Causas y Consecuencias del Terrorismo

¿Está ganando EEUU la guerra contra el terrorismo?

Transcripción de la ponencia impartida por Martha Creshaw, Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Wesleyan (Estados Unidos), con motivo de la celebración de las II Jornadas Internacionales de Terrorismo tituladas “Causas y Consecuencias del Terrorismo”, que tuvieron lugar los días 30 de noviembre y 1 de diciembre de 2006, en el Palacio de la Aljafería, sede de las Cortes de Aragón (Fundación Manuel Giménez Abad).

Muchas gracias por la presentación, y por invitarme a este congreso. Quiero dar las gracias a la Fundación y a Rogelio Alonso, que ha hecho mucha parte de la organización para este evento. El tema de hoy es si Estados Unidos está ganando la guerra global contra el terrorismo. En octubre de 2003, Donald Rumsfeld envió una memoria al pueblo, y en aquel informe se quejaba de que a Estados Unidos le faltaba una estrategia a largo plazo para ganar, y también decía que nos faltaba un sistema de medición para ver cómo estaba el terrorismo en el mundo. ¿Estamos mandando o persuadiendo a más terroristas, y estamos de esta manera ayudando a que se recluten más terroristas? Entonces, la suposición subyacente de las causas del terrorismo ya se ha abordado hoy. Pero las preguntas que Donald Rumsfeld hizo en su informe siguen debatiéndose actualmente en Estados Unidos y en otros países. Y sobre todo, en el contexto de las elecciones recientes en Estados Unidos, también obedece a la tradición larga de Estados Unidos, y esto era confidencial y no se dio a la prensa en ese momento: cinco años después de los ataques de 2001, creo que ya es el momento de evaluar el progreso americano a la hora de enfrentarse al presidente, y desde el verano pasado, y desde las elecciones, se han hecho muchos esfuerzos para ver cómo está avanzando Estados Unidos, sobre todo a la luz del progreso de las guerras en Afganistán y en Iraq.

Quiero analizar la estrategia nacional de Estados Unidos para combatir el terrorismo, y preguntar sobre los objetivos de la estrategia, si son factibles, si son coherentes entre sí, si son coherentes con los objetivos generales de la política exterior americana, y quiero preguntarme sobre los medios que explican la estrategia americana para combatir el terrorismo: ¿Son viables? ¿Pueden lograrse? ¿Son demasiado ambiciosos? ¿Son demasiado ambiguos? Todas estas preguntas son vitales para presentar el panorama que les voy a dar ahora.

Dado el enorme poder militar y económico americano, nos tenemos que preguntar si Estados Unidos ha establecido objetivos que, aun así, son difíciles de conseguir a muy largo plazo. En primer lugar, voy a hablar de la conceptualización de la estrategia americana, cómo se ha establecido. Y luego me preguntaré sobre la implantación de esa estrategia americana en los últimos cinco años.

Ahora, quiero decir que la estrategia americana se forjó muy rápidamente después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Bush, un día después de los atentados anunció que se trataba de una guerra, y nos estábamos embarcando en una guerra global contra el terrorismo. Esto representó un alejamiento muy grande de la política exterior americana. Antes del 11 de septiembre, era inconcebible que el terrorismo fuera la prioridad número uno para el gobierno americano. Era inconcebible que tuviéramos un documento de estrategia específico que tratara sobre la lucha contra el terrorismo.

Para otros, el terrorismo desde los sesenta nunca había sido una prioridad importante en la Administración. Al declarar la guerra contra el terrorismo, esto tenía unas implicaciones inmediatas: la implicación inmediata era que se tenía que utilizar la fuerza militar. Y también, como había una guerra, el gobierno americano advirtió ya al público americano que tardaría mucho en llegar la victoria y que sería una guerra muy larga, ya lo avisó desde el principio. Estados Unidos esperaba terminar con el terrorismo, y en los ultimos cinco años, ha recurrido a analogías concretas históricas que refuerzan la idea de una guerra y una victoria. Estas analogías se establecen con respecto a la Segunda Guerra Mundial, los atentados de septiembre de 2001 se compararon con Pearl Harbour, y se hicieron referencias a Múnich y a los peligros de luchar contra el terrorismo para conseguir la paz. Estas analogías con la Segunda Guerra Mundial, también fueron seguidas de analogías con la Guerra Fría: la guerra duraría muchos años, aunque la victoria sería el resultado.

