Chindia: repercusiones económicas globales y en España

(1) Introducción[1]

El auge económico de China y la India es uno de los fenómenos más llamativos y trascendentes en la economía mundial de principios del siglo XXI. Dicho auge presenta diversos contornos, que se exploran a grandes rasgos en el apartado 2 de este Documento de Trabajo. Seguidamente, en el apartado 3, se argumenta que las tendencias recientes y previsibles apuntan a un escenario “Chindia”, como consecuencia del reforzamiento del carácter mutuamente complementario de las economías de los dos países, que se suma al acercamiento y a la convergencia en su política exterior y en sus intereses estratégicos. A continuación, en el apartado 4, se destacan las repercusiones principales del auge de Chindia en la economía global, subrayando su función de motor del crecimiento mundial y su creciente peso como mercado de exportación, zona consumidora de energía y otras materias primas y lugar de emisión de capitales y turismo. Por último, en el apartado 5, se destaca la todavía escasa presencia comercial e inversora de España en Chindia, por lo que resulta imprescindible un mayor acercamiento de las empresas españolas a esa nueva realidad, con el fin de aprovechar más y mejor los efectos de arrastre de su auge.

(2) El auge económico de China y la India

(2.1) Crecimiento económico

Como es bien conocido, el crecimiento del PIB de China y la India en los últimos decenios ha sido no sólo muy superior al de los países avanzados sino también extraordinariamente elevado, rondando, de media anual, el 10% en China desde 1980 y el 8% en la India en los años 2000. Como puede verse en la Tabla 1, el crecimiento anual medio del PIB en China desde 1990 ha cuadruplicado al de los países de ingreso alto, mientras que el de la India lo duplicó en 1990-2000 y lo triplicó en 2000-2008.

Tabla 1. Crecimiento anual medio del PIB, 1980-2008 (en %)

1980-1990

1990-2000

2000-2008

China

10,2

10,6

10,4

India

5,8

6,0

7,9

Brasil

2,8

2,9

3,6

Rusia

2,8

-4,7

6,7

EEUU

2,9

3,5

2,4

Japón

4,0

1,3

1,6

Alemania

2,1

1,5

1,2

España

3,2

2,6

3,3

Países de ingreso bajo y mediano

3,0

3,9

6,4

    Asia oriental y Pacífico

7,8

8,5

9,1

    América Latina y el Caribe

1,8

3,3

3,9

    Asia meridional

5,7

5,6

7,3

Países de ingreso alto

3,2

2,7

2,3

Mundo

3,1

2,9

3,2

Fuente: Banco Mundial, varios Informes sobre el desarrollo mundial.

El resultado de ese diferencial de crecimiento ha sido que el peso de los dos gigantes asiáticos en el producto bruto mundial ha aumentado de forma sustancial. En la Tabla 2 se observa que, medido el producto en dólares corrientes, el peso de China ha pasado del 1,9% en 1980 al 9,3% en 2010, un porcentaje superior al de Japón. El peso de la India ha pasado del 1,7% en 1980 al 2,3% en 2010. En este caso, es de destacar que el peso relativo de la India disminuyó incluso ligeramente entre 1980 y 2000 y que, por tanto, el incremento de su proporción se debe a lo ocurrido entre 2000 y 2010.

Tabla 2. Peso en el producto bruto mundial, dólares corrientes, 1980-2015 (%)

1980

1990

2000

2008

2010

2015p

China

1,9

1,8

3,5

7,4

9,3

12,2

India

1,7

1,5

1,4

2,1

2,3

2,9

Japón

9,9

13,7

13,7

8,0

8,7

8,0

EEUU

26,1

26,2

29,1

23,5

23,6

22,0

UE

34,2

31,8

24,9

30,0

26,0

23,2

Fuente: FMI

Si se mide el PIB en paridad de poder adquisitivo (PPA), la evolución es más llamativa, China ha pasado del 2,2% en 1980 al 13,3% en 2010, mientras que el peso de la India ha crecido del 2,4% en 1980 al 5,3% en 2010 (véase la Tabla 3).

Tabla 3. Peso en el producto bruto mundial, PPA, 1980-2015 (%)

1980

2000

2008

2010

2015p

EEUU

24,6

23,6

20,8

20,2

18,4

China

2,2

7,2

11,5

13,3

17,0

India

2,4

3,6

4,7

5,3

6,3

Japón

9,2

7,6

6,2

5,8

5,1

España

2,4

2,1

2,0

1,9

1,6

UE

31,2

25,1

21,9

20,6

18,4

Fuente: FMI

Conviene recordar que la emergencia reciente de China y la India es, en realidad y observada en perspectiva histórica, una re-emergencia, puesto que, a finales del siglo XIX, el peso conjunto de ambos países en el producto mundial rondaba el 30%. China se está acercando al peso que tenía en 1870, mientras que la India todavía tiene mucho camino que recorrer hasta alcanzar la preeminencia de entonces (véase la Tabla 4).

Tabla 4. Peso en el producto bruto mundial (en PPA), porcentajes

1870

1950

1980

2010

China

17,1

4,5

2,2

13,3

India

12,1

4,2

2,4

5,3

Japón

2,3

3,0

9,2

5,8

EEUU

8,9

27,3

24,6

20,2

Europa occidental (1)

33,1

26,2

24,2

20,6

(1) UE desde 1980.
Fuentes: Maddison, 2003 y FMI.

La contribución de China y la India al crecimiento del producto bruto mundial ha aumentado de manera significativa, como puede verse en la Tabla 5. En el caso de China esa contribución ha pasado del 1,6% en 1980-90 al 7,9% en 2000-2005 y hasta el 21,2% en 2005-2010, en cierta medida como consecuencia de la crisis financiera de los países avanzados desde 2008. En otras palabras, China fue responsable de la quinta parte del crecimiento del producto bruto global en 2005-2010, una proporción muy superior a las de la UE (14,1%) y EEUU (12,1%). En el caso de la India, esa contribución ha crecido del 1,3% en 1980-1990 al 3,8% en 2005-2010, un porcentaje mayor que el de las nuevas economías industriales asiáticas (2,1%). Es más, las previsiones del FMI para 2010-2015 indican que la contribución de China seguirá siendo muy alta (21,2%) y que la aportación de la India llegará, en esos años, al 4,9%, un porcentaje casi similar al de Japón (5,6%).

