Dos mujeres fueron a la guerra

Por Naomi Klein, periodista y autora de “No logo”. Comentarista habitual en los medios de comunicación. Conferenciante invitada en Harvard, Yale y la London School of Economics (LA VANGUARDIA, 06/06/03):

Jessica Lynch y Rachel Corrie podrían haber pasado por hermanas. Dos rubias estadounidenses, dos destinos alterados para siempre en la zona de guerra de Oriente Medio. La soldado Jessica Lynch nació en Palestina, Virginia Occidental. Rachel Corrie, la activista, murió en la Palestina ocupada por Israel.

Corrie tenía 23 años, cuatro más que Lynch. Su cuerpo fue aplastado por una motoniveladora israelí en Gaza siete días antes de que Jessica Lynch fuese capturada por los iraquíes el 23 de marzo.

Antes de ir a Iraq, Lynch organizó un programa de intercambio de cartas con un jardín infantil local. Antes de que Corrie viajara para Gaza, organizó un programa de intercambio de cartas similar entre niños de su población de origen, en Olympia, Washington, y niños de Rafah. Lynch fue a Iraq como una soldado leal a su Gobierno. Corrie fue a Gaza a oponerse a las acciones de su Gobierno. Como ciudadana de Estados Unidos, creía que tenía una responsabilidad especial para defender a los palestinos contra armas fabricadas por Estados Unidos, adquiridas por Israel mediante la ayuda estadounidense. En cartas enviadas a su hogar, ella describió cómo el agua potable se estaba desviando desde Gaza a asentamientos israelíes, y cómo la muerte era más normal que la vida. A diferencia de Lynch, Corrie no trató de participar en combates, sino que intentó impedirlos. Junto con colegas del Movimiento Internacional de Solidaridad (MIS), creía que las incursiones militares israelíes podían ser retrasadas por la presencia de “internacionalistas” altamente visibles, y que Israel no deseaba escándalos diplomáticos o mediáticos a causa de los ataques a estudiantes estadounidenses o británicos.

De cierta forma, Corrie estaba tratando de aprovechar aquello que más le disgustaba de su país: la creencia de que la vida de norteamericanos vale más que la de otros pueblos, e intentaba usarla para salvar de la demolición algunas viviendas palestinas.

Creyendo que su fluorescente chaqueta naranja le serviría de armadura, se puso ante las motoniveladoras, durmió junto a pozos de agua y escoltó niños a la escuela. Si los comandos suicidas transformaban sus cuerpos en armas de muerte, Rachel Corrie transformó el suyo en un arma de vida, un “escudo humano”.

Cuando el conductor de una motoniveladora israelí apretó el acelerador, su estrategia fracasó. Al parecer, la vida de algunos ciudadanos estadounidenses, inclusive bellas mujeres blancas, es más valiosa que la de otros. Y nada lo demuestra con más nitidez que las respuestas opuestas a Rachel Corrie y a la soldado Jessica Lynch. Cuando el Pentágono anunció el rescate de Lynch, ésta se transformó en una heroína de la noche a la mañana, con imanes para nevera donde se leía “Estados Unidos ama a Jessica”, y una película para la televisión. Según el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, el presidente Bush estaba “lleno de alegría por Jessica Lynch”. Y el senador John Rockefeller dijo: “Nosotros nos preocupamos por nuestra gente”. ¿Es eso realmente cierto?

La muerte de Corrie fue recibida con un casi total silencio oficial, pese al hecho de que según testigos fue un acto deliberado. El presidente Bush nada ha dicho acerca de una ciudadana estadounidense muerta por una motoniveladora hecha en Estados Unidos, y adquirida con dólares de los contribuyentes estadounidenses. Una resolución del Congreso que exige una investigación independiente sobre la muerte de Corrie ha sido enterrada en un comité, dejando la investigación de los militares israelíes –que de manera conveniente se exculparon de toda responsabilidad– como la única pesquisa oficial.

Hay algo más que Lynch y Corrie tienen en común: la distorsión de sus historias por parte de los militares. Según el Pentágono, Lynch fue capturada en un sangriento combate, maltratada por sádicos doctores iraquíes, y luego rescatada por heroicos comandos especiales de la armada. Pero ha aparecido otra versión de los hechos: los médicos iraquíes que la trataron no hallaron evidencia alguna de heridas, y donaron su sangre para salvarle la vida. Y hay testigos que dijeron a la BBC que los comandos estadounidenses sabían que no había combatientes iraquíes en la zona.

Pero, en tanto la historia de Lynch ha sido distorsionada para hacer creer que sus protagonistas eran más heroicos, la de Corrie ha sido alterada para hacer aparecer como siniestros a ella y a los activistas del MIS. Durante meses, los militares israelíes han estado buscando una excusa para quitarse de encima a los “camorristas” del MIS. Y la encontraron en Asif Mohamed Hanif y Omar Khan Sharif, los dos comandos suicidas británicos. Al parecer, ambos asistieron a un homenaje para Corrie en Rafah, un hecho que el Ejército israelí ha tratado de utilizar para demostrar los vínculos del MIS con el terrorismo. Miembros del MIS dijeron que el homenaje era abierto al público, y que nada sabían de las intenciones de los visitantes británicos.

El MIS dice que se opone al ataque contra los civiles, ya sea por parte de motoniveladoras israelíes o de comandos suicidas palestinos. Y muchos activistas del MIS creen que su tarea puede reducir incidentes terroristas al demostrar que existen otras maneras de resistir la ocupación, además de la venganza nihilista ofrecida por los comandos suicidas.

Pero eso no parece haber interesado. En estas dos últimas semanas, media docena de activistas del MIS han sido arrestados, varios han sido deportados y las oficinas de la organización, allanadas. La represión se está extendiendo ahora a todos los “internacionalistas”. El lunes de la semana pasada, el coordinador especial de las Naciones Unidas para el Proceso de Paz del Medio Oriente dijo al Consejo de Seguridad que a decenas de empleados de ayuda humanitaria se les ha impedido entrar o salir de Gaza.

Hoy, 5 de junio, al cumplirse el 36.º aniversario de la ocupación israelí, es un día de acción internacional en favor de los derechos de los palestinos. Una de las exigencias primordiales es que la ONU envíe una fuerza de supervisión a los territorios ocupados. Hasta que eso ocurra, muchos activistas están decididos a continuar la tarea de Corrie. Más de 40 estudiantes de su colegio, Evergreen State, en Olympia, han firmado una solicitud para ir a Gaza con el MIS a mediados de año. Por lo tanto, ¿qué es un héroe?

Durante el ataque contra Iraq, algunos de los amigos de Corrie enviaron su fotografía por correo electrónico al canal de televisión MSNBC, pidiendo que se la incluyera en “el muro de los héroes” de la emisora, junto con Lynch. La emisora no aceptó la solicitud, pero a Corrie se la está homenajeando de otras maneras. Su familia ha recibido más de 10.000 cartas de apoyo, comunidades en diferentes partes de Estados Unidos han organizado decenas de homenajes y en los territorios ocupados se están bautizando niñas con el nombre de Rachel. No es un tributo de aquellos hechos para convertirse en películas de la tele, pero tal vez eso sea para mejor.

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