Testimonios

Ya lo dijo Rubén Darío, como un canto de vida y esperanza: que lo moderno siempre ha sido algo muy siglo dieciocho y muy antiguo. Pero ocurre que al moderno de hoy, que mira la realidad aumentada a través de unas gafas grandes como dos colmenas en los ojos, las cosas le parecen tan nuevas que necesita señalarlas con un dedo, porque no tiene palabras para nombrarlas, y siente que lo que ve son creaciones originales, desde la publicidad Don Draper de los años sesenta a las aventuras extrañas y ochenteras de unos niños neogoonies.

Así que, de pronto, el moderno se mete en una charla sobre León Felipe, en mitad de la bullanga institucional que han causado los cincuenta años de su muerte, y, ¡eureka!, ha descubierto el oro de Moscú.…  Seguir leyendo »

Senator John McCain in 2008.CreditCreditGabriel Bouys/Agence France-Presse — Getty Images

Biography does not predict success in office. It never has. And yet we’re all drawn to it. We love personal stories of heroism, sacrifice, challenges overcome, outstanding virtue. That said, we should also recognize that a compelling back story may be necessary, but it is not a sufficient condition for political greatness. Which brings me to John McCain.

The rationale behind his political career was always his personal story: son and grandson of admirals, Annapolis, naval aviator and finally long-term prisoner of war. Military service, especially under the extreme duress of combat and imprisonment, is certainly noble. But surely we can agree that not everyone who has sacrificed for his (or her) country would make a great statesman.…  Seguir leyendo »

Burt Reynolds surrenders his trademark mustache to Dinah Shore for a 1973 television special. The variety show hostess was nearly 20 years older than Reynolds, her boyfriend.CreditCreditNbcu Photo Bank

It was the Age of the Mustache — and of men who acted genially boyish while exuding testosterone-fueled swagger. It was also the Age of the Burgeoning Female Gaze, when women shed the last vestiges of being the “finer,” relationally attuned sex and began to participate in the pleasures of objectification.

The man for that ’70s moment was, unmistakably, Burt Reynolds, who died on Thursday, and who embodied — in a world before the advent of gender fluidity, metrosexuality and queer theory — an easygoing sexuality seemingly free of conflict. With his gridiron build, manifestly hairy chest and crinkly dark eyes suggesting an abiding sense of humor, Reynolds — hard though it may be to believe now — topped the list of box-office stars for five years, from 1978-1982, a feat equaled only by Bing Crosby before him.…  Seguir leyendo »

Michael Ochs Archives/Getty Images Aretha Franklin, circa 1971

Aretha Franklin was not among my mother’s Sarah Vaughan albums, or my father’s Ella Fitzgerald and Dinah Washington albums. Soul was something else, just then taking shape. “Think” and “Respect” were Sixties anthems of an edgy new blackness, and I remember one of my sisters playing “Baby Baby Baby” behind closed doors in tearful darkness after an argument with my mother about why she was not allowed to get an afro. In 1970, Aretha Franklin offered to pay Angela Davis’s bail, saying she understood how you have to disturb the peace when you can’t get any peace.

Gay liberation was new, too, and at my first gay party ever, in Bloomington, Indiana, a white kid with thick brown hair lip-synched in my direction the intro to one of the slower songs from Aretha Live at Filmore West: “If you came, and didn’t come with anybody, perhaps you might want to turn around and say to the next person, Hey!” We were making out and she was conceding, “If not now, later, some other time,” when the alarm spread that the cops were on the way.…  Seguir leyendo »

Joe Arpaio, exalguacil del condado Maricopa, en Arizona, perdió en las elecciones internas del Partido Republicano para el Senado. Credit Caitlin O'Hara para The New York Times

Un mecanismo torcido de la Historia parece dispararse a menudo para llevarse a las personas nobles. El último sábado de agosto murió un hombre bastante noble —bastante, para los tiempos que corren— en un rancho de Arizona. Se llamaba John McCain, llevaba tres décadas como senador y nunca pudo ser presidente de un país que, dicen, amó hasta la muerte.

