Cómo actuar contra el coronavirus

Con el COVID-19 se está realizando un esfuerzo global sin precedentes en la historia de las enfermedades infecciosas, algo semejante al programa de vacunación frente a la viruela que culminó con la erradicación en 1980 de una de las enfermedades más devastadoras que han afectado a la humanidad.De acuerdocon la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay tres medidas a implementar para abortar un proceso infectivo epidémico: primero, identificación del agente causal, segundo, llevar a cabo medidas terapéuticas y tercero, desarrollar vacunas eficaces. ¿En que situación de estas tres medidas nos encontramos con el coronavirus SARS-CoV-2 causante del Covid-19? Tan pronto como aparecieron los primeros casos en Wuhan, China, se establecieron en un tiempo récord procedimientos de diagnóstico rápido que permitieron aplicar medidas de contención y aislamiento que se fueron extendiendo a otras ciudades en función de la progresión del foco de infección. Actualmente la infección está siendo contenida en China, con unos 114.809 casos a escala mundial, más de 4.031 muertes y de 64.177 personas que se han recuperado de la infección. En el caso de España, se han diagnosticado 1.640 casos con 36 muertes.

Aunque las medidas de diagnóstico rápido nos están permitiendo hacer un seguimiento estrecho de los infectados y personal en contacto, aún así irán apareciendo más casos hasta que se culmine con el pico de la epidemia, para que luego decrezca como en China, Singapur y Hong Kong. Se presupone que con la llegada del calor se produzca un descenso en el número de casos y eventualmente el virus desaparezca o quede reducido a zonas mas endémicas. Por ello, antes de que pueda cronificarse en la población y producir variantes con características más patogénicas, debemos de implementar medidas para eliminar el virus tan pronto como aparezca.

Cómo actuar contra el coronavirusLas medidas clásicas en virología son la intervención terapéutica y las vacunas. Desde el punto de vista de la intervención terapéutica tenemos varias modalidades. Una es la administración pasiva, que ya se está aplicando, de anticuerpos aislados del suero de personas que se han recuperado de la infección y pueden neutralizar el virus (con poco escalado de producción). Otra modalidad es la generación de anticuerpos monoclonales capaces de neutralizar el SARS-CoV-2 que se pueden escalar en grandes proporciones. Aunque se dispone de anticuerpos monoclonales frente al virus hermano SARS-CoV-1, sin embargo, estos anticuerpos no parecen eficaces frente al SARS-CoV-2, por lo que hay que desarrollar nuevos anticuerpos monoclonales con amplia capacidad neutralizante. Estos anticuerpos tendrían capacidad para eliminar el proceso infectivo tan pronto como se produjeran los primeros síntomas y también proteger al personal sanitario que trabaja con pacientes infectados.

Además, como parte del arsenal terapéutico tenemos los medicamentos llamados antivirales, fármacos que ejercen su efecto actuando sobre alguna de las etapas del ciclo de replicación viral en la célula y que persiguen eliminar la infección de forma rápida. Así es cómo se han desarrollado fármacos antivirales muy eficaces frente al VIH y hepatitis C. Hay que considerar que cuando apareció la pandemia del VIH en 1981 y durante un decenio no se dispuso de formas de tratamiento, por lo que la mortalidad era muy alta, hasta que aparecieron los antirretrovirales que han conseguido cronificar la infección. Lo mismo se puede decir del virus de la hepatitis C, que de ser una infección mortal en muchos casos ha pasado a ser eliminada por los fármacos antivirales. Estos son grandes hitos y logros de la ciencia y del sector farmacéutico. De momento, no disponemos de ningún antiviral específico para el SARS-CoV-2, pues la enfermedad lleva tres meses con nosotros, y aunque se están ensayando en fases clínicas varios de los compuestos que actúan como inhibidores de proteasas, de la síntesis de ácidos nucleicos y de proteínas, de la entrada del virus, y como activadores de la respuesta innata, como el interferón beta, y de otros compuestos, iremos conociendo cómo alguno de estos fármacos, que no son nuevos, demuestran su eficacia frente al SARS-CoV-2.

La tercera medida a implementar es el desarrollo de vacunas, pues las vacunas han demostrado, desde su descubrimiento por Edward Jenner en 1796, ser el procedimiento más eficaz y económico de lucha contra los patógenos. Ya se han desarrollado vacunas frente a coronavirus de animales y, muy especialmente, frente a los dos coronavirus que más han afectado a la población, SARS-Cov-1 y MERS. Sin embargo, las vacunas frente a SARS-CoV-1 no han podido demostrar su eficacia, pues la enfermedad desapareció antes de poder llevarse a cabo ensayos clínicos en zonas endémicas. En el Centro Nacional de Biotecnología (CNB) disponemos de la experiencia para el diseño y generación de vacunas frente al SARS-CoV-2.

¿Qué podemos hacer en España para contrarrestar la infección por SARS-CoV-2? Ante el incremento en el número de casos de Covid-19 y las medidas recientes adaptadas por las autoridades sanitarias de una mayor contención de la extensión de la epidemia con medidas de aislamiento y cuarentena, los poderes del Estado deben de articular medidas adicionales a las de contención. Dentro de los poderes del Estado están los organismos públicos de investigación, cuya responsabilidad es poner a disposición del Estado los instrumentos y conocimiento para abordar una situación de emergencia nacional. Dentro de esta responsabilidad está la de presentar un plan de acción integral de lucha contra el SARS-CoV-2 que contemple las medidas señaladas en este comentario, que incluyen el desarrollo de procedimientos terapéuticos y profilácticos, como las vacunas. Además, una empresa española ha desarrollado un procedimiento rápido de diagnóstico. Tenemos los centros, grupos y conocimiento para hacer frente a Covid-19, pero para ello hace falta que el Estado ponga la ayuda económica necesaria para atacar el problema de base, como lo están haciendo los EEUU, China y otros países. Las ingentes pérdidas económicas, de cientos de miles de millones de euros, nos deben hacer reflexionar sobre que la I+D es más necesaria que nunca y que no debemos ser meros espectadores, sino actores directos de lucha contra el Covid-19. ¿Por qué no creer en los investigadores españoles?

Mariano Esteban Rodríguez es profesor de investigación del CSIC en el Centro Nacional de Biotecnología y consejero de la Fundación Gadea.

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