El agua, fuente de vida y de futuro

Por Elvira Rodríguez Herrer, ministra de Medio Ambiente (EL PAÍS, 22/03/03):

El agua ha vuelto a ser protagonista destacado durante la semana que termina al desarrollarse en Kioto (Japón) el Tercer Foro Mundial del Agua y la Conferencia de Ministros de Recursos Hídricos, con asistencia de representantes de más de 170 países. Esta presencia y las cuestiones abordadas ponen de manifiesto que el problema del agua es y será prioritario en el siglo XXI, y que sin actuaciones decididas por parte de administraciones, organizaciones y asociaciones internacionales el uso de este recurso puede provocar graves disputas sociales.

La Conferencia Ministerial, reconociendo la necesidad de mantener activo el impulso creado en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible (CMDS), celebrada en Johanesburgo, pretende proporcionar una plataforma para el seguimiento y la expansión de las iniciativas de cooperación existentes en materia de recursos hídricos. La Declaración Ministerial de Kioto reitera que el agua es un factor clave para el desarrollo sostenible y para la reducción de la pobreza, elementos ambos indispensables para la integridad medioambiental.

El plan para llevar adelante los acuerdos sobre Desarrollo Sostenible contiene un doble compromiso: reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas que no tienen acceso a agua potable o que no pueden costearlo, y el de personas que no disponen de servicios básicos de saneamiento. Los objetivos enunciados son ciertamente ambiciosos. Baste recordar que la población sin acceso a agua potable o a infraestructuras básicas de saneamiento se cifraba en el año 2000 en 1.200 (lo que equivale a la población de China, el país más poblado de la Tierra) y 2.400 millones de personas, respectivamente.

Además, y fijando también un horizonte temporal, se considera prioritario elaborar planes de gestión integrada del agua en la cuenca hidrográfica y alcanzar un aprovechamiento eficiente del recurso para el año 2005, prestando ayuda a los países en desarrollo. La Unión Europea ha asumido varias iniciativas de gran calado en esta materia, y, en concreto, la actuación denominada Agua para la vida será impulsada por los Estados miembros de la UE en cuatro regiones; la correspondiente a América Latina será liderada por España y Portugal.

De esta forma nuestro país refuerza su histórico compromiso con América Latina en una cuestión capital para su desarrollo, cual es el acceso a agua potable (un 15% de la población no tiene acceso a este recurso), su saneamiento (menos de la mitad de los habitantes no disponen de redes de alcantarillado) y la gestión integrada del agua en la cuenca, actuando además para atajar dos problemas específicos en esta amplia zona geográfica como son los efectos de fenómenos hidrológicos extremos: inundaciones y sequías.

La gravedad de la situación en esta zona se acentúa por el hecho de que sólo un 14% de las aguas residuales de origen municipal recibe algún tipo de tratamiento. El riego con aguas residuales no tratadas en zonas periurbanas ocasiona frecuentemente problemas serios de salud.

El impacto de los fenómenos extremos en distintas zonas de América Latina afecta con especial intensidad a los sectores de población más desfavorecidos. Las inundaciones producen en ocasiones efectos devastadores en las infraestructuras, distorsionando el tejido productivo; el impacto de las sequías reviste una importancia particular en el sector agrícola y, en consecuencia, en la producción de alimentos y en la renta de la población asentada en el medio rural. En casos extremos, la desertificación acentúa la gravedad del problema por su incidencia en el medio ambiente y los ecosistemas acuáticos.

La contribución de España en el desarrollo de la iniciativa “Agua para la vida” supondrá una continuación de las actividades de cooperación de nuestro país en aquella región. Nuestra aportación se centrará en diversos campos: impulsar los programas y proyectos relativos al agua con el objetivo de un uso más efectivo de los fondos existentes y la movilización de nuevos recursos financieros; reforzar la organización y capacidad funcional de los entes con competencias en materia de gestión y protección de los recursos hídricos; transferencia de tecnología y actividades de formación y capacitación; asesorar sobre las reformas administrativas y legales dirigidas a una mayor eficiencia y equidad en la asignación de recursos y a la protección de las aguas frente a la contaminación; y, por último, la gestión integrada de cuencas transfronterizas.

Para llevar adelante esta iniciativa España aplicará su amplia experiencia en la gestión de los recursos hídricos. Nuestros principios rectores de unidad de gestión, tratamiento integral, economía del agua, desconcentración, descentralización, coordinación, eficacia y participación de los usuarios supondrá una valiosa referencia que exportar a América Latina. La experiencia hispano-portuguesa en cooperación bilateral transfronteriza será beneficiosa también como modelo en la gestión de cuencas compartidas.

Aplicar nuestro conocimiento en esta materia, en especial en países hermanos, no impide que sigamos trabajando para solucionar los problemas que tiene planteados nuestro país respecto al agua. La calidad de vida medioambiental mejorará cuando seamos capaces como ciudadanos de utilizar con más eficiencia y eficacia este recurso. La variedad y diversidad de España también se refleja en el desigual acceso a este básico e imprescindible elemento. La cohesión territorial y social que desde el Gobierno central defendemos también atañe a la disponibilidad del agua, a su calidad, a su uso racional. En este campo, las actuaciones de las Confederaciones Hidrográficas suponen un ejemplo de saber manejar un recurso escaso, un ejemplo de desarrollo sostenible que a todos beneficia.

Para que las generaciones actuales y venideras que residen en nuestro país puedan aprovechar todas las oportunidades que el agua brinda, los representantes legítimamente elegidos por los ciudadanos han aprobado una ley, la del Plan Hidrológico Nacional, que soluciona los problemas históricos del agua en España. Problemas en aquellas zonas donde es abundante pero mal aprovechada por falta de infraestructuras, o en la denominada España seca, que tiene derecho a acceder a este recurso esencial para su supervivencia y su progreso.

Considero imprescindible reforzar de forma nítida la toma de conciencia por parte de los ciudadanos, especialmente los jóvenes, de que el agua es un bien escaso, de que su uso racional es la mejor garantía para que la Naturaleza continúe regalando este bien con generosidad. La correcta educación medioambiental de nuestros hijos permitirá una sociedad que lleve a la práctica el modelo de desarrollo sostenible al que todos aspiramos. De lo contrario, sin una sociedad activa en el uso responsable del agua, la Tierra no será digna de ser denominada Planeta Azul.

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