Monarquía

El pasado martes 7 de enero, el diputado Iglesias Turrión se despachó, como acostumbra, con afirmaciones de historia de España completamente inconsistentes y sesgadas. En el debate de la moción de censura contra Rajoy ya hizo un alegato irrespetuoso y falso contra Cánovas del Castillo que no fue respondido por el entonces presidente del Gobierno. Como es habitual, la derecha española no entró en el debate de la historia y de las ideas.

En su intervención de apoyo a la investidura de Pedro Sánchez de hace unos días, dirigiéndose a la bancada popular, Pablo Iglesias dijo: “Si quieren ustedes defender a la monarquía, eviten que la monarquía se identifique con ustedes porque si algo sabía Juan Carlos I, que venía de donde venía y que fue rey por lo que fue rey, es que solamente alejándose de la derecha, la institución podría pervivir.…  Seguir leyendo »

La decisión de Pedro Sánchez de fijar su elección como presidente del Gobierno en el fin de semana de los Magos de Oriente ha dejado a Felipe VI ante la tesitura de presidir la Pascua Militar, el acto más importante del Rey ante la plana mayor de los tres ejércitos, en un escenario más que anómalo: entre dos votaciones de investidura y como previa institucional a la conformación de un Gobierno integrado por la extrema izquierda y auspiciado por separatistas. Una vez más, Pedro Sánchez ha vuelto a demostrar su poca consideración hacia la figura del jefe del Estado y al papel que debe jugar la Monarquía en nuestro sistema institucional.…  Seguir leyendo »

Carlos Gardel tenía razón. Veinte años no son nada. Es el tiempo que hace desde que la vi por primera vez. Fue en El Escorial, en un curso de verano de Historia. Alta, morena, ojos verdes e inteligente. Yo era becario docente e investigador de Universidad y creía tener trazado el mapa de mi futuro, pero cinco días intensos trastocaron mis coordenadas vitales. Al terminar el curso ella me dio su número de teléfono y nos despedimos en la estación de Atocha, como en una película. Subió al tren y se marchó a su ciudad de mar de agua y yo a la mía de mar de olivos.…  Seguir leyendo »

No es la primera vez en nuestra Historia en que la traición viene de arriba. Pero casi nadie quiere darse por enterado, entre la irresponsabilidad de los políticos –que se niegan a ver la inminencia del choque y siguen a lo suyo: cargos, enchufes, comisiones– y la frivolidad de gran parte de españoles. No se trata sólo de asumir riesgos, sino de al menos verlos. Hasta la palabra «traición» suscita tiernos mohines de estupor, cuando no muecas irónicas. También se decía «España se rompe» –en los tiempos del inolvidable Rodríguez– … y España no se rompió, bromea sarcástica la infantería socialista, la que nunca trincará nada porque a nada la convidan, pero que se resarce aperreando al vecino, al cuñado o al sursum corda: sólo les importa llevar razón.…  Seguir leyendo »

Al margen de las que provienen de parte interesada, no se comprenden bien las críticas al discurso navideño de Felipe VI. Administrar dosis de gravedad tan hondas con el optimismo necesario para animar a la voluntad requiere mucha inteligencia política.

En los tiempos convulsos y dicotómicos que corren, debería producirnos una cierta tranquilidad saber que alguien que, en principio, va a desempeñar durante muchos años un papel tan destacado en la vida pública española, profesa tan firmes convicciones sobre el proyecto ilustrado, que, a fuer de apostar por la ciencia y la globalización, continúe haciendo progresar a la sociedades, paliando las desigualdades que el desarrollo de la libertad genera; algo todavía tan caro a la mayoría de los ciudadanos europeos, pero en serio riesgo de recesión.…  Seguir leyendo »

La querencia catalana por la Monarquía

El éxito de la princesa Leonor en su debut en Barcelona durante la presentación de los Premios de la Fundación Princesa de Girona, ante una presencia masiva de las celebridades culturales de España, ilustra claramente el gran entusiasmo que Cataluña ha mostrado con frecuencia con sus reyes. Durante el siglo XIX hubo líderes políticos que favorecieron la idea de una república, pero esa tendencia nunca terminó de cuajar. Cataluña, como el resto de España, siempre tuvo dudas sobre todas las formas de gobierno disponibles, incluidas la república y la monarquía. Pero, al final, optó por la monarquía. En el siglo XIX, muchos catalanes podrían haberse convertido en republicanos, pero la realidad es que también consideraban que el sistema de monarquía ofrecía posibilidades.…  Seguir leyendo »

El pasado 18 de octubre, en el transcurso de los premios que llevan su nombre, la Princesa de Asturias, una niña a punto de cumplir 14 años, pronunciaba su primer discurso oficial. Cualquiera, y más si tiene hijos de esa edad, comprende sin dificultad los nervios y la emoción de los Reyes, es decir, de sus padres; cuando vieron levantarse a su hija (a la que hace nada veían gateando), volando sola en público, para dirigirse a un teatro Campoamor abarrotado y a todos los españoles, como Heredera de la Corona.