También tenemos que acordarnos de que al evocar la metáfora de la guerra, y en estas referencias a las guerras del pasado, se abrió el camino para hacer la referencia a una contra-analogía, que es la guerra en Vietnam, que en 2004, después de la invasión de Iraq, tenía muchas más críticas del pueblo americano. Y al mismo tiempo, la Administración estaba negando la relevancia de Vietnam con respecto a Iraq. Creo que es una de las razones por las que el gobierno americano es muy persistente a la hora de negar la situación en Iraq como que es una guerra civil, insiste en negarlo.

Hay cinco documentos oficiales americanos que definen la estrategia nacional e innumerables discursos, pero me voy a centrar en esos documentos oficiales que representan consenso sobre qué hacer con el terrorismo.

En 2002, a principios de 2003, los Estados Unidos emitieron una estrategia nacional para Estados Unidos, y entonces, después de esto, hicieron una estrategia nacional específica para combatir el terrorismo. Este año, en 2006, en marzo y luego en septiembre, Estados Unidos revisó o actualizó una serie de documentos, para tener una estrategia general nacional, y hay un tema, un documento especial para el terrorismo. Además, en septiembre de este año, la Casa Blanca emitió un informe de los últimos cinco años: los éxitos y los retos. Es una evaluación del gobierno de su propio progreso en la guerra contra el terrorismo.

Como he señalado, estos son alejamientos importantes sobre nuestra política exterior general, y deben verse en el contexto general de las legislaciones. Son cambios que estoy segura de que ustedes conocen ya, pero solamente para recordarlo quiero decir que los Estados Unidos establecieron un departamento, un gabinete de seguridad de la patria, un director de inteligencia nacional, y también un centro nacional de contraterrorismo. Todas estas reorganizaciones burocráticas son las más grandes hechas por el gobierno desde la Segunda Guerra Mundial, cuando el Departamento de Defensa y la CIA, la Agencia Central de Inteligencia, se crearon. Es difícil de imaginar ahora, pero antes de la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos no tenía un Ministerio de Defensa ni tampoco existía la CIA.

¿Cuáles son los objetivos de la estrategia americana? Ya he dicho cómo se establecen estos documentos objetivos. En los documentos, en las declaraciones de estrategias de 2002 y 2003, Estados Unidos describe su objetivo como un mundo en el que el terrorismo no defina las vidas diarias de los americanos y de sus amigos.

Además, el objetivo de la estrategia nacional es eliminar el terrorismo como amenaza al estilo de vida americano.

El interés nacional se define como el combatir el terrorismo e impedir que los estados irresponsables adquieran armas de destrucción masiva. Presentamos aquí el problema de las ADM. Esto es un elemento muy importante de esta estrategia en Estados Unidos. Además, estos objetivos, luchar contra el terrorismo y luchar contra la adquisición de armas de destrucción masiva por los que nosotros llamamos estados irresponsables, son reflejados en los documentos. Se describen como una necesidad moral.

Podemos ver que esta declaración principal de lo que es un objetivo para los americanos es que éstos son condiciones subjetivas de lo que los americanos están intentando conseguir. Pero sí decimos que mucha gente no cree que el terrorismo sea una amenaza para el estilo de vida americano, ni en la forma que tienen de relacionarse con sus aliados o sus amigos, incluso después de los atentados que sufrieron.

En 2006, se revisó la estrategia. Es un poco distinta, representa otra actitud frente al terrorismo. Ahora se dice que el objetivo de la estrategia nacional es difundir una democracia efectiva en el mundo, y así se expresa en el documento: “Democracia efectiva”. No sólo democracia. Democracia efectiva en el mundo.

Éste sería el objetivo revisado ahora, porque la propagación de la democracia –cito- “supondrá el fin del azote del terrorismo”. Eso quiere decir que la democracia evita el terrorismo.

