Cómo ser un buen ‘feminista’ en 39 pasos, según el método machista de Podemos

1. Si crees que el feminismo defiende la igualdad de hombres y mujeres, estás en lo cierto. Pero toca pensar en tu primera revisión de próstata, boomer.

2. Porque el feminismo que triunfa en 2020 entre el populismo de izquierdas no es el que hace décadas defendió el voto femenino, los derechos reproductivos de las mujeres o la igualdad ante la ley, sino algo a medio camino del puritanismo victoriano, Gandía Shore y las tácticas comunistas de control de organizaciones.

3. Lo primero que debe hacer el feminista de izquierdas de 2020 es fundar su propio partido capitalizando algún movimiento social efímero. Pongamos por caso el 15M.

4. Es decir. El feminista moderno debe ser, principalmente, un oportunista. Si la moda ideológica de su época es el interseccionalismo, el oportunista será interseccionalista. Si la moda ideológica fuera el determinismo biológico, el oportunista sería determinista biológico.

5. En realidad, nada de lo anterior importa porque lo prioritario para el oportunista no es la búsqueda de la verdad científica o el progreso de la sociedad, sino el ejercicio del poder. Entre Camille Paglia, Mary Wollstonecraft, Susan Pinker o Simone de Beauvoir, el buen populista feminista optará siempre por Antonio Gramsci.

6. Lo siguiente es reunir un grupo fundador donde la proporción de hombres y mujeres sea de 4 a 1. La proporción ideal es de 5 a 0, pero ya tendrás tiempo de purgar al elemento disonante de sexo femenino.

7. En este sentido, no te preocupes por el posible machismo implícito de esa purga. Porque también vas a purgar a los otros tres fundadores, así que ni tan mal.

8. El siguiente paso consiste en allanar tu camino hacia el liderazgo del partido haciendo gala de virtudes como el cesarismo y el desprestigio de los críticos. Emociónate también con la violencia de las masas. Nada más femenino que eso.

9. Convierte el partido en un microcosmos cerrado en el que las camarillas se hagan y deshagan a ritmo de comuna hippie, pero siempre alrededor de un núcleo central: tú.

10. Recuerda además que no existe mejor método de control de la disidencia interna que la información comprometedora que atesoran tus antiguos aliados políticos.

11. Deja que tu ascenso meterórico como líder de un partido de nuevo cuño opaque a tu pareja. Esa que lleva mucho más tiempo que tú en política, bregando en un entorno tan machista como el del comunismo, quizá en un partido tan difícil para las mujeres como IU.

12. Deja que tu pareja empiece a ser conocida como «la novia de». Permite también que abandone el partido en el que ha militado toda su vida para pasarse al tuyo. Que quede claro quién es la contingente y quién, el necesario.

13. Disimula cuando sea imputada por malversación, prevaricación y tráfico de influencias por la Justicia si esa acusación amenaza tu carrera política.

14. Rompe luego con ella y relégala al gallinero del Congreso de los Diputados. Colócala tras una columna. Nada más feminista que eso.

15. Convierte luego a tu nueva pareja en la número 2 del partido. Si alguien osa criticar lo dudoso del nombramiento, sal a defenderla presumiendo de sus buenas notas en la universidad. Todo lo que contribuya a infantilizarla será bueno para ti.

16. Recuerda que ella está destinada a heredar tu liderazgo en el partido. Pero con dos condiciones. La primera, que eso ocurrirá cuando tú lo consideres conveniente. Y la segunda, que el nombramiento no le corresponderá a nadie más que a ti.

17. A renglón seguido, y a poder ser en la misma entrevista en la que te han cuestionado por el nombramiento de tu novia, di que en política es imprescindible separar «lo personal de lo político». La coherencia es sólo pienso para los pollos.

18. Las mujeres de derechas son la excusa perfecta para que el populista de izquierdas dé rienda suelta a su machismo sin recibir el reproche moral de las mujeres populistas de izquierdas. Haz de la demonización de las mujeres de derechas uno de los principales ejes de tu política. La polarización ideológica hará el resto.

19. Si alguna de ellas pretende participar en una manifestación o concentración en favor de alguna causa que tú consideras patrimonio personal, como la del Día del Orgullo, procura por todos los medios que se les quiten las ganas de asistir al año siguiente. ¿Quiénes son esas mujeres para pensar por sí mismas?