Tabla 5. Contribución al aumento del producto bruto mundial, dólares corrientes, 1980-2015 (%)

1980-1990

1990-2000

2000-2005

2005-2010

2010-2015

UE

29,6

14,6

39,5

14,1

14,5

Japón

17,2

16,4

-0,9

5,1

5,6

NEIA (1)

3,5

5,7

2,9

2,1

3,7

EEUU

26,3

41,5

20,1

12,1

17,0

China

1,6

8,1

7,9

21,2

21,2

India

1,3

1,5

2,5

3,8

4,9

Resto del mundo

20,5

12,3

28,0

41,6

33,1

Total

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

(1) Nuevas economías industriales asiáticas (Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur).
Fuente: elaboración propia con datos del FMI.

De la Tabla 5 se desprende que en 2005-10 la economía mundial ha tenido tres grandes motores: China, la UE y EEUU, por ese orden. También que esos motores se mantendrán en el próximo lustro.

(2.2) Comercio exterior

El crecimiento de las exportaciones e importaciones de mercancías de China y la India ha sido mayor que el del resto del mundo. Así, el peso relativo de esos dos países en las exportaciones mundiales de bienes ha pasado del 3,1% en 1993 al 10,2% en 2008, mientras que la parte de EEUU se ha reducido del 12,6% al 8,2% y la proporción de la UE se ha mantenido constante desde 1993, pese a sus sucesivas ampliaciones (véase la Tabla 6).

Tabla 6. Peso en las exportaciones mundiales de mercancías, 1993-2008 (%)

1993

2003

2008

China

2,5

5,9

9,1

India

0,6

0,8

1,1

China + India

3,1

6,7

10,2

Japón

9,9

6,4

5,0

EEUU

12,6

9,8

8,2

América Latina y el Caribe

4,4

5,2

5,7

UE

37,4

42,4

37,5

Fuente: OMC, 2010.

China es, desde 2009, el primer exportador mundial, por delante de Alemania. En 2009 las exportaciones chinas fueron de 1,20 billones de dólares (Alemania exportó por valor de 1,12 billones y EEUU lo hizo por valor de 1,05 billones). Además, China fue en 2009 el segundo importador mundial, a bastante distancia de Alemania. En 2009, las importaciones de EEUU fueron de 1,60 billones, las de China de 1 billón y las de Alemania, de 931.000 millones.

Entre 1993 y 2008 el peso de China en las importaciones mundiales de mercancías pasó del 2,7% al 7,0%, mientras que la proporción de la India creció del 0,6% al 1,8% (véase la Tabla 7).

Tabla 7. Peso en las importaciones mundiales de mercancías, 1993-2008 (%)

1993

2003

2008

China

2,7

5,4

7,0

India

0,6

0,9

1,8

China + India

3,3

6,3

8,8

Japón

6,4

5,0

4,7

EEUU

15,9

16,9

13,5

América Latina y el Caribe

5,2

4,8

5,7

UE

36,1

41,8

38,8

Fuente: OMC, 2010.

En cuanto a la composición por productos de las exportaciones de mercancías, las principales categorías exportadas por China fueron en 2008 máquinas de oficina y de procesamiento automático de datos, aparatos y equipo para telecomunicaciones y grabación y reproducción de sonido, maquinaria eléctrica y prendas y accesorios de vestir. En el caso de la India las principales exportaciones fueron en 2008 petróleo y derivados, manufacturas de minerales no metálicos (especialmente gemas y artículos de joyería), hierro y acero, y prendas y accesorios de vestir. Hasta hace relativamente poco China estaba especializada en la producción y exportación de manufacturas muy intensivas en mano de obra, como artículos textiles y de confección, juguetes, calzado, productos electrónicos sencillos, etc. Desde hace un decenio, sin embargo, China, sin abandonar esos sectores, ha conseguido además progresar mucho en productos más intensivos en capital y tecnología, como productos informáticos, equipo de telecomunicaciones, componentes electrónicos sofisticados y aparatos electrónicos de última generación. Especialmente notable ha sido el incremento de la parte, en las exportaciones totales del país, de los equipos de computación, los componentes electrónicos y los equipos de telecomunicaciones (Wang y Wei, 2010). Ese incremento se ha debido al prodigioso desarrollo de los correspondientes sectores industriales, que ya suponen una parte muy importante del valor manufacturero mundial: más del 30% en maquinaria eléctrica y material de transporte, 25% en metales básicos y 11% en maquinaria y bienes de equipo, según datos de ONUDI (2010) para el año 2006.

En cuanto a las importaciones, la principal partida es la de productos energéticos, puesto que en los dos casos se trata de economías muy dependientes de la compra en el exterior de petróleo y gas natural. China, además, importa una gran cantidad de componentes de productos industriales, que ensambla para la exportación. El petróleo y el gas natural y sus derivados supusieron en 2008 el 18% de las importaciones de la India y el 15% de las de China.

En lo que se refiere a los servicios (véase la Tabla 8), entre 1993 y 2008 la parte de China se ha duplicado con creces, pero la proporción de la India se ha multiplicado por más de cuatro. Es bien conocido que la India se ha convertido en un importante exportador de servicios de tecnologías de la información (STI), especialmente de los subcontratados por grandes compañías multinacionales extranjeras a empresas indias, como Tata Consultancy Services (TCS), o a filiales de las grandes compañías del sector, como Dell, HP, IBM y Microsoft.