La intención demostrada de los Estados Unidos es ahora acabar con el extremismo violento de todo tipo. Todos los extremismos violentos. Y crear un entorno internacional que sea inhóspito al extremismo.

La carta del presidente que acompañó a la declaración de estrategia nacional de 2006 del presidente sostiene que la estrategia es idealista en los fines pero realista con los medios. No hace falta que les diga que este objetivo de difundir una democracia efectiva en todo el mundo supondrá una enorme transformación de la política internacional. No sólo supondría un cambio en las estructuras de poder, en las alianzas, en las relaciones a escala nacional: los cambios en las estructuras internacionales tendrían que darse también, y se presupone también que estos estados democráticos no tienen no sólo que luchar unos contra otros. Por supuesto, existe una ley y una política nacional, que establece que las democracias no van a luchar unas contra otras. Pero además de esto, parece que tengan que ser pacíficas internamente, y evitar todos los problemas a escala interna. Ignora una serie de factores de la política internacional, voy a mencionarles algunos, y hay una persona que suele hablar mucho de esto, también da cursos sobre política internacional. Los procesos de la democratización en la política internacional suelen ser bastante violentos, en general, como saben muchos politólogos.

Además de esto, si basamos nuestros conceptos de la política nacional en la noción de lo que es un buen estado, suponemos que un estado bueno es una democracia secular a la que debemos reconocer; hay muchas personas en el mundo que no creen que la democracia laica es la representación de un buen estado. Habrá personas que sólo aceptarán estados donde se aplique la ley islámica. Eso, hay que tenerlo en cuenta en la estrategia general.

Todas las declaraciones de estrategia desde 2002 a 2006 están de acuerdo con el hecho de que combatir el terrorismo constituye una guerra. En la estrategia de 2006, vemos que hay un cambio en la definición del enemigo, y también un cambio hacia declarar que va a ser una guerra muy, muy larga, a lo largo del tiempo. El reconocimiento de que esto va a llevar más tiempo de lo que se había pensado añade mucho contenido a las declaraciones de estrategia. Además, vemos que cada vez hay más referencias al enemigo como totalitario.

Hay una descripción del enemigo como –cito de las declaraciones de 2006-: “El enemigo a quien se dirija esta estrategia es un movimiento violento llevado por el odio, que desea establecer un dominio totalitario en todo el mundo. No solamente se trata de extremismo o radicalismo inspirado por el islamismo, sino también de grupos que quieren crear un imperio mundial que sea totalitario”.

Hay una clara referencia a la Segunda Guerra Mundial: “El terrorismo amenaza la paz global, la prosperidad, la marea creciente de la democracia y el derecho de todas las personas a vivir sin miedo a la violencia indiscriminada”. Creo que dice que hay una escalada del concepto de lo que teníamos ahora. Es muy interesante, y sobre todo, a la luz de las experiencias de España y Gran Bretaña, y en general en Europa; y desde 2001, la estrategia de 2006 reconoce la existencia de terrorismo local o autogenerado, como fue el caso de Madrid, Londres y Bali. Y admite que ese terrorismo se ha dado dentro de las democracias, en el seno de las democracias. Y atribuye esta forma de terrorismo a grupos étnicos o religiosos que no son capaces o no están dispuestos a abrazar los beneficios de la libertad, y también trata este tema.

¿Cómo podemos explicar estos grupos que no reconocen el beneficio de la libertad, cuando viven en democracias? Los medios para conseguir estos fines, que son muy amplios; quiero decir que las declaraciones de estrategias de 2002 y 2003, todos lo saben, dan importancia a la prevención, a la disuasión, que se describe como una autodefensa en anticipación.

Hace poco se dijo en la prensa que Philip Zelikow, asesor principal de Condoleeca Rice, acaba de dimitir, para volver a la Universidad de Virginia, es mi alma mater. Allí me doctoré. Y esta persona fue el autor de esta declaración de estrategia, que pedía la prevención.

Obviamente, desde el punto de vista de las personas que se centran en la prevención hubo una intención deliberada de preparar el camino para Iraq. Sea o no verdad, se estaba preparando el camino para Iraq. Y lo que se dijo en 2002 y 2003, y creo que es justo decirlo, era en un tono a favor del unilateralismo. Esta estrategia advertía de que Estados Unidos buscaría el apoyo internacional, pero actuaría sólo si era importante para los intereses americanos. Y esta estrategia estaba justificada de antemano.