20. ¿Isabel Díaz Ayuso? Una lunática incompetente. ¿Mireia Borrás? «Fascista». ¿Inés Arrimadas? Una choni de extrema derecha. ¿Begoña Villacís? ¿Por qué no un escrache en pleno embarazo? ¿Esperanza Aguirre? «Corrupta, ladrona, gentuza».

21. Trabaja para consolidar la imagen de las mujeres como seres frágiles e indefensos necesitados de un plus de protección legal que, por supuesto, sólo les garantiza tu partido.

22. Minusvalora a las mujeres españolas que han crecido, estudiado, trabajado y prosperado en democracia diciendo que vivían en un infierno fascista sin ser conscientes de ello. En resumen, trátalas como alienadas y muéstrales el camino correcto. Es decir, el que tú consideres que es bueno para ellas. Y no les preguntes demasiado por su opinión, no sea que te lleves una sorpresa. Además, ¿para qué la necesitas?

23. Defiende que el cuerpo de las mujeres es suyo, pero sólo para aquello que tú consideres correcto. Aborto, sí. Gestación subrogada, no. Prostitución, tampoco.

24. Si alguien escribe un poema satírico sobre tu pareja, crújelo en los tribunales. La libertad de expresión sólo rige para ti. Véase el punto 20.

25. Reserva tus mejores comentarios machistas para los chats privados y los mejores de los mejores de esos comentarios para ti mismo. Si tu deseo es azotar hasta sangrar a alguna periodista especialmente incómoda piensa que el diablo carga las tarjetas de memoria.

26. Hablando de tarjetas de memoria. Si por motivos imposibles de imaginar cae la de tu exasistenta personal en tus manos, y esta contiene fotos íntimas de ella, quédatela. Dios sabe el impacto que esa tarjeta podría tener en su frágil psique de mujer joven si se la devolvieras. Aunque sea suya.

27. Cuando esa exasistenta se convierta, también por motivos imposibles de imaginar, en la directora de un blog que es en la práctica el órgano extraoficial de propaganda de tu partido, pide una contribución personal a tus militantes para financiarlo. A fin de cuentas, esos militantes te han votado el chalet y la piscina, así que no les pillará de sorpresa la nueva exigencia.

28. Convierte tu hiperliderazgo en un techo de cristal para las mujeres de tu partido. Procura que ese techo sea visible para todas ellas. Junto al líder, todo. Lejos del líder, nada.

29. Protagoniza todos los carteles del partido. Incluidos los del Día Internacional de la Mujer.

30. Procura no hacer uso de tu derecho a la baja de paternidad. Porque eso te obligará a delegar la gestión del partido en tu número dos y volver cada pocos días al primer plano para arreglar lo que ella parece incapaz de gestionar.

31. Claro que así, de paso, aprovechas para llevar a cabo alguna comparecencia frente a las cámaras de televisión. No sea que los españoles se olviden durante unos días de quién manda en el partido.

32. Todo, en fin, menos dejar que la organización quede a cargo de una mujer durante unas pocas semanas. Aunque esa mujer sea tu pareja.

33. La escolta personal de tu pareja, esa que pagan todos los españoles, está para hacer la compra en el supermercado, calentar el coche y hacer de chófer de tu empleada doméstica, entre otros trabajos sin relación alguna con el trabajo de protección asignado.

34. Y es que nadie dijo que el feminismo tuviera que comportar incomodidades como la de comprar personalmente la comida de tus perros.

35. Si la escolta se pone brava, llega a un acuerdo extrajudicial con ella y sepulta el asunto.

36. Purga a las líderes regionales de tu partido si mantienen un punto de vista distinto al tuyo sobre la orientación ideológica de la formación. Aprovecha sus momentos de mayor debilidad política. Una baja de maternidad, por ejemplo.

37. Si estalla el escándalo, deja que otro –jamás tú– esgrima el argumento definitivo para despedir a una mujer en plena baja de maternidad: «La política no se para». No como la actividad de las empresas, que como todo el mundo sabe se para en seco cada vez que una de sus trabajadoras se queda embarazada o se toma una baja de maternidad.

38. Cuando se desate una pelea pública entre la purgada, tu pareja y tu expareja en las redes sociales, silba. Eso son cosas de mujeres. Tú estás para presentar los Presupuestos Generales del Estado como si los vendieran en la Teletienda.

39. En resumen. Compórtate como un machista del siglo XIX para convertirte en el líder que las mujeres del siglo XXI necesitan.

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