora del hoy, la casualidad quiere que estos días de diciembre coincidan los aniversarios de aquel drama rural más que centenario y de una Constitución cuarentona a la que algunos codician poner en cuarentena.…  Seguir leyendo »

Cuando en diciembre de 1978 los españoles ratificaron la Constitución, dieron el visto bueno a un texto legal, pero, sobre todo, certificaron la llegada de un viejo anhelo. El de una democracia plena, estable, en cuya ley fundamental todos los partidos y territorios hubieran participado, y en la que todos los españoles se sintieran reconocidos. El resultado del referéndum así lo demostraba. Por fin íbamos a poder aspirar a ser como los países más admirados de nuestro entorno, aquellos que nos habían servido de espejo en el que mirarnos durante los oscuros años del franquismo.

Cuarenta años han pasado desde entonces, y la Constitución ha cumplido con creces las expectativas.…  Seguir leyendo »

Hace hoy 40 años que nueve de cada 10 españoles refrendaron con su voto la que con el tiempo ha sido conocida como la Constitución del consenso. Al decir sí a la Constitución, los españoles suscribimos un pacto sobre el que hemos construido un espacio común: para nuestra convivencia, para el libre ejercicio de nuestros derechos y para nuestro desarrollo humano, social y económico. Estuvimos de acuerdo en inaugurar para España un tiempo de libertad y de concordia, y contamos con la guía de hombres y mujeres generosos que dejaron a un lado sus diferencias ideológicas y condujeron un admirable y cívico proceso de Transición a la democracia.…  Seguir leyendo »

La Constitución de 1978, cuyo cuadragésimo aniversario conmemoramos ahora, se sostiene en la afirmación de un moderno Estado social y democrático de Derecho, además de en un audaz modelo territorial de autogobierno político. A través de ella, el pueblo español reconquistó sus libertades y se dotó de un marco de convivencia capaz de acoger en su seno todas las posiciones ideológicas, lo que nos ha ofrecido la etapa democrática más profunda y duradera de la reciente historia de España.

Por eso, a pesar de las voces que ya abogan por su actualización, la Constitución debe hoy ser celebrada, pues desde ella siguen vigentes en nuestra sociedad principios y valores universalizados y un componente social que, producto del compromiso y del pacto de la plural base ideológica sobre la que se asienta nuestro Estado, le otorgan una innegable legitimidad.…  Seguir leyendo »

La idea de pacto político ha tenido mala prensa durante buena parte de nuestra Historia contemporánea. El término ‘pasteleo’ se utilizó a menudo para sugerir componendas políticas que ocultaban traiciones inconfesables. Es célebre el caso de Francisco Martínez de la Rosa, apodado Rosita la Pastelera por sus enemigos revolucionarios, que lo acusaban de traidor a la causa del liberalismo. Tras la Restauración canovista, que propició una alternancia artificial a partir del llamado Pacto del Pardo entre Cánovas y Sagasta, la caída de la Monarquía en 1931 trajo de nuevo el descrédito del pactismo y pareció cargar de razón a los partidarios de la intransigencia.…  Seguir leyendo »

Aquel enero de 1978, la misma semana en que el Boletín Oficial de las Cortes publicó el anteproyecto de la Constitución, la periodista Pilar Urbano hizo una ronda de entrevistas para ABC con los siete hombres que habían discutido, negociado y acordado el texto. Estaban satisfechos pero no eufóricos, porque la norma todavía había de atravesar un largo trámite hasta su ratificación en referéndum el 6 de diciembre y porque todavía les duraba el cabreo. Una filtración del borrador en Cuadernos para el Diálogo había arruinado el ambiente de confidencialidad que consideraban imprescindible para dirimir sus enormes diferencias. Hay artículos, como el 16, que se refiere al carácter aconfesional del Estado, de los que siempre se sospechará que fueron modificados por el revuelo que levantó la redacción esbozada.…  Seguir leyendo »

Un tiempo constituyente

Apenas dos meses después de nuestras primeras elecciones, fallecían Elvis Presley y Groucho Marx. El primero, el 16 de agosto de 1977; el segundo, tres días más tarde. Fueron dos golpes que la gente como yo sentimos, apenas cumplido nuestro sueño de poder votar como cualquier ciudadano de nuestro entorno, como si fuéramos americanos.

