China e India: energía y cambio climático

Tema: El informe anual que publicó el pasado mes de noviembre la Agencia Internacional de la Energía y, sobre todo, algunos de los argumentos que ciertos países desarrollados emplearon durante la reciente Cumbre de Bali sobre el cambio climático han pretendido censurar, de manera más o menos explícita, a los dos grandes países emergentes asiáticos.

Resumen: Tanto en el informe de la AIE como en algunos argumentos esgrimidos durante la Cumbre de Bali, las dos grandes economías emergentes asiáticas (China e India) han sido prácticamente acusadas de ser co-responsables de los graves problemas energéticos y medioambientales del planeta. Esas acusaciones carecen de fundamento. Este análisis destaca, en primer lugar, que algunos de los resultados más llamativos del informe de la AIE no lo son tanto y, en segundo término, que las sensatas posiciones de los grandes países en desarrollo no han sido escuchadas en Bali, lo que ha contribuido mucho a que los resultados de la Cumbre hayan sido decepcionantes.

Análisis: Dos acontecimientos recientes han aumentado mucho el interés mundial por los grandes países emergentes asiáticos: la publicación del World Energy Outlook 2007, de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en noviembre, y la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebró en Bali (Indonesia) del 3 al 15 de diciembre de 2007.

El informe de la AIE

La edición del 2007 del World Energy Outlook, publicación anual de la AIE, contiene dos amplias secciones monográficas sobre China e India respectivamente, países a los que se dedican nada menos que 356 páginas. El informe de la AIE, que es, como es bien sabido, una agencia especializada perteneciente a la OCDE (esto es, al club de las naciones ricas), incluye algunas previsiones llamativas, especialmente sobre los dos países emergentes asiáticos. Tanto en el resumen como en la nota de prensa principal, la AIE ha destacado, entre otros, los aspectos siguientes:

  • China e India sumaron casi el 20% del consumo mundial de energ√≠a en 2005.
  • China e India supondr√°n el 45% del aumento del consumo mundial de energ√≠a primaria entre 2005 y 2030.
  • China se convertir√° en el primer consumidor mundial de energ√≠a, por delante de EEUU, en los primeros a√Īos del pr√≥ximo decenio (entre 2010 y 2012).
  • China se ha convertido en importador neto de carb√≥n en 2007; en 2030 China efectuar√° casi la mitad del consumo mundial de carb√≥n.
  • China cuadruplicar√° sus importaciones de petr√≥leo entre 2006 y 2030, mientras que la India triplicar√° las suyas; la India se convertir√° en el tercer mayor importador de petr√≥leo antes de 2025.
  • las emisiones mundiales de CO2 (di√≥xido de carbono) podr√≠an aumentar el 57% entre 2005 y 2030, lo que conllevar√≠a un incremento de la temperatura media de 6 grados. China e India podr√≠an ser responsables del 60% de ese aumento de emisiones. Adem√°s, las emisiones de China superar√°n a las de EEUU en 2008, mientras que la India se convertir√° en el tercer emisor mundial en 2015.

Tales datos y previsiones no pueden, como es natural, ser objeto de mucha discusión, al menos si se aceptan las estadísticas y el escenario central de la AIE. Sin embargo, es llamativo que esas conclusiones no hayan sido completadas con otras, así como convenientemente matizadas. Para comprender adecuadamente los datos anteriores, es preciso tener en cuenta lo siguiente:

