Decálogo para la nueva sanidad

España se encuentra en un momento crítico de su historia reciente. A pesar de haber desarrollado a lo largo de los últimos 40 o 50 años, con el esfuerzo de muchas generaciones, un sistema de prestación de servicios sanitarios y sociales útil, generoso y solidario, ahora se encuentra con enormes dificultades para mantenerlo en su actual configuración financiera, como consecuencia de las deudas acumuladas (más de 16.000 millones de euros), el desplome de los ingresos fiscales que lo sustentan, que tan ligados están al empleo (en concreto a impuestos como el IRPF o el IVA que pagan los trabajadores con su renta y su consumo), y del ingente volumen de intereses que sólo este año pagaremos por la deuda: 29.000 millones de euros.

Desde el Partido Popular siempre hemos defendido la sanidad pública, y desde el Gobierno y las comunidades autónomas siempre hemos trabajado, sin descanso, para desarrollarla y hacerla viable. Por eso creemos que esta larga y profunda crisis también nos brinda una oportunidad única para rediseñar y hacer más eficiente nuestro Estado del Bienestar.

Es el momento de abordar decenas de problemas estructurales endémicos enquistados en nuestra sanidad y en nuestros servicios sociales, imposibles de remover durante décadas. Es el momento de hacer de la necesidad virtud e instaurar políticas innovadoras de gestión para evitar gastos superfluos, alcanzar una gestión eficaz y terminar con inercias que han encarecido innecesariamente el servicio público sanitario y social hasta niveles que no se puede permitir nuestro país. Es el momento de poner toda nuestra inteligencia y voluntad para salvar nuestra sanidad.

La eficiencia y los criterios técnicos comunes deben ser herramientas prioritarias de la gestión. Basta ya de consentir una sanidad politizada, llena de prejuicios y tabúes. Sólo sobre criterios comunes será posible alcanzar el urgente pacto de Estado en el que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad lidere realmente la modernización del Sistema Nacional de Salud para que sean iguales para todos los españoles y para que la equidad y la cohesión sean de verdad sus señas de identidad.

La coyuntura actual es la más propicia para fomentar la creación de un espacio sociosanitario en todas las comunidades autónomas, de tal manera que la atención hospitalaria, primaria y social se gestionen conjuntamente, facilitando así una asistencia coherente a todos los ciudadanos, y especialmente a nuestros mayores.

Para esa reingeniería del sistema, las administraciones deben contar con la participación de los profesionales: hacerles partícipes de las decisiones que se tomen e involucrarles en el futuro sociosanitario de nuestro país.

La obligación de las administraciones sanitarias y sociales es encontrar el punto de equilibrio entre la sostenibilidad y el progreso. Ser austeros y gastar con mentalidad de padre de familia no impide seguir innovando. Es obligación de los responsables políticos mantener las cotas de excelencia y calidad que siempre han acompañado a los Sistemas Nacionales de Salud y de Servicios Sociales, siendo extraordinariamente diligentes en el uso de los recursos públicos.

El epicentro del esfuerzo de la Administración sociosanitaria son las personas. La prioridad son los enfermos y los más vulnerables socialmente. Por eso las decisiones políticas deben mirar siempre al interés común y al futuro, aunque ello suponga incomprensiones a corto plazo y presiones de colectivos que defienden sus privilegios e intereses corporativos. Los ciudadanos nos exigen que gestionemos los intereses públicos con valentía, y sería una frivolidad retrasar decisiones por miedo a quedar mal o queriendo contentar a todos. Esas decisiones deben tener siempre como premisa la garantía de los servicios sociales básicos a largo plazo.

Hacen falta criterios nacionales comunes en materia de cartera de servicios sanitarios y sociales, ajustados a la realidad presente y futura de nuestro país y de sus Comunidades Autónomas. El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad debe coordinar los criterios comunes para unificar la gestión en el área sociosanitaria y un catálogo nacional de servicios y de precios uniforme que ayude a gastar mejor preservando lo necesario y evitando las diferencias en el acceso a la salud y a los servicios sociales según la comunidad autónoma de residencia. Para ello es urgente dotar al Ministerio, al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud y a la Conferencia Sectorial de Asuntos Sociales de más poder ejecutivo.

Algunos de los criterios comunes que pueden servir para la contención del gasto sociosanitario son: la integración real de la atención especializada, primaria y social; la racionalización de los entes públicos y de las fundaciones; el rediseño de las prestaciones sociosanitarias, incluida la dependencia, en función de las posibilidades económicas de la sociedad en cada momento; el análisis y la búsqueda de soluciones para evitar el incremento injustificado de la factura farmacéutica hospitalaria y comunitaria; el desarrollo de la educación para la salud y el uso responsable de los recursos; el rediseño de las políticas retributivas de los profesionales sanitarios y sociales para poder pagar más al que hace más y mejor; la ordenación inteligente de los servicios y las plantillas; el impulso de la colaboración público-privada como un modelo de gestión que ha demostrado complementar y aportar valor a la Sanidad y a los Servicios Sociales mejorando los criterios de eficiencia; el establecimiento de acuerdos entre comunidades autónomas para el abaratamiento de las compras de productos sanitarios y para tratar a pacientes en zonas limítrofes y a los desplazados…

El avance de la sanidad en España requiere lealtad institucional, trabajo conjunto entre Ministerio y comunidades autónomas, un impulso a la profesionalización de la gestión, innovación constante, medidas eficaces e inteligentes de contención del gasto público, participación de los profesionales, una apuesta por la humanización de la atención y un alto grado de concienciación social que favorezca el uso racional de los servicios sociosanitarios.

Estos son los pilares en los que se asienta el proyecto reformista, necesario, prudente y responsable del Partido Popular que vamos a desarrollar para servir a la sociedad. Un proyecto del Gobierno liderado por Mariano Rajoy, un proyecto de las comunidades autónomas en las que gobierna el PP, y un proyecto de todos aquellos cuyo objetivo sea mantener y mejorar el acervo de nuestra sanidad y de nuestros servicios sociales. Este reto es posible a pesar de las dificultades, y superarlo es el compromiso de los populares para garantizar a todos los ciudadanos ahora y en el futuro los servicios sanitarios y sociales. Ésa es nuestra obligación y nuestra vocación.

José Ignacio Echániz es secretario nacional de Sanidad y Asuntos Sociales del Partido Popular y consejero de Sanidad y Asuntos Sociales de Castilla-La Mancha.

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