Debate sobre el islam en Catalunya

Jueves a primera hora de la tarde. Pilar y Ndeye, cara a cara en la sala del consejo de redacción de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA. Sentadas una junto a la otra, se lanzan a un debate descarnado, nada diplomático, donde el caudal de ideas fluye y donde divergencias y acuerdos se entrelazan. Por Marta Parreño y Antonio Baquero (EL PERIÓDICO, 25/02/07):

FEMINISMO E ISLAM
–Ndeye Andújar. Siendo musulmana, teóricamente solo se puede ser feminista. La supeditación al hombre es un montaje patriarcal que se justifica a través de la religión. Pero, ¿qué es estar liberada? La escala de valores no es la misma. Liberarse es sobre todo tener una independencia económica. Si no dependes de ningún hombre que te pueda hacer chantaje, nadie puede utilizar la religión para recluirte. No hay ninguna religión misógina de por sí.
–Pilar Rahola. Todas la religiones son misóginas. No conozco ningún Dios que no tenga barba o que sea mujer. Mi problema no es con Dios. Todas las religiones han oprimido a la mujer. La mujer siempre ha topado con las iglesias para emanciparse.
–N. A. En el islam no existe iglesia, así que ese discurso es católico. El Dios padre, el Dios con barba, eso no existe. Una cosa es que el patriarcado use a las religiones y otra que Dios sea misógino. Al mismo versículo le puedes dar una interpretación pacifista, violenta, misógina o feminista. Todo depende de los ojos con que lo leas. La mejor manera de evitar una lectura injusta es que la gente se forme y que exija los derechos humanos como marco básico.
Antes, se nos obligaba a escoger: O eres feminista atea y renuncias a tu religión porque es misógina o te alías con los sectores más conservadores y recluyes a la mujer en casa. Ahora, muchas feministas judías, católicas y musulmanas se están uniendo y abriendo una nueva vía en que puedes conservar tu fe y defender los derechos de las mujeres.
–P. R. Si seguimos en el debate de los tópicos no vamos a encontrarnos. Es curioso que al mirar al cristianismo y al judaísmo veamos claro el dominio de la religión sobre la mujer, pero al hablar del islam resulta que es una interpretación malévola de los ulemas. Tu mirada es minoritaria en el islam. Los países en que a la mujer se la domina penalmente son teocracias islámicas. Tú dirás que esa opresión es una visión perversa del islam; un ulema te dirá que la perversa eres tú. Es tan islam tu mirada, como la del presidente de Sudán, un integrista, o como la de las mujeres que dicen que el velo es la metáfora de dominio.
–N. A. No se trata de ser mayoritario o minoritario. Hace 50 años, en Francia, las mujeres no podían votar y Beauvoir y tres feministas más eran tratadas de locas. Hoy, aunque minoritario, el feminismo islámico está cambiando muchas cosas. Y no me lo invento. Recojo el trabajo de muchas asociaciones: en Malasia, Sisters in Islam; en Nigeria, la asociación Baobab contra la lapidación; en Indonesia, grupos contra la poligamia. Y, aunque las mujeres imanes son minoría, se ha abierto el debate.
–P. R. Dios no tiene la culpa de que se mate u oprima en su nombre. Pero hoy en el mundo tenemos un problema y es el uso perverso del islam, como lo tuvimos con las cruzadas o con el nazismo. ¿Hemos superado la Biblia? Parece que sí. ¿Hemos superado el Corán? Parece que no.

ISLAMOFOBIA
–N. A. El Corán no debe superarse.
–P. R. Estamos ante el secuestro ideológico de una religión. Me duele que en tus artículos hayas sido tan crítica con musulmanas que han alzado la voz jugándose la vida, que son contrarias al velo y reivindican ser musulmanas y laicas. A Ayaan Hirsi Ali (exdiputada somalí en Holanda) la expulsaste del islam y dijiste que es islamófoba. A esas mujeres tú tienes que acogerlas en tus congresos feministas.
–N. A. Nacer en una cultura musulmana no te hace musulmán. Ellas mismas se declaran ateas. Han tenido experiencias personales traumáticas y tienen derecho a estar resentidas. Soy solidaria ante las injusticias que sufren, pero no pueden decir que todo el islam es machista. No hay que generalizar.
–P. R. Confundes disidencia con rencor. Yo no busco en las biografías de los disidentes los motivos de sus argumentos. Solo miro si me interesan. Me parece frívolo que en tus artículos trates de islamófoba a Hirsi Ali –lo que supone ponerla en la diana de los extremistas–. Tu mirada religiosa te impide ser solidaria con quienes no la tienen.
N. A. Sobre Hirsi Ali, reafirmo que es islamófoba. Ella misma ha dicho que para ser musulmán, hay que ser un fanático. Además, acusa al profeta de pedófilo. Pero a los miembros de la Junta Islámica no se nos puede acusar de señalar con el dedo a nadie. Somos la primera asociación en el mundo que ha hecho una fatua declarando que el terrorismo y los malos tratos no son islámicos.