La inmensidad de Estados Unidos lo despidió con honores, como si por un instante todo un país se reconciliaría con la idea de que morir con principios es mejor que vivir con intereses. McCain pidió que para su funeral los expresidentes George W.…  Seguir leyendo »

In the summer of 2004, I traveled to Sudan with Kofi Annan, the secretary general of the United Nations. Mr. Annan, who died Saturday at age 80, was hoping to put an end to the genocidal violence that the Sudanese president, Omar Bashir, had launched against the people of Darfur. I watched Mr. Annan sit quietly in a blazing hot shed while a local government official blamed the violence on the Darfuris themselves, handing the secretary general a list of alleged rebel atrocities and complaining bitterly about the role of the United Nations in taking their side. Only when he had finished did Mr.…  Seguir leyendo »

Camarón bio

Mi liberada:

Cuando apuré la última hora de la serie de José Escudier y Netflix sobre Camarón no daba crédito: seis horas sin pronunciar la palabra droga. Era una proeza. Me embadurné rápidamente con los habituales provincianismos del tío de América. ¿Alguien podría pensar en una serie americana sobre un mito de semejante tamaño que se limitara a los rezos y a la imposición de manos? Al cabo de unos días hablaba con Julio Valdeón, el sobrino de América.

– Hombre, es lo normal. La serie tiene un material buenísimo…

– Impagable, ciertamente…

– Pero para tener ese material y los derechos de las canciones hay que pasar por los herederos…

– Voy viendo…

– Y los herederos imponen su ley.…  Seguir leyendo »

Aretha Franklin performing at a benefit for Rev. C. L. Franklin, her father, in Detroit in 1980.CreditLeni Sinclair/Getty Images

In 2015, Aretha Franklin invited me and a few others to join her in Philadelphia as she sang for Pope Francis. I was certainly thrilled to see the pontiff up close. But, I must confess, after many years of friendship, I was still more excited to watch the Queen of Soul. Even at 73, Franklin could trap lightning in her mouth at a moment’s notice and shout down fire to earth.

Just the mention of Aretha Franklin’s name conjured transcendent sonic fury. She came to it honestly. Her father, the Rev. C.L. Franklin, was one of the most storied preachers of his day.…  Seguir leyendo »

La muerte del delfín

Vaya año terrible: primero fue Fernando de Szyszlo, luego Luis Loayza, ahora Abelardo Oquendo. Me dicen que, desde que se le declaró el cáncer, se negó a ser operado y tratado y que esperó la muerte con gran coraje y dignidad. Traté de hablar con él varias veces y nunca lo conseguí. Me voy quedando sin los amigos que dieron vida y ánimos y buenas lecturas y enseñanzas a mi juventud.

Conocí a Abelardo en el año 1956. Acababa de casarme por primera vez y andaba buscando trabajitos que me permitieran sobrevivir, sin renunciar a la Universidad. Conseguí siete, y el séptimo gracias a él, que trabajaba entonces en el Suplemento Cultural de El Comercio, que salía los domingos: me encargó una entrevista semanal a todos los escritores peruanos sobre sus métodos de trabajo, sus ideas literarias y sus proyectos.…  Seguir leyendo »

Andrei Sakharov in Moscow in 1973.CreditAssociated Press

Fifty years ago this Sunday, this paper devoted three broadsheet pages to an essay that had been circulating secretly in the Soviet Union for weeks. The manifesto, written by Andrei Sakharov, championed an essential idea at grave risk today: that those of us lucky enough to live in open societies should fight for the freedom of those born into closed ones. This radical argument changed the course of history.

