Convirtamos la crisis en una gran oportunidad de crecimiento

El reto fundamental de toda la sociedad española y, por tanto, del nuevo Gobierno, es volver a crear empleo de forma sostenida.

Los grandes inversores globales tienen grandes expectativas en el Gobierno que saldrá de las próximas elecciones. Este Gobierno tiene, por tanto, una valiosa ventana de oportunidad -quizás la última- para revertir la grave situación por la que atraviesa España y entrar en una senda de modernización, crecimiento y creación de empleo.

Necesitamos una reforma del mercado de trabajo que realmente genere empleo, una reforma fiscal inteligente que incentive la inversión, un control exhaustivo de los excesos de gasto del sector público -estatal, autonómico y local- y un saneamiento a fondo del sistema financiero.

Todas estas medidas deberían ser tomadas en las primeras semanas del nuevo Gobierno, para empezar a romper el círculo vicioso en el que se encuentra nuestra economía: desconfianza de los mercados, estancamiento, paro, déficit público y deterioro progresivo del sistema financiero, y entrar en un nuevo círculo virtuoso de alta credibilidad exterior de España, que facilite la resolución de nuestros graves problemas actuales. Inmediatamente a continuación de las medidas de urgencia habrá que afrontar otras reformas de fondo para modernizar el modelo productivo y asegurar la sostenibilidad del modelo social. Entre ellas destacaría: la reforma energética, para mejorar la eficiencia y reducir la dependencia exterior, la racionalización del sector público, y una profunda reforma de la educación para promover la excelencia, reducir el fracaso escolar e impulsar la formación continua, así como la investigación y la innovación. Es fundamental implantar una cultura del mérito y el esfuerzo, que arranca desde el proceso educativo.

Es igualmente prioritario imponer los principios y las buenas prácticas en todos los ámbitos de la Administración Pública y de las empresas. Esto exige incrementar la transparencia de las cuentas públicas y privadas y las responsabilidades requeridas a sus gestores. Debemos extremar el rigor frente a las malas prácticas, que no solo son reprobables desde el punto de vista moral, sino que también distorsionan el normal funcionamiento del sistema productivo, perjudicando gravemente a las generaciones presentes y a las futuras.

Se trata, desde luego, de medidas y cambios profundos y difíciles, pero absolutamente imprescindibles. Estoy seguro de que los españoles, como ya demostraron en un pasado no lejano, tendrán la visión y el coraje no solo para asumirlos, sino para apoyarlos. Si lo hacemos así, la crisis acabará convirtiéndose en una gran oportunidad de futuro. En pocos meses se pueden cambiar las percepciones y las expectativas. Y a lo largo del 2013 podríamos ya ver resultados tangibles: más crecimiento y mejora sostenida del empleo.

Por Francisco González, presidente del BBVA.

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