LA POLÉMICA DEL VELO
–N. A. Defenderé tanto a la mujer a la que obligan a ponerse el velo como a aquella a la que obligan a quitárselo. Si una mujer, de una manera madura e independiente, quiere llevar el velo, la apoyaré hasta la muerte. Prima su libertad. Estoy en contra de lo que pasa en Irán o Arabia. Va contra los derechos humanos que un estado imponga un modo de vestir. En Europa, donde hay libertad, una mujer debe tener el derecho a llevar velo y expresar así su espiritualidad, como las monjas.
–P. R. Estoy de acuerdo en que la mujer pueda elegir llevar velo o no. El problema es que la realidad social, en todo el mundo, es muy dura para muchas mujeres. Muchos países tienen leyes que castigan no llevar el velo. Y no estoy segura de que todas las mujeres que llevan el pañuelo en Catalunya lo hayan decidido libremente.
–N. A. Para nosotras, el velo no es una prioridad. Nos interesa que la mujer se emancipe, que se cambien los códigos de familia de muchos países musulmanes en los que la mujer es tratada como una menor dependiente del cabeza de familia, que es el marido. Trabajamos sobre el divorcio, la poligamia, la ablación, la lapidación… No luchamos contra el islam sino que lo interpretamos para abrir los cerrojos. Cuanta más oposición presentemos a los extremistas, más gritarán y más usarán a la mujeres como arma.
–P. R. Dices que la crítica ayuda al extremismo. Quizás lo que ayude al extremismo es tu cultura del apaciguamiento. Hay que decirle a los extremistas que no estamos de acuerdo con ellos. Además, la religión no es interpretable, la religión es dogma. Ante el dogma, la duda. Una de las conquistas de la modernidad es que los dioses se fueron a casa y ahora vivimos otro boom de las religiones. Alguna culpa debe tener el islam de que, de 1.300 millones de musulmanes, muy pocos vivan en democracia y que en esas zonas no se eduque a la gente para la libertad sino para el extremismo. En nombre del islam se oprime a millones de mujeres en el Yemen, en Afganistán, en Arabia, en Qatar…
–N. A. Las culpas del islam… El islam no dice nada, lo dicen las personas. El señor islam no existe. Una antropóloga francesa explica la anécdota de unos jóvenes musulmanes que fueron a un imán a preguntarle qué decía el islam sobre un asunto. El imán les contestó que les podía decir qué interpretaba él que decía el islam. Ellos insistieron en que querían saber qué decía el islam. Entonces, el imán dijo: “Pues id a buscar al señor islam y cuando le encontréis me decís lo que os responde”.

LA SITUACIÓN EN CATALUNYA
–P. R. Por desgracia, vuestra corriente es la absoluta minoría entre los musulmanes en Catalunya. Otras tienen mucha más fuerza. Si algún fenómeno crece es la mirada rigorista y misógina del islam, la wahabí, con mucho dinero y que se expande por Europa. A Catalunya, nos ha llegado en forma de imanes pagados con dinero saudí que imponen en barrios marginales el uso del velo.
–N. A. Yo he denunciado en varios artículos que las administraciones en España son cómplices de una representación del islam que da una visión misógina, porque no hay ninguna mujer que pueda ser elegida imán. El Consell Islàmic de Catalunya solo acepta que los hombres sean imanes. Nuestra asociación se ha posicionado contra esa complicidad de la Administración que fomenta un tipo de islam retrógrado. Es básico que las mujeres puedan acceder a la formación religiosa, porque ahora están vetadas.
–P. R. Los interlocutores de un Gobierno democrático tienen que ser grupos democráticos. Me preocupa el error del Gobierno catalán. La interlocución con los musulmanes no tiene por qué ser religiosa. ¿Acaso cuando hablamos con el colectivo de ecuatorianos elegimos a un cura? ¿A quién se le ocurrió que para hablar con los marroquís hubiera que dirigirse a un imán?
–N. A. Al PSC con la embajada de Marruecos.
–P. R. Tienes toda la razón. Un día el PSC vio la luz, la luz se llamaba rey de Marruecos, que le aconsejó en ese sentido. Hay que decirlo con rotundidad. Y de ahí, no es casualidad que alguien llegara a diputado. ¿Por qué un imán representa a los musulmanes en las interlocuciones sociales? Además, tenemos imanes demócratas, pero hay otros que no lo son. ¿Cómo se ha hecho la criba? ¿Sabemos qué dicen en las mezquitas? Recordemos que en mezquitas de Catalunya se reclutó gente para luchar en Afganistán e Irak. Un imán que habla en nombre de Dios es un líder religioso. Pero quien en nombre de Dios recorta derechos, está contra la democracia o aviva el terrorismo, es un delincuente.

