Democracia

La privatización de la política

El término privatización se usa de manera enfática por parte de ciertas izquierdas para denominar a un fenómeno bastante incierto, a saber, el proceso por el cual ciertas funciones del Estado pasan a ser ejercidas por particulares o empresas privadas. La queja podría tener fundamento, pero tiene muy escaso tino pues el continuo crecimiento del perímetro del Estado es argumento más que suficiente para probar que no hay que temer gran cosa de estos demonios. Sin embargo, los mismos que claman contra toda clase de supuestas privatizaciones se cuidan muy mucho de evitar la privatización que tiene mayor importancia, la que se produce cuando los poderes y las agencias del Estado, y muy en especial los partidos políticos, se convierten en los agentes exclusivos y excluyentes de cualquier política.…  Seguir leyendo »

La libertad y sus trayectorias

La libertad bajo el imperio de la ley es la única forma civilizada de la convivencia. Más aún, la mejor Historia se escribe desde el punto de vista de la dignidad de la persona. Como pedía Ortega hace ya un siglo, es tiempo para navegar por el «alta mar» de la Historia, sin buscar refugio –añado– en el puerto seguro de la erudición estéril y la repetición de lugares comunes. Hace algunos meses anticipé en esta Tercera de ABC un proyecto académico ambicioso, bajo el rótulo general de 'Biografía de la libertad'. Se acaba de publicar el primero de los seis tomos previstos y me gustaría dar cuenta y razón al lector interesado sobre el tránsito por las formas de la cultura europea y universal de esa Idea suprema que bien merece la mayúscula platónica.…  Seguir leyendo »

¿Una crisis de régimen?

Hay otra España que se ha ido quedando vacía, pero no tiene que ver con la geografía: es la España del 78. Algunas de las causas son puramente demográficas, de reemplazo generacional. Los viejos se mueren, y a los jóvenes, felizmente nacidos en un país normal, no les une un vínculo emocional con la Transición. Para decirlo todo, tampoco hemos sabido educarlos en esos afectos. Otras razones son políticas. La izquierda que está a la izquierda de la socialdemocracia se ha emancipado del compromiso histórico que suscribió el Partido Comunista con el 78 y demanda un nuevo proceso constituyente. Hacia la periferia, el catalanismo, que estuvo en la redacción de la Constitución, quiere ya un Estado propio.…  Seguir leyendo »

El tramposo debate sobre la sedición

Mucho se ha escrito sobre el proyecto de reforma del Código Penal en relación con el delito de sedición por estrictas necesidades de aritmética parlamentaria del Gobierno de coalición minoritario del PSOE y Unidas Podemos; lo que a mí me gustaría aportar es que se trata de un debate profundamente tramposo. En primer lugar, porque la única razón para que se plantee ahora y no en cualquier otro momento, antes o después, es la necesidad de contar con los votos independentistas para aprobar los presupuestos. Hablamos de leyes penales ad hominem o del famoso Derecho penal de autor. Sería más honesto reconocerlo así y no abrumar a la ciudadanía con argumentarios técnico-jurídicos normalmente interesados (sobre si existen o no delitos equivalentes a la sedición en los ordenamientos jurídicos de otros países de la UE) con las benéficas consecuencias de esta reforma para la «normalización » de Cataluña y la «desjudicialización del conflicto» a los que ya estamos acostumbrados.…  Seguir leyendo »

En mitad de Los Buddenbrook (Thomas Mann, 1901), cuando las turbulencias de 1848 llegan hasta Lübeck, Johann Buddenbrook pasa a encararse con uno de los revoltosos:

—¿Smolt, se puede saber qué queréis?
—Una república, señor cónsul, eso queremos.
—¡No seas simple, Smolt, ¡no ves que ya tenéis una!
—Pues entonces queremos otra, señor cónsul.