Tabla 8. Peso en el comercio internacional de servicios, 1993-2008 (%)

Exportaciones

Importaciones

1993

2008

1993

2008

China

1,6

3,7

2,1

4,4

India

0,6

2,8

0,8

2,6

China + India

2,2

6,5

2,9

7,0

EEUU

16,7

16,2

10,8

13,6

Fuente: OMC, 2010.

Los STI suponen más de la mitad de las exportaciones indias de servicios. En la India, los STI consisten, por un lado, en software y servicios relacionados (en inglés ITSS, o information technology software and services). En ese sector, la India ha destacado por la alta relación calidad-coste de actividades como, entre otras, desarrollo y mantenimiento de aplicaciones informáticas, integración de sistemas, mejora de paquetes informáticos y alojamiento de páginas web. Por otro lado, en los STI hay otro subsector (llamado ITES-BPO), constituido por los servicios integrales a empresas, esto es, por servicios dependientes de las tecnologías informáticas (ITES, o information technology-enabled services) y servicios de subcontratación de procesos empresariales (BPO, o business process outsourcing), como son los servicios de atención al cliente por teléfono (call centers) o correo electrónico, administración de personal, contabilidad y mantenimiento de páginas web. Están naciendo, además, procesos subcontratados basados en conocimiento especializado (KPO, o knowledge process outsourcing), como análisis financieros y jurídicos, diagnósticos médicos a distancia, estudios de ingeniería y operaciones actuariales. Los principales mercados para las exportaciones indias de STI son EEUU y el Reino Unido, seguidos de Europa continental y Asia-Pacífico. El atractivo de la India para la subcontratación internacional de STI reside en varios aspectos: el elevado número de profesionales del sector, su bajo coste relativo (un tercio del vigente en EEUU o Europa Occidental) y su dominio del idioma inglés. Numerosas empresas multinacionales del sector bancario y de otros servicios dan empleo a decenas de miles de personas en la India.

(2.3) Energía

China se ha convertido en poco tiempo en un muy importante consumidor de energía.[2] Entre 1990 y 2009 el consumo de energía de China se ha multiplicado por tres y, en proporción del consumo mundial, ha pasado del 8,4% al 19,5%. Su consumo de carbón también se ha triplicado, mientras que su consumo de petróleo ha crecido aún más rápido, al multiplicarse por un factor de 3,7. En lo que se refiere al gas natural, el consumo de China se ha sextuplicado, aunque todavía supone sólo el 3% de la demanda mundial.

En cuanto a la India, su consumo de energía, de carbón y de petróleo se ha duplicado con creces entre esos dos años. El consumo indio de gas natural se ha cuadruplicado, aunque para alcanzar un todavía pequeño 2% del mercado mundial. La parte de la India en el consumo mundial de energía ha pasado del 2,4% al 4,2% entre 1990 y 2009 (Tabla 9).

Tabla 9. Evolución del consumo de energía, carbón y petróleo, 1990-2009

1990

%

2009

%

Factor

Aumento (valor) Aumento (%)
Consumo de energía primaria (mtep)
China

684,9

8,4

2.177,0

19,5

3,2

1.492,1

49,0

India

193,4

2,4

468,9

4,2

2,4

275,5

9,1

China + India

878,3

10,8

2.645,9

23,7

3,0

1.767,6

58,1

Mundo

8.120,30

100,0

11.164,3

100,0

1,4

3.044,0

100,0

Consumo de carbón (mtep)

529,9

23,7

1.537,4

46,9

2,9

1.007,5

96,4

China

529,9

23,7

1.537,4

46,9

2,9

1.007,5

96,4

India

107,8

4,8

245,8

7,5

2,3

138,0

13,2

China + India

637,7

28,5

1.783,2

54,4

2,8

1.145,5

109,7

Mundo

2.233,70

100,0

3.278,3

100,0

1,5

1.044,6

100,0

Consumo de petróleo (mbd)
China

2,32

3,5

8,62

10,3

3,7

6,3

35,6

India

1,21

1,8

3,18

3,8

2,6

2,0

11,1

China + India

3,53

5,3

11,80

14,0

3,3

8,3

46,8

Mundo

66,39

100,0

84,07

100,0

1,3

17,7

100,0

Consumo de gas natural (mtep)
China

13,7

0,8

79,8

3,0

5,8

66,1

7,5

India

10,8

0,6

46,7

1,8

4,3

35,9

4,1

China + India

24,5

1,4

126,5

4,8

5,2

102,0

11,5

Mundo

1.769,30

100,0

2.653,1

100,0

1,5

883,8

100,0

Fuente: BP, 2010 y elaboración propia.

El aumento de la demanda de China fue responsable del 49% del incremento de la demanda mundial de energía entre 1990 y 2009 (y del 96% de la de carbón, así como del 35% de la de petróleo).

(2.4) Inversiones en el extranjero

Según datos de la UNCTAD (2010), el stock de inversión directa en el extranjero de China ha aumentado de 27.768 millones de dólares en 2000 a 229.600 millones en 2009, mientras que el de la India ha crecido de 1.733 millones en 2000 a 77.207 millones en 2009. Esos datos ponen de manifiesto que China y, en menor medida, la India se ha convertido en los últimos años en importantes inversores en el extranjero, aunque su parte conjunta del total mundial sigue siendo todavía relativamente pequeña (3,7% en 2008), como puede verse en la Tabla 10.

Tabla 10. Inversión directa en el extranjero, 1990 y 2007 (millones de dólares y porcentaje)

1990

%

2008

%

China

830

0,3%

52.150

2,7%

India

3

0,0%

18.499

1,0%

Hong Kong

2.377

1,0%

50.581

2,6%

Japón

48.124

19,8%

128.019

6,6%

América Latina y el Caribe

4.508

1,9%

82.008

4,3%

UE

135.668

55,8%

992.106

51,4%

EEUU

27.175

11,2%

330.491

17,1%

Mundo

243.186

100,0%

1.928.799

100,0%

Fuente: UNCTAD.

