Egibar y Otegi deciden quién es vasco ‘de verdad’

El último episodio de la pequeña política del País Vasco no ha interesado a nadie fuera de aquí, pero me permito exponérselo a los lectores de EL ESPAÑOL para que aprecien lo que significa vivir bajo un régimen nacionalista como el vasco. Un régimen que considera que todos los que no compartimos sus ideales no los entendemos. Que los despreciamos o, incluso, que no somos capaces de apreciar lo bueno.

Ya lo decía el fundador del nacionalismo, Sabino Arana: no está hecha la miel, es decir el eusquera, para la boca del asno, es decir el español que empezaba a llegar entonces de otras partes de España al calor de la primera industrialización.

Para el nacionalismo vasco y sus seguidores, la clave no es que lo vasco sea lo mejor de todo (comprensible en cualquiera que ame su tierra), sino que eso sea totalmente incompatible con ser español. Como si ser español fuera una desgracia.

El fundador dejó señalado el principal criterio de distinción, que es el de los apellidos. Pero a la salida de la dictadura se impuso el criterio del eusquera como singularizador social. Y en eso se emplearon a fondo la izquierda aberzale y ETA. A sangre y fuego, como sabemos.

Así es como se ha impuesto el eusquera como lengua vehicular en las escuelas, como se han cambiado todos los nombres de los pueblos, ríos y montañas que no fueran eusquéricos, y como hasta se sueña con desterrar el castellano de la tierra vasca.

Pero llevan así 40 años y no hay manera. Cuando se den cuenta del tiempo y de los enormes esfuerzos económicos invertidos en esa empresa, ya será tarde para todos, porque estaremos jubilados o criando malvas. Lo que es seguro es que nunca sabremos qué harán nuestros descendientes con tan descomunal esfuerzo. Si lo valorarán o lo archivarán como algo conmovedor. O más bien delirante.

El episodio que les traigo aquí arranca con unas declaraciones de un político del PNV que lleva toda la vida en el cargo. Joseba Egibar, presidente del PNV de Guipúzcoa, que de vez en cuando se descuelga con una apelación a las esencias.

Esta es la secuencia de los hechos.

El domingo 8 de mayo apareció el titular en los medios: "El eusquera es lo que nos hace vascos". Frase proferida por el mencionado Egibar en un mitin de su partido y recogida por este en la nota oficial del acto.

Al día siguiente, lunes 9 de mayo, los medios informaron de la reacción de la secretaria general del PP, Laura Garrido, que sabe eusquera. Según Garrido, lo de Egibar es un insulto y una discriminación hacia los vascos que no saben eusquera.

Precisemos. La palabra "vasco" en castellano no tiene el significado de "hablante del eusquera". Sus cuatro acepciones en el Diccionario de la Real Academia Española son, por este orden, "natural del País Vasco", "perteneciente o relativo al País Vasco", "perteneciente o relativo al vasco" (esto es, al idioma), y la forma de referirse en español al idioma vasco, el eusquera.

En eusquera, por su parte, no existe la palabra "vasco". En su lugar se dice euskaldun. Pero euskaldun en eusquera tiene dos significados. Uno restringido, que es el de ser hablante del eusquera. Y otro amplio, ser habitante del País Vasco. O sea, lo que se entiende por vasco.

Lo cual quiere decir que al decir lo que dijo en eusquera ("euskara da euskaldun egiten gaituena"), Joseba Egibar pudo jugar con el equívoco. Pero el PNV, al traducir sus palabras, no lo hizo: "El euskera es lo que nos hace vascos", eligiendo la acepción de euskaldun con el significado de habitante del País Vasco, no de hablante del eusquera.

Y si eligió esa acepción es porque era la única posible. Porque a nadie se le ocurre decir la obviedad de que el eusquera es lo que nos hace ser vascohablantes, que sería la traducción con el significado restringido de euskaldun, y que es la que dicen los nacionalistas que utilizó Egibar en eusquera.

Y por eso Laura Garrido dio en la diana con su crítica.

Al día siguiente, 10 de mayo, vino la reacción en tromba del PNV y de los demás partidos vascos. El de Egibar cerró filas con él, y dijo que suscribía al 100% lo dicho por este en eusquera y que el problema había estado en la traducción.

