El ascenso del renminbi

El 26 de octubre el tipo de cambio al contado del renminbi frente al dólar alcanzó el nivel superior de su banda de flotación por segundo día de operaciones consecutivo. El aumento empezó cuando la banda de cotización de la tasa de cambio del renminbi se amplió a ±1% y ahora ha llegado a un máximo histórico desde la reforma de la divisa en 1994. Sin señales de una mejoría de los fundamentos económicos, la rápida apreciación del renminbi es un acontecimiento potencialmente peligroso para China –debido en parte al riesgo de que se invierta la situación de forma abrupta y dolorosa.

El aