Chipre, otro país dividido

Chipre es un país trágicamente dividido por los errores de los políticos chipriotas, singularmente el arzobispo Makarios, Raul Denktas y otros que lo llevaron a la independencia. Tras la crisis de Suez de 1956, el Reino Unido decidió deshacerse de esta isla estratégicamente situada, pero no del todo, ya que conservará hasta el día de hoy dos imponentes bases militares, Acrotiri y Dekelia, calificadas como «soberanas». El Chipre otomano dio paso al Chipre británico en 1912, que se mantiene hasta la independencia de 1960. Chipre dividido desde que en 1974 las tropas turcas invadieron el norte y consiguieron imponer la división (taksim) en contra de la unión con Grecia (enosis) preconizada por los grecochipriotas.

Otro fenómeno de división, como en la India, como en Palestina, como en Irlanda «dividit et imperat» se aplica en Chipre. Los ingleses apoyaron a los grecochipriotas y fruto de este apoyo se produjo una Constitución demasiado paritaria en la que se otorgan poderes de intervención a los estados garantes. De 1960 a 1974 se recrudecen las tensiones entre las dos comunidades, comunidades que habían convivido históricamente sin grandes problemas pero que empiezan a segregrarse para evitar males mayores. En 1974 la invasión del Ejército turco cogió a los grecochipriotas desprevenidos y hasta hoy.

¿Podrá alguna vez producirse la reunificación? No parece que esta sea una de las prioridades del Gobierno turco de Erdogan. Los Estados Unidos miran para otro lado porque necesitan a Turquía en el flanco oriental de la OTAN. ¿Y el Reino Unido, la antigua potencia colonial? En su momento el primer ministro Callaghan se desentendió de la crisis chipriota y no creo que ahora les interese de Chipre nada, más allá de las bases militares.

Por su poca extensión y su situación geográfica, Chipre está siendo afectada por una inmigración descontrolada. De hecho, la República de Chipre tiene una enérgica política de repatriaciones (4.491 en los primeros meses de este año). El idioma inglés como lengua franca, es un atractivo para la inmigración africana procedente de la Commonwealth. En el norte, se combina la emigración de los anatolios (turcos que proceden de Anatolia) con los que proceden de otros lugares. La actual relación de fuerzas en la parte oriental del Mediterráneo no propicia una reunificación en Chipre. Fracasado el plan del secretario general de la ONU, Kofi Annan, en 2004, no hay grandes personajes carismáticos capaces de hacer cambiar esta relación.

El sur de Chipre es miembro de la Unión Europea desde 2004, lo que le otorga seguridad y que, además, garantiza ayudas y fondos estructurales. Chipre, como Malta o Luxemburgo, es un pequeño país cuya pertenencia a la Unión Europea le da una respetabilidad internacional adicional. El conflicto de Gaza ha puesto de relieve de nuevo su interés estratégico. Como recordatorio, cabría señalar que el Reino Unido «armó» su operación Suez en 1956 desde esta isla. Y que el imperio británico cimentó su poder mundial con una cadena de bases militares como Gibraltar, Malta, Chipre o Suez que se prolongaba hacia la Península Arábiga y el Subcontinente indostano.

Nicosia (Levkosía), la capital, es una ciudad dividida, por cierto, de forma muy chapucera con bidones y muros muy primitivos (el que separaba las dos partes de Berlín fue realizado de una forma mucho más profesional). La historia ha quedado con las formidables murallas venecianas de la capital, que también encontramos en Kirenia y Famagusta, con numerosas iglesias de gran belleza transformadas en mezquitas, con su minaretes pegados a delicadas formas góticas.

La conquista de Chipre por los turcos selló su historia por muchos años. Y dio origen a la cruzada del Pontífice Pío V que condujo a la batalla naval de Lepanto en 1571, victoria, que sin embargo, no fue capaz de recuperar la isla del poder otomano.

El país dividido es un ejemplo más de la casi imposible simbiosis del islam con otras religiones, con ejemplos tan patéticos como la Palestina actual, el conflicto permanente entre India y Pakistán o, en el inicio del siglo XX, el genocidio/expulsión de los cristianos de la península de Anatolia, ya fueran griegos o armenios. Por cierto, muy bien relatado en el libro «El genocidio de los cristianos» de Benni Morris y Dror Ze´evi. Chipre corre el peligro de continuar dividido por mucho tiempo (como ocurre con Corea), pero la historia es imprevisible y nadie pudo prever la reunificación alemana en 1989.

La guerra de Ucrania ha forzado a Chipre a alinearse con los otros socios europeos y alejarse de la 'proximidad' con Rusia, que había sido propiciada en los años anteriores con la llegada de numerosos capitales y oligarcas rusos.

Chipre seguirá siendo un país 'bicomunitario y birregional', según la definición de la ONU, con su fuerte valor estratégico y su evidente proximidad al siempre turbulento Oriente Medio. Está muy vivo su pasado helenístico y cristiano, el veneciano y el otomano en una isla que evangelizaron San Pablo y San Bernabé. Y se puede afirmar, especialmente con respecto al sur, que el actual «statu quo» no les va mal.

Gonzalo Ortiz es embajador de España.

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