¿China, número uno?

China ha superado este año a la economía europea. China superará a Estados Unidos en el 2016 (según el FMI y otros organismos). China superó a la economía estadounidense en el 2010, según algunos investigadores. Rusia se está convirtiendo en socio menor de China y está perdiendo Siberia frente a su vecino oriental.

Son temas de titulares y conversaciones estos días en Washington. Olvidemos a Siria y centrémonos en China, dice Edward N. Luttwak, autor de un nuevo libro sobre el futuro de China. Luttwak sostiene que el rápido acceso a la prosperidad es un modo muy común de que los países pierdan el juicio y compara a la China contemporánea con Alemania en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial.

Los expertos se hallan enzarzados en una encarnizada polémica. Todos coinciden en afirmar que desde que China abrazó su propia y muy singular forma de capitalismo hace unos treinta años, ha realizado extraordinarios progresos económicos con un índice anual de crecimiento de alrededor de un 10% frente a un 3% de EE.UU. También están de acuerdo en que la renta per cápita en EE.UU. quintuplica aproximadamente la de China. Los expertos recuerdan las falsas profecías de otros tiempos. En los años ochenta, solía pronosticarse que Japón encabezaría la economía mundial al cabo de pocos años. Sin embargo, diez años después, se hundió en una profunda crisis de la que sólo empieza (tal vez) a resurgir.

Algunos expertos consideran que China no alcanzará el nivel de la economía estadounidense, y menos aún la superará este siglo por razones demasiado numerosas para enumerarlas aquí. Por citar sólo una: como los salarios eran bajos, empresas occidentales y asiáticas han invertido mucho en China. Pero los salarios han subido inevitablemente y los extranjeros prefieren ahora Vietnam, Camboya e Indonesia, donde los sueldos son inferiores.

El hecho de que tantos pronósticos fueran equivocados no significa necesariamente que los actuales pronósticos sobre China sean equivocados, aunque el propio primer ministro chino haya expresado dudas sobre las cifras oficiales.

Esta es la cuestión principal: el crecimiento de China ha puesto el énfasis desde el principio en la cantidad, descuidando la calidad. Se ha orientado a la exportación, pero, como muestra el ejemplo japonés, la transición a la producción para un mercado interno es muy difícil en cualquier momento y, especialmente, en una coyuntura de crisis económica global. Tal es una de las principales razones por las que Japón tuvo problemas. China ha adoptado algunas medidas para reducir su dependencia y crear un potente mercado interno. Pero distan de ser suficientes.

Los ideólogos y defensores del modelo chino han argumentado últimamente que la principal razón de que Occidente haya quedado rezagado ha sido un exceso de democracia. Nunca se ha llegado a decir con tantas palabras, pero el mensaje ha sido claro… Tras tantos años de gran crecimiento económico, la mayoría de los chinos carece de red de protección social, ya sea un mínimo de atención sanitaria, pensiones, etcétera. Se han propuesto formas de extender los beneficios del crecimiento económico en el tejido social. Pero el Gobierno ha actuado escasamente en este sentido, dejando la iniciativa a las autoridades locales sin resultados apreciables.

Las tensiones entre la ciudad y el campo, entre ricos y pobres, han aumentado. Esto significa problemas y no sólo en el futuro más distante. ¿Cuánto tiempo aguantará la gente? Es posible que China alcance a EE.UU., pero el precio podría ser elevado y darse el caso de que el país fuera internamente mucho más débil.

Las relaciones de China con sus vecinos han empeorado en los últimos años al paso que una intensa política nacionalista ha sustituido al marxismo-maoísmo. Hasta hace poco, los líderes chinos han subrayado el carácter pacífico y no agresivo del desarrollo chino. Sin embargo, en fecha más reciente a los vecinos de China se les ha dicho: “Nosotros somos grandes y vosotros pequeños y deberíais comportaros en consecuencia”. A raíz del creciente gasto militar chino, el miedo a China ha aumentado y sus vecinos han mostrado un proceso de acercamiento mutuo.

En su libro, Luttwak ha razonado que China ha de elegir entre ser una superpotencia económica o militar. Resulta improbable poder alcanzar ambos objetivos a la vez y el intento puede resultar en un declive. Hasta ahora, China no ha tomado una decisión. Ahora Rusia parece ser su único aliado digno de confianza, sencillamente

Traducción: José María Puig de la Bellacasa porque Putin considera a EE.UU. y a Occidente en general el principal peligro para su país. Pero esto podría constituir un error de cálculo: es posible que Putin (o sus sucesores) adopten una perspectiva más realista sobre el rumbo en que avanza el mundo. En otras épocas, Rusia ha ganado mucho dinero gracias a sus exportaciones militares a China. Pero, dado que China produce cada vez más sistemas militares, el vínculo entre ambos países se debilita, aparte de otras razones que apuntan a un debilitamiento de la alianza.

Las potencias mundiales, a lo largo de la historia, han topado con dificultades y su popularidad ha descendido a medida que se hacían más fuertes. China no es una excepción.

Walter Laqueur, consejero del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de Washington.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *