Cuatro generaciones

ABC nació el 1 de enero de 1903. Nació liberal y monárquico. «¡Liberales, el partido más exiguo de España!», era una exclamación muy común de mi abuelo, Juan Ignacio Luca de Tena, que no se refería al liberalismo doctrinal, sino a lo que él estimaba fundamental para considerar liberal a un hombre: su profundo respeto a las ideas ajenas.

—En España es, por desgracia, muy corriente el menosprecio, el desdén y hasta el odio hacia los que no piensan lo mismo que el sujeto, y ésa es la causa primera de la falta de convivencia que echamos de menos entre los españoles.

ABC diario nace el 1 de junio de 1905 (hasta entonces había sido semanario). Mi abuelo tenía 7 años y aquella mañana, antes de ir al colegio, lo llevaron a los talleres del periódico para darle los buenos días a su padre, el fundador, quien, al pie de la rotativa, esperaba la salida del primer ejemplar. Cuando surgió, por fin, al borde de la plegadora, don Torcuato le hizo a su hijo el regalo de este recién nacido, «que me pareció en aquel momento como un pequeño hermanito de papel», en palabras del propio Juan Ignacio Luca de Tena, que lo recuerda así:

—En sus páginas venía la primera crónica telegráfica publicada en un periódico español. La firmaba Azorín y había sido escrita sobre una extraña mesa: la tersa superficie de seda del sombrero de copa –el clac– que el escritor llevaba aquella noche en la función regia del teatro de la Ópera de París, con la que el presidente de la República Francesa, Monsieur Loubet, obsequiaba al Rey de España, que iba a Londres, pasando por París, para buscar novia.

Monarquía es la unidad, es la convivencia, es la dichosa unión del pasado con el futuro.

En junio de 2003, el año del centenario, mi padre terminaba una Tercera con estas palabras: «ABC puede hoy celebrar con satisfacción y orgullo su centenario, con la firmeza de sus convicciones de siempre, pero abierto hacia el futuro con ilusión y responsabilidad».

«Estamos donde estábamos» es, históricamente, la seña de lealtad de esta Casa.

Y Don Juan Carlos, en «la cena de los Cavia» de 2010, meses después de la muerte de Guillermo Luca de Tena, tuvo ese reconocimiento para quien fuera leal servidor a la Corona, y por tanto, a España. Como editor, mi padre hizo suyos los principios expuestos en el célebre editorial de ABC en la encrucijada histórica de 1931:

—Seguimos y permanecemos donde estábamos: con la Monarquía, con el orden, con el derecho, y nunca fuera de la ley; respetuosos de la voluntad nacional, pero sin sacrificarle nuestras convicciones. La Monarquía es el signo de todo lo que defendemos; es la historia de España. Los hombres y los azares pueden interrumpir, pero no borrar la tradición y la historia, ni extirpar las raíces espirituales de un pueblo, ni cambiar su destino.

Como preclaramente lo expresó Don Felipe en la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias, en 2013, las raíces de la Monarquía nos llevan al origen mismo de una nación «por la que vale la pena luchar».

Conservo con legítimo orgullo en el archivo familiar las pruebas del afecto y consideración de todos los Reyes del siglo XX hacia mi familia. En una sociedad conmocionada por el desastre del 98, surgió ABC, con esas tres primeras letras que «han de significar el poder del alfabeto entero», y el fundador, Don Torcuato, tuvo que pelear todas las campañas que se desataron contra la institución monárquica. Contamos día a día los cambios imparables en el mundo y en España. También la caída de la Monarquía y el advenimiento de la II República, seguida de una guerra fratricida y, después, de una dictadura de cuarenta años.

La lealtad de ABC hacia la Monarquía no cambió jamás. La portada del primero de marzo de 1941 lleva un titular inequívoco: «Ha fallecido en Roma el Rey Don Alfonso XIII». Don Juan de Borbón pasó a ser la referencia para quienes apostamos desde siempre por una Monarquía parlamentaria. El 8 de febrero de 1961, Don Juan escribía desde Estoril a mi abuelo Juan Ignacio, con motivo del centenario del nacimiento de su padre, el fundador del periódico: «La amplitud nacional que tomó ABC fue un resultado de la concepción que del patriotismo tenía tu padre, y que más que por la aplicación de nuevas técnicas, triunfó por una voluntad de hierro puesta al servicio de sus ideales. Esa visión del patriotismo fue la que le hizo monárquico convencido, pues sólo en la Monarquía encontraba algo que siempre estaría al servicio de España por encima de cualquier interés».

ABC siguió su camino, al margen de presiones y amenazas. Portada del 15 de mayo de 1962: «Boda en Atenas de los Príncipes Don Juan Carlos de Borbón y Doña Sofía de Grecia». Como Embajador de España en Atenas estaba mi abuelo. Unos meses antes, con motivo de su nombramiento, Don Juan y Juan Ignacio intercambiaron una impresionante correspondencia. Destaca la carta que el Rey en el exilio le envió a mi abuelo desde Estoril el 29 de noviembre de 1961: «Mucho te agradezco la discreción con que, según me comunicas, has procedido en el asunto de tu nombramiento de Embajador, dejándome a mí al margen de todo. La razón, por mi parte, para desear esto es que, como habrás observado en la forma como se permitió la publicidad inicial sobre la boda, se trata de dar la sensación de la intervención del Régimen en el asunto, pareciendo, por los términos en que se hablaba, que el Príncipe no tiene padres, que son los obligados a negociar este asunto. Los inconvenientes que desde este punto de vista puede tener el nombramiento de un monárquico tan calificado como tú para el puesto de Embajador en Atenas quedan, a mi juicio, ampliamente compensados por el hecho de tu probada lealtad, que te permitirá, sin faltar a tus deberes, proceder de acuerdo conmigo si ello fuese necesario. Y si, lo que Dios no quiera, surgiese algún conflicto, yo bien sé de qué lado caerías».

Al fin empezamos a ver la luz. Otra portada, esta vez del 23 de noviembre de 1975: «El Rey habla a su pueblo». Partidos, elecciones, Constitución… Don Juan Carlos, piloto del cambio. Y otro momento histórico, en una frase: «¡Majestad, España sobre todo!». Don Juan renuncia a sus derechos dinásticos en una suprema expresión de patriotismo. Por eso la Constitución afirma con solemnidad que Don Juan Carlos es «legítimo heredero de la dinastía histórica». No caben pleitos de hecho ni de derecho, porque la sucesión está fijada con rigor en la ley de leyes, pendiente de una reforma para equiparar al varón y a la mujer en el orden sucesorio.

Don Felipe y Doña Letizia (la primera Reina de España que ha vivido desde la práctica el hermoso oficio del periodismo) conocen bien la Casa de ABC. Saben de su historia centenaria y de la entrega y el sacrificio inalterables a lo largo de los años. Son cuatro generaciones de colaboración estrecha y fecunda. Ahora, desde la continuidad, se abre una etapa de ilusión. Y desde la firme convicción avalada por una trayectoria más que centenaria, ABC reitera su permanente compromiso con la España de la Constitución, es decir, con una Monarquía parlamentaria como garantía de democracia y libertad para los españoles. Y todo ello lo hacemos «En cumplimento de un deber», como decía el editorial fundacional en aquel primero de enero de 1903.

Catalina Luca de Tena, presidente editora de ABC.

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