Pero, como ya hemos dicho, la traducción que dio el propio PNV fue la que salió en los medios el día 8 y no otra: "El euskera es lo que nos hace vascos". Y vasco aquí sólo puede tener el sentido de habitante del País Vasco. Así que quien dijo que el problema estaba en la traducción nos tomaba por tontos, o nos tomaba el pelo, o no sabía eusquera.

Desde el propio PNV hubo una voz que intentó templar gaitas y que fue la de la única eurodiputada del partido, Izaskun Bilbao, que dijo que el eusquera es un elemento más de la identidad vasca, pero no el único porque también están la cultura y la historia.

Pero, a continuación, Bilbao dijo algo más que la retrató: "Hay muchas personas que lo han dado todo por Euskadi y son vascos también y no hablan eusquera".

Quizás habría hecho mejor en callarse esto. Porque si vives en el País Vasco y no has dado todo por el territorio donde vives y tampoco sabes eusquera, ¿eres vasco?

La frase de Izaskun Bilbao, sobre todo eso de haberlo dado todo por Euskadi, podrá reconfortar, supongo, a los militantes de ETA naturales de Extremadura, Galicia o Castilla y León, que hay unos cuantos y que dieron los mejores años de su vida por Euskadi sin saber eusquera. Todos ellos tienen garantizada la vasquidad, según Izaskun Bilbao.

Pero quien vive en el País Vasco y no da nada por esa Euskadi, sino que prefiere ser vasco y español, quizás no tenga tan claro el título de vasco, a juicio de la europarlamentaria.

Y qué decir de quien sabe eusquera pero no quiere que Euskadi sea independiente ni que se diferencie en nada de las demás comunidades autónomas españolas. ¿Este también sería vasco, según Izaskun Bilbao?

El caso es que ese mismo 10 de mayo, el resto de los partidos vascos, a excepción de EH Bildu, salieron, cada uno con sus matices, a atribuir a la frase de Joseba Egibar un claro significado excluyente y discriminatorio para quien no sabe eusquera en el País Vasco.

Algo que se enmarca en la precampaña para las municipales y forales del año que viene. Campaña en la que el PNV tiene a EH Bildu como su principal oponente, ya que es con quien va a tener que competir directamente en la mayoría de municipios pequeños, donde ambas fuerzas políticas son prácticamente las únicas con representación.

Para rematar la jugada, el día 11 de mayo se emitieron unas declaraciones de Arnaldo Otegi en una emisora de radio. Otegi, al que no le habían preguntado por el tema, dijo que "sin duda, sin saber eusquera se puede ser vasco en términos políticos, de nacionalidad y de ciudadanía" porque "si no, la mayoría de los vascos no seríamos vascos en estos momentos".

De manera que el líder de la izquierda aberzale, la primera rama del nacionalismo que se adelantó al nacionalismo clásico del PNV en la reivindicación del eusquera como seña de identidad de los vascos, y cuyas campañas de euskaldunización siempre fueron mucho más agresivas que las del PNV (con la presión añadida de ETA), reconoce que la mayoría de los vascos no hablan eusquera, como es obvio y conocido.

Entonces, ¿para qué llevamos cuarenta años invirtiendo millones de euros en recursos materiales y personales para sacar adelante una lengua que pierde adeptos en las zonas donde siempre se habló y que, en cambio, los gana a un nivel básico o intermedio gracias un eusquera de laboratorio, el llamado eusquera batua, que la mayoría de los vascos nativos no hablan, ya que cada uno utiliza su dialecto respectivo?

Si los propios nacionalistas concluyen que se puede ser vasco sin saber eusquera, ¿a qué vienen entonces las intensísimas campañas de euskaldunización de funcionarios de todas las áreas de la Administración?

¿La ingente cantidad de dinero invertida en profesorado y medios?

¿Los cientos de traductores dedicados a traducir a destajo al eusquera las obras de la literatura universal?

¿Una televisión y unas radios públicas en eusquera con déficits irrecuperables?

¿Una enseñanza masiva en eusquera?

¿Unas puntuaciones de méritos que hacen que un cirujano o un juez puedan subir escalafón por saber eusquera más que por tener un curso en una universidad americana?

Ante episodios como este, uno entre mil, me pregunto si estamos en nuestros cabales en el País Vasco. Son ya muchas las veces que lo he dudado muy seriamente. Perdonen, queridos compatriotas, por la parrafada. Pero quería que supieran lo que hay por aquí. Lo que se están perdiendo.

Pedro Chacón es profesor de Historia del Pensamiento Político en la UPV/EHU.

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