Debemos actuar para controlar los contaminantes en altamar

 Un barco carguero en la laguna Cochin en Kerala, India, el año pasado Credit Frédéric Soltan/Corbis, vía Getty Images
Un barco carguero en la laguna Cochin en Kerala, India, el año pasado Credit Frédéric Soltan/Corbis, vía Getty Images

El transporte marítimo internacional es la columna vertebral de nuestro sistema mundial de comercio. Sin embargo, quienes participan en ese negocio no pueden seguir sin hacer nada para combatir el cambio climático. Si ese sector industrial fuera un país, sería el sexto emisor de gases de efecto invernadero en el mundo y si no se toman medidas para reducir esas emisiones, para el año 2050 podría sobrepasar el total previsto de las emisiones de Europa.

La Organización Marítima Internacional, el ente de las Naciones Unidas que establece los estándares regulatorios para el transporte de carga internacional, celebra una reunión en Londres esta semana para analizar varias estrategias que buscan reducir estas emisiones. Hasta ahora, el progreso de la IMO ha sido terriblemente lento y el cronograma del grupo —que busca desarrollar una estrategia inicial esta semana y un plan para el 2023— también avanza con parsimonia.

Si la IMO no hace algo pronto, no hay esperanza de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los puntos máximos establecidos en el Acuerdo de París. Eso solo será posible si las emisiones llegan al tope en 2020 y después bajan rápidamente. Cada sector industrial, así como cada país, debe asumir su papel para alcanzar el objetivo. El transporte marítimo es el último gran sector regulado por las Naciones Unidas que empieza a tomar medidas.

Desafortunadamente, algunos países que defienden los méritos de las acciones contra el cambio climático en otros sectores no están siguiendo las mismas reglas con la IMO. La buena noticia es que es una oportunidad económica importante para el transporte marítimo internacional si quiere permanecer como la opción baja en carbono más barata para nuestra cadena global de suministro.

Alistair Marsh, el director ejecutivo de Lloyd’s Register, que ofrece servicios de consultoría a la industria de la transportación de carga, dijo recientemente que “mientras más pospongamos la descarbonización, más problemático será para el transporte marítimo”.

Por fortuna, hay soluciones. Un estudio de 2009 de la IMO descubrió que “había identificado un potencial significativo” para reducir las emisiones “a través de medidas técnicas y operativas”. Esas medidas, según el estudio, “podrían aumentar la eficiencia y reducir el índice de emisiones del 25 al 75 por ciento por debajo de los niveles actuales. Muchas de estas medidas parecen ser redituables”. No obstante, existen impedimentos, como “los costos, la falta de incentivos y otras barreras, que evitan que muchas medidas se apliquen”, añadió el informe.

Las Islas Marshall fueron las primeras en proponer un objetivo para este sector de la industria con el fin de contener el aumento de emisiones de la transportación marítima en vísperas de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015, que tuvo lugar en París.

Las Islas Marshall conforman una pequeña nación vulnerable al clima de islas muy bajas y atolones amenazados por el aumento del nivel de las aguas oceánicas; sin embargo, también ostenta el segundo lugar en el mundo de la transportación marítima y depende casi en su totalidad de esa industria para obtener alimentos y otros suministros básicos. Dadas sus circunstancias, quizá no haya otro país con una mejor posición para señalar la necesidad de tomar medidas, y además hacerlo de una manera que sea económicamente sostenible.

En París, las Islas Marshall se unieron a varios países progresistas para formar la Coalición por la Alta Ambición, que fue crucial para asegurar el acuerdo final. Esta coalición se está movilizando otra vez, junto con los países de las islas del Pacífico, el Caribe, naciones de América Latina, Europa y otras, que ya están colaborando para asegurar un resultado igualmente trascendente en la reunión de esta semana. Aunque las Islas Marshall son uno de los países en mayor riesgo por el cambio climático, ningún país está a salvo.

Con esta idea en mente, casi 50 países han firmado la Declaración Tony de Brum, que exige acción inmediata para reducir las emisiones de la industria de la transportación de carga. La declaración, propuesta por las Islas Marshall y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, durante la One Planet Summit en París en diciembre pasado, recibe su nombre en honor a nuestro amigo, el exministro de Relaciones Exteriores de las Islas Marshall y defensor del Acuerdo de París, quien murió el año pasado.

Los países verdaderamente comprometidos con la acción climática no aceptarán nada menos que un acuerdo sólido en la reunión de esta semana. No obstante, a pesar de los esfuerzos del secretario general de la IMO, Kitack Lim, atacar las emisiones de la transportación marítima aún tiene un lugar insignificante en la agenda política de muchos países.

Necesitamos cambiar esta situación y hacerlo rápido. Retrasar las medidas hasta 2023, como algunos sugieren, significa esperar demasiado. En 2016, el mundo llegó a un acuerdo similar para regular las emisiones de la aviación, al igual que para incluir la enmienda de Kigali en el Protocolo de Montreal, que reducirá gradualmente los refrigerantes que calientan el planeta.

Además, las iniciativas recientes para eliminar el carbón y dar más impulso a los vehículos eléctricos demuestran que la economía está virando mucho más rápido hacia la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Si queremos lograr los objetivos del Acuerdo de París y evitar los efectos más devastadores del cambio climático en todo el mundo, no podemos dejar a un lado el transporte marítimo internacional de carga. El mundo necesita prestar atención.

Hilda Heine es la presidenta de la República de las Islas Marshall. Christiana Figueres es la exsecretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

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