Más allá de la hilaridad y del alivio de tensión que la respuesta de Smolt provoca entre los circundantes, la verdad es que se puede querer una república, aun teniendo ya una. Todo depende de la república que se tenga, y de la república a la que se aspire.…  Seguir leyendo »

Los ciudadanos españoles siguen atentos los avatares de la guerra de Ucrania y apoyan sin demasiado entusiasmo pero casi por unanimidad las ayudas que su Gobierno está prestando a uno de sus bandos (el 'bueno' naturalmente). España está orgullosa de quienes le acompañan en esta empresa; lo más granado de la civilización occidental estando todos de acuerdo en que dejando a un lado los intereses geopolíticos y energéticos, lo que de veras está en juego en esta guerra es la defensa de determinados valores superiores e irrenunciables –el Estado de Derecho, el respeto a la ley y a los derechos humanos, la Justicia y la Libertad, la Democracia en una palabra– que el agresor ruso está amenazando.…  Seguir leyendo »

Un poderoso enemigo del funcionamiento óptimo de las democracias es, sin duda alguna, el discurso populista, o, por lo menos, el populismo exacerbado, mentiroso, manipulador e intoxicador. Es lo que suelen utilizar “las alternativas” a la democracia (totalitarismos, dictaduras, despotismo ilustrado…) para ir corroyendo, minando y pervirtiendo por dentro el sistema democrático y debilitarlo. Alternativas que consideramos nefastas o simplemente odiosas, por supuesto. La capacidad destructora del populismo se ve, además, muy potenciada hoy en día por el poder de todas las vías de comunicación social, desde las televisiones hasta las plataformas digitales más populares. Grandes estudiosos, como Schumpeter, por ejemplo, han discurrido sobre cómo una democracia liberal moderna será tanto más sólida y benefactora cuanto más educado, mejor informado y más concienciado esté el votante medio.…  Seguir leyendo »

La democracia viene siendo sometida a todo tipo de críticas. No es la primera vez ni será la última, pero sí de las más virulentas, que le llegan de la extrema derecha y de la extrema izquierda, sus rivales naturales, que de hecho la descalifican como forma de gobierno en un siglo que ha puesto en duda todo tipo de dogmas y supuestos. Lo curioso es que al mismo tiempo y de una forma u otra, todos se proclaman demócratas. El mayor elogio, como el del vicio a la virtud, le llegó precisamente de su opuesto, Stalin, cuando declaró «democracias populares» a los países del Este europeo que le habían tocado en la tómbola de Postdam y Yalta.…  Seguir leyendo »

El ataque al sistema constitucional y a la concordia, anverso y reverso de la misma moneda, es generalizado. Ante tal despliegue, no es extraño el aturdimiento de una ciudadanía que está dejando de serlo. Atizar la discordia desde todos los frentes acaba provocando insensibilidad; ya presenciamos el fenómeno en Cataluña. En 1990, el poder político nacionalista diseñó el Programa 2000, un minucioso plan para infiltrarse y controlar todas las instancias sociales. Desde los consejos de administración de bancos, cajas y medios hasta los rectorados y tribunales de oposiciones. Desde las cámaras de comercio hasta las juntas de los colegios profesionales. Las patronales y los sindicatos.…  Seguir leyendo »

José Ortega y Gasset escribió en La rebelión de las masas que “la salud de las democracias, cualesquiera que sean su tipo y su grado, depende de un mísero detalle técnico: el procedimiento electoral. Todo lo demás es secundario”. Como ejemplo, cita la Roma republicana, que no supo adaptar su sistema electoral de pequeña urbe a su dimensión territorial del siglo I. Seguramente Ortega escribió esas palabras a finales de la década de 1920 pensando en el corrupto sistema electoral de la Restauración. Cuando en 1931 se proclamó la República, a la que tanto ayudó a nacer Ortega, el Gobierno provisional acertó al acabar con los pequeños distritos uninominales, que facilitaban el poder de los caciques, pero erró al cambiarlos por grandes circunscripciones en las que los diputados eran elegidos por el sistema mayoritario con voto plural (por ejemplo, en Madrid capital se elegían 18 diputados y cada votante tenía 14 votos): la gran prima a la listas ganadora (que se llevaba el 80% de los escaños de cada circunscripción) forzó a los partidos a coaligarse, con el efecto paradójico de darle a los ganadores una fuerza parlamentaria desproporcionada sobre el peso que gozaban en la sociedad; pero, al mismo tiempo, originando que muchos partidos estuvieran representados en el Congreso, lo que desembocó en frecuentes crisis de Gobierno.…  Seguir leyendo »

