‘Cuenta hasta 10’: ¿Se dará cuenta el gobierno de México de su error?

La pandemia del coronavirus ha aumentado drásticamente la violencia de género al interior de los hogares en México, lo cual ha sido negado por el gobierno federal —incluido el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO)— pese a que las cifras oficiales señalan lo contrario. Esta negación de la violencia se refleja en la última campaña publicitaria gubernamental llamada “Cuenta hasta 10”.

En ella, se pide a las personas “contar hasta 10” para tranquilizarse ante una situación de enojo al interior de los hogares. La campaña carece de perspectiva de género: busca hablar de “bienestar familiar” y se desdibuja por completo a las mujeres como las víctimas de la violencia. El video plasma que las personas atraviesan por un momento de desesperación, producto de las situaciones excepcionales de confinamiento, pero no aborda la violencia estructural producto del machismo que, además, está vinculada a un creciente número de feminicidios. Las mujeres en México son asesinadas al interior del hogar en mayor proporción que los hombres.

Pedir a las mujeres que cuenten hasta 10 y se sacrifiquen por la paz de la familia es un mensaje peligroso e incita a quedarse en relaciones violentas, bajo el entendido de que es más importante preservar el mandato social de la “integridad familiar” por encima de la propia. Esta campaña, además, no da herramientas a las mujeres para romper con el ciclo de violencia.

No sorprende esta perspectiva sobre la familia, pues ha sido la línea de pensamiento de AMLO, quien constantemente ha negado o menospreciado la gravedad de la violencia contra las mujeres. Su respuesta ha sido atribuir los feminicidios a la desintegración familiar y los divorcios causados por “el neoliberalismo”, o considerarlos una manipulación mediática para atacar a su gobierno. Las mujeres en México no tenemos en el presidente a un aliado.

El 6 de mayo, AMLO negó el aumento de las denuncias de violencia a las líneas telefónicas de auxilio, y señaló que 90% de las llamadas son falsas, aunque los datos oficiales dicen todo lo contrario. Después dijo que “la familia en México es excepcional, es el núcleo humano más fraterno”.

A nivel nacional, en marzo, las llamadas relacionadas con incidentes de violencia contra las mujeres aumentaron 60.7% respecto al año anterior, de acuerdo al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. En Ciudad de México la línea de atención del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia reportó que, en abril, se incrementó en 120% la cantidad de llamadas por violencia doméstica respecto al mes anterior. Y de acuerdo a Intersecta, la Línea Mujeres del gobierno de Ciudad de México registró 1,724 llamadas en abril, 97% más que en el mismo mes de 2019.

Una mala campaña como esta no solo corre el riesgo de ser un desperdicio de recursos, sino que manda un mensaje equivocado y podría recrudecer la problemática que busca combatir. Al reproducir la violencia simbólica contra las mujeres en el espacio digital y los medios de comunicación, esta se vuelve viral y las posibilidades de su impacto se vuelven exponenciales.

El gobierno puede hacerlo distinto. El 13 de mayo, la Iniciativa Spotlight de ONU-Mujeres, junto con la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, lanzó la campaña #NoEstásSola, que demuestra que sí se puede hacer una buena campaña de prevención que ponga a las mujeres al centro.

La campaña, a través de una infografía que podría tener mayor difusión, da información clara, sencilla y entendible sobre qué es la violencia familiar y qué hacer ante ella. Y a través de un video, no pide a las mujeres que hagan una tregua por la “paz familiar” frente al riesgo que enfrentan, sino que las retrata desde una perspectiva digna y resiliente: las refleja en su diversidad de edades, fisionomías, entornos y condiciones sociales; las muestra en un contexto adverso, pero no las revictimiza.

También reconoce la historia reciente de movilización feminista que ha vivido el país este año con las protestas del 8 y 9 de marzo, y manda un mensaje de acuerpamiento: “No estás sola”. Eso colectiviza la respuesta y no refuerza la carga del conflicto familiar sobre ellas. Termina dando una serie de consejos más realistas: acordar un código de alerta con una amiga o vecina y preaparar una mochila de emergencia.

Hoy como sociedad estamos reconociendo cada vez más el rol que juegan internet y los medios en sostener la cultura de la violencia de género. Por ello, el gobierno no puede permitirse caer en una comunicación descuidada que reproduzca esta violencia y ponga sobre las mujeres la carga de aguantarla por el bien de la familia. También tiene la obligación de transformarse. No se trata solo de esta campaña, sino de que entiendan el problema de fondo. Y eso incluye al propio presidente. ¿Cuándo se darán cuenta?

Lulú V. Barrera es activista feminista y defensora de derechos humanos. Fundó y dirige Luchadoras, una colectiva feminista en México que explora las intersecciones entre género, tecnología y derechos de las mujeres.

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