Cuando oigo ‘cultura’ desenfundo mi pistola

La frase del título se le adjudica apócrifamente al mariscal Göring, al propio Hitler, o incluso a alguno de nuestros fachas particulares, como Millán Astray o Queipo de Llano. Parece, sin embargo, que la sentencia pueda tener su origen curiosamente en un personaje de una obra de teatro, contemporánea de los anteriormente citados.

No se puede negar que el tratamiento institucional a la cultura ha evolucionado mucho desde aquellos momentos, aun en la derecha. Lo que tampoco se puede negar es que el Gobierno actual sienta una suerte de picor en algún lugar desagradable cuando escucha la palabra cultura. Y producto sin duda de ese malestar, tiende a perjudicar al sector siempre que tiene un BOE a mano.

El PP alcanzó el poder sustentado en un programa cultural que tenía por objeto desinstitucionalizar la cultura, convertir lo que entendían como un sector subsidiado en algo sostenido por la iniciativa privada. Desde el punto de vista liberal -otra cuestión es compartir ese ideario- el planteamiento era impecable. Fruto de ello, anunciaron a bombo y platillo la confección de una ley de Mecenazgo, que dinamizaría el mundo cultural y lo haría menos dependiente de la subvención pública.

Cuando oigo cultura desenfundo mi pistolaHan pasado casi tres años y el embarazo de la citada ley se tornaba ya propio de tiburón(a) sin mucha prisa. Estos mismos días hemos sabido a través del director del INAEM que no va a haber ley alguna. Todo lo más, una serie de inconcreciones anunciadas de la forma más heterodoxa, con forma de bonificaciones y exenciones fiscales que por lo conocido, apenas son migajas que por sí solas no sirven para nada. Otro incumplimiento electoral más y éste es especialmente dañino.

Efectivamente, durante la espera de la anunciada ley, el PP se ha aplicado con entusiasmo a cumplir con la primera parte del principio enunciado, recortando brutalmente las subvenciones y ayudas públicas. Al tiempo, cada medida que ha tomado era más agresiva que la anterior, situando al sector cultural en la UVI en estos momentos.

El establecimiento del IVA cultural más alto de la Unión Europea, el impago de las cantidades adeudadas al cine, teatro, el (ilegal) recorte de la compensación por copia privada en más de un 90% (¡!), la desprotección frente a la piratería, la paralización del 1% cultural (1’5% si hablamos de las inversiones de Fomento) destinado a nuestro patrimonio… son sólo los aspectos más conocidos de una suerte de estrangulamiento perpetrado con saña por los populares.

Al observar algunas acciones, combinándolas con alguna declaración pública y privada, uno se pregunta si realmente detrás de todo esto no existirá un plan diseñado para dinamitar el sector cultural en España. El porqué se me escapa, más allá de no acabar de dar crédito a la explicación en clave de vendetta del PP ante un mundo que considera su enemigo político… Cuándo entenderemos en este país el derecho de manifestar adscripción o ideología sin que se desaten todos los truenos de los cielos; qué envidia la naturalidad con la que se acepta en EEUU que aquellos artistas que lo deseen, expresen su simpatía por éste o aquél candidato y que no encuentren más que respeto en respuesta de sus adversarios políticos. Aquí se les manda callar y últimamente parece que el hábito se haya extendido a otras formaciones…

Y cuándo acabaremos de entender que la cultura, además de un elemento integrador y dignificante en clave personal y colectiva, es también una fuente de desarrollo económico. Sí, la cultura en España representa prácticamente el 4 % del PIB y emplea aproximadamente a medio millón de personas. Por fabulosa que suene esta cifra, se aleja del porcentaje que supone la cultura en economías como las del Reino Unido (ahora más unido) o Francia. Y que esto sea así es inconcebible en el país del español, en el país con el mayor número de patrimonios de la humanidad detrás de Italia, en el país del turismo, en el país que cuenta con un ingente número de cineastas, actores y escritores reconocidos a escala internacional. Por cierto, en un país donde el peso del sector industrial en nuestro PIB también está a años luz de los antes citados. No hay mayor expresión de miopía política que establecer en plena crisis un IVA del 21 % al sector cultural. Impulsado sin duda por esta medida, este año 2013 la cultura es el sector que más empleo ha perdido en España y todo para un repunte pírrico en la recaudación de este impuesto, que no alcanza para compensar lo que se deja de recaudar por cotizaciones sociales, IRPF o los gastos derivados de desempleo.

El Gobierno de Hollande en Francia cuando tuvo ocasión situó su IVA cultural en el más bajo de la UE (5%) y ha funcionado. Los socialistas en España queremos hacer lo mismo y así nos hemos comprometido, porque concebimos la cultura como una fuente de riqueza, económica y también intelectual. Porque nuestra cultura es nuestra mejor embajadora en el exterior también para el país en su conjunto.

Durante estos días se está viendo en el Senado la modificación de la ley de Propiedad Intelectual, llamada Lassalle-Wert. La ley nació sin consenso mínimo alguno, estaba equivocada y se está tramitando aún peor. Recientes pronunciamientos judiciales han hecho evidente que tampoco es respetuosa con la normativa europea. Llegados a este punto, el Gobierno tiene una buena oportunidad para, tomando como base las numerosas enmiendas que ha presentado la oposición, tratar de mejorar la ley bajo la perspectiva del consenso. Estamos ante una oportunidad única para recuperar el sentido común -tan enunciado como olvidado por el presidente del Gobierno- y dar seguridad a un mundo que la necesita imperiosamente. El PSOE está dispuesto a hacer el mayor de los esfuerzos por entendernos y obviar la multitud de desencuentros e incidentes desde que comenzó la tramitación.

El Gobierno habla de recuperación y de cambio de modelo económico. La primera de las dos cosas es como mínimo frágil y concentrada en pocos; la segunda es incierta y sería imprescindible para que se generalizara la primera. Aquí hay una oportunidad, en el PSOE estamos convencidos de que una parte de nuestro desarrollo económico a futuro puede/debe estar vinculado necesariamente al fortalecimiento del sector cultural.

PD.- Leo mientras redacto estas líneas que Vivir es fácil con los ojos cerrados, dirigida por David Trueba, está seleccionada como película española para competir en los Oscars. Que tenga tanta suerte como calidad atesora, eso significará un triunfo seguro.

Ibán García del Blanco es Secretario de Cultura y Deporte del PSOE.

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