SIN VOZ NI VOTO
–N. A. Yo siempre lo he dicho: Los delincuentes, a la cárcel. El Ejecutivo tiene una postura hipócrita. La política errónea del Gobierno se vio en las elecciones de la Federación de Entidades Religiosas Islámicas de España, que acabó monopolizada por la cúpula de la mezquita de la M-30 de Madrid y eso con la complicidad del Gobierno. A mí, ese organismo no me representa. Esto se explica porque el Gobierno necesita una estructura jerárquica como la iglesia, que no existe en el islam. Entonces fabrican unos interlocutores que ni hablan bien, ni conocen la realidad de aquí. Hay cuestiones políticas, presiones de las embajadas, dinero debajo de la mesa. Y al final, los musulmanes de base no tenemos ni voz ni voto.
–P. R. El Gobierno debería buscar interlocutores laicos y que, cuando Zapatero hable de Alianza de Civilizaciones, se dirija a las musulmanas que luchan por la libertad y no a los fascistas que las oprimen. ¿Por qué cuando viene el rey de Arabia Saudí lo paseamos por Marbella y nuestro jefe de Gobierno va a visitarlo, cuando es un rey fascista? ¿Lo haríamos con el presidente de la Suráfrica racista? No, porque segregaba a los negros. En cambio, lo hacemos con este tipo, que segrega a las mujeres.
–N. A. Es que en Arabia hay petróleo. No es una cuestión de temor a la yihad. Limitar este debate a la religión es una visión simplista.
–P. R. El Gobierno catalán cree que si se hace una foto con un imán ya ha hecho los deberes. Pero no se preocupa de que cada vez hay más niñas musulmanas que desaparecen de las aulas cuando les viene la primera regla o de que hay una hornada de imanes antidemócratas…
–N. A. Nuestra apuesta de futuro es mejorar la situación de las musulmanas en Catalunya. Hemos puesto en marcha el Observatorio de Islam y Género para ayudar a estas mujeres a salir del aislamiento social. Los conversos tenemos un pie en los dos mundos y podemos hacer de puente, conocemos el sistema occidental y tenemos la sensibilidad del creyente. Hay problemas que sufren las musulmanas, como los maltratos, la poligamia y la ablación, a los que la Administración no llega. Hacen folletos que no funcionan porque no es su lenguaje. Nosotras intentamos llegar a ellas desde la sensibilidad musulmana.
–P. R. Es muy importante que algún día se expulse a un imán, como ha pasado en Francia, aunque sea solo por pura pedagogía. En Catalunya sabemos que hay imanes fundamentalistas y apologistas de la violencia. Y algunos son invitados a fiestas sociales. Un ejemplo fue la Fiesta del Sacrificio que emitió TV-3 en un programa religioso. Me indigné cuando la periodista dijo que era la única mujer que pudo entrar. Es decir, difundimos una fiesta sexista con dinero público. Otro caso fue la fiesta chií de la Ashura, convertida en la fiesta exótica del tipo Pon en tu vida un chií que se pegue. Su imagen consolida el tópico del fanático. Los medios deberían mostrar a musulmanes universitarios, trabajadores y a quienes tienen una mirada atea.
–N. A. La varita mágica no la tiene nadie. Pero Catalunya tiene una ventaja: tenemos unos años de adelanto para anticipar problemas y aprender de los errores de otros países. Catalunya tiene un gran potencial en su identidad nacional. Su nacionalismo ha de reivindicar esa pluralidad.

HISTORIA DE LAS RELIGIONES
–P. R. Antes de hablar de qué hacer con el islam, tendríamos que saber qué hacer con la pesada carga católica. El camino no es introducir la religión islámica en las escuelas sino sacar la católica de la enseñanza.
–N. A. Sí, y tener una asignatura común de historia de las religiones.
–P. R. Hay que liberarse del barbudo que actúa perversamente en Catalunya. Cuando era concejala del Ayuntamiento se planteó la creación de una gran mezquita en Barcelona pagada por Arabia Saudí. Me opuse y hoy no hay una mezquita saudí por mi culpa. Y lo digo con mucha honra. No estoy en contra de que haya mezquitas pero sí de que las paguen los saudís, porque pagar implica un montón de cosas más. Me preocupa que en centros islámicos de Catalunya se puedan consultar los libros de los teóricos más integristas de los Hermanos Musulmanes egipcios. Leerlos da auténtico pavor. Igual que está prohibido el Mein Kampf (Mi lucha) de Adolf Hitler, quizás haya que prohibir los libros de los teóricos integristas que dicen que la lapidación es legítima o que matar a los cruzados se hace en nombre de Dios. En Catalunya, hay actualmente apologías de la violencia institucionalizadas en nombre del islam. Si los movimientos como el de Ndeye son los que crecen, vamos bien. Pero si lo que crece es el integrismo, vamos mal.
–N. A. Hay un problema económico, porque a nivel público no se puede financiar la religión. Nosotros no tenemos opción a conseguir recursos. Así que no podemos competir de ninguna manera contra la financiación saudí.