Yo me había enfrentado a las primeras elecciones de mi vida siendo militante del PCE. Contra lo que sostienen los comunistas de ahora, que la actividad del PCE de cuando entonces estuvo influida por el miedo, no era tal, sino esperanza confiada lo que guiaba, no solo a los comunistas, sino a la izquierda en general.…  Seguir leyendo »

Sirve el latín no solo para que a los oriundos de Cabra los llamen egabrenses, sino también para cincelar el sentido de la civilización en un puñado de eufónicas palabras: Legum servi sumus ut liberi esse possimus. En castellano no suenan tan bien, pero proclaman la misma verdad: «Somos esclavos de la ley para poder ser libres». La paradoja formulada por Cicerón hace 21 siglos ha guiado a todos los pueblos que quisieron ser libres y adivinaron la única manera de conseguirlo: ser al mismo tiempo iguales ante la ley.

A menudo enfrentamos la libertad a la igualdad para diferenciar el ideal propio de la derecha de la vocación por la que lucharía la izquierda.…  Seguir leyendo »

El desafío de una generación: la Constitución, al encuentro del futuro. La Constitución de 1978 es mucho más que un acuerdo de mínimos o un consenso circunstancial con el límite de las posibilidades de su contexto. Es una proyección a futuro del pacto por la concordia y un acto de coraje y renuncia a lo accesorio para proteger lo fundamental: la convivencia; entonces, ahora y mañana. Por eso sostuvo el maestro Juan José Linz que el careo y elección entre reforma y ruptura constituyó durante la Transición un «falso dilema», pues «la estrategia de una ruptura clara es viable solo en una situación revolucionaria o potencialmente revolucionaria», escenario rechazado por los partidarios de una u otra modalidad de cambio.…  Seguir leyendo »

Las herencias de la Constitución Española de 1978

Se suele decir que la Constitución española es poco original y que no hace ninguna aportación al Derecho constitucional comparado. Son dos apreciaciones academicistas y triviales. Las constituciones no tienen por qué ser originales, incluso es mejor que no lo sean porque las originalidades en este ámbito son tan fáciles de introducir como peligrosas de aplicar.

Es cierto que los modelos políticos francés y británico han influido fuertemente en las constituciones de los países de sus antiguos imperios, pudiéndose decir que encabezan sendas «familias constitucionales». Igualmente muchas constituciones iberoamericanas han seguido el modelo federal y presidencialista del norte. Recordemos a su vez la estricta similitud entre las constituciones de las denominadas hasta hace poco democracias populares, todas ellas inspiradas en el modelo soviético, ejemplo irrefutable de la relación existente entre la originalidad constitucional y el poder hegemónico así como entre la similitud constitucional y la dependencia política.…  Seguir leyendo »

La Constitución Española se sitúa en el contexto del derecho político de la segunda posguerra mundial, pero con peculiaridades propias de los textos nacidos en la tercera ola de la democratización, que en los años 70 del siglo XX extendió las libertades por la Europa del sur. Si a esto se le añade la ruptura que la longeva dictadura de Franco supuso con nuestra tradición liberal, ¿puede establecerse alguna continuidad real con el constitucionalismo anterior a 1923 y a 1936?

Obviamente, las constituciones no se moldean en el vacío, incluso si responden a principios radicalmente novedosos. Pero las deudas de la Constitución de 1978 son más intensas con los modelos extranjeros, especialmente con la Ley Fundamental de Bonn, o las constituciones italiana, portuguesa y francesa.…  Seguir leyendo »

Han sido ya tantos, y tantas veces, los que han solicitado o sugerido la reforma de la Constitución que la demanda, si un día pudo ser un mantra, apenas merece ya el apelativo de cantinela. Y sin embargo, las severas tensiones que hoy agobian a la política y deterioran la convivencia no encontrarán no digo ya solución, sino ni siquiera alivio, mientras no se aborde esa tarea. Las propuestas al respecto han sido muy abundantes, pero merecen especial atención las que históricamente emanaron de los dos grandes partidos de nuestra democracia que durante años vertebraron el funcionamiento del sistema.

Ya en 1994 José María Aznar, antes de encaramarse al poder gracias a su pacto con el nacionalismo catalán y vasco, proponía “la conveniencia de reformar el Senado” sobre lo que “existe una gran coincidencia entre las fuerzas políticas, pero la necesidad de modificar la Constitución ha frenado hasta ahora la solución de propuestas concretas”.…  Seguir leyendo »