España es un laboratorio donde se experimenta con la resistencia de los materiales, entendiendo por materiales los fundamentos de la democracia liberal. Por ejemplo, se coge una aleación garantista formada por los principios de presunción de inocencia y carga de la prueba, y se la somete a tracción, compresión, flexión o torsión. Los ingenieros sociales a cargo del laboratorio disponen de instrumentos capaces de ejercer fuerzas crecientes sobre el material, a ver qué pasa. Si las fuerzas son de tracción -modalidad preferida por nuestros gobernantes- el material se estira a medida que se incrementan. Alcanzada la llamada fuerza de ruptura, tanto la presunción de inocencia como el correlativo principio según el cual la carga de la prueba recae sobre el que acusa, se quiebran.…  Seguir leyendo »

Hoy es un concepto pacífico que la Constitución, norma jurídico-positiva y fundamento de los poderes del Estado, surge del titular del poder constituyente que, en la actualidad, y para el caso español de 1978, sólo puede ser el pueblo: «La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado» (1.2 CE). Esta es, en síntesis, la concepción actual del poder constituyente, como enseña el profesor Óscar Alzaga (Derecho político español según la Constitución de 1978, tomo I, pág. 91 y ss., Ramón Areces, S.A., 1997).

De otro lado, hoy por hoy, es obvio que sólo el principio democrático determina la titularidad del poder constituyente –el pueblo–, pues sólo tal principio legitima el sistema político actual, principio que, sin embargo, puede encontrarse matizado en nuestros días «por la propia presencia del principio representativo» (A.…  Seguir leyendo »

La democracia sufre: en todo el mundo la democracia sufre. Cada vez menos ciudadanos participan en sus elecciones; cada vez más ciudadanos declaran que les importan poco. Entonces los demócratas culpan a las ilusiones populistas, las simplificaciones, las razones del corazón y demás trabalenguas. No suelen pensar que, en buena parte del mundo, la democracia es el sistema bajo el cual millones pasan hambre, más millones no viven como deberían, y no tienen por qué responder a un sistema que no responde a sus necesidades. No suelen pensar que hay millones que no sienten que sus gobiernos los representen, porque no los representan.…  Seguir leyendo »

La democracia, en palabras de Abraham Lincoln, es el gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo. En la democracia es el pueblo el que se rige a sí mismo por las leyes que se da. Y es el Estado de derecho el que preserva la libertad de las personas y la vinculación de todos al Derecho.

Son los jueces, como poder independiente del Estado, los que tienen atribuidas las potestades para garantizar la libertad y solucionar los conflictos conforme a lo establecido genéricamente en las leyes. Como señaló Calamandrei, los jueces son «el derecho hecho hombre» que tutela lo que en la ley solo se puede prometer en abstracto.…  Seguir leyendo »

Cuando el poder vulnera las reglas

En una reunión reciente con intelectuales y políticos de América Latina escuché al eminente historiador Natalio Botana el análisis más acertado sobre el deterioro democrático de la zona. En la mayoría de los países se han construido y mantenido por lo general democracias electorales, donde reina la regla de las mayorías, pero en realidad no existe en ellas separación de poderes, ni se respetan las instituciones. Este no es, empero, un problema exclusivo de la región. Desde la implantación de la democracia representativa en los países fundadores, la necesidad de que existan controles y contrapesos (checks and balances) en el ejercicio de los poderes del Estado, y la división e independencia de estos, es crucial para garantizar un régimen de libertades.…  Seguir leyendo »

Ciudadanía censora

La academia, la sociedad civil, profesionales de la comunicación y responsables políticos se han quejado de que el legislador y los órganos judiciales, en ocasiones, llevan a cabo una interpretación de las libertades de expresión e información muy estrecha, incluso contraria a los estándares internacionales de derechos humanos. Son críticas, en ocasiones, fundadas.

