Colombia y el narcotráfico

El compromiso de Colombia en la lucha contra el narcotráfico es una verdad irrefutable y, para ello, nuestras Fuerzas Armadas han fortalecido sus capacidades para enfrentar las nuevas prácticas de los grupos delincuenciales en la producción, distribución y comercialización de cocaína en el mundo.

Según el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI) de Naciones Unidas, entre 1999 y 2001 el promedio de hectáreas de coca en Colombia por año fue superior a 150.000, coincidiendo con el proceso de paz del Caguán. Posteriormente, entre 2000 y 2006, se presentó una reducción de los cultivos al pasar de 163.000 a 77.000 hectáreas. Luego de un ligero repunte en 2007, los cultivos se redujeron a 48.000 hectáreas. Si bien en 2014 se hizo aspersión aérea de 56.000 hectáreas, entre 2013 y 2015 se presentó el gran salto en el crecimiento de cultivos ilícitos al pasar de 50.000 a 100.000 hectáreas.

Este aumento acelerado de cultivos ilícitos no se puede atribuir a un solo factor; existen diversas razones que favorecieron su crecimiento. Entre estas se destacan el desplazamiento de los cultivos hacia áreas protegidas como parques nacionales naturales, zonas fronterizas y resguardos indígenas, territorios en los que la aspersión no es una opción. Asimismo, la movilización de la población para bloquear las acciones de la fuerza pública, a través de la creación de expectativas sobre los beneficios de los acuerdos de paz con las antiguas FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas). Sin duda faltó mayor acción entre 2013 y 2015.

Con este panorama, en septiembre de 2015 se lanzó una nueva estrategia con una visión integral fundamentada en tres líneas estratégicas. La primera es la transformación y desarrollo de los territorios y comunidades, en donde a partir de acuerdos entre Gobierno y comunidades se establecen alianzas para la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos y se adquiere el compromiso de no resembrar. La segunda línea fortalece los esfuerzos en materia de interdicción, así como en política criminal. Finalmente, la tercera enfatiza la prevención del consumo desde el ámbito de la salud pública.

Esta nueva estrategia ya está mostrando resultados importantes. Logramos tener la campaña de erradicación forzosa más efectiva de los últimos años. Mientras que en 2016 se erradicaron manualmente 18.000 hectáreas de cultivos ilícitos, en 2017 se fijó una meta de erradicación de 50.000 hectáreas, que efectivamente fue superada en cerca del 10%. Para este año, la meta es lograr la erradicación forzosa de 70.000 hectáreas. Son 120.000 hectáreas erradicadas forzosamente entre el año pasado y este, que marcan sin duda un hito en la lucha contra las drogas; de ese total llevamos ya a esta fecha 72.000 hectáreas. En julio próximo entregaremos un total de 11 parques nacionales naturales libres de coca.

Colombia ha sido uno de los países que más ha luchado contra el problema de las drogas. Las acciones de la fuerza pública están siendo enfocadas también en combatir el eslabón de la comercialización que produce 20 veces más que el resto de la cadena del narcotráfico. De acuerdo con Naciones Unidas, tenemos el mejor resultado en incautaciones de cocaína llegando a un tercio del total de droga incautada en el mundo. Entre 2015 y 2017 se incautaron de más de mil toneladas de cocaína pura, en lo que va de este año hemos incautado 150 toneladas. ¿Qué otro país interesado en acabar con la droga puede mostrar estos resultados?

Asimismo, Colombia ha realizado un esfuerzo importante con otros países para incrementar las incautaciones. En 2010 la cocaína incautada en otros países gracias a información de inteligencia colombiana no alcanzaba la tonelada; sin embargo, en 2017 fue de 110 toneladas. Resaltamos el reciente caso en que el trabajo conjunto entre la inteligencia colombiana y la española lograron la incautación de cerca de nueve toneladas de cocaína en el puerto de Algeciras (España), el mayor decomiso realizado en una sola operación coordinada con autoridades de otros países. Este año la cooperación marítima con EE UU y México ha dado con la interdicción más importante de cocaína pura en esas aguas.

La comunidad internacional puede estar tranquila de que las Fuerzas Armadas colombianas no han cedido ni un centímetro en la lucha frontal contra el narcotráfico y que continuarán adelantándola cada vez con mayor contundencia, aún al precio de numerosas vidas de nuestros soldados y policías.

Luis Carlos Villegas es ministro de Defensa de Colombia.

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