La inversión china en el extranjero está protagonizada por un reducido grupo de empresas cuya marca comienza a ser conocida a escala internacional (Lenovo, Haier, Huawei, TCL, ZTE, CNOOC, Sinopec, etc.). Durante los dos últimos años, las principales adquisiciones de empresas extranjeras se han producido en los sectores energético y minero: de Sinopec en Syncrude (Canadá), por 4.650 millones de dólares; de Sinopec y Shell en Arrow Energy (Australia), por 3.200 millones; de Yanzhou en Felix Resources (Australia), por 3.200 millones; de CNOOC en Bridas (Argentina), por 3.100 millones; y de Sinopec y CNOOC en Devon Energy (Azerbayán), por 3.000 millones.

Aunque está muy diversificada geográficamente, el 40% de la inversión china se destina a Asia (la India, Hong Kong, Vietnam, etc.) y el 30% a Europa (el Reino Unido, Alemania, etc.), siendo destinos de menor importancia África, Brasil y Rusia. Los principales sectores son los de energía y materias primas, tecnologías de la información y la comunicación (TIC), e industria pesada y electrónica (Cheng y Ma, 2010).

Las razones que impulsan a las empresas chinas (estatales o privadas) a invertir en el exterior son diversas. Además de la voluntad de convertirse en grandes empresas multinacionales, muchas de ellas pretenden:

  • Circunvenir barreras comerciales en los mercados en los que se enfrentan con dificultades para exportar (Haier o ZTE en los países ricos y Huawei en África o Rusia).
  • Acceder a marcas renombradas (por ejemplo, en las compras de Thomson TV y RCA por TCL, de la división de ordenadores de IBM por Lenovo, de Ssangyong por SAIC, de MG Rover por SAIC y Nanjing Automobile, etc.).
  • Acceder a tecnologías avanzadas y a conocimientos modernos de gestión (por ejemplo, el caso de Lenovo e IBM).
  • Controlar fuentes de materias primas energéticas y no energéticas (minas en Australia, campos petrolíferos en Asia Central o América, etc.).

Cabe esperar que la inversión china en el extranjero aumente de forma apreciable en los próximos años. Aparecerán seguramente nuevas empresas inversoras, como, por ejemplo, Chery o Geely en el sector de automoción.

En cuanto a la inversión en el extranjero de empresas indias, es de mucho menor tamaño, aunque ha crecido sustancialmente en los últimos años. A diferencia de la inversión china, la de la India se destina en un 70% a la UE y EEUU. Los principales sectores son los del software (con las inversiones de Infosys, TCS y Wipro), industria farmacéutica (Dr. Reddy, Tata Group y Ranbaxy) y componentes de automoción (Tata Motors, Mahindra & Mahindra, Bharat Forge, etc.). De menor importancia son, hasta ahora, los sectores de energía y otras materias primas, aunque hay inversiones significativas: las de ONGC en Brasil y la de Tata Steel en la europea Corus, entre otras. En los últimos años, han destacado grandes operaciones, como la compra de Jaguar y Land Rover por Tata Motors, la de Corus por Tata Steel y la de Novelis por Hindalo.

(2.5) Reservas en divisas

La acumulación de reservas en China y la India ha sido impresionante en los primeros años del siglo XXI. Entre 2000 y septiembre de 2010 las reservas en divisas de China han pasado de 165.000 millones a más de 2,65 billones mientras que las de la India han aumentado de 42.300 millones a 272.000 millones. Ese aumento se ha debido, en China, al superávit de la cuenta corriente y a las entradas netas de capital extranjero y, en la India, únicamente a las entradas de capital (puesto que el país tiene déficit corriente). Las razones por las que China y la India –y, por extensión, otros países asiáticos– han acumulado reservas son bien conocidas. Una de ellas es la esterilización del superávit corriente y/o de las entradas de capital, mediante la adquisición de divisas para así contrarrestar el aumento de la demanda de moneda nacional y, por tanto, su apreciación, que hubiese sido muy nociva para sus ventas al exterior. Otra razón ha sido la de crear un seguro ante el riesgo de una crisis de balanza de pagos. No hay que olvidar que la India tuvo una grave crisis de ese tipo en 1991 y que China vivió muy de cerca las crisis financieras asiáticas de 1997-1998. Más recientemente, las perspectivas de incremento en el valor del yuan y en los tipos de interés han sido también causas del aumento en las reservas de China.

Se cree que dos terceras partes de las reservas en divisas de China están denominadas en dólares. En octubre de 2010, China poseía 900.000 millones de dólares en títulos del Tesoro de EEUU, lo que suponía el 20% de la deuda pública en manos de no residentes y el 7% de la deuda total.

(3) El escenario Chindia

El término “Chindia”, referido al conjunto de China y la India, pero poniendo especial énfasis en el carácter mutuamente complementario de sus economías y en el acercamiento y la convergencia en su política exterior y sus intereses estratégicos, ha sido utilizado en diferentes estudios. Se cree que la paternidad del neologismo fue del político indio Jairam Ramesh, quien en 2005 publicó un libro titulado Making Sense of Chindia (Ramesh, 2005). El término haría luego fortuna en los análisis económicos y empresariales. La revista Business Week publicó en agosto de 2005 un largo reportaje sobre China y la India desde el punto de vista de las oportunidades de inversión, al que seguiría una larga lista de artículos y análisis. Todos esos textos fueron recogidos en una publicación posterior (Engardio, 2006). También desde esa perspectiva, Jagdish N. Sheth, un profesor de la Emory University (Atlanta), publicó un libro, con prólogo de Ramesh, años más tarde (Sheth, 2008). Algunos analistas chinos (por ejemplo, Zhao, 2009) están empezando a utilizar el término.

