Debate sobre el islam en Catalunya

Por Carles Campuzano, diputado de CiU en las Cortes, Mohamed Chaib, del PSC en el Parlament, Jordi López Camps, presidente del Patronato de Montserrat, y Josep Riber, director del CIDOB (EL PERIÓDICO, 09/03/07):

Sea bienvenida la intención de este periódico de abrir un debate sobre el islam en Catalunya. Debatir sobre el islam es necesario. Conversar sobre él en Catalunya es bueno si ello ayuda a romper tópicos, clarificar conceptos y crear puentes de comprensión para la convivencia entre los catalanes de tradición no musulmana y los catalanes de confesión islámica.
Otra condición para dialogar es usar criterios ciertos; comprender la verdad contenida en los argumentos del otro; evitar las generalizaciones, y procurar educar a quienes son meros espectadores del debate.
Este es el trasfondo que debía haber presidido el debate entre Pilar Rahola y Ndeye Andújar. No creemos que haya sido así. Algunas de las opiniones expuestas apuntan en otro sentido. Por ejemplo, afirmar con rotundidad que en Catalunya existen imanes pagados por algún país árabe es faltar a la verdad. Esta afirmación no ayuda a ordenar el debate necesario sobre el modelo de imán que hace falta para construir un islam en clave europea.

ESTE TIPO de afirmaciones no permite abordar con serenidad el tema de fondo: cómo avanzar juntos, musulmanes y no musulmanes, para construir una sociedad cohesionada socialmente donde cualquier persona pueda vivir con libertad y respeto sus creencias religiosas. Ni ayuda a compartir valores y sus prácticas asociadas y consolidar la necesaria separación del espacio político del religioso.
Muchos son los temas relacionados con el islam en Catalunya, de ahí la dificultad de seleccionar aquellos que deben integrar la agenda de discusión. No es una cuestión fácil. También es importante el propio orden de estos temas. Alrededor del tema del islam, ciertamente, existen contenidos muy llamativos y con enorme repercusión mediática porque afectan las emociones de las personas.
Pero algunas de estas cuestiones agitan también miedos ancestrales con enorme trascendencia social porque movilizan voluntades al margen de cualquier racionalidad. Y por esto son hábilmente manipulables por quienes, en lugar de un entendimiento con el mundo musulmán, les niega un lugar bajo el sol. De ahí el interés que tiene la confección de la propia agenda del debate. Un desenfoque de esta cuestión puede restar valor social a la necesaria confrontación de ideas entorno a la cuestión del islam. Eso no obsta para que, por convicción cívica y democrática, debemos rechazar de manera contundente aquellas lecturas del islam, y de cualquier otra religión, que no respetan los más elementales derechos humanos y fomentan tratos discriminatorios entre las personas.
Creemos que, antes de entrar a polemizar sobre aspectos laterales del núcleo del debate sobre el islam en Catalunya, hubiera ayudado a los lectores haber hecho una aproximación a la realidad de los creyentes musulmanes aquí. Ello hubiera permitido a los lectores empezar a formarse un juicio sobre el complejo mundo del islam catalán. La realidad musulmana en Catalunya es diversa y con distintos grados de adhesión a los principios coránicos. Dentro de esta diversidad existen grupos con mayor representatividad y otros con menor; unos más cerrados e intransigentes y otros más abiertos; unos mayoritariamente formados por personas de origen español convertidas a la fe musulmana y otros más relacionados con la amplia base musulmana formada por personas de origen magrebí, subsahariano o paquistaní.

LA LECTURA que cada colectivo hace del islam es distinta y,aunque no se trata de discernir el grado de coherencia de cada una, parece incuestionable que, en la línea de avanzar hacia un modelo de islam europeo, hay que incorporar aquellos grupos que constituyen la base social mayoritaria de la tradición musulmana en Catalunya hoy.
No creemos que sea bueno levantar sospechas sobre posibles manipulaciones políticas de la comunidad musulmana. En Catalunya los poderes públicos actúan con prudencia y tiento para resolver de la mejor manera los problemas existentes entorno al diálogo con el islam. En Catalunya, la acción de gobierno, con distintos matices según quien haya tenido la responsabilidad política, ha procurado consolidar un modelo propio de relación con la comunidad musulmana. Se trata de un modelo basado en varios principios: enraizar la comunidad musulmana a la sociedad catalana; ayudar al colectivo musulmán a mejorar su vertebración social y confiar en su capacidad autoorganizativa; independendizar estas comunidades de fuentes de financiación con finalidades fundamentalistas, y alentar el compromiso de repensar el núcleo de la creencia islámica en clave de los patrones culturales occidentales.

ANIMAMOS a seguir el debate abierto por este periódico. Creemos en los debates, y en este en particular con el cual nos sentimos comprometidos. Por ello ofrecemos nuestras reflexiones y vivencias por si pueden ser útiles para consolidar la convivencia tranquila en nuestra sociedad. Pedimos claridad y prudencia en esta reflexión. Hay temas con los cuales hay que ser oportunos y comedidos. Y el islam es uno de ellos. El islam merece una reflexión alejada de enfoques cerrados.
Se trata de abrir al máximo las perspectivas y buscar entre todos los puntos de encuentro que permitan construir una sociedad, la catalana, más cohesionada y cívica. No perdamos la oportunidad de hacerlo.