  • siendo cierto que el consumo de energ√≠a de China e India supone la quinta parte del total mundial (frente al 14% en 1990), el consumo de energ√≠a primaria de EEUU pr√°cticamente triplica al de China y el de Jap√≥n supera con creces al de la India; por su parte, el consumo de petr√≥leo de EEUU triplica al de China, mientras que el de Alemania es superior al de la India.
  • si China e India van a suponer el 45% del aumento del consumo de energ√≠a en el mundo entre 2005 y 2030, eso no es realmente una novedad, ya que supusieron el 41% del aumento entre 1990 y 2005 (tabla 1). Adem√°s, en 2005 China e India sumaron el 38% de la poblaci√≥n mundial.
  • el PIB de China, en paridad de poder adquisitivo, superar√° al de EEUU antes de 2020, utilizando incluso la nueva estimaci√≥n del PIB chino publicada recientemente el Banco Mundial y que la hace disminuir un 40% respecto de la estimaci√≥n anterior; adem√°s, en la actualidad, la poblaci√≥n china es casi cinco veces mayor que la de EEUU.
  • China supondr√° el 62% del aumento del consumo mundial de carb√≥n entre 2005 y 2030, pero fue responsable de una proporci√≥n superior (el 70%) entre 1990 y 2005 (tabla 2).
  • las importaciones de petr√≥leo de China en 2030 (que ser√°n de 13,1 millones de barriles al d√≠a) ser√°n similares a las importaciones de petr√≥leo de EEUU o de la UE en 2006 (13,6 y 13,5 millones, respectivamente).
  • en 2030 las emisiones conjuntas de CO2 de China e India seguir√°n siendo inferiores a las de la OCDE. En 2005 las emisiones per c√°pita de China fueron de 3,9 toneladas, frente a las 11,0 de la OCDE. En 2015, las emisiones per c√°pita de la India ser√°n de apenas 1,4 toneladas, frente a las 11,4 de la OCDE. En 2030, ser√°n de 7,9 toneladas en China y de 2,3 toneladas en la India, frente a 19,0 toneladas en EEUU y a 11,6 toneladas de media en la OCDE.

Tabla 1. Consumo de energía primaria (millones de toneladas de equivalente de petróleo), 1990, 2005 y 2030

1990 % 2005 % 2030 % Aum.90-05 % Aum.05-30 %
Mundo 8.755 100,0% 11.429 100,0% 17.721 100,0% 2.674 100,0% 6.292 100,0%
OCDE 4.518 51,6% 5.542 48,5% 6.800 38,4% 1.024 38,3% 1.258 20,0%
China 874 10,0% 1.742 15,2% 3.819 21,6% 868 32,5% 2.077 33,0%
India 320 3,7% 537 4,7% 1.299 7,3% 217 8,1% 762 12,1%
China + India 1.194 13,6% 2.279 19,9% 5.118 28,9% 1.085 40,6% 2.839 45,1%

Fuente: AIE, World Energy Outlook 2007 y elaboración propia.

Tabla 2. Consumo de carbón (millones de toneladas), 1990, 2005 y 2030

1990 % 2005 % 2030 % Aum.90-05 % Aum.05-30 %
Mundo 2.570 100,0% 4.154 100,0% 7.173 100,0% 1.584 100,0% 3.019 100,0%
OCDE 1.373 53,4% 1.615 38,9% 1.883 26,3% 242 15,3% 268 8,9%
China 446 17,4% 1.563 37,6% 3.426 47,8% 1.117 70,5% 1.863 61,7%
India 75 2,9% 297 7,1% 886 12,4% 222 14,0% 589 19,5%
China + India 521 20,3% 1.860 44,8% 4.312 60,1% 1.339 84,5% 2.452 81,2%

Fuente: AIE, World Energy Outlook 2007 y elaboración propia.

China e India en la Cumbre de Bali

La Cumbre de Bali ha alcanzado algunos de los objetivos que la comunidad internacional se hab√≠a propuesto lograr en ella. Ha llegado, aunque in extremis, a un acuerdo para iniciar negociaciones que conduzcan a un nuevo tratado sobre cambio clim√°tico, que sustituya al Protocolo de Kioto, que expira en 2012. Adem√°s, ha sentado las bases de un acuerdo para incluir en dicho tratado mecanismos de financiaci√≥n internacional de las medidas que deben tomar los pa√≠ses en desarrollo con el fin de mitigar las emisiones y adaptarse al cambio clim√°tico. Por a√Īadidura, ha llegado a un consenso sobre la necesidad de frenar la deforestaci√≥n y la degradaci√≥n de los bosques, especialmente de los tropicales, que absorben una gran cantidad de CO2.

Sin embargo, los resultados de la Cumbre de Bali han sido decepcionantes para los intereses de los grandes pa√≠ses en desarrollo. China e India, en particular, no se han mostrado nada satisfechas con la ‚Äúhoja de ruta‚ÄĚ de Bali, aunque m√°s por lo que no dice que por lo que se√Īala expresamente.