Desde el punto de vista económico, uno de los escenarios posibles en los próximos años es, en efecto, el de una creciente complementariedad entre China y la India. Hay analistas que prevén, sin embargo, el escenario contrario, el de una mayor competencia, con los siguientes argumentos: la creciente orientación exportadora de la industria india, la irrupción de China en el comercio de servicios vinculados a las tecnologías de la información, una rivalidad cada vez mayor por atraer inversiones extranjeras y una disputa incrementada por el acceso a los recursos energéticos.

Aunque los dos escenarios no son totalmente excluyentes entre sí (esto es, podría haber una mayor complementariedad en algunos aspectos y una mayor competencia en otros), la información empírica disponible parece sugerir que la evolución hasta ahora es una mayor complementariedad y que las tendencias a corto y medio plazo irán probablemente en la misma línea, tal y como se detalla en Bustelo (2010) y, de manera más pormenorizada para las dimensiones estrictamente económicas, en Bustelo (2008c).

(3.1) Comercio exterior de mercancías

El perfil exportador de los dos países es muy distinto. China exporta sobre todo productos electrónicos e informáticos. India vende en el exterior principalmente gemas y productos de joyería, aceites de petróleo y productos textiles y de confección. Es más, en años recientes la competencia entre China y la India en mercados terceros e internos ha disminuido, según diversos indicadores (Bustelo, 2008c). En otros términos, la complementariedad entre sus perfiles exportadores ha aumentado, tanto en los mercados terceros como en los mercados propios. La razón es que China ha aumentado mucho sus ventas de productos electrónicos e informáticos mientras que la India ha mantenido su especialización en materias primas y sus derivados (gemas, petróleo, hierro, productos químicos, etc.), textiles y medicamentos.

Que el perfil exportador sea básicamente diferente y que la complementariedad haya aumentado en los últimos años son unas de las razones principales del incremento, en los últimos años, del comercio bilateral (Gupta y Wang, 2010). Esos intercambios han crecido de 2.900 millones de dólares en 2000 a 52.000 millones en 2008. Tras caer ligeramente en 2009 por los efectos de la crisis financiera internacional, alcanzaron 60.000 millones en 2010. Se prevé que podrían llegar a 100.000 millones en 2015. Entre 2000 y 2010, el comercio bilateral sino-indio ha aumentado a una tasa media anual del 40%. China exporta a la India principalmente productos terminados (como aluminio o maquinaria eléctrica) mientras que la India vende a China especialmente materias primas (como cobre y algodón), como se expone en Devonshire-Ellis (2010).

La evolución del perfil exportador de los dos países en los próximos años dependerá que cómo se resuelvan dos interrogantes principales. El primero es si China, al progresar en la escala tecnológica, irá abandonando los sectores industriales más intensivos en trabajo y si ese abandono podría beneficiar a la India. Sin descartar que eso sea posible, por el momento todo parece indicar que China podría, en realidad, trasladar el grueso de esas actividades desde las provincias costeras hacia las interiores, a medida que se encarece la mano de obra en la costa y que mejoran las infraestructuras en el interior. Las diferencias salariales siguen siendo muy amplias entre la costa y el interior, dado el muy distinto nivel de desarrollo. En los últimos 10 años, han mejorado mucho las infraestructuras de transporte, energía y telecomunicaciones en las provincias interiores. Por añadidura, si China finalmente abandonara algunos sectores muy intensivos en trabajo (como el textil y de confección), nada garantiza que una relocalización regional de esas actividades vaya a producirse precisamente en dirección de la India: podría beneficiar a Vietnam, Indonesia y otros.

El segundo interrogante sobre el comercio de mercancías es si la India será capaz, en el supuesto de que pueda desarrollar un sector manufacturero grande, dinámico y orientado hacia afuera, de promover eficazmente las exportaciones de equipo de telecomunicaciones, como, por ejemplo, teléfonos móviles. Tal cosa dependerá de que la propia India constituya una industria electrónica potente pero también de las preferencias de las grandes empresas multinacionales del sector, además, claro está, de las resistencias de China. En particular, la necesaria opción de la India por el desarrollo de la industria manufacturera exportadora (por razones de creación de empleo) se enfrenta a resistencias políticas y sociales (por ejemplo, a la creación de zonas francas industriales de exportación) y se ve dificultada por la mala calidad y el lento desarrollo de las infraestructuras, así como por la todavía insuficiente inversión directa extranjera en ese sector.

(3.2) La exportación de servicios

Hasta ahora, el predominio de la India en las exportaciones de STI es claro. En 2007, antes del inicio de la crisis financiera internacional, fueron de 30.000 millones de dólares en la India (el 33% de sus exportaciones de servicios) y de sólo 5.500 millones en China (apenas el 5% de sus exportaciones de servicios). Las razones del auge de las exportaciones indias de STI (desde 4.000 millones en 2000) son bien conocidas: mano de obra cualificada y barata, empresas de primer nivel internacional y un mercado interno muy competitivo y en fuerte crecimiento.

La pregunta en este caso es si China será capaz de repetir, para el caso de las exportaciones de STI, el éxito que ha tenido en el comercio internacional de productos manufacturados. De nuevo, aquí no cabe descartar esa posibilidad, pero lo cierto es que China presenta algunos inconvenientes para aumentar sustancialmente sus exportaciones de STI. Entre esos inconvenientes destacan algunos relacionados con la mano de obra: la falta de ingenieros experimentados, de programadores o de gestores de proyectos; la ausencia de un número elevado de profesionales realmente bilingües; y un coste laboral que es, por el momento, todavía superior al de la India. Otros inconvenientes tienen que ver con un tejido empresarial que es muy distinto del de la India. Las empresas chinas de STI son mucho menos importantes a escala internacional y tienen una dimensión media muy inferior. Además, China tiene un mercado interior de STI muy importante y en clara expansión, por lo que, sobre todo a la vista de la competencia india, es probable que las empresas chinas se orienten sobre todo al mercado interno.