Si analizamos esta declaración vemos que es bastante diferente de la actual, en la que los bordes de esta defensa del unilateralismo están bastante difusos en la actualidad, mucho más que antes. La declaración estratégica revisada no hace referencia, y sólo, sino a normas internacionales para reforzar las coaliciones y asociaciones. Por ejemplo, la declaración general contiene todo un capítulo dedicado al reforzamiento de las alianzas y aboga por un enfoque más multilateral. Dice que Estados Unidos necesita el apoyo de sus amigos y aliados.

Hace referencia a la prevención, en el contexto de lucha contra los terroristas, pero no como esencia de la estrategia contra otros estados. No obstante, la política de 2006 hace referencia frecuentemente y de manera urgente al problema de los estados que apoyan al terrorismo y destaca los casos de Irán y de Siria, porque son ofensores especiales.

Y una de las estrategias que se subrayan mucho en 2006 es la disuasión del uso de las armas de destrucción masiva. Estados Unidos aclarará a aquellos estados que utilicen estas armas que se enfrentará a una respuesta abrumadora. Estados Unidos se asegurará que su determinación y su capacidad para identificar la fuente de cualquier ataque sean bien conocidos. Es una advertencia muy clara. Si alguien utiliza armas de destrucción masiva, sean estados o no, Estados Unidos no dudará en responder de forma sobrecogedora. Me parece que hay un indicio en la estrategia de 2006 de que la verdadera amenaza viene de los estados, y no de agentes no estatales. Ésa es una característica que distingue a Estados Unidos de los aliados europeos.

Todas las declaraciones de estrategia de 2002 a 2006 piden la colaboración de la fuerza militar y de la diplomacia, es decir, ganar la batalla de las ideas, frente a las formulaciones militares. Abogar por la diplomacia, en general.

En la revisión de 2006 de la estrategia americana, aquí se anuncia de cualquier otro medio para luchar contra el terrorismo, como por ejemplo derrotar a los terroristas, negarles apoyo del estado; disminuir su fuerza, abordando las raíces, y defender la patria y los intereses en el extranjero. Para todo esto, la única respuesta es difundir la democracia efectiva en todo el mundo.

Así pues, la democracia se supone que va a ser una contrapartida a todas las causas del terrorismo que se identifican como marginación política; motivos de queja, que se pueden aplicar a otros; subculturas de conspiración y falta de información, y una ideología que justifica el asesinato.

Este informe rechaza la idea de que la pobreza pueda ser una causa del terrorismo, que la hostilidad a la política estadounidense en Iraq pueda ser una causa; que las cuestiones israel o palestinas lo puedan ser; o que los esfuerzos americanos para prevenir el terrorismo puedan ser la causa.

Dicen que los terroristas se envalentonan más por las percepciones de debilidad que por las demostraciones de resolución. Por eso dicen que Estados Unidos no se intimidará por las amenazas terroristas. Hay muchos problemas que enumeran las declaraciones. Tengo una declaración estatal larga, no quiero darles el número concreto, hay mucha. Pero en primer lugar quiero decir que hay un problema, por lo menos en el uso de la fuerza militar para abordar el terrorismo, y el uso de la diplomacia pública, la batalla de las ideas para crear un entorno internacional que sea inhóspito para los terroristas.

Quizás el uso de la fuerza no sea la mejor solución. La fuerza militar para establecer la democracia es muy cuestionable. Los comentadores de Estados Unidos suelen hacer referencia a los ejemplos de Alemania y de Japón. Las críticas dicen que la verdad es que las circunstancias en aquellos momentos eran muy distintas en Alemania y Japón, y por eso no hay que establecer analogías. Hay una doctrina que habla del uso de la fuerza militar contra el terrorismo. Esto tiende a marginar a los aliados, que son esenciales para la lucha contra el terrorismo y sobre todo, para implantar medidas que tienen que ver conque el pueblo las considere como realmente efectivas y eviten una conspiración internacional, por así decirlo, de grupos que amenacen a todo el mundo.