Como es obvio, disimularon hasta donde les fue posible. Recuérdese el gesto del Rey, cuando se toca la nariz y mira fugazmente a la Reina; que nos recordó de inmediato al de su abuelo, el Rey Don Juan Carlos, llevándose la mano a la boca y al mentón en 1981, al inicio del discurso del entonces Príncipe de Asturias, Don Felipe.…  Seguir leyendo »

La monarquía es la forma de gobierno que proclama la Constitución de 1978: «El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales…».

Pues a pesar de lo dicho por la Carta Magna, después de cuarenta y cuatro años con un rey en el trono, sólo existe una cátedra, de una única universidad entre las 73 existentes dedicada al estudio de la forma de gobierno que los españoles se dieron al aprobar la Constitución.

Y ningún plan de estudios aprobados por las Cortes en este largo período de tiempo consideró oportuno dar a conocer, con una asignatura, las razones y particularidades de la monarquía que preside el país.…  Seguir leyendo »

Tenía 13 años. Era un adolescente espigado y simpático en el que destacaba la inteligencia y el sentido del humor. Despertaba las esperanzas de todos los españoles. Era el hijo de Don Juan Carlos, el nieto de Don Juan. Siendo un bebé yo le había tenido en brazos en Villa Giralda durante una visita fugaz porque así me lo pidió Doña María. Niño de cuatro o cinco años, jugábamos con él, su abuelo y yo en el jardín de aquella casa que cobijó el largo exilio de Don Juan contra la dictadura de Franco.

Y allí estaba Don Felipe, en el escenario del teatro Campoamor, frente a una sala abarrotada, pronunciando su primer discurso durante el acto de entrega de los Premios Príncipe de Asturias.…  Seguir leyendo »

Un Rey aristotélico

Nunca he sido monárquico, intelectualmente. Tampoco republicano. La pretendida contraposición me resulta anacrónica. Basada en un supuesto antagonismo y con una visión tan simplista, hoy no merece ni siquiera contradecirla. Una burda caricatura que identifica a la Monarquía con un sistema menos democrático y, por ende, menos preocupado por los derechos ciudadanos y la justicia social, frente a la República como gobierno legítimo del pueblo que promueve el respeto de las libertades y la consecución del bien común. En nuestro mundo, para medir la calidad democrática de un país lo único que no cuenta es que el Jefe del Estado derive de un régimen monárquico o republicano.…  Seguir leyendo »

«Pocos reyes han hecho tanto por su pueblo, pocos reyes lo han llevado a la democracia». «Cada vez que ha estado en juego el futuro del país, el Rey mostró un valor y una entereza extraordinarios». «Su reinado excepcional, que nadie había previsto, es sin duda una de las más bellas páginas de la Historia de España: la de su renacimiento».

Las frases entrecomilladas anteriores corresponden a algunos de los muchos laudatorios comentarios expresados por la narradora francesa a lo largo del documental dirigido por Miguel Courtois, «Moi Juan Carlos, roi d’Espagne», y cobran un valor de excepción viniendo de una producción en la que la iniciativa del proyecto, el origen, diseño, contenido informativo y de opinión del documento, es francés.…  Seguir leyendo »

La dimensión simbólica del Rey es una cuestión nunca suficientemente explicada y que debería recibir más atención en España; máxime cuando ese simbolismo integra y conforma la estructura constitucional del Estado, al establecer la Constitución que «la forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria».

En este quinquenio de reinado de Don Felipe, zarandeado por múltiples tensiones, es sin duda cierto que el Rey nos ha ofrecido a los ciudadanos una capacidad inigualable para afrontarlas con éxito. Es también sin duda cierto que ha potenciado la transparencia como uno de los principios rectores de su acción al frente de la Jefatura del Estado.…  Seguir leyendo »

Justo cuando se cumplen cinco años de su proclamación ante la Cortes Generales, puede ser un buen momento para valorar, con cierta e ineludible perspectiva histórica, la figura y la labor desarrollada por Su Majestad el Rey Felipe VI tras el relevo al frente de la Corona. Un relevo ejemplar que, en primera instancia, ya tuvo como virtud la confirmación de la indiscutida vigencia del sistema de monarquía parlamentaria que nos brindó la vuelta a la democracia encarnada en la Constitución de 1978.