Como es bien conocido, los pa√≠ses en desarrollo siempre han defendido, en las negociaciones internacionales sobre el cambio clim√°tico, dos principios que consideran de sentido com√ļn. En primer lugar, que deben aprobarse actuaciones decididas y obligatorias de recorte de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en los pa√≠ses desarrollados, antes de acordar acciones voluntarias por parte de los pa√≠ses en desarrollo. En segundo lugar, que los pa√≠ses ricos deben ayudar a los pa√≠ses pobres, con asistencia financiera y transferencia t√©cnica, a desarrollarse de una manera m√°s sostenible y a adaptarse a las nocivas consecuencias del cambio clim√°tico.

El primer principio es resultado de dos hechos incontrovertibles. Por una parte, los países desarrollados son los principales responsables de la acumulación de GEI en la atmósfera, como consecuencia de sus emisiones acumuladas desde la Revolución Industrial. Por otro lado, las emisiones per cápita actuales de los países desarrollados son mucho más altas que las de las naciones en desarrollo.

El segundo principio se debe a que es limitada la capacidad de los países pobres para reconvertir su sistema energético y su modo de consumo hacia pautas mucho más sostenibles, como consecuencia de su baja renta por habitante y de la todavía gran incidencia de la pobreza. Y también a que los efectos del calentamiento global y del cambio climático serán más intensos en los países en desarrollo (como concluyó en su momento el Informe Stern), por lo que deberán dedicar ingentes recursos para adaptarse a la nueva situación.

En la tabla 3 se observa, por ejemplo, que las emisiones acumuladas de CO2 entre 1850 y 2004 de los países desarrollados supusieron tres cuartas partes del total mundial y que las emisiones per cápita de EEUU en 2004 fueron cinco veces mayores que las de China y diecisiete veces superiores a las de la India.

Tabla 3. Emisiones per c√°pita y acumuladas de CO2 (por consumo de energ√≠a), PIB per c√°pita y n√ļmero de personas sin electricidad

Emisiones per c√°pita de CO2, 2004 (toneladas) Emisiones de CO2 acumuladas totales, 1840-2004 (en % del total mundial) Emisiones de CO2 acumuladas per c√°pita, 1850-2004(toneladas) PIB per c√°pita (PPA), 2005 (d√≥lares) N√ļmero de personas sin electricidad, 2005 (millones)
China 3,8 8,1 68,9 6.757 8,5
India 1,2 2,3 23,3 3.452 487,2
EEUU 20,6 29,4 1.105,4 41.890 -
Japón 9,9 3,9 334,2 31.267 -
Alemania 9,8 7,2 962,8 29.461 -
Espa√Īa 7,6 0,9 237,9 27.169 -
Países en desarrollo 2,4 24,9 53,9 5.282 1.569,0
Países desarrollados 13,3 75,1 843,0 33.082 -

Fuentes: PNUD, Informe sobre desarrollo humano 2007, cuadros 1, 22 y 24; World Resources Institute, Climate Analysis Information Tool (CAIT) y elaboración propia.

Los resultados de la Cumbre de Bali han sido decepcionantes para las posiciones y los intereses de los países en desarrollo. Pese al principio, reconocido en el Protocolo de Kioto, de responsabilidades comunes pero diferenciadas, y que, en la práctica, supone que la intensidad del combate contra el cambio climático debe depender del nivel de desarrollo de cada país, no se ha incluido en el documento final la necesidad de recortes obligatorios de emisiones para los países desarrollados. Sólo se hace una referencia indirecta a esos recortes en una nota a pie de página, que remite a distintos escenarios de estabilización de emisiones. La razón fue la oposición clara de, entre otros, EEUU, Canadá y Japón, que parece que no quieren oír hablar de compromisos obligatorios para sus países si no los hay también para las grandes economías emergentes.

Por otra parte, pese al principio de capacidades respectivas, la ‚Äúhoja de ruta‚ÄĚ aprobada en Bali no excluye que pueda haber recortes obligatorios de emisiones para los pa√≠ses en desarrollo. Esa posibilidad, rechazada de plano por China e India y por buena parte del movimiento ecologista internacional, est√° sin embargo sorprendentemente mencionada en el Informe sobre desarrollo humano 2007, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD): ‚Äúcalculamos que para evitar un cambio clim√°tico peligroso las naciones desarrolladas deber√≠an reducir sus emisiones en por lo menos 80%, con reducciones de 30% de aqu√≠ al a√Īo 2020. Las emisiones de los pa√≠ses en desarrollo llegar√≠an a un tope cerca de 2020, para luego aplicar reducciones de 20% antes de 2050‚ÄĚ (cita de la p√°g. 7).

