Corrigiendo los derechos de propiedad de China

China recientemente adoptó nuevos lineamientos para fortalecer la protección de los derechos de propiedad. Las directrices son un paso importante en la intención de garantizar el crecimiento económico de largo plazo. Pero hay más por hacer.

Las directrices apuntan a impulsar tres objetivos clave. Primero, limitan la capacidad discrecional del gobierno de tomar propiedad privada de empresarios y ciudadanos privados. En el pasado, la ley definía al sector estatal como el “cimiento” de una “economía de mercado socialista” y al sector privado, como su “complemento”. Los nuevos lineamientos destacan la “igual condición” de las empresas estatales (SOE por su sigla en inglés) y las firmas privadas, y la “igual protección” de sus derechos de propiedad. Ahora, la propiedad privada ya no será inferior a la propiedad estatal -al menos oficialmente.

China últimamente ha enfrentado una nueva ola de fuga de capitales, motivada en parte por los temores entre los empresarios de que la campaña anticorrupción del presidente Xi Jinping -hasta ahora focalizada en los funcionarios corruptos del gobierno- algún día pudiera ser redirigida hacia ellos y su patrimonio. Después de todo, dado que las leyes y regulaciones que gobiernan las empresas en China son sumamente complejas y, por momentos, hasta contradictorias, ha sido difícil que los empresarios chinos no violaran alguna que otra regla.

Los nuevos lineamientos se ocupan de esta cuestión refiriéndose al perdón de los “pecados originales” -actividades irregulares o ilegales o evasión impositiva por parte de empresarios privados en los primeros días de sus empresas-. Este programa de amnistía -junto con un cambio más amplio hacia una igualdad entre las SOE y las empresas privadas- podría eliminar una espesa nube de incertidumbre para los empresarios chinos, alentándolos a mantener su riqueza y talento en el país.

El segundo objetivo de los nuevos lineamientos es eliminar la expropiación de activos estatales por parte de privados, inclusive gerentes de SOE que actúan en provecho propio. Este tipo de acción en beneficio propio adopta muchas formas, entre ellas la venta de activos estatales a un valor por debajo del de mercado a privados conectados o el uso de información privilegiada en el mercado bursátil.

Un efecto positivo de la campaña anticorrupción ha sido la eliminación de este tipo de comportamiento. Aun así, para responder al llamado de Xi de fortalecer y expandir las SOE existentes, tiene sentido que quienes redacten los lineamientos propongan más medidas para minimizar los riesgos que surgen de una mala gobernancia corporativa.

El tercer objetivo de los nuevos lineamientos es alentar la innovación, protegiendo el fruto de los esfuerzos creativos. Los motores que han impulsado el crecimiento de China en las últimas décadas -una enorme oferta de mano de obra barata, tecnología importada y una gigantesca inversión física- se están apagando. Ahora, los incrementos de productividad y la innovación local deben tomar la posta. Y eso exige una protección adecuada de la propiedad intelectual.

Mi propia investigación, llevada a cabo con Zhuan Xie y Xiaobo Zhang, muestra que las firmas chinas -especialmente en el sector privado- últimamente han acelerado la innovación y se les está otorgando una cantidad cada vez mayor de patentes en el país y en el exterior. Como era de esperar, se han sumado a empresas multinacionales y negociadores comerciales extranjeros en la demanda de mejores protecciones de la propiedad intelectual. A medida que los derechos de propiedad intelectual se vuelvan más seguros, los nuevos motores de crecimiento de China podrán ganar un impulso sustancial.

Pero los nuevos lineamientos no son suficientes para garantizar este tipo de desenlace.

Por un lado, el programa de amnistía para los “pecados originales” de los empresarios todavía carece de suficiente detalle. Si les permite a las autoridades que implementan el programa definir cuáles pecados son elegibles, y cuál es el momento que los convierte en “originales”, podría crear nuevas oportunidades de búsqueda de renta, aumentando la carga de los empresarios en lugar de eliminar la incertidumbre.

Es más, los lineamientos no terminarán con las ventajas del sector estatal. A pesar de los nuevos términos más equitativos que se establecen en los lineamientos, un sistema financiero que está dominado por bancos estatales dará una ventaja a las SOE en términos de acceso a financiamiento y costo del capital.

De la misma manera, a los gobiernos locales, que son dueños de una mayoría de las SOE, les puede resultar difícil arbitrar de manera justa en disputas que surjan entre sus propias firmas y empresas privadas. Para asegurar una situación de equidad genuina para las SOE y las firmas privadas será necesario reformar el sistema financiero, así como la desinversión gubernamental de aquellas SOE que no tengan una dimensión sólida de seguridad nacional -vale decir, la mayoría de ellas.

El nuevo marco legal de China para proteger los derechos de propiedad alberga enormes promesas. Pero su éxito dependerá marcadamente de cómo se lo implemente, así como del alcance de las reformas complementarias que quiere implementar el gobierno. Por el bien de toda la economía global, es de esperar que China haga las cosas como se debe.

Shang-Jin Wei, a former chief economist of the Asian Development Bank, is Professor of Chinese Business and Economy at Columbia University.

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