El año de España en Rusia

El 2011, como año dual de España y Rusia, decisión adoptada por el presidente Medvédev y el presidente del Gobierno español en la reunión de Yaroslav en octubre del 2009, nos da a ambos países la oportunidad de profundizar en nuestras relaciones y de trabajar más estrechamente a favor de una Europa más amplia y segura. Si la historia de Europa en el siglo XX ha sido la de una gran tragedia (primera mitad) y la del éxito de un novedoso proyecto de integración (la Unión Europea, segunda mitad del siglo), la del siglo XXI debería ser la de la articulación de un gran espacio común integrador de todas las partes que tradicionalmente han creado la cultura y la civilización que la distingue en el mundo. Hoy, sin embargo, en este mapa de una Europa renovada, la asignatura pendiente sigue siendo la creación del espacio común entre la UE y Rusia. Lo que podríamos denominar “una Europa amplia” en la que ciudadanos, empresas y capital se interrelacionen intensamente día a día y construyan un gran espacio de modernización y prosperidad. En este proceso, el acercamiento de las sociedades es fundamental, pues preparará el terreno para que puedan ser viables, a medio plazo, nuevas estructuras públicas que alberguen este espacio común.

El año de España en Rusia y de Rusia en España implica tanto para el Estado como para la sociedad otorgar una atención especial al otro. Redescubrirnos y valorarnos más. Indudablemente, España y Rusia comparten su pertenencia a Europa, aunque la trascienden por su historia y sus relaciones. Pero ambos coincidimos en nuestro interés capital por crear una Europa fuerte y renovada, sinónimo de nuevos horizontes y de un proyecto atrayente para las nuevas generaciones. Un proyecto que contribuya a visualizar que Europa sigue renovándose y camina hacia el futuro sin hipotecas del pasado.

Son muchos los españoles que sienten fascinación hacia Rusia. Su literatura está presente en nuestras generaciones, una tras otra. Dostoyevski, Tolstói, Pushkin, Chéjov, Bulgákov son nombres bien conocidos entre nosotros. Lo mismo ocurre con la música, donde Chaikovski, Rachmaninof y Stravinsky están entre los compositores más apreciados, o la pintura, donde Aivazovsky, Malévich y en general los constructivistas rusos son motivo de admiración. En la arquitectura, San Petersburgo es sin duda una de las joyas más importantes del patrimonio de la humanidad y el país en sí, con sus grandes contrastes desde Siberia hasta el mar Negro y desde la pléyade de grandes ciudades históricas en torno al Volga – el famoso Anillo de Oro-hasta la maravilla de la naturaleza que es la península de Kamchatka, despierta enorme interés en todos nosotros. Pero igualmente se recibe con gran interés a España en Rusia. Nuestra cultura merece una atención prioritaria y nuestra evolución política y económica resulta atrayente en un país embarcado en un gran proceso de cambio y modernización.

De esta forma se ha pensado en la celebración de un año de España en Rusia que conjugue una serie de actos y citas de gran relevancia con la materialización de iniciativas que partan de la sociedad de forma que esta vaya llenando de contenido la nueva arquitectura que impulsan los poderes públicos.

Entre los hitos principales hay que referirse a la inauguración del año el pasado 25 de febrero por Sus Majestades los Reyes y el presidente Medvédev en San Petersburgo, y en la que destacó el gran encuentro entre empresarios rusos y españoles, celebrado al más alto nivel hasta la fecha en nuestras relaciones, y la apertura de la exposición de las obras maestras del Museo del Prado en el Ermitage. Una exposición que ha merecido ya los mayores elogios en los círculos culturales rusos. En el ámbito económico se dará continuidad a este encuentro con una exposición sobre la España actual en su vertiente económica en el Manége de Moscú, edificio creado por el ingeniero español Agustín de Betancourt en 1822 enfrente del Kremlin y que se abrirá el 28 de marzo. Esta muestra, bajo el lema “España hoy: vivir e innovar”, transmitirá a las contrapartes rusas nuestra capacidad de ser socios en su proceso de modernización y visualizará la constante innovación que se lleva a cabo en las empresas españolas. A esta exposición seguirá la participación de España como invitada de honor en el Foro de San Petersburgo en junio del 2011, donde probablemente se firmen nuevos acuerdos entre empresas españolas y rusas que permitan ensanchar la base de proyectos conjuntos entre nuestros países.

Actos importantes se han planeado también en el ámbito educativo, cultural y social. En el campo universitario celebraremos en Moscú un gran encuentro de rectores de universidades españolas, rusas y latinoamericanas que favorecerá el desarrollo de nuestras lenguas en los respectivos espacios y que favorecerá la aprobación de programas de movilidad de estudiantes, profesores y científicos. Rusia es un país que aporta y ha aportado al mundo numerosos premios Nobel de física, matemáticas y ciencias naturales y en el proceso de modernización que impulsa el presidente Medvédev, está llamado a ser un polo muy dinámico en la creación de ciencia. España llega en buen momento para convertirse en socio de la transformación universitaria rusa. En el campo de la cultura, destaca, junto a la exposición recientemente inaugurada en el Ermitage, la de Dalí en el Museo Pushkin de Moscú prevista para septiembre, la de pintores contemporáneos españoles en el Museo de Arte Moderno de Moscú, la de urbanismo y arquitectura de España en la Casa Central del Artista en Moscú y la del Ermitage en el Museo del Prado en noviembre del 2011. Muchas son además las iniciativas que se pondrán en marcha en el terreno del cine, la danza, la fotografía, la arquitectura y la ciencia.

Pero lo que hará también de este año un año especial, como señalaba, será la oportunidad de la sociedad para proponer proyectos, para ofrecer espacios y para brindar patrocinio. Vivimos los tiempos de la diversidad y ya nadie desde un poder central puede suplir lo mucho y nuevo que los ciudadanos pueden proponer y realizar. Lo que ha cambiado en este siglo XXI respecto al XX es que se han abierto los cauces de comunicación para que el enorme fluir de la sociedad aflore y, al alimón con el esfuerzo público, haga realidad infinidad de nuevos proyectos. En esta línea, el año contará con una página web (www. españa-rusia2011. es) que, a través de tres ventanas específicas, denominadas, respectivamente, “propuestas de proyectos”, “propuestas de espacios” y “propuestas de patrocinios”, permitirá a la sociedad su plena participación. Queremos que el año de España en Rusia y de Rusia en España sea un año para todo nuestro territorio y para todos nuestros ciudadanos. Por eso creemos que a través de la utilización de las nuevas tecnologías de la comunicación podremos canalizar y dar forma al caudal de iniciativa y de participación que está en nuestra sociedad. A veces será un grupo de ciudadanos que propondrá realizar un proyecto, otras veces será una ciudad que propondrá un espacio y otras veces será un empresario o una asociación que brindará su patronazgo, pero en todo caso las iniciativas saldrán a la luz y se hará un esfuerzo para aunar las diferentes propuestas.

El 2011 será una buena ocasión para proyectar España en este gran país que es Rusia, país que ha sido esencial en la historia de Europa y del mundo y del que por razones geográficas hemos estado tradicionalmente alejados. Igualmente dará la oportunidad a Rusia para reforzar el valor de su historia, su cultura, y acercarnos a su proyecto de modernización. Con ello avanzaremos en crear esta interrelación de actores que nos hará sentir a todos más unidos y construir este espacio común que debe ser “la Europa amplia” del siglo XXI.

Por Juan Antonio March i Pujol, embajador de España en la Federación Rusa.

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