En suma, en Bali pudo más el deseo de la UE de implicar a EEUU en las futuras negociaciones sobre cambio climático que su pretensión de fijar recortes obligatorios de emisiones de GEI y tuvo mayor influencia el poder de los países ricos que los intereses de los países en desarrollo,

Sin embargo, la posición de la Administración Bush ha sido y es indefendible. Los argumentos de que el Protocolo de Kioto es muy negativo para la economía estadounidense y que es, además, injusto a nivel mundial, pues exonera a los grandes países en desarrollo de cualquier responsabilidad, no se tienen en pie. Las emisiones per cápita de CO2 de EEUU duplican sobradamente a las de Alemania o Japón, de manera que Washington puede hacer mucho más y sin un coste excesivo, como han puesto de manifiesto, más allá de la reciente Ley de Energía, ciertas iniciativas recientes del Congreso y de algunos Estados, pese a que algunas han sido vetadas de la Casa Blanca, así como un reciente informe de la consultora McKinsey. Los países en desarrollo tienen derecho a desarrollarse y a hacerlo sin recortes obligatorios de emisiones, pues deben otorgar prioridad a la reducción de la pobreza y a un mayor acceso a la electricidad. No resulta comprensible que un país como EEUU, con unas emisiones per cápita de 20,6 toneladas, intente conseguir un recorte obligatorio de emisiones en un país como la India, con unas emisiones por habitante de 1,2 toneladas y con casi 500 millones de personas sin electricidad.

Los recortes obligatorios de emisiones para los pa√≠ses desarrollados son imprescindibles. No hay que olvidar que el Protocolo de Kioto los contempla y que el cuarto informe de evaluaci√≥n del Panel Intergubernamental sobre Cambio Clim√°tico (IPCC) considera que las emisiones globales de GEI deben empezar a disminuir en los pr√≥ximos 10 o 15 a√Īos para despu√©s caer el 50% en 2050 con respecto a los niveles de 2000, si se quiere evitar un aumento de la temperatura media de 2 grados respecto del nivel pre-industrial. Para tal fin, las emisiones de los pa√≠ses desarrollados deber√≠an disminuir entre el 25% y el 40% hacia 2020 y entre el 85% y el 95% en 2050, con respecto a 1990.

Los intereses de los países en desarrollo son los que deberían prevalecer. No parece justo exigir mucho más esfuerzo a los países pobres cuando EEUU ni siquiera ha ratificado el Protocolo de Kioto y cuando la UE, Japón, Canadá o Australia tienen dificultades para cumplir sus compromisos en ese Protocolo. En el caso de la UE, el Protocolo de Kioto acordó una reducción de emisiones del 8% en 2008-2012 con respecto a 1990. En 2005 esas emisiones apenas habían bajado el 1,5% y eso gracias fundamentalmente a países como Alemania o el Reino Unido, en los que ha habido un desmantelamiento notable de la industria pesada o de la minería del carbón.

La responsabilidad de los países desarrollados

En temas de energ√≠a y cambio clim√°tico se ha registrado en los √ļltimos a√Īos cierta tendencia a apuntar con el dedo a los grandes pa√≠ses emergentes, especialmente asi√°ticos, por su enorme peso demogr√°fico y su creciente tama√Īo econ√≥mico.

Sin embargo, los pa√≠ses desarrollados no tienen mucha credibilidad, porque su consumo de energ√≠a va a seguir creciendo mucho en los pr√≥ximos a√Īos (un 23% entre 2005 y 2030, seg√ļn la AIE) y porque el grado de cumplimiento de los compromisos del Protocolo de Kioto es bajo, sin mencionar que EEUU ni siquiera ha llegado a ratificar dicho Protocolo.

