Dos alemanes contra el islamismo

Por Daniel Pipes (GEES, 27/01/06):

Los ministros del interior de dos estados alemanes han impulsado recientemente medidas importantes para contener el islam radical. Tienen la vigilancia estrecha de todo Occidente.

En Baden-Wurtenberg, Heribert Rech, del partido Unión Demócrata Cristiana, ha supervisado la gestión de un test de lealtad de 30 temas para los aspirantes a convertirse en ciudadanos naturalizados. Tras un sofisticado estudio intensivo de la vida musulmana por parte de las autoridades gubernamentales de Baden-Wurtenberg, desarrollaron un manual destinado a las autoridades de naturalización que explica que los aspirantes a la ciudadanía tienen que concurrir con "la estructura libre, democrática y constitucional" de Alemania.

Dado que la investigación estadística concluye que el 21% de los musulmanes residentes en Alemania creen que la constitución alemana es irreconciliable con el Corán, las preguntas de tipo test de antaño son historia para los aspirantes musulmanes a la ciudadanía. A partir del 1 de enero del 2006, los funcionarios de inmigración que sospechen de inclinaciones islamistas van a ser instados a investigar más profundamente. Las entrevistas personales durarán ahora una hora o dos, y serán concedidas a alrededor de la mitad de los aspirantes a la nacionalización.

Las cuestiones constituyen un resumen de los valores occidentales. ¿Qué piensa de la democracia, los partidos políticos y la libertad religiosa? ¿Qué haría usted si supiera de una operación terrorista en marcha? Las opiniones acerca de los ataques del 11 de septiembre del 2001 son "un tema central", decía el director de la oficina de registro de inmigrantes de Stuttgart, Dieter Biller: ¿Fueron los judíos autores de ello? ¿Los 19 secuestradores eran terroristas o luchadores de la libertad? Finalmente, casi dos tercios de las cuestiones conciernen a temas de género tales como los derechos de la mujer, maridos que maltratan esposas, "matanzas de honor", la vestimenta femenina, los matrimonios concertados, la poligamia y la homosexualidad.

Respondiendo a los críticos, el Ministro del Interior niega que se discrimine a los musulmanes, insistiendo en la necesidad de determinar si las opiniones expresadas por el aspirante acerca de la constitución alemana corresponden con sus opiniones reales. Los aspirantes que aprueben el examen y se les conceda la ciudadanía pueden perder después esa ciudadanía si actúan de modo inconsistente con sus respuestas "correctas".

Añadir requisitos extra a los aspirantes musulmanes a la ciudadanía no es exclusivo de Alemania; en Irlanda, por ejemplo, los candidatos varones son obligados a jurar que no se casarán con más de una esposa.

La segunda iniciativa parte de la Baja Sajonia, donde el ministro del interior, Uwe Schünemann, también miembro de la CDU, ha afirmado que consideraría obligar a que los islamistas radicales llevasen dispositivos electrónicos en los tobillos. Hacerlo, dice, permitiría a las autoridades "monitorizar a los aproximadamente 3.000 islamistas en Alemania dados a la violencia, predicadores del odio [es decir, imanes islamistas], y a los guerrilleros entrenados en campamentos terroristas del extranjero". Los dispositivos electrónicos, sugiere, son efectivos "para los islamistas dados a la violencia que no pueden ser deportados a sus países de origen a causa de la amenaza de tortura" allí.

El señalizado electrónico de los sospechosos de terror tampoco carece de precedentes. En Gran Bretaña lleva usándose el método desde marzo del 2005 y, aparte de un comienzo plagado de contrariedades técnicas, ha sido aplicado a diez sospechosos con razonable éxito. En Australia, las medidas del contraterrorismo implementadas el mes pasado permiten la señalización electrónica hasta un máximo de un año.

Pero la propuesta de Schünemann va bastante más allá de estas medidas, marcando no sólo a terroristas potenciales, sino a los "predicadores de odio" que no vulneran la ley involucrándose personalmente en la violencia sino articulando credos que incitan a otros al terrorismo. Señalizarlos supera una nueva barrera potencial, acudiendo agresivamente a la fuente de violencia.

Tiene implicaciones potencialmente grandes. Si los predicadores de odio son marcados, ¿por qué no los restantes islamistas no violentos que ayudan a crear un entorno de promoción del terrorismo? Sus filas incluyen a activistas, artistas, programadores de juegos, correos, financieros, intelectuales, periodistas, abogados, miembros de grupos de presión, organizadores, investigadores, comerciantes, y profesores. En pocas palabras, la iniciativa de Schünemann podría llevar en última instancia al señalizado electrónico de todos los islamistas.

Pero los dispositivos electrónicos sólo revelan la ubicación geográfica de una persona, no sus palabras o acciones, que importan cuando se trata con imanes o con otros grupos no violentos. Con las debidas licencias a su privacidad personal, su discurso se podría grabar, sus acciones filmar, sus comunicaciones postales y electrónicas seguir. Tales controles podrían hacerse discreta o abiertamente. Si es abiertamente, el marcado serviría como una letra escarlata moderna, avergonzando al portador y alertando a víctimas potenciales de fraude.

La propuesta Schünemann destaca la necesidad apremiante de adoptar una definición de islamismo e islamistas que funcione, mas el imperativo para las autoridades de explicar cómo hasta los islamistas no violentos son el enemigo.

Los caballeros Rech y Schünemann han presentado dos estratagemas directas para la defensa de Occidente, basadas en cada caso en la disposición de que la cultura y las ideas son el verdadero campo de batalla. Reconozco su creatividad y valentía. ¿Quién adoptará y adaptará estas iniciativas?