Conthe contra Conthe

Por Joan Tapia, periodista (EL PERIÓDICO, 10/05/07):

Cuando en septiembre del 2005 Gas Natural lanzó una opa sobre Endesa, se inició una lucha por el poder en el sector energético que ha levantado olas en la vida del país, ha originado un conflicto con Bruselas y ha acabado con una ruidosa crisis en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El cambio de Gobierno del 2004 abrió puertas antes cerradas. Pero hubo errores al plantear las nuevas operaciones. Y el conglomerado político-empresarial del PP se ha defendido con uñas y dientes. Para ellos, Zapatero y los grupos económicos no afines no pueden alterar un mapa de poder que se diseñó con empresarios amigos en el periodo 1996-2004, al acabar la privatización de las grandes empresas públicas (Endesa, Telefónica-) iniciada por Felipe González.

SIN AZNAR, La Caixa pudo poner a Brufau en la presidencia de Repsol, que le tocaba por ser el primer accionista. Y Gas Natural –participada por La Caixa y Repsol– lanzó una opa sobre Endesa para constituir un campeón nacional. El Gobierno no lo podía ver mal. Países como Alemania, Italia y Francia lo hacen y la energía es un sector estratégico. Pero hubo errores. El primero es que una opa hostil es siempre difícil (le costó la carrera a Sanchez Asiaín en la del Bilbao sobre Banesto). El segundo fue minusvalorar la capacidad y pugnacidad de Pizarro. El tercero, ignorar el poder mediático y judicial del PP. Desde Pizarro enarbolando la Constitución y Esperanza Aguirre diciendo que Endesa no podía salir de territorio nacional (sic), hasta los recursos en Bruselas. Y el Estado no estaba a punto. El Gobierno se dio cuenta tarde, justo cuando Florentino Pérez tomó el control de Fenosa. La Comisión Nacional de la Energía debía aprobar la entrada de una eléctrica española pero no se preveía el desembarco de un constructor. O de cualquier eléctrica europea.
Con la opa de Gas Natural paralizada en los tribunales y las denuncias ante Bruselas, se monta la oferta de E.ON. El campeón nacional alemán –gracias a que su gobierno autorizó, pese a la oposición del tribunal de la competencia, la absorción de Rhurgas– quería Endesa y pagaba más. El conglomerado del PP jaleaba y gritaba contra el intervencionismo en nombre del libre mercado europeo. Mientras, el Gobierno conservador francés –con Sarkozy dentro– maniobraba con la fusión Gaz de France-Suez para frenar la opa italiana sobre Suez.
Pero el libre mercado es listo. Y, con la garantía del precio de E.ON, José Manuel Entrecanales –heredero de una constructora diversificada que tuvo grandes plusvalías con la venta de su paquete en Airtel (hoy Vodafone)– compró casi un 25% de Endesa. Luego, la italiana Enel compró otro tanto. Juntos prometieron una opa que mejoraba la de E.ON. Y los alemanes tiraron la toalla. Pero la opa conjunta de Acciona y Enel era una operación compleja. La CNMV, órgano colegiado, la discutió a fondo, y su presidente, Manuel Conthe, perdió. Conthe presentó la dimisión, en Semana Santa, exigiendo –cosa no prevista en la ley de la CNMV– comparecer en el Congreso. Allí lanzó algún dardo contra la Oficina Económica de Moncloa y descalificó la composición de la CNMV que presidía desde el 2004. Exigió la dimisión del vicepresidente Arenillas y criticó la presencia del director general del Tesoro y del subgobernador del Banco de España, cargos taxativos según la citada ley.
Conthe sorprendió y logró primeras páginas de los diarios. Pero lo que puede abrir una crisis mayor es la acusación –lanzada el lunes en la toma de posesión de Julio Segura como presidente de la CNMV– de que Arenillas, con un informe de Moncloa, intrigó para perjudicar al presidente del BBVA, Francisco González (amigo de Aznar y Rato, y enemigo de Miguel Sebastián, exasesor de Zapatero en temas económicos) cuando Luis del Rivero, presidente de Sacyr, quiso tomar el poder en dicho banco. Si la acusación fuera cierta tendría consecuencias graves. Pero parece tan extraña como los últimos actos de Conthe. En principio es la palabra de Conthe contra la de Arenillas y Sebastián. Pero en realidad estamos en Conthe contra Conthe. Los hechos, cuyo origen fue una denuncia periodística, hicieron que la CNMV abriera un expediente que cerró, por unanimidad, tres días después. Y el propio Conthe, atacado por el PP, dijo en una reunión con la prensa extranjera (Expansión, 25-1-2005): “No ha habido ninguna influencia ni presión política. Me siento independiente. Me da la impresión que con el anterior Gobierno (el del PP) había mas interferencia política que la que hay ahora, que es inexistente”. Conthe pregona hoy lo que el PP decía en el 2005 y él negaba con rotundidad.

EL DIMITIDO Conthe tiene pues un problema de coherencia y credibilidad. Pero sus acusaciones hacen daño. Ningún gobierno –al menos de la Europa continental– está al margen de lo que pasa en las empresas estratégicas del país. Pero en la opa de Endesa ha faltado, como mínimo, coordinación entre el vicepresidente Solbes y Sebastián. Además, Sebastián es candidato a alcalde de Madrid, lo que genera ruido añadido. Con todo, que el PP pida la elección de la CNMV por el Congreso cuando no lo hizo en los ocho años que gobernó –y tuvo el caso de Gescartera, que afecto a la presidenta de la institución Pilar Valiente– es demasiado. El despecho le ha jugado una mala pasada a Conthe. Pero el PP tiene material para enredar y el Gobierno pagará un precio por falta de fineza.