Social

Cuando la emergencia es extrema, las decisiones políticas se adoptan poniendo en la balanza cócteles de cosas que mezclan mal. La evidencia científica guía la acción de los Gobiernos, pero la decisión en última instancia siempre es política. Incluso suponiendo consenso absoluto sobre la solución técnica óptima para salvar más vidas humanas, su implementación es sopesada con sus repercusiones en otros ámbitos y en el largo plazo. Es un delicadísimo juego de malabares envuelto en una espesa nube de incógnitas, incertidumbres y falta de precedentes. Más tarde o más temprano, entran cálculos utilitarios sobre el coste de tomar o no tomar una decisión.…  Seguir leyendo »

Debo escribir esta nota para la que, habitualmente, tengo una o dos ideas que me permiten avanzar y no mitigan el placer que siento al encarar ensayos cortos, apropiados para la prensa. Hoy todo suena bien distinto.

Lo nuevo que trajo la pandemia es el comunitario llamado a la solidaridad. Estoy obligada a protegerme del virus no para evitar mi muerte, cuestión egoísta pero obvia, sino para proteger a los otros de la escurridiza enfermedad. La solidaridad tiene un orden jerárquico generoso: los viejos y débiles, antes; después, los más jóvenes, que, por serlo, tendrían mayores defensas. Por primera vez en décadas se favorece a los viejos, para evitar que inunden los hospitales ocupando camas que serían mejor empleadas si algún joven las necesita.…  Seguir leyendo »

Una vez recogidos, alguien dijo

Hasta que ha llegado lo impensable y el cine apocalíptico se ha convertido en realismo sucio, lo de confinarse por la peste me parecía una idea más que sugerente. Es por la dolencia literaria. ¡Encerrarse en las afueras de Florencia con siete mujeres -y bueno, un par de tíos más- para contarse cuentos subidos de tono! ¿Dónde hay que firmar? Disculpen, no está en nuestro repertorio emocional, que viene de serie, sufrir mucho por los muertos implícitos de la terrible pandemia del siglo XIV que justifica el planteamiento del Decamerón.

Creo que fue Borges, pero ya no sé, quien subraya en algún pasaje lo poco que nos afectan los padecimientos de los habitantes de la arrasada Cartago.…  Seguir leyendo »

La ideade conócete a ti mismo del oráculo de Delfos tiene plena vigencia durante esta crisis confinados en nuestros domicilios. Para ser fieles a su imperativo surge, perentoria, la pregunta de cómo podemos mejorar nuestro autoconocimiento –personal y colectivo– y prever y gestionar así en lo posible, nuestras reacciones psíquicas venideras y sus estados de ánimo. De manera que, en la medida de lo posible, podamos cumplir el sabio consejo de Comte: «Conocer para prever, prever para poder», que tanto hemos echado en falta en nuestra política ciega ante lo que nos ha llegado.

Para ello nos será muy útil conocer el modelo que la psiquiatra suiza radicada en Estados Unidos, Elisabeth Kübler-Ross, formuló tras especializarse en la fenomenología mental y anímica de las fases del duelo humano.…  Seguir leyendo »

Todo el mundo sabe lo que es una guerra y todos sabemos que esto no lo es. Sin embargo, Pedro Sánchez, Emmanuel Macron y Donald Trump afirman que sí, que esta es nuestra guerra. También lo escucho mucho en la tele y en los periódicos. Y es peligroso que se utilice esta metáfora porque se trata de una imagen políticamente inflamable y peligrosa. Crear un campo semántico en torno a la guerra, la pureza y el contagio es el virus más dañino para una democracia. Y se inocula a través de palabras que son capaces de atravesar pantallas y dispositivos. No hay aislamiento que nos libre del lenguaje.…  Seguir leyendo »