Ante los ojos de los representantes de la soberanía nacional -entre los que expresamente deseo destacar al entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y al líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, por su altura en momentos trascendentales- y, en realidad, ante la atenta mirada de todos los españoles que tuvimos el honor y el privilegio de seguir en directo el histórico acontecimiento, Don Felipe juró desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las comunidades autónomas, como reza el artículo 61 de la Carta Magna.…  Seguir leyendo »

Si 1992 fue un año para el optimismo español, en Gran Bretaña iba a quedar -son palabras de Isabel II- como un «annus horribilis»: cuando un país celebraba la Exposición Universal y los Juegos Olímpicos, el otro sufría el Miércoles N egro de la libra esterlina o el descrédito sin vuelta atrás del partido en el poder. Para afirmar que no recordaría el 92 «con placer rebosante», la Reina tenía, sin embargo, motivos más inmediatos que el abandono del sistema cambiario europeo: los matrimonios de sus hijos y su hermana estaban rotos o por romperse, los escándalos se sucedían, la familia zozobraba.…  Seguir leyendo »

La noticia del cese de actividades institucionales de Don Juan Carlos trae a mi memoria aquellos primeros años de la Transición, en los que el Rey contribuyó de forma decisiva a marcar el camino de nuestra presencia en el mundo. En relación con los Estados Unidos, causó impresión el discurso del Rey en el Congreso norteamericano. En un Capitolio abarrotado de senadores y representantes, en el gran salón de sesiones, sus palabras fueron recibidas con atención primero y con entusiasmo después. Sobre todo cuando asumió el compromiso democrático y la alternativa al turno de poder. Al concluir su disertación estalló una gran ovación.…  Seguir leyendo »

El Rey Juan Carlos I, cuyo reinado efectivo transcurrió entre 1975 y 2014, decidió no continuar sus menesteres institucionales cuando se cumple el quinto aniversario de su abdicación en su hijo el Rey Felipe VI. Me aparto de la cursilería de llamar a Don Juan Carlos Rey emérito, que no sé quién se inventaría. En estos días, con motivo de esa decisión del Rey padre, se han leído y escuchado no pocas majaderías y frivolidades, destacándose, además, con pésimo gusto, aspectos irrelevantes y desdibujándose el absoluto protagonismo del Rey de la Transición en la recuperación democrática de nuestro país y su vital papel después en momentos decisivos cuando esa democracia se enfrentó al riesgo de ser abruptamente cercenada.…  Seguir leyendo »

Si la teoría de los caracteres nacionales fuera cierta, cada comunidad política tendría un monarca correspondiente con sus vicios y virtudes. La versión en el refranero de este principio la encontramos en la famosa frase «cada pueblo tiene el gobernante que se merece». Para nuestra fortuna, salvo en el caso de los arcaicos supremacistas y racistas del actual independentismo catalán y vasco, atascados en sus mentes «privilegiadas» entre los siglos XVII y XIX, existe total coincidencia en que tal idea constituye una absoluta superchería. La humanidad no habita solo en el planeta de los extremismos de acrisolada virtud o maldad irrefrenable.…  Seguir leyendo »

El reciente alunizaje de una sonda china en la cara oculta del único satélite de la Tierra recuerda que la Guerra Fría también se libró en el cosmos. La carrera espacial tuvo un componente propagandístico indudable. El primer tanto se lo anotaron los soviéticos con el lanzamiento del Sputnik en octubre de 1957. A finales de la década siguiente, los Estados Unidos les rebasaban con creces colocando al primer ser humano sobre la superficie lunar. El presidente Nixon aseguró a su pueblo que durante años los políticos le habían prometido la Luna, pero él era el primero capaz de entregársela.

La conquista de la Luna también estuvo asociada a nuestro país.…  Seguir leyendo »

A mediados de la década de 1980 se cerró el debate sobre el modo de la Transición. Los últimos defensores de la ruptura entregaron sus armas ante la incontestable victoria del PSOE en 1982 y la hegemonía socialista que se abrió.

Hasta entonces, algunos habían defendido que la democracia, para ser digna, no podía partir de las entrañas de la dictadura. Era preciso, decían, hacer un punto y aparte, ajustar cuentas, y sentar las bases de un sistema que no fuera otorgado, parecido a una especie de régimen concedido graciosamente primero por Franco y luego por Juan Carlos I, su sucesor a título de Rey.…  Seguir leyendo »

España se descomponía. Era una realidad. La guerra con Estados Unidos dejaba al descubierto un régimen envejecido, el de la Restauración, que comenzaba a debatirse entre la extinción y la regeneración.

Las fórmulas para insuflar vida a la monarquía constitucional, o para quitarla de en medio, se alargaban en artículos y ensayos, en conferencias y discursos institucionales. Era la conciencia y el espíritu que se acabaron asentando, de que debía haber una transformación de abajo arriba, de arriba abajo, que pusiera en su sitio al pueblo español sin que dejara de serlo. Grandes ideas con políticos pequeños. Y como si de una maldición se tratase, los grandes hombres, esos mismos, se quiera o no, que marcan el rumbo, ya no estaban; y los que quedaron no pudieron.…  Seguir leyendo »