Detrás de las pancartas

Nunca se había hablado, ni escrito tanto sobre la desigualdad de las mujeres. Nunca ellas ocuparon tanto espacio en los medios de comunicación. De nuevo, España, con unas movilizaciones sin precedentes, se sitúa a la cabeza de los países pioneros en la reivindicación de los derechos civiles. Ya lo fue con las leyes de Igualdad, de Dependencia, Contra la violencia de género y la Ley de matrimonio homosexual.

Ahora han sido las mujeres, las que el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, han tomado las calles y el debate político y social. Una convocatoria de huelga y manifestaciones bajo un término tradicionalmente denostado, feminismo, que ahora encuentra natural acomodo, con su mensaje igualitario, entre más de un 80% de la población.

Si 2017 fue un año trascendental para el despertar de muchas conciencias gracias a movimientos como #Metoo y al posicionamiento de las actrices de Hollywood contra los abusos, los acosos y la desigualdad salarial, este mes de marzo de 2018 marcará un antes y un después en la toma de conciencia sobre los derechos de las mujeres. Está en marcha una nueva revolución social y cultural, heredera de las primeras sufragistas, que quiere poner fin al escandaloso desequilibrio de la presencia de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad. El avance de las mujeres es imparable.

Parece que el debate sobre la igualdad se ha hecho un hueco en todas las agendas, por ello, el mundo de la cultura debe seguir abanderando la lucha de las mujeres para alcanzar el cambio político y social que más de la mitad de la población reclama. Como decía recientemente la ministra de cultura francesa, Françoise Nyssen, “el sector cultural tiene el deber de ser ejemplar en materia de igualdad entre hombres y mujeres”. Pero no solo eran palabras, iban acompañadas de medidas concretas, de plazos, de presupuestos.

En España tenemos una Ley de Igualdad que no se cumple, y el clamor ha sido unánime estos días. Las asociaciones de mujeres en la cultura así lo han manifestado, porque los datos, las estadísticas de que disponen arrojan unas cifras de desigualdad persistente; unas asociaciones que crecen en número y adhesiones, con propuestas novedosas, que van más allá de la reivindicación de un salario igual al de sus compañeros varones; reclaman cuotas de presencia en todos los ámbitos de la creación artística, medidas de acción positiva similares a las que ya se han puesto en marcha en otros países, encaminadas a lograr el deseado equilibrio en el ámbito de la creación y que están dando resultados espectaculares, como es el caso de Suecia, en el que la implementación de ayudas a la realización cinematográfica para las mujeres ha permitido que en cuatro años se pase de un 26% a un 50%.

En nuestro país las mujeres son mayoría en las licenciaturas de las carreras de letras, pero esto no se corresponde después con su presencia en el mundo laboral, donde sufren una mayor tasa de paro y tienen salarios más bajos. Son guionistas, compositoras, directoras de cine, de teatro, artistas visuales, coreógrafas, bailarinas, escritoras, instrumentistas, poetas… algunas llevan tiempo liderando sus propios grupos, sostienen compañías con un esfuerzo titánico, muchas de ellas gozan de prestigio internacional y han fraguado sus carreras en otros países por la ausencia de oportunidades en el nuestro. Forman parte de nuestro rico patrimonio cultural.

Las mujeres de la cultura quieren ocupar el lugar que les corresponde como creadoras. No puede ser que en 2017 solo el 7% de las películas españolas fueran dirigidas por mujeres, que solo dos de los grandes festivales de música de nuestro país superen el 20% de mujeres, Sónar con un 22,68% y el Festival Internacional de Jazz de Madrid con un 25%, o que la inclusión de las mujeres en las programaciones de los grandes centros culturales, de los museos, de los centros de arte dependa de la voluntad y del compromiso de quienes estén en ese momento al frente y no lo sea de los poderes políticos. Los códigos de buenas prácticas también deben implicar el compromiso con la igualdad.

Los festivales que impulsan de manera especial a las mujeres seguirán siendo necesarios en tanto no se equilibre esa presencia, pero ojalá llegue el día en que no sea preciso hacer un festival de mujeres creadoras porque ellas estén ya incorporadas de manera natural en las programaciones culturales.

Las mujeres de la cultura se manifestaron juntas en las calles el 8 de marzo para exigir más mujeres en la cultura. Detrás de las pancartas, las primeras generaciones educadas en igualdad en España. No las defraudemos.

Concha Hernández es directora del festival Ellas Crean.

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