Cómo mitigar la pesadilla humanitaria de Mozambique

Cómo mitigar la pesadilla humanitaria de Mozambique
ALFREDO ZUNIGA/AFP via Getty Images

Desde el a√Īo 2017, los insurgentes partidarios del grupo terrorista denominado Estado Isl√°mico causan estragos en Mozambique. Los militantes de este grupo engendran terror en la provincia norte√Īa de Cabo Delgado, ya que mataron a m√°s de 6.500 personas, destruyeron infraestructura, reclutaron a ni√Īos soldados y cometieron actos de violencia sexual y de g√©nero. En total este conflicto ha desplazado a casi un mill√≥n de personas.

El director y representante del Programa Mundial de Alimentos en Mozambique calific√≥ la crisis humanitaria resultante como una ‚Äúcat√°strofe de proporciones √©picas extraordinarias‚ÄĚ. El desaf√≠o m√°s importante, entre otros, que enfrenta la poblaci√≥n es la reducci√≥n de su acceso a la atenci√≥n sanitaria. La insurgencia ha obligado al cierre de casi la mitad de los centros de salud de Cabo Delgado. A medida que miles de mozambique√Īos se desplazan hacia el sur para huir de la violencia, sus necesidades b√°sicas de atenci√≥n sanitaria sobrecargan las infraestructuras en otras provincias poni√©ndolas a prueba, lo que, consiguientemente, debilita la seguridad sanitaria general del pa√≠s.

La respuesta internacional ha sido de proporciones considerables: las Naciones Unidas han solicitado 437 millones de d√≥lares en ayuda humanitaria para hacer frente al desplazamiento interno masivo que ocurre en el norte de Mozambique, y Estados Unidos, en particular, est√° canalizando cantidades considerables de recursos hacia el pa√≠s. De manera adicional a la sustancial asistencia para el desarrollo que Estados Unidos asigna a Mozambique cada a√Īo, USAID en julio pasado anunci√≥ un plan para proporcionar 116 millones de d√≥lares en ayuda suplementaria, la cual est√° dirigida en su mayor√≠a a fines alimentarios y nutricionales, aunque algunos de estos fondos est√°n destinados a cubrir necesidades de atenci√≥n sanitaria.

Sin embargo, la administraci√≥n del presidente Joe Biden actuar√≠a sabiamente si hace que la seguridad sanitaria y la infraestructura se constituyan en el punto central de su estrategia en Mozambique, aprovechando as√≠ la nueva flexibilidad y direccionamiento que ofrece la reciente legislaci√≥n. Usando como gu√≠a las lecciones que dejaron las guerras en Irak y Afganist√°n, el Congreso aprob√≥ la Ley de Fragilidad Global (GFA) en el a√Īo 2019 con el prop√≥sito de prevenir conflictos violentos y promover la estabilidad en todo el mundo. Promulgada con amplio apoyo bipartidista, esta ley obliga a los funcionarios a repensar la pol√≠tica exterior de Estados Unidos en zonas propensas a conflictos y a profundizar el compromiso con la sociedad civil y los socios locales.

En abril de 2022, la administraci√≥n Biden design√≥ a Mozambique como pa√≠s prioritario en el marco de la ley GFA. A lo largo de los pr√≥ximos diez a√Īos, la administraci√≥n planea transformar las agencias gubernamentales estadounidenses y buscar alianzas en todos los niveles como medio para abordar la inestabilidad y prevenir futuros brotes de violencia en Mozambique y otras zonas objetivo.

Sin embargo, es difícil elaborar una respuesta eficaz al desplazamiento, y muchos de los esfuerzos para llegar a las personas más vulnerables de Mozambique se han visto obstaculizados por desafíos logísticos, como por ejemplo las inundaciones provocadas por los ciclones y la destrucción generalizada de infraestructuras. Los sistemas de salud deficientes, de manera particular, son un obstáculo para la recuperación y el desarrollo, y la estrategia 2020 del Departamento de Estado dirigida a la implementación de la ley GFA deja en claro que la salud (junto con la educación, la seguridad alimentaria y otros componentes) es un componente necesario y de importancia crítica de un país estable. En este frente, Mozambique se queda corto.

Para empezar, Mozambique enfrenta la crisis actual desde una posici√≥n ya precaria en t√©rminos de salud p√ļblica. Su carga de enfermedades infecciosas es alarmantemente alta: el VIH afecta al 13 % de la poblaci√≥n adulta, y el pa√≠s tiene la segunda mayor poblaci√≥n VIH positiva de √Āfrica. Adem√°s, los casos anuales de tuberculosis (TB) aumentaron en un 35 % entre los a√Īos 2011 y 2021, y alrededor de un tercio de la poblaci√≥n contrajo malaria en el a√Īo 2020. Dado que tanto el VIH como la TB requieren de un tratamiento m√©dico continuado y, a menudo, supervisado, el cierre de hospitales y cl√≠nicas junto con los desplazamientos forzados dificultan a√ļn m√°s el acceso de los pacientes a la atenci√≥n necesaria. La combinaci√≥n de los desaf√≠os de salud existentes y de la insurgencia en curso ha intensificado la fragilidad del pa√≠s.

No cabe duda de que Mozambique ha dado grandes pasos en el abordaje de sus numerosos problemas de salud p√ļblica, lo que podr√≠a proporcionar un modelo √ļtil para las intervenciones dentro del marco de la ley GFA. El Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria estima que, a trav√©s de subvenciones que alcanzaron un total de m√°s de 2,2 mil millones de d√≥lares y que se destinaron a financiar programas de enfermedades infecciosas y esfuerzos para reforzar el sistema sanitario de Mozambique, se evitaron casi tres millones de nuevas infecciones por el VIH y 220.000 muertes a causa de la tuberculosis, es decir todo esto gracias al financiamiento que se recibi√≥ del Fondo Mundial entre los a√Īos 2002 y 2021.

Estos √©xitos son ilustrativos para los formuladores de pol√≠ticas estadounidenses con respecto a la importancia de la participaci√≥n de la sociedad civil en una estrategia a largo plazo. Junto con el Ministerio de Salud de Mozambique, tres organizaciones ‚Äď Funda√ß√£o para o Desenvolvimento da Comunidade, Centro de Colabora√ß√£o em Sa√ļde (CCS) y World Vision International ‚Äď implementan en Mozambique las subvenciones del Fondo Mundial. Estas organizaciones desempe√Īan funciones esenciales, tales como suministrar medicamentos, impartir educaci√≥n a grupos comunitarios sobre t√©cnicas de prevenci√≥n, y financiar a los trabajadores sanitarios comunitarios.

La construcci√≥n de v√≠nculos con socios locales no es un enfoque no conocido para Estados Unidos, lo que hace que la estrategia de la administraci√≥n Biden para abordar las causas de la fragilidad sea mucho m√°s alcanzable. De hecho, en el marco del Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA, Estados Unidos se asoci√≥ con CCS en el a√Īo 2010 con el prop√≥sito de iniciar la transici√≥n hacia un modelo de respuesta al VIH y la tuberculosis liderado por el pa√≠s. Desde entonces, CCS ha ampliado su trabajo cl√≠nico desde Maputo, la capital, a otras ocho provincias, entre ellas Cabo Delgado.

USAID tambi√©n trabaja con grupos de la sociedad civil, como por ejemplo PIRCOM, una organizaci√≥n interreligiosa que moviliza a l√≠deres de varias religiones para mejorar la comunicaci√≥n relativa a desaf√≠os apremiantes en el √°mbito de la salud p√ļblica. A trav√©s de la participaci√≥n individual y local, programas como PIRCOM pueden ayudar a mitigar la desconfianza generalizada de la poblaci√≥n con respecto a los trabajadores de la salud y los profesionales m√©dicos, que es un obst√°culo importante que enfrenta la prestaci√≥n de atenci√≥n sanitaria. Al ampliar este compromiso con los actores sobre el terreno como parte de una estrategia integral dirigida hacia Estados fr√°giles, la administraci√≥n Biden puede hacer hincapi√© en la apropiaci√≥n local.

El historial de Mozambique sobre integrar con éxito a la sociedad civil en su sistema de salud muestra que centrarse en este ámbito puede salvar vidas y mejorar las perspectivas de desarrollo económico del país. La administración Biden debería centrarse en la ayuda sanitaria para sacar provecho de este historial, y la ley GFA es una herramienta valiosa para hacerlo. Aunque los combates en Cabo Delgado han disminuido, no lo ha hecho la urgencia de actuar. Estados Unidos debe ponerse en movimiento en Mozambique. El abordaje correcto en este país va a salvar vidas y podría servir como un ejemplo importante para mitigar futuras crisis en otros lugares.

Jon Hyman is Advocacy Manager at Friends of the Global Fight Against AIDS, Tuberculosis and Malaria. Shannon Kellman is Senior Policy Director at Friends of the Global Fight Against AIDS, Tuberculosis and Malaria. Traducción del inglés: Rocío L. Barrientos.

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