En todo caso, las libertades comunicativas son un eje de flotación de nuestras democracias. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, desde su sentencia Handyside contra Reino Unido, de 7 de diciembre de 1976, viene reiterando que “no puede haber democracia sin pluralismo”. La democracia se nutre de la libertad de expresión.…  Seguir leyendo »

Si uno tiene la peregrina idea de pasar una de estas tardes primaverales hojeando libros de teoría parlamentaria, encontrará fácilmente que todos ellos, sean clásicos como La lógica parlamentaria de William Hamilton o de reciente publicación, como el excelente El Parlamento moderno de Ignacio Astarloa, coinciden en la esencia del sistema de gobierno parlamentario.

Esta consiste en la relación de confianza (fiducia, si nos ponemos eruditos) entre el Parlamento y el Gobierno. Una confianza que comienza en el momento en que se elige al presidente del Gobierno, bien de forma implícita en el parlamentarismo negativo británico, bien expresa en el modelo de investidura continental.…  Seguir leyendo »

En muchos de los regímenes parlamentarios actuales, el poder ejecutivo –el Gobierno– refleja la mayoría conseguida en el parlamento, por lo que el control de la actividad de éste –que solo se realiza por el poder judicial en los casos de infracción de la legalidad– acaba siendo más formal que real. Y cuando dicha mayoría es fruto de componendas obtenidas por medio de la cohesión prestada por la argamasa del oportunismo, derivado de coyunturales conveniencias ideológicas, ocurre que la alargada e inquietante sombra de Frankenstein proyecta su peligroso manto sobre la formación de la ciudadanía.

En el momento que esto escribo, el nuevo sesgo de la derecha parece discurrir, instado por el presidente del Gobierno, a buscar consensos en aquellos asuntos, considerados «de Estado», que merecen verdaderos pactos, estimados como imprescindibles, por los peligros económicos, sociales, sanitarios, ect.,…  Seguir leyendo »

Parlamentarismo presidencialista

Parlamentarismo presidencialista es un oxímoron, porque combina dos términos de significado opuesto. Pues bien, ese oxímoron se ha instalado en nuestra realidad política, contradiciendo a la Constitución, que establece un régimen parlamentario y no presidencialista. Es cierto que nuestro sistema constitucional hace tiempo que se está desvirtuando o, más directamente, falseando por obra de una práctica discordante con lo que la Constitución dispone. Son muchos los ejemplos que cabría citar y que están poniendo en grave riesgo el correcto funcionamiento de nuestro Estado democrático y social de derecho. Pero quiero detenerme ahora sólo en uno: la deriva presidencialista del jefe del poder ejecutivo, que se considera, y al que muchos consideran, como «presidente de España», con craso olvido de que España no es una república, ni menos aún, una república presidencialista.…  Seguir leyendo »

Aunque no puede hablarse de que haya habido nunca una edad de oro del parlamentarismo en España, es indudable el insólito nivel de degradación alcanzado por el Legislativo actual. Más allá del grotesco episodio de la votación de la reforma laboral (por sus derivadas, y no tanto por el error humano o mecánico de que se trate), lo cierto es que desde hace tiempo el Parlamento no viene ejerciendo con normalidad ninguna de las funciones de actualización de la voluntad constituyente que tiene encomendadas según la Constitución.

Así, pese a que, como único órgano con legitimidad democrática directa, el Parlamento debería situarse en el centro de la vida política, su reciente ejecutoria demuestra que ostenta un rol que oscila entre ser una caja de resonancia del Gobierno, sin relevancia en la toma de decisiones, o el vehículo de algunas minorías para torpedear cualquier iniciativa política del Ejecutivo, con el menoscabo que supone para el funcionamiento del sistema democrático.…  Seguir leyendo »