También la guerra en Iraq, se consideró una parte integral sobre la guerra global contra el terrorismo, al principio se consideró [así]. Y el presidente ha dicho una vez más que se va a combatir el terrorismo. La reacción inicial para Iraq tenía errores: no tenía las armas, no estaba aliada. Pero yo diría que hasta el informe de 2006, hay una cierta ceguera con respecto a la guerra en Iraq.

De nuevo, los informes son públicos, son unas reflexiones genuinas, como los objetivos que los estados eligen, pero lo que el informe de 2006 dice es que la lucha en Iraq se ha torcido por propaganda terrorista como una llamada, y motivará también el terrorismo. De hecho, en abril de 2006 la inteligencia americana emitió una estimación que estaba clasificada, y luego pasó a la prensa en septiembre, que argumentó que obviamente, la difusión yihadista del radicalismo en el mundo, de hecho se podía atribuir a la guerra en Iraq. Hasta el momento de escribir el informe, el gobierno tenía ya información que argumentó a contrario. Y por supuesto, ese informe no reconoce que muchos de los medios que utilizan los Estados Unidos para combatir la guerra contra el terrorismo (las presiones, el establecimiento de una cárcel en Guantánamo, la rendición…) han dado lugar a controversia en Francia y en todo el mundo.

El número de otras objeciones frente a la estrategia -tal como se ha conceptualizado- de la idea de vencer un método de violencia, parece lógico para algunos críticos desde el principio. También parecía desde un principio que diseminar la democracia por el mundo sin desestabilizar regímenes amistosos, que es lo que dice el informe, podía no ser fácil, porque muchos aliados de los Estados Unidos no son democráticos. El informe de 2006 dice que los estados que apoyan el terrorismo se harán responsables. Pero no dice cómo se puede hacerlo.

En septiembre de 2006, la Casa Blanca tuvo su propio informe. Y éste es un documento muy interesante, no es muy largo, y lo recomendaría para lectura. Anuncia que ha habido unos éxitos muy claros en términos de las detenciones de líderes en términos de proteger fronteras, muchas áreas prácticas. Pero también dice de forma realista que la amenaza se ha dispersado. No lo dice directamente, pero unas consecuencias de vencer a Al Qaeda en sí, paradójicamente, era el resultado que vemos ahora, que es una amenaza muy difuminada con respecto a comparado a cuando era más localizada. O sea que el éxito de la derrota de Al Qaeda en Afganistán era diseminarlo por todo el mundo, y eso no lo había pensado ninguna estrategia.

Y anuncia que Afganistán ya no tiene Al Qaeda, es un aliado, y sus poblaciones, libres. No habla de la emergencia de los talibán, ni del problema drogas que existe en Afganistán.

A pesar de un informe confidencial que salió en octubre, que decía que el gobierno de Iraq es extremamente débil con respecto a su capacidad de tratar la situación, y tampoco está muy dispuesto. El informe dice que Iraq ya no es una tiranía, y tiene un gobierno representativo. No menciona la violencia sectorial que reciben las víctimas civiles, pero admite que en Iraq Al Qaeda y otros terroristas extranjeros quieren minar la democracia y expander la lucha hacia los países vecinos de Iraq.

Menciona que Libia también se ha quitado de la lista, y ha denunciado la persecución de las armas de destrucción masiva. No dice que Libia no es una democracia, no va hacia la democracia. Aparentemente no tiene ninguna intención tampoco.

El informe después anuncia que Pakistán y Arabia Saudí son aliados en la guerra contra el terror, y hacen esfuerzos para el contraterrorismo, y que se ha cerrado una de las redes. No dice que el número de líderes de Al Qaeda está en las provincias fronterizas de Pakistán, y el gobierno de Pakistán no ha tomado las medidas necesarias para tratar estos elementos.

Tampoco menciona que hay una falta de democracia en Pakistán.