Varios siglos antes de la Revolución francesa, ya era utilizada la palabra nación en ambientes universitarios, pero fue el seísmo de 1789 el que extendió su uso en círculos políticos junto a una tríada de valores (libertad, igualdad, fraternidad) que se convirtieron en santo y seña de la revolución. Una revolución en cuya memoria, según se cuenta, Hegel bebía un vaso de vino tinto todos los 14 de julio. La mítica fraternidad, aunque se ha mantenido en las fachadas de los edificios oficiales franceses y en celebraciones nostálgicas, fue sustituida por el término solidaridad, utilizado casi en exclusiva desde mediados del siglo XIX.…  Seguir leyendo »

Las medidas gubernamentales que se han tomado frente a la pandemia del coronavirus, y las consecuencias que implican en la vida cotidiana, reflejan y refuerzan dos lógicas o principios contradictorios e incompatibles: el de inmunidad y el de comunidad. Es preciso analizar este hecho para explicar determinadas conductas y anticiparse a algunas consecuencias disruptivas.

La lógica inmunitaria es la que determina la política en Occidente desde la Modernidad hasta hoy. Nadie como Hobbes la definió en su Leviatán. Según éste, el objetivo del orden social es la supervivencia individual. El Estado la garantiza. Pero exige un alto precio: ceder la soberanía individual y renunciar al contacto con los otros ciudadanos, que es fuente de temor.…  Seguir leyendo »

«¡Qué vergüenza!, ¡qué falta de educación! Esto lo arreglaba yo rápido y bien sé cómo». Así increpaba una señora a la madre de un adolescente, elevando el volumen de su voz para ser bien oída. La madre agachaba la cabeza, mordiéndose la lengua para no gritar su realidad, preguntándose cómo era posible que no se diera cuenta de lo que pasaba. Me lo contaba esa mamá, con lágrimas y rabia en su mirada, y aún sin entender muy bien por qué. Ella estaba en el autobús, con su hijo, un joven con la sombra del bigote ya asomando, que se había sentado en el primer sitio que encontró.…  Seguir leyendo »

Van a ser las ocho. Tengo que levantarme. «El hombre propone y Dios dispone» (número 34.105 del «Refranero general ideológico español», de Martínez Kleiser). Tengo una experiencia personal. Con algún fundamento, en la adolescencia, mi padre me programó con todo detalle para un futuro venturoso; pero, en pleno proceso, irrumpió lo imprevisto: la guerra de 1936 y, con ella, la catástrofe familiar y el hundimiento del programa.

Ahora, lo imprevisto es la pandemia de coronavirus que afecta a todo mundo en trance de globalización. Ya anciano, pienso que mi mundo se parecía bastante al mundo de mis padres, en tanto que apenas se parece al mundo de mis nietos.…  Seguir leyendo »

Nadie sabe cómo saldremos de esta, pero no podemos evitar imaginar alternativas. Imaginar es uno de los elementos más identitarios de nuestra especie. Crear pinturas mentales, trazar distintos escenarios, confabular sobre el futuro…

Ya Platón había atisbado el poder de la imaginación en aquellos prisioneros de la caverna cuya realidad se configuraba a través de imágenes. Pero pasamos por alto una de las cuestiones más significativas en este proceso y que está relacionada con la actitud de la que partimos. Antes de elucubrar sobre el diseño del mundo que restará una vez que hayamos superado esta crisis, estamos conminados a tomar, ipso facto, una decisión de calado para nuestro porvenir.…  Seguir leyendo »

Cuando aún estamos haciéndonos a la idea de lo que va a significar vivir confinados en nuestras casas, las actuales circunstancias constituyen una inesperada oportunidad para reflexionar sobre la vulnerabilidad humana. Y sobre lo que puede hacernos inmunes. A primera vista, las consecuencias económicas que acechan pueden parecerse a las vividas hace poco más de una década. Aquella crisis financiera fue una crisis de confianza. Pero esta crisis de vulnerabilidad puede hacernos más inmunes si aprendemos lo que significa la verdadera solidaridad.