Los resultados de la Cumbre de Bali ‚Äď si bien son provisionales y podr√≠an cambiar en las siguientes Conferencias de Naciones Unidas, en Polonia en 2008 y Dinamarca en 2009 ‚Äď parecen indicar que algunos pa√≠ses ricos son reacios a adquirir compromisos adicionales de reducci√≥n de emisiones. Si la posici√≥n de la UE era la de implicar a toda costa a EEUU, en la idea de que, tras las elecciones de noviembre de 2008, una nueva Administraci√≥n estadounidense ser√° m√°s favorable, las cesiones quiz√° hayan sido excesivas. Dejar abierta la puerta a reducciones obligatorias de emisiones en los pa√≠ses en desarrollo ‚Äď por mucho que esa puerta pueda cerrarse posteriormente ‚Äď no parece justo. La implicaci√≥n de los pa√≠ses emergentes deber√≠a consistir en intentar mantener sus emisiones a un nivel lo m√°s bajo posible, pero sin merma en su proceso de desarrollo y con una ayuda masiva de los pa√≠ses ricos. Adem√°s, parece bastante extendida la idea de que pa√≠ses como China o India apenas hacen nada para hacer frente al cambio clim√°tico. Tal cosa no es cierta. China, por ejemplo, ha adoptado diversas medidas, contempladas en su Plan Nacional sobre el Cambio Clim√°tico (2007): aumento de la eficiencia energ√©tica en un 20% entre 2005 y 2010; incremento de la parte de las energ√≠as renovables (solar, e√≥lica, hidroel√©ctrica y otras) hasta el 10% del consumo de energ√≠a primaria en 2010; estabilizaci√≥n de las emisiones de NO2 (di√≥xido de nitr√≥geno) a sus niveles de 2005; control del aumento de las emisiones de metano; incremento al 20% de la cobertura de bosques; aumento de la captura de carbono en 50 millones de toneladas respecto de 2005; etc. El resultado ser√° que China empezar√° a controlar el aumento de sus emisiones de GEI hacia 2010, esto es, que el aumento ser√° progresivamente menor.

Conclusiones: El World Energy Outlook 2007, de la AIE, ha llamado la atenci√≥n de los especialistas y de la opini√≥n p√ļblica sobre la creciente importancia de China e India en el panorama energ√©tico ‚Äď pasado y potencial ‚Äď del planeta. Tal cosa se ha debido no s√≥lo a que el informe ha dedicado dos secciones monogr√°ficas a los grandes pa√≠ses emergentes asi√°ticos sino tambi√©n a que algunas conclusiones del mismo no han sido suficientemente completadas o matizadas en su difusi√≥n p√ļblica. As√≠ por ejemplo, se ha dado mucha publicidad a algunas previsiones de la AIE, con arreglo a las cuales China e India ser√°n responsables del 45% del incremento del consumo mundial de energ√≠a entre 2005 y 2030, China cuadriplicar√° sus importaciones de petr√≥leo entre esas dos fechas o India se convertir√° en el tercer mayor importador de crudo antes de 2025. Esas llamativas cifras no tienen en cuenta que, ya entre 1990 y 2005, China e India supusieron el 41% del incremento del consumo mundial de energ√≠a (y que tienen hoy, con 2.500 millones de habitantes, el 39% de la poblaci√≥n del mundo), que China importar√° en 2030 unos 13 millones de barriles al d√≠a, cifra que equivale a las importaciones actuales de EEUU o de la UE, o que las importaciones de petr√≥leo de la India en 2025 ser√°n similares a las realizadas hoy en d√≠a por Jap√≥n.

La Cumbre de Bali ha tenido resultados decepcionantes para los intereses de China e India, al no incluir recortes obligatorios de emisiones de CO2 para los pa√≠ses desarrollados y no excluir que los pueda haber para los pa√≠ses en desarrollo. Es cierto que ambas cosas podr√≠an corregirse en las reuniones de 2008 y 2009, pero un inicio tan poco satisfactorio no deja de ser preocupante. China e India consideran que los principios de responsabilidad com√ļn pero diferenciada y de capacidades respectivas implican que hay que reconocer, de una vez por todas, que los pa√≠ses desarrollados son los principales responsables del efecto invernadero, que los pa√≠ses en desarrollo sufrir√°n los efectos del cambio clim√°tico en mayor medida que los pa√≠ses ricos y que los pa√≠ses pobres tienen derecho a desarrollarse, especialmente cuando todav√≠a hay 1.500 millones de personas sin electricidad en el mundo.

En suma, los países desarrollados no deberían descargar sus responsabilidades en las principales naciones en desarrollo, por muy grandes consumidoras de energía y emisoras de CO2 que sean y, sobre todo, vayan a ser.

Pablo Bustelo, investigador principal (Asia-Pacífico) del Real Instituto Elcano y profesor titular de Economía Aplicada en la Universidad Complutense.