Anuncia que la democracia, el avance de la democracia va bastante bien en el este de África, las elecciones se aceptan como legítimas hacia una democracia en los países árabes de Oriente Medio. Y citan estadísticas en esta área. Pero muchos expertos en Oriente Medio dicen o piensan que esta trayectoria no es tan positiva como el informe dice. Y a pesar de las elecciones que se han celebrado en algunos países, no son necesariamente un reflejo de un movimiento hacia la democracia y las oposiciones en países como Egipto se suprimen rutinariamente cuando quieren hacer algún comentario.

Esta estrategia, este informe, los informes de progreso de 2006, dicen que los Estados Unidos lideran una coalición internacional para llevar la lucha hacia el terrorismo, y que todo el mundo ha rechazado extremismo violento. Pero sí dice que manteniendo la voluntad de la colaboración internacional para tratar el terrorismo, todavía es un problema.

Por otro lado, sí dice que ha habido atentados serios desde el 9/11, y nota de forma realista que aunque nada ha ocurrido en los Estados Unidos, los Estados Unidos no son inmunes a ataques en el futuro de terroristas, y algo podría ocurrir.

También dice que Siria e Irán siguen siendo problemas, y el Internet y los medios que utilizan los terroristas todavía es un problema. Uno de los informes dice que su objetivo es prevenir e impedir a los terroristas emplear el Internet.

Es difícil. Cómo se va a conseguirlo, es difícil de ver.

Este informe de progreso no contesta a la pregunta que propuso Rumsfeld en 2003, que era si nuestra situación actual es tal que cuanto más trabajamos, la guerra en Iraq está motivando más terrorismo que lo que están previniendo los Estados Unidos y sus aliados.

A principios del verano de 2006, y con el aniversario del 11 de septiembre, además de estos informes oficiales se han visto informes muy críticos en los Estados Unidos, y un desacuerdo doméstico: el optimismo del gobierno con el progreso de la guerra global contra el terrorismo no se compartía en los Estados Unidos. Así que en el verano de 2006, el periódico Foreign Policy publicó una encuesta, y preguntaron a cien personas. Esas personas habían trabajado en el gobierno americano, por lo tanto eran oficiales del gobierno. El 84% pensaban que los Estados Unidos no estaban ganado la guerra global sobre el terrorismo, con lo que quería decir eso. Y eso era un grupo de los dos partidos.

Y cuando les preguntaban si el mundo se volvía más seguro o más peligroso para los Estados Unidos, el 86% de los encuestados pensaba que el mundo se volvía más peligroso.

Las encuestas del New York Times y CBS muestran que el 55%, un poco más de la mitad, aprobaron cómo había manipulado el presidente la campaña contra el terrorismo. La mitad aceptó la idea de que la guerra en Iraq era parte de la guerra global sobre el terrorismo. La mitad del público americano rechazaron todo este asunto.

En el aniversario de los atentados, un editorial fue muy crítico. Por ejemplo, el New York Times comentó sobre la pérdida de unidad dentro de los Estados Unidos. Los Ángeles Times decía que eso es unas charlas en los pasillos.

La Constitución dijo que este día solemne es momento de evaluar nuestro progreso. Los resultados no son lo que deberían ser, no lo que debíamos esperar, dado la mano de obra, vidas y dinero que se ha gastado en esta causa. Y hay muchas más citas en esta línea. Había muchos informes, y se concluyó que mientras todo el mundo está preocupado por si los Estados Unidos ganaban o perdían, esa lucha del terrorismo se enmarcaba como una guerra. Entonces, el público piensa: “¿Qué es lo que se está ganando o se está perdiendo?”, ésa es la pregunta que siempre se hace, pero que no había respuesta.

Dentro del gobierno, también, en septiembre de 2006, el Comité sobre Inteligencia emitió un informe que no era clasificado que decía que Estados Unidos no estaba seguro, y los líderes de Al Qaeda estaban esperando el momento oportuno. Y notaban, como las agencias de inteligencia ya se habían dado cuenta, que la guerra en Iraq proporcionaba experiencia para yihadistas y oportunidad y motivación. De hecho, este informe -es un informe del Congreso- comparaba Iraq con Afganistán, con las causas de la yihad en los años ochenta.

En las elecciones de noviembre se solidificó lo que estaba pasando en términos de esta tendencia. Las encuestas después de las elecciones mostraron que el 57% de los votantes desaprobaron la guerra en Iraq.