Combatimos la crisis financiera con estímulos económicos, y con un sucedáneo de la honestidad denominado «compliance». La crisis que ahora vivimos necesitará seguramente estímulos financieros y fiscales, pero sobre todo vamos a combatirla cuidando unos de otros; y eso no es un sucedáneo de la solidaridad, sino el anticipo de que cuanto más avancemos en la globalización y la transformación digital más importantes serán las profesiones que tienen como finalidad cuidar de las personas.…  Seguir leyendo »

Hasta que irrumpió la crisis del COVID-19, el sistema de cooperación internacional vivía un momento de cierto frenesí: por un lado, y por fin, el Gobierno central había decidido que la situación era insostenible y había que acometer reformas urgentes, antes de que todo el edificio se viniera abajo. Por el otro, las administraciones autonómicas y locales, en mayor o menor medida, habían decidido recuperar el impulso de una política pública macheteada, a veces con saña, durante los peores años de la crisis.

En ese proceso necesario, ahora más necesario si cabe, de volver a poner las piezas en su sitio y pensar para qué sirve cada una de ellas, se ha instalado en las administraciones públicas una idea un tanto absurda.…  Seguir leyendo »

Ahora que quienes querían acabar con la casta la han multiplicado, ahora que Pablo Iglesias e Irene Montero se han convertido en nuevos ricos en su dacha de Galapagar (vicepresidente y ministra, más de 150.000 euros al año entre los dos), me gustaría reflexionar sobre por qué está mal visto el dinero.

Joan Manuel Serrat, de familia proletaria, con las primeras pesetas que ganó le compró a sus padres un piso soleado para poder sacarles de su casa, “oscura y lúgubre”. Sin embargo, lo que realmente sucedió fue que, según le contaba un Serrat treintañero a Soler Serrano, “al mismo tiempo que te estás desarraigando tú de lo que es tu verdad, la verdad, estás desarraigando a tu gente de lo que es la verdad y, con el paso del tiempo, sí, tienen su casa maravillosa, cómoda, plácida, pero han perdido cantidad de cosas atrás, que son su vida, sus raíces; si no, ¿qué sentido tiene que mi madre y mi padre agarren cada día el coche y se vayan a comprar al mercado de mi calle?”.…  Seguir leyendo »

Mi abuelo fue un hombre bueno de los que no salen en los periódicos. Murió ayer en su residencia, no sabemos si contagiado o no del maldito virus, cargado de años y con una vida ya cumplida. Cuando la muerte llega así, tras una existencia larga y feliz, no hay motivos para impugnarlo todo. Al contrario, incluso para los que no somos creyentes, el dolor sirve como testimonio a favor de un mundo que desearíamos seguir compartiendo con quien lo ha dejado.

Por supuesto, los que quedamos lloraremos. Sucede cada vez que muere alguien justo que, como en el poema de Borges, ignoraba estar salvándonos mientras tomaba café o llevaba a sus nietos a mirar las tortugas de la Estación de Atocha.…  Seguir leyendo »

No me considero una ciudadana dócil y además creo que estoy razonablemente bien informada. Puedo ver la situación en que se encuentra la sanidad madrileña, entender cómo ha llegado hasta donde está y saber que no es (o no solo) por culpa del virus. Igual que puedo valorar algunas de las decisiones que se tomaron al inicio de esta crisis en España, cuando había información suficiente para hacer ciertas cosas y cancelar ciertas otras y se eligió sueño, que diría Jabois.