Sakharov’s essay carried a mild title — “Thoughts on Progress, Peaceful Coexistence and Intellectual Freedom” — but it was explosive. “Freedom of thought is the only guarantee against an infection of mankind by mass myths, which, in the hands of treacherous hypocrites and demagogues, can be transformed into bloody dictatorships,” he wrote.…  Seguir leyendo »

Una mujer francesa

No hay mayor consagración en la República Francesa que ser enterrado en el Panteón. Este fue el destino de Simone Veil el domingo pasado, en París, acompañada por el himno nacional y un largo elogio pronunciado por el presidente de la República. El hecho de que Barbara Hendricks, una estadounidense, cantara la Marsellesa es testimonio de la inclinación del presidente francés hacia el multiculturalismo. Esta ceremonia laica, rara en nuestra historia, es un legado de la Revolución Francesa, obsesionada en sus comienzos por los recuerdos históricos de la República romana. Entonces se necesitaba para la nueva Francia una religión laica, que Robespierre llamó «Culto de la razón», y un templo en el que depositar los restos de los héroes.…  Seguir leyendo »

La verdad, la vida de Karl Marx no fue pródiga en satisfacciones. Al conmemorar el segundo centenario de su nacimiento –5 de mayo de 1818–, han sido publicados múltiples trabajos. Nadie pone en duda que fue un gran intelectual, un gran filósofo, sociable, simpático, amigo de la buena mesa y del buen vino, y fumador de buenos puros. Entre lo mucho escrito, llamó mi atención una frase que le dijo su madre: «Hubiera preferido que reunieras un capital en vez de escribir sobre él». Ciertamente vivió siempre «a la quinta pregunta», hipotecado, empeñado y tocando el forro de los bolsillos. Menos mal que tuvo la generosa ayuda de su mecenas, Engels, incluso como continuador de su obra.…  Seguir leyendo »

Los tuits de Charlot Gómez de la Serna

La efeméride es la fuga de la efe por un día. Y RAMÓN se escribe en mayúsculas por antonomasia. O sea, una chalaura, igual que celebrar hoy el nacimiento de Ramón Gómez de la Serna, a los 130 años, no siendo esta una cifra ni muy redonda, ni muy gorda.

Redondo es el 100, porque el uno arrastra dos círculos oblongos como una locomotora. Y el 80, al decirlo en voz alta, nos llena la boca de una gordura onomatopéyica. Estos números, por tanto, sirven para conmemoraciones solemnes, de esas que abundaron en 2016, como el centenario carpetovetónico de Cela y el asesinato octogenario de Lorca.…  Seguir leyendo »

Julián Juderías

Una semana más hablando de cambiar la Constitución y no para poner fin al delirio autonómico, sino para agravarlo, para acabar con España de un modo indoloro, quirúrgico y apacible… Desmembrar España desde la legalidad, ¡la amputación desde arriba! Grado a grado, poquito a poquito, como la desdichada rana del cruel experimento, acabaremos hervidos, sin apenas notarlo.

Podríamos titular estas líneas «Cien años sin Julián Juderías». ¡Qué tontería! Son cien años con Julián Juderías. Él no está, pero sus obras hablan por él. Y como el poeta en su torre de Juan Abad, oímos con los ojos a ese muerto, en sus doctos libros juntos.…  Seguir leyendo »

Manuel Marín, en Madrid en 2011. Álvaro García. EL PAÍS

Los manchegos somos universales y cada uno lo somos a nuestra manera, como las familias de Ana Karenina. Carlos Fuentes, “un manchego de México”, dejó escrito que todos los que hablamos el español somos habitantes del territorio de La Mancha.

Pues bien, Manuel Marín era un manchego centroeuropeo, de Mitteleuropa para ser más exacto. Cosmopolita, culto, políglota, irónico y, según sus propias palabras, “extraordinariamente amigo de sus amigos, con una cierta capacidad de trabajo y respetuoso siempre con las personas” —y con las instituciones democráticas, añadiría—.