(3.3) Inversión directa extranjera

En lo que se refiere a la inversión directa extranjera (IDE), la competencia entre China y la India es, por el momento, escasa. En primer lugar, las cantidades son todavía muy diferentes, aunque la cifra de la India aumentó rápidamente hasta el inicio de la crisis financiera internacional: en 2008 China recibió 108.300 millones de dólares, mientras que la India obtuvo 40.400 millones; en 2009 China recibió 91.800 millones, mientras que la India obtuvo 36.600 millones. En segundo término, los principales países inversores en China son otras economías asiáticas (Hong Kong, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Macao), mientras que las proporciones de la UE (4,6% en 2007) y de EEUU (3,1% en ese año) son muy bajas. En cambio, los 10 inversores principales en la India en 2007 fueron Mauricio, Singapur, EEUU, el Reino Unido, los Países Bajos, Japón, Chipre, Alemania, Francia y los Emiratos Árabes Unidos. El grupo formado por EEUU, Alemania, Francia, el Reino Unido y los Países Bajos supuso en 2007 el 22% de la IDE recibida por la India y sólo el 6% de la IDE recibida por China. En tercer lugar, los sectores de destino son muy diferentes. En China, el sector manufacturero recibe más el 50% de la IDE mientras que los sectores principales en la India son servicios, software y hardware y telecomunicaciones, que suman el 40% de la IDE total recibida.

Todo hace suponer que en los próximos años China recibirá una creciente IDE de Japón y las nuevas economías industriales de Asia (Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur) mientras que la India probablemente vea incrementarse la parte de la diáspora india en diferentes países del mundo. Por consiguiente, la competencia entre China y la India en captación de IDE es, al menos por el momento, escasa, dadas las diferencias en magnitud, origen geográfico y destino sectorial de dicha inversión.

(3.4) Recursos energéticos

En enero de 2006 se firmó en Beijing un “Memorando para fortalecer la cooperación en el campo del petróleo y del gas natural” entre China y la India. Uno de los efectos principales de la colaboración han sido varias ofertas conjuntas por recursos en el extranjero, en Sudán, Siria, Colombia e Irán. En otros términos, China y la India, que ciertamente compiten en varios países en el acceso a recursos energéticos, también cooperan en algunos casos. Esto es, la cooperación sino-india en asuntos energéticos no excluye la competencia en países o sectores determinados ni está exenta de posibles reveses como consecuencia de consideraciones o rivalidades estratégicas.

(4) Repercusiones globales

Las repercusiones globales del auge de Chindia son muy amplias y diversas, por lo que los párrafos siguientes se limitan a presentar una visión muy general. Análisis más detallados pueden encontrarse en Winters y Yusuf, (2007), Sharma (2009), Bardhan (2010) y Santos-Paulino y Wan (2010).

Conviene empezar descartando las percepciones que infravaloran el peso de China y la India en la economía mundial y que sobrevaloran los desafíos económicos, sociales y medioambientales a los que deben hacer frente. Por ejemplo, Peterskovsky y Schüller (2010) consideran que, puesto de China y la India absorben menos del 10% de las exportaciones de los países avanzados, no son todavía “conductores” (drivers) en la economía mundial. Esos mismos autores señalan que los problemas de desigualdad, migraciones, deterioro del medio ambiente y carencia de infraestructuras modernas (en la India, con carácter general, y en las zonas rurales de China) pueden suponer un freno a su crecimiento. Esa percepción es muy minoritaria entre los especialistas. Lo cierto es que China y la India han supuesto el 25% del crecimiento del producto bruto mundial en 2005-10 y que los retos que tienen por delante, siendo serios, no son insuperables (Li y Zhang, 2008, y, para la India, Panagariya, 2007). La razón principal es el pragmatismo de sus estrategias de desarrollo, que se ha alejado de las ortodoxias ideológicas al uso, como subrayó Amsden (2007).

Por los datos expuestos en el apartado 2, parece claro que China y la India se ha convertido no sólo en líderes del crecimiento global sino también en importantes motores de ese crecimiento. La reciente crisis financiera internacional ha revalorizado la importancia de China y la India. Sus tasas de crecimiento en 2009 y 2010 han sido considerablemente altas (véase la Tabla 11). La crisis internacional ha acelerado el desplazamiento del centro de gravedad de la economía mundial hacia Asia (Wu, 2010).

Tabla 11. Tasas de crecimiento del PIB, 2007-2010

2007

2008

2009

2010

China

14,2

9,6

9,1

10,3

India

9,9

6,4

5,7

9,7

EEUU

1,9

0,0

-2,6

2,8

Japón

2,4

-1,2

-6,3

4,3

UE

3,2

0,8

-4,1

1,8

Economías avanzadas

5,3

2,8

-3,4

3,0

América Latina y el Caribe

5,7

4,3

-1,8

4,9

África subsahariana

7,0

5,5

2,8

5,0

Fuente: FMI, World Economic Outlook, octubre de 2010, y WEO update, 25/I/2011.

En el supuesto de que el crecimiento del PIB en ambas economías seguirá siendo alto en los próximos decenios, su peso en la economía global está llamado a aumentar de manera apreciable. Según un análisis prospectivo de Goldman Sachs (2007), entre 2025 y 2030 China adelantará a EEUU para convertirse en la primera economía mundial mientras que la India superará a Japón para convertirse en la tercera. Para PWC (2011), la India adelantará a Alemania en 2022 y a Japón en 2028, mientras que China superará a EEUU en 2032. Si se mide el PIB en PPA, las previsiones del FMI sugieren que la India adelantará a Japón entre 2010 y 2015 y que China superará a EEUU entre 2015 y 2020. En 2015, el peso conjunto de China y la India en el producto bruto mundial en PPA será del 23,3%, una proporción mayor que las de EEUU y la UE (18,4% en ambos casos).

