Cómo fortalecer la mejor defensa de África contra la pandemia

Cómo fortalecer

La COVID-19 está teniendo un impacto devastador sobre la economía mundial. Al igual que los demás continentes, África se está preparando para una brusca desaceleración económica. Sin embargo, a pesar de la inevitable recesión, la pandemia ha creado una oportunidad única para fomentar el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas (pymes) en el continente africano. De hecho, empoderar a las pyme del continente podría limitar las secuelas económicas de largo plazo de la pandemia.

Creando el entorno adecuado para que los jóvenes emprendedores y las empresas emergentes apliquen a escala las soluciones innovadoras que están surgiendo con la crisis, los países africanos tienen la oportunidad de estimular la creación de empleos. Esto es fundamental en un continente donde la tasa de empleo para los jóvenes es del 16 % y entre 10 y 12 millones de ellos ingresan a la fuerza laboral cada año.

Desde que apareció el brote, los jóvenes emprendedores y las pymes se han involucrado activamente para desarrollar innovaciones que combatan los posibles efectos del virus en los países africanos. Desde el «Solar Wash» en Ghana, un expendedor de agua que funciona con energía solar y sin necesidad de tocarlo, hasta herramientas de triaje en Nigeria y la plataforma de evaluación remota para la COVID-19 «DiagnoseMe» en Burkina Faso, los jóvenes africanos están inventando ingeniosas soluciones locales para evitar la difusión de la enfermedad.

Las pymes africanas han mostrado su flexibilidad y capacidad de adaptación. Por ejemplo, en Kenia transformaron una fábrica textil local en una línea de producción de mascarillas quirúrgicas en una semana. En Senegal, el Instituto Pasteur de Dakar desarrolló un prototipo de análisis de detección de la COVID-19 en diez minutos.

Si se las comercializa y aumenta su escala, esas innovaciones podrían crear más empleos. Un ejemplo es la industria farmacéutica, según la Comisión Económica para África de las Naciones Unidas, se pierden 16 millones de puestos de trabajo debido a la importación de productos farmacéuticos, cuyo valor es de 14 000 millones de USD. La fábrica de máscaras quirúrgicas de protección en Kenia ya emplea a 400 personas, incluidas 320 mujeres, y planea usar los ingresos de sus ventas para abrir dos plantas más. El Instituto Pasteur de Dakar se asoció con una empresa británica de biotecnología para obtener una certificación internacional. Es probable que la producción masiva lleve a la contratación de hombres y mujeres jóvenes senegaleses.

Con los recursos adecuados, estas innovaciones podrían apoyar a las industrias manufactureras, que fortalecerían las defensas africanas contra la COVID-19 y crearían empresas sostenibles en el largo plazo, con empleos estables. Además de garantizar el acceso al capital inicial, los gobiernos debieran crear un entorno regulatorio transparente y confiable que facilite el emprendimiento y aliente a los inversores.

El acceso al capital probablemente sea el desafío más importante para las pymes africanas. Aunque muchas instituciones globales ya proporcionan capital, las fuentes locales debieran tener un papel más significativo en el apoyo al crecimiento de las pymes. El Instituto Pasteur de Dakar obtuvo financiamiento inicial del gobierno británico y la Fundación Bill & Melinda Gates para su kit de detección de la COVID-19. DiagnoseMe recibe financiamiento del Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo del Capital, pero para la mayoría de los socios internacionales es difícil trabajar con las necesidades más modestas de las pymes.

A nivel nacional, varios gobiernos africanos han creado fondos relacionados con la COVID-19 para combatir la enfermedad, e invitaron a filántropos y empresas a colaborar. Aunque la mayoría de los fondos se centrarán en fortalecer los sistemas de atención sanitaria y proporcionar asistencia a los miembros más vulnerables de sus sociedades, algunos serán diseñados para crear empleos y favorecer la recuperación económica. Una de las mejores formas de lograrlo es a través del microfinanciamiento para las nuevas empresas, facilitando así las inversiones y el crecimiento de las pymes.

Ciertamente, los donantes corporativos en el continente están respondiendo al llamado. En Sudáfrica, los empresarios han colaborado con casi 150 millones de USD al Fondo para la Solidaridad creado por el gobierno. En Nigeria, los directores ejecutivos de grandes empresas financiarán equipamiento médico y tiendas médicas de campaña completamente equipadas. Pero hay más cosas que los líderes empresariales pueden hacer. El financiamiento temprano, el capital inicial y los talleres de mentoría para los jóvenes innovadores son otras formas de fomentar el emprendimiento. De manera similar, los programas panafricanos, como el de la Fundación Tony Elumelu, debieran ampliar sus esfuerzos.

Garantizar que las pymes del continente logren acceder al capital y el conocimiento que necesitan es fundamental para combatir eficazmente la COVID-19. Las soluciones de propiedad africana, que estén adaptadas a las condiciones locales y creen valiosas oportunidades de empleo, pueden ser la clave para mitigar el impacto económico de la pandemia. Incluso hay motivos para esperar que esta difícil situación produzca joyas inesperadas.

Assia Sidibe leads UNITLIFE, a financing instrument hosted by the United Nations dedicated to the fight against chronic malnutrition. She is a senior Aspen New Voices fellow.

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