¿Dónde quedan los Estados Árabes del Golfo Pérsico ante el drama de los refugiados?

La verdad es que resulta muy difícil para aquellas personas que conforman como ciudadanía parte del proyecto de la UE llegar a entender la pésima gestión por parte del gobierno de Hungría, su incapacidad y falta de respeto a las personas que en su inmensa mayoría abandonan sus hogares frente a la terrible realidad que viven en Siria, Irak o la propia Afganistán; sin olvidar las imágenes de descoordinación logística, falta de recursos humanos y materiales en aquellos países que sin pertenecer al espacio UE se han visto desbordados por este flujo de refugiados, en especial Macedonia. Y, no debe dejarse de lado la dura realidad que se vive en las islas griegas donde no paran de llegar nuevos refugiados que huyen y un gobierno heleno desbordado.

A la UE, se la tacha de irresponsable: los refugiados han sido tratados como simples números en estos últimos días, hasta la apertura de la frontera por parte de Austria y Alemania, la omisión de acción de los estados que no han tomado la decisión sobre los cupos de refugiados; incapaz, insensible hasta el último minuto ante el drama humano, muy lenta en sus reacciones tanto en la frontera del Mediterráneo así como al este, -hasta este año pasado el número de refugiados sirios acogidos en Europa alcanzaba una cifra de 350.000 frente a los cerca de 4 millones existentes-, y así un largo etcétera de reproches – en muchos casos muy justificados, recordemos sino las peticiones de reacción de varios de los ministros italianos y de su Primer Ministro el Sr. Renzi ante la magnitud de esta situación-, y aunque más bien tarde, parece existir una reacción solidaria por los ciudadanos y ciudades europeas, y puede que egoísta y ponderada por la UE que en las próximas semanas debe adoptar decisiones esenciales sobre esta cuestión.

Si bien es verdad que esta tragedia es un serio problema para la UE, es una realidad que ya no tiene marcha atrás y que afectará en el medio y largo tiempo al continente europeo. Esta situación, donde realmente es un grave problema de estabilidad y futuro a corto y medio plazo es en Oriente Próximo y Medio, en el que el vecindario que vive de cerca estas situaciones de conflicto en Irak y Siria no está reaccionando con la misma solidaridad. De la misma forma que se exige una actuación seria y humanitaria a la UE, en este drama, algunos vecinos árabes dan muestras de una seria inacción, insolidaridad o incapacidad, en especial el conjunto de los países miembros del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCEAG) cuya “cuota de solidaridad” en esta cuestión de los flujos de refugiados es nula o testimonial. Esta organización regional conformada por Bahrein, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, posee un 25% de las reservas de gas natural, alberga el 40% de las reservas petrolíferas mundiales, concentradas en Arabia Saudí, y en menor medida en Kuwait y los EAU. El PIB combinado de los países del CCG se espera que alcance 1.15trn de dólares, de acuerdo con las proyecciones emitidas por la Casa del Golfo de Finanzas (GFH), el egipcio Al Ahli Bank y el SaudiAmerican Bank (Samba). En 2018, la inversión total en los países del CCG podría alcanzar hasta US$ 670mn. En el plazo de los próximos 10 años, el CCG se espera que proporcione casi una cuarta parte de los suministros de petróleo del mundo, así como las cantidades crecientes de productos petroquímicos, metales y plásticos. Cabría plantearse ¿por qué la presencia de refugiados sirios en el Golfo es testimonial?, ¿por qué los movimientos de refugiados no se dirigen a las áreas árabes de mayor estabilidad y riqueza de Oriente Medio, sobre todo ante las proyecciones tan positivas de sus respectivas economías?, ¿por qué se vuelve la espalda a esta drama en el vecindario del Golfo Pérsico? Un informe reciente de Amnistía Internacional aseguró que los países del Golfo (Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Arabia Saudita, Omán, Kuwait, Catar) habían acogido a cero refugiados, o en su caso las cifras eran testimoniales. En el otro extremo de esta cuestión: Líbano, uno de cada tres habitantes es un refugiado sirio, en Turquía la cifra alcanza 1.800.000 aproximadamente, Jordania alberga a más de 600.000 refugiados, Egipto a cerca de 130.000 personas que huyen del horror, mientras que Irak cuenta con al menos 250.000 refugiados.

Hasta el momento, los países del Golfo Pérsico se han limitado a ofrecer ayudas económicas a los países y organizaciones para el socorro humanitario, los países del Golfo han aportado 1.000 millones de dólares, frente a los 4.000 de EEUU, pero nunca un trozo de territorio para refugiarlos. Ello es lo que más ha levantado estos días las críticas de los que consideran a los sirios como sus “hermanos árabes” o “musulmanes” ignorados por los suyos. Bajo el nombre de Jaled al Mahaush, – saudí- advirtió que los países árabes son “más responsables de ellos (los refugiados) que Occidente”, al mismo tiempo que compartía fotografías de naufragios y rescates en el mar Mediterráneo. El conocido activista emiratí Sultan al Qasemi también ha apostado por dar asilo a los sirios en los países del Golfo, y se mostraba sorprendido que estos países que cuentan con los mayores presupuestos militares del mundo no den muestra de una auténtica solidaridad vecinal, algo que recordó “no es nuevo”, ya que estas naciones abrieron sus puertas a otros refugiados, como a los iraquíes durante la guerra del Golfo de 1991, así como también a la larga tradición de acogida de los Emiratos Árabes Unidos. Es verdad que estos países no forman parte de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, lo que conlleva para los sirios un proceso de entrada en estos países más complicado, y que posiblemente la implicación de alguno de estos países en el conflicto sirio determine su posible posicionamiento ante la cuestión de los refugiados, sin embargo , la inflexibilidad de estos cuatro años ante esta tragedia, la no existencia de una voz única del consejo del Golfo , así como una falta de sensibilidad ante la solidaridad conlleve a esta inacción tan evidente de los países del Golfo. La solidaridad representa la mejor expresión de ayuda a la tragedia que se vive, el esfuerzo que UE va a realizar debiera estar sujeto a un esfuerzo similar por parte de estos países y centrado en el apoyo financiero y logístico sobre aquellos países que son receptores, la solidaridad es también una buena forma de generar influencia y aplicar un poder blando que permita a través de la misma, la estabilidad y el fin a un larvado conflicto que destruye Oriente Medio, pero sobre todo el fin de la tragedia que muchos refugiados sufren en estos momentos. Los países del Golfo tienen una responsabilidad humanitaria que asumir.

Fernando Martín Cubel, Máster en Relaciones Internacionales. Miembro de SEIPAZ.

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