La importancia de China y, en menor medida, la India como mercados de exportación ha aumentado mucho. Las importaciones chinas han pasado de 225.000 millones de dólares en 2000 a 1.390.000 millones en 2010. Ese fuerte crecimiento importador ha hecho que China sea ya el primer mercado de exportación para un buen número de economías, desde Japón a Brasil, pasando por Sudáfrica, Australia, Corea del Sur, Taiwán o el grupo formado por la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN). Para EEUU, la UE y la India, China es el tercer mayor mercado de exportación. En el caso de la India, el mercado es de menor tamaño, dados el tamaño del PIB y el coeficiente de importación. Pero no es en absoluto desdeñable. Entre los años fiscales (abril-marzo) de 2003-2004 y 2008-2009, las importaciones indias crecieron de 78.150 millones de dólares a 303.700 millones. En 2009-2010 descendieron ligeramente, como consecuencia del menor ritmo de actividad.

Algunos datos sobre determinados sectores merecen ser destacados (GAI, 2010): China es ya el primer mercado mundial para teléfonos móviles y automóviles y se ha convertido en un mercado de gran importancia para las empresas automovilísticas alemanas y estadounidenses y para los fabricantes de teléfonos móviles de las grandes marcas europeas, estadounidenses y asiáticas, así como para los productos occidentales y japoneses de lujo.

Las importaciones de energía de China y la India están llamadas a seguir creciendo a un ritmo rápido, dado el aumento previsto del consumo y la escasez de recursos en los dos países. Según las últimas estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía, el consumo de energía primaria de China y la India pasará del 22% del total mundial en 2009 al 28% en 2020 y al 31% en 2035. En el caso del petróleo, las importaciones chinas pasarán de 4,3 millones de barriles al día (mbd) en 2009 a 8 mbd en 2020 y a 12,8 mbd en 2035. Las importaciones de la India, de 2,2 mbd en 2009, llegarán a 3,4 mbd en 2020 y a 6,7 mbd en 2035 (AIE, 2010).

El caso de las materias primas no energéticas merece una mención especial. El fuerte tirón de la demanda china de commodities permitió, como es bien conocido, un rápido crecimiento de sus precios entre 2003 y mediados de 2008. Tal cosa fue naturalmente negativa para los países importadores de materias primas. Pero uno de los efectos de ese aumento fue que, a partir de 2002, la relación real de intercambio (RRI o el cociente entre precios de exportación y precios de importación) aumentó de manera apreciable, rompiendo una tendencia secular a la baja, para África y América Latina y el Caribe. Entre 2000 y 2008, la RRI aumentó el 70% para África y el 30% para América Latina.

La creciente capacidad financiera de China y la India se ha manifestado en sus cada vez mayores inversiones en el extranjero y en el aumento de sus reservas en divisas (y las consiguientes colocaciones de esas reservas en activos), aspectos que se comentaron en un apartado anterior.

El turismo emisor de China ha crecido de forma espectacular en los últimos años. El número de turistas ha pasado de 10 millones en 2000 a 34 millones en 2005 y a 54 millones en 2010. En ese último año, el crecimiento respecto del año anterior fue del 13%. El gasto total de los turistas chinos ascendió en 2010 a 48.000 millones de dólares, lo que le situó en cuarta posición mundial, detrás de Alemania, EEUU y el Reino Unido, pero delante de Francia. Las previsiones indican que el número de turistas chinos ascenderá a 90 millones en 2013 y a seguramente a bastante más de 100 millones en 2020 (el pronóstico que hizo hace años la Organización Mundial del Turismo), con lo que el impacto en el mercado mundial será muy apreciable. En cuanto a la India, las cifras son inferiores, dada la menor renta per cápita. El número de turistas indios en el extranjero pasó de 4,4 millones en 2000 a 9,8 millones en 2008, con un gasto de 8.200 millones de dólares.

Naturalmente, hay otros importantes efectos del auge de China y la India que hay que mencionar: las graves consecuencias medioambientales, que por razones de espacio no es posible estudiar aquí (véanse, sin embargo, Sharma, 2009, cap. 8, y Bardhan, 2010, cap. 9), y las repercusiones sobre los costes empresariales y sobre el grado de confianza de los agentes en la expansión de la economía global.

(5) España ante el auge de Chindia

España no está, por el momento, bien colocada para hacer frente al auge de Chindia, como ya señaló Bustelo (2008a y 2008b). La presencia comercial e inversora de España en los dos países sigue siendo muy escasa, pese a que se han registrado recientemente signos alentadores en la inversión directa en China.

Como puede verse en la Tabla 12, las exportaciones a China apenas suponen el 1% de las exportaciones totales de España, una proporción que se ha mantenido prácticamente constante desde 1995. Las exportaciones a la India representan el 0,5% de las exportaciones totales de España y han crecido ligeramente desde el 0,2% registrado en 1995.

Tabla 12. Peso en las exportaciones totales de España, 1995-2009 (%)

1995

2005

2009

China

1,0

1,0

1,2

India

0,2

0,4

0,5

Japón

1,4

0,7

0,8

Asia

7,6

5,6

7,0

UE

70,6

72,3

69,1

EEUU

4,1

4,1

3,6

América del Sur

3,7

2,0

2,5

África

3,8

4,3

5,8

Fuente: Comex.

En comparación con la media de la UE-27, la presencia comercial española es muy escasa. Según datos de Eurostat, en 2009 las exportaciones a China suponían el 7,5% de las exportaciones extra-UE, mientras que las exportaciones a la India representaban el 2,5%. En otras palabras, España exporta a China siete veces menos que la media de la UE y exporta a la India cinco veces menos que la media de la UE.

España sigue estando, por tanto, prácticamente ausente de los grandes mercados dinámicos de exportación (China y la India recibieron en 2009 el 1,7% de las exportaciones totales, una tercera parte de la proporción dirigida a África). El perfil exportador español sigue concentrado en mercados maduros y de bajo crecimiento. En 2007, antes de que estallara la crisis financiera internacional, España destinó al resto de la UE, a EEUU y a Japón el 75% de sus exportaciones.