Todos saben que uno de los resultados era que Donald Rumsfeld, el secretario de Defensa, que era uno de los autores principales de la guerra en Iraq, se le reemplazó inmediatamente como secretario de Defensa, y comos saben, hay mucho debate en la prensa americana sobre los grupos de estudio de Iraq, liderados por James Baker y Lee Hamilton, que tiene que publicar un informe en diciembre que podría ofrecer unas opciones sobre lo que hay que hacer con la situación en Iraq.

Parece claro, en retrospectiva, que lo ambicioso de los objetivos americanos no se asociaba con la disponibilidad de medios. No es posible tener unos objetivos idealistas con medios realistas.

Esto es algo que es muy difícil, y no hay que desestimar la dificultad en conseguir esta meta: derrocar tiranías a lo mejor no es la manera de diseminar la democracia. Tampoco está claro si es posible vencer extremismo violento de todo tipo, aunque funcione la democracia, y florezca por todo el mundo. Está claro que el uso de fuerza va en contra de los objetivos a largo plazo, es una preocupación que los políticos americanos han tenido demasiado confianza en tratar el terrorismo y diseminar la democracia. Les llevó a pensar que las fuerzas americanas y los aliados les iban a llamar liberadores, y no había necesidad de planificar seguridad post-guerra, que así ha sido el caso.

Mirando hacia el futuro, como conclusión, ¿qué es lo que va a ocurrir en términos de la guerra global sobre el terror? Ahora, sobre todo por el Congreso demócrata en el poder, y con las elecciones presidenciales del año 2008, y en términos de la política electoral, la lucha para la presidencia ya está en marcha; en los próximos será muy politizada. Serán unos años muy difíciles. Como todos saben, los Estados Unidos están hablando en términos de tres opciones en Iraq, y se resumen como: I-Grande, seguir adelante o irse a casa. O sea, que las opciones son: aumentar las tropas, en el esfuerzo de restaurar el orden y la seguridad a corto plazo, y esperar lo mejor. Estas tropas restaurarán el orden e informarán a las tropas de Iraq.

Lo otro es que los americanos estarán durante muchos años, a lo mejor hay un aumento pequeño. Simplemente decir que sí que seguiremos durante mucho tiempo, por lo tanto, los oponentes de seguridad y civilidad no van a ganar a largo plazo, porque nosotros vamos a seguir estando ahí.

La tercera opción es la que el presidente de la Administración ha llamado “cortar y correr”. Sería como irse a casa, y no estamos seguros de qué opción se va a adoptar. Todas han tenido sus problemas, en términos de tener más tropas. No está claro si esto tendrá un resultado positivo, no está claro si simplemente motivará a más terrorismo contra los Estados Unidos y sus aliados en el mundo. Si hay más tropas, habrá más matanzas, no es seguro si el público americano quiere mandar más tropas, porque mandar más tropas afectará a todo el mundo. Lo recordará todo el mundo las decisiones de Lyndon Johnson, el aumento también de las tropas en Vietnam y las consecuencias de esa decisión. Una presencia más larga de las tropas americanas en Iraq se puede prometer ahora, pero no se puede garantizar para el futuro, porque en el presente y en el futuro habrá una administración diferente. A lo mejor no quieren elegir esta opción.

Así que, ¿por qué? Si estamos en la oposición, ¿por qué vamos a pensar que los Estados Unidos van a seguir con ese compromiso, aunque se anunciara ahora? ¿Irse a casa? Pues irse a casa tiene sus aspectos negativos también. No hay ninguna duda de que se interpretará por parte de las facciones radicales en Iraq y en otros sitios como el equivalente a la retirada soviética de Afganistán y como una victoria para su causa. No hay ninguna buena opción en términos de la guerra global sobre el terrorismo, no es posible para la Administración actual desvincular Afganistán e Iraq de la guerra global sobre el terrorismo. Creo que los tenemos ahí, es parte de lo que están haciendo los Estados Unidos; entonces la pregunta es: ¿qué camino va a tomar con respecto a la estrategia? Yo tengo que decir honestamente que no lo sé.

Muchas gracias.

Zaragoza, 30 de noviembre de 2006