Socialdemócrata de convicción fue un político alérgico a la demagogia, muy alejado de lo que es un populista, que se tomaba muy en serio sus obligaciones y por eso cuando hablaba lo hacía desde un profundo conocimiento basado en el estudio y la reflexión.…  Seguir leyendo »

Muy probablemente, el ferrolano José Luis Comellas es uno de los más grandes historiadores españoles de la última media centuria, así como uno de los universitarios de corpus intelectual más denso y trabado del mismo periodo: musicólogo, geógrafo, astrónomo… Cursando ya la difícil asignatura de los noventa años en la Sevilla de la más profunda y recatada querencia, en ella se encuentra a pie de obra, con libros encetados o camino de la imprenta del más subido interés científico y, a menudo, también humanístico. Siempre resulta así oportuno –y obligado…– tributarle el aplauso más sincero por su permanente contribución al acervo cultural hispano, de sólito en forma bibliográfica, entre todas, tal vez la más sólida y ardua.…  Seguir leyendo »

Scott Kelly, autor del artículo, dentro de la Estación Espacial Internacional en 2015 Credit NASA, vía Getty Images

El 18 de febrero de 2016, desperté en mi cuarto de tripulación en la Estación Espacial Internacional en el día número 328 de una misión de un año, la más larga para un astronauta de la NASA.

Después del desayuno y una conferencia telefónica con la base, me puse a hacer mi trabajo del día: realizar un experimento de física, tomar una muestra de mi sangre para un estudio de la NASA, llevar a cabo una rutina de mantenimiento para el equipo de soporte vital y responder preguntas de una escuela primaria en Arizona a través de un video en vivo.…  Seguir leyendo »

Camus y el compromiso político

Para César Cimadevilla in memoriam

Leí La peste en el invierno de 1959-1960. Yo tenía 23 años y Camus me llegaba demasiado tarde y demasiado pronto. Demasiado tarde, porque, para entonces, yo ya había leído La náusea y los cuentos de El muro y estaba deslumbrado por Sartre. Demasiado pronto, porque mi experiencia vital era todavía demasiado corta para apreciar todo el valor literario de la novela.

La peste es, en efecto, una de las grandes novelas del siglo XX. Sobre todo, por la voz del narrador. Como en una tragedia de Esquilo, es esa voz coral, más que los episodios que se engastan en ella, la que mantiene la tensión de la narración.…  Seguir leyendo »

Hace unos días, hablando con su queridísima Isabel, me acordaba de nuestro inolvidable Mingote y de una magistral viñeta publicada en estas mismas páginas hace ya unos años. Como siempre, corrían días convulsos e inciertos por aquel entonces… y el genio, por enésima vez, plasmó en una sencilla ilustración el tema de aquellos días en los que mi padre acababa de cumplir 75 años y se habían publicado cosas de muy escaso valor sobre Don Juan Carlos y él. Aparecían ambos sentados en el pequeño banco de un parque por el que paseaba una ligera y vistosa señora. A su paso, Su Majestad susurraba a mi padre: «¿Has conocido alguna vez la gratitud, Adolfo?»; a lo que mi padre contestaba: «Pues, Señor, como no se llame así esa señora que acaba de pasar de largo…».…  Seguir leyendo »

Tom Wolfe in Midtown Manhattan, in 1968.CreditSam Falk/The New York Times

In the summer after ninth grade, 1969, when I checked out a Tom Wolfe book from the Omaha Public Library, I had no real idea who he was, although he’d been a celebrity for a few years already. Not as famous as my favorite living writer at the time, Kurt Vonnegut, but famous enough that in Mr. Vonnegut’s rave review of Mr. Wolfe’s first book in this newspaper in 1965, he wrote, “Everybody talks about him.”

His second book, “The Electric Kool-Aid Acid Test,” blew my 14-year-old mind. The revelations were not so much about the countercultural miasma of drugs and mischief and alternate realities it depicted; my older sister had introduced me to pot and my older brother had a psychedelic band called the Naked Afternoon.…  Seguir leyendo »