En lo que se refiere a las importaciones, China y la India representaron en 2009 el 8% del total (véase la Tabla 13), una cifra llamada a seguir creciendo, puesto que, en la media de la UE, las importaciones procedentes de esos dos países suponen el 20% de las importaciones extra-UE. El resultado es que el ya abultado déficit comercial –especialmente con China– seguirá probablemente creciendo, si no se produce una ofensiva exportadora de las empresas españolas en los mercados asiáticos. La escasa exportación de España hacia China y la India está seguramente relacionada con la todavía pequeña presencia inversora, puesto que un aumento de la inversión –que presumiblemente se orientará más a los mercados internos que a la exportación– podría conllevar un crecimiento de las exportaciones.

Tabla 13. Peso en las importaciones totales de España, 1995-2009 (%)

1995

2005

2009

China

2,0

5,0

7,0

India

0,4

0,7

0,9

Japón

2,8

2,8

3,5

Asia

11,9

15,7

17,7

UE

63,5

61,3

58,0

EEUU

6,4

3,2

4,1

América del Sur

2,8

2,8

3,5

África

5,7

7,6

8,1

Fuente: Comex.

En la Tabla 14 se observa que la inversión directa de las empresas españolas en China y la India ha supuesto, hasta fechas muy recientes, menos del 1% de la inversión total de España. Esa proporción es, de nuevo, inferior a la registrada por la UE-27, que en 2009 destinó a China y la India el 3,2% de su inversión extra-UE. En otros términos, la inversión española en China y la India debería al menos triplicarse para acercarse a la media de la UE.

Tabla 14. Peso relativo en la inversión directa española en el extranjero (bruta, sin ETVE), 1993-2010 (%)

1993

2000

2005

2007

2009

2010 (1)

China

0,00

0,09

0,21

0,64

0,59

5,65

India

0,01

0,00

0,00

0,02

0,07

0,01

UE-27

58,83

27,10

68,38

77,03

42,21

77,02

EEUU

7,50

14,91

6,47

10,17

31,04

8,75

ALC

27,28

52,05

16,50

8,44

16,18

4,57

África

3,78

0,24

2,09

0,42

1,13

0,28

(1) Enero-septiembre.
Fuente: Invex.

Es verdad que la cifra de inversión en China en 2010 (nueve primeros meses) muestra un importante salto cualitativo. Es de desear que esa tendencia se mantenga en años venideros.

China y la India no son sólo grandes mercados potenciales para la exportación y la inversión española. Pueden convertirse en fuentes significativas de turismo, inversiones y estudiantes. Se están tomando medidas, en la administración y en el sector privado, para potenciar esas contribuciones al crecimiento económico de España. Pero la importancia creciente de China y la India en la economía mundial hace que esos esfuerzos no sólo deban ser considerados prioritarios sino que deben verse igualmente redoblados. Baste citar el caso de Alemania, cuyas exportaciones a Asia –singularmente a China– le han permitido combatir, con más eficacia que otros países, los efectos de la crisis financiera internacional. Resulta alentador que entre las nuevas prioridades de la acción exterior de España se encuentre un impulso renovado a las relaciones económicas con Asia-Pacífico.

(6) Conclusiones

China y la India se han convertido en uno de los motores de la economía mundial, especialmente, pero no sólo, tras la crisis financiera internacional de los últimos años. La razón principal es que su PIB, que registra tasas de crecimiento muy elevadas, ha alcanzado un tamaño crítico suficiente como para tener sustanciales efectos de arrastre. Además, China y la India son ya notables exportadores de bienes y servicios, muy destacados consumidores de energía y otras materias primas, importantes inversores en el extranjero, grandes potencias financieras (por sus cuantiosas reservas en divisas) y fuentes de turismo con las que hay que contar, especialmente en un país como España.

La complementariedad entre las economías de China y la India ha aumentado en los últimos años, a medida que China ha asentado su especialización en la industria manufacturera y la India ha empezado a destacar en la exportación de servicios vinculados a las tecnologías de la información. Así, la competencia comercial en mercados internos y terceros se ha reducido, al tiempo que China no ha conseguido despuntar en la exportación de STI y que la pugna por la atracción de inversión directa extranjera se ha mantenido en planos, en buena medida, diferentes. Se han dado incluso colaboraciones en la búsqueda de recursos energéticos en el extranjero. Por consiguiente, puede hablarse de un escenario Chindia, como resultado del carácter complementario de las economías de China y la India, así como del acercamiento y de la convergencia de sus políticas exteriores y sus intereses estratégicos.

La presencia comercial e inversora de España en Chindia es todavía escasa, pese a que se han registrado recientemente signos alentadores en la inversión española en China. Es más, las empresas españolas exportan, en términos relativos, siete veces menos a China y cinco veces menos a la India que la media de la UE. Las inversiones españolas en Chindia representan, proporcionalmente, menos de la tercera parte de las efectuadas por la media de la UE. Se están tomando, desde hace tiempo, medidas para promover el acercamiento comercial e inversor de España a los dos gigantes asiáticos. Es más, las nuevas prioridades de la acción exterior de España se están encaminando al fortalecimiento de las relaciones económicas con Asia-Pacífico. Con el fin de aprovechar más y mejor los efectos de arrastre del auge de Chindia, esos esfuerzos deben seguir siendo prioritarios y, en algunos casos, deben verse redoblados. Los resultados de la economía española durante los próximos años –más allá de la salida de la crisis– van a depender en buena medida que su capacidad para vincularse adecuadamente con las dos grandes potencias emergentes de Asia.

Referencias bibliográficas

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********************

[1] Texto previamente publicado en ICE. Revista de Economía, nº 859. Reproducido con autorización de la Revista.

[2] Y también, claro está, de otras materias primas: supone un porcentaje muy alto del consumo mundial de algunos productos primarios: el 45% en estaño, hierro y carbón, el 40% en aluminio, el 35% en zinc, plomo y acero, el 30% en cobre y el 25% en níquel.

Por Pablo Bustelo.

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