Sin embargo, sé que no es el momento de la cacerola ni del pataleo. Es el momento de gobernarnos con altura, que diría Rosalía, por citar una fuente políticamente fiable.…  Seguir leyendo »

Cuando pensábamos que nuestra sociedad era vulnerable sólo ante los actos terroristas o las catástrofes naturales, el SRAS-Cov-2 ha sido capaz de despertar en nosotros los más profundos sentimientos y emociones, para que nos hayamos dado cuenta de que sólo unidos y todos podremos ganar la batalla de esta pandemia. El Covid-19 no es una enfermedad extremadamente grave si nos centramos en el número de muertes que provoca, aunque sí lo es si valoramos su altísimo poder de contagio. Este coronavirus constituye la mayor amenaza a la que nos enfrentamos en todos los países y la primera catástrofe que vivimos muchas generaciones.…  Seguir leyendo »

Como en el antiguo y rico Egipto, que se creía inmune a la naturaleza, actualmente asistimos a un colosal episodio mundial, que afecta al conjunto de la sociedad, desguarnecida y sin resortes para afrontar una solución al problema, con tintes de tragedia. A este insolidario mundo (de bloques y países; de individuos sin familias; de fondos y dinero por encima de trabajadores y empresas; de género sin cuartel; de intereses corporativos en vez de generales; de sindicales en vez, estrictamente, laborales; de otros autonómicos por encima de los nacionales, etcétera), le ha alcanzado una pandemia, cuyo problema han de afrontar individuos y científicos, porque el Estado acude a su consciencia, ante la impotencia, plegándose a inconfesables intereses para arrojar a la calle a miles de personas, en irresponsables manifestaciones, promovidas y alentadas por quienes, bajo el palio de la igualdad y cuando son objeto de contagio por su imprudencia, son los primeros en ser atendidos, saltándose la cola del resto de mortales, postrados en sus casas y a la suerte de un teléfono.…  Seguir leyendo »

Antes de esta crisis, mis vecinos eran los de un lado y otro, los de abajo y arriba; ahora van adquiriendo un nombre en la batalla: se llaman Marisa, Jaime, Emilia, Alberto, Eva, Alfredo, Beatríz, Amado…

Antes de esta crisis, la Policía Nacional, la Guardia Civil, el Ejército, los Municipales eran oficiales uniformados que nos paraban en las carreteras y vías públicas para hacer algún control inoportuno o ir a misiones de guerra; ahora son héroes transversales, capaces de construir un hospital en IFEMA Madrid en 48 horas, trabajando 24/7.

Antes de esta crisis, la adolescente del bajo ensayaba sin descanso con un piano modesto y molesto; ahora nos regala conciertos improvisados desde su habitación pintoresca con las ventanas abiertas de par en par a mi mujer, a mí y al resto del vecindario.…  Seguir leyendo »

El regreso del conocimiento

Por primera vez desde que tenemos memoria las voces que prevalecen en la vida pública española son las de personas que saben; por primera vez asistimos a la abierta celebración del conocimiento y de la experiencia, y al protagonismo merecido y hasta ahora inédito de esos profesionales de campos diversos cuya mezcla de máxima cualificación y de coraje civil sostiene siempre el mecanismo complicado de la entera vida social. En los programas de televisión donde hasta hace nada reinaban en exclusiva charlistas especializados en opinar sobre cualquier cosa en cualquier momento, ahora aparecen médicos de familia, epidemiólogos, funcionarios públicos que se enfrentan a diario a una enfermedad que lo ha trastocado todo y que en cualquier momento puede atacarlos a ellos mismos.…  Seguir leyendo »

«Llegó el coronavirus a España. Nos dijeron que nos laváramos las manos y nos lavamos las manos. Nos dijeron que evitáramos aglomeraciones y evitamos aglomeraciones. Nos dijeron que trabajáramos en casa para evitar contagios y trabajamos en casa para evitar contagios. Nos dijeron que nos rebajaban el sueldo por falta de producción y nos rebajaron el sueldo por falta de producción. Nos dijeron que faltaba comida en las tiendas y aquí empezaron los grandes problemas. Sobre todo en la ciudad. Los supermercados estaban desabastecidos, resultaba cada vez más complejo obtener carne o verdura así que mi marido y yo cogimos las maletas, los ordenadores, el gato, los hijos y nos largamos al pueblo.…  Seguir leyendo »