Diez asignaturas pendientes

El insólito cambio de Gobierno que acaba de producirse en España, contemporáneo de la amenaza secesionista catalana, no oculta el problema de fondo de la España de nuestros días que, una vez reconducida nuestra economía por la senda del crecimiento económico y del empleo, no es otro que la reconsideración del funcionamiento de nuestro sistema de comunidades autónomas.

Como consecuencia del ejemplar discurso de S.M. el Rey frente al desafío nacionalista catalán, se despertó un legítimo, esperanzado y moderno patriotismo constitucional que ha hecho renacer la esperanza en el futuro de nuestro país.

En las próximas elecciones, que no debieran tardar mucho en producirse, el leitmotiv principal no puede ser otro que afrontar las realidades que funcionan mal para reconducirlas a una senda que es muy probable que pudiera ser apoyada por una clara mayoría de españoles.

Desde esa esperanza y a partir del aprecio por lo que nos une debe ser posible regenerar nuestro sistema democrático para, sobre la base de nuestros logros –muchos y muy importantes– de los recientes tiempos, reformar aquello que ha funcionado mal.

He aquí un decálogo de acciones políticas que parece razonable pensar podrían ser recibidas positivamente por una amplia mayoría de españoles:

1. La lengua española no puede seguir siendo objeto de discriminación alguna en ningún ámbito de la vida social y económica de España; así de simple.

2. La educación debe convertirse en un objetivo vertebrador del mejor futuro de nuestro país, por lo que hay que rescatarla de su manipulación política por los partidos secesionistas mediante el regreso a un régimen de programas educativos y exámenes de carácter nacional junto con la recuperación en las aulas de: la disciplina, el esfuerzo, el mérito, la jerarquía del saber y el respeto a la autoridad del profesor.

3. Nuestro meritorio sistema sanitario –uno de los mejores del mundo por resultados y costes– debe ser racionalizado para beneficio de todos, incluidas las comunidades autónomas que más han contribuido a desnaturalizarlo. Debe ser imperativo que no haya barreras en el tratamiento sanitario en cualquier lugar de España, lo que obliga a la integración de todos los sistemas de información y su accesibilidad por toda la profesión médica. La recuperación de la centralización del sistema de compras es crucial para disfrutar de las economías de escala que han sido claves en el pasado para conseguir la elevada eficiencia económica de nuestro sistema.

4. La unidad de mercado, un bien esencial para la competitividad de la economía española vía el imprescindible crecimiento del tamaño de nuestras empresas, debe ser restaurada de un modo tan imperativo como el uso de nuestra lengua oficial.

5. El gasto público excesivo de las comunidades autónomas no puede seguir estando amparado con la garantía del Estado.

6. Siendo el agua un recurso público escaso, su fracasada redistribución –caso único entre los países europeos– plantea la necesidad de afrontar el problema alejándolo de la estupidez política que consiste en desear el mal del prójimo sin beneficiarse de ello. ¿Quién puede oponerse y con qué razones a la interconexión de nuestras cuencas hidrológicas con una doble condición: el establecimiento de límites razonables a las transferencias de agua en tiempos de escasez y precios de mercado? ¿Acaso no es absurdo ver desbordarse el Ebro y alimentar el mar de ingentes recursos de agua dulce –que no necesita– en vez de aprovecharlos para llenar los vacíos pantanos de nuestro sureste cuya agricultura –no subvencionada– es la más competitiva de Europa?

7. La competencia fiscal entre comunidades autónomas es una de mejores virtudes del sistema autonómico. La pretensión de las comunidades autónomas fiscalmente más abusivas de armonizar los impuestos –es decir, subirlos– debe ser descartada, para que cada palo aguante su vela.

8. La proliferación normativa se ha convertido en un gran y negativo vicio de la democracia española

que se ha visto acentuado por la descentralización política, lo que perjudica la función empresarial y la seguridad jurídica de los ciudadanos. En el mundo anglosajón, con EE.UU. a la cabeza, se está poniendo en marcha bajo el eslogan «two out one in» un restrictivo criterio legislativo que posibilita incorporar una nueva norma al precio de eliminar dos previas.

9. El sistema electoral privilegia el poder político de los partidos nacionalistas hasta el punto de condicionar la agenda política del Estado, con pésimos resultados para la nación. En ausencia, como hasta ahora, de un suficiente nivel de responsabilidad política por parte de los partidos mayoritarios para evitar las imposiciones de aquellos, el sistema debe ser cambiado como en Alemania.

10. La cultura política del consenso sobre temas de interés nacional entre los grandes partidos constitucionalistas que hizo posible la Transición debe regresar al parlamento para dejar de ser permanentes rehenes de los partidos nacionalistas y populistas.

Jesús Banegas Núñez, presidentd del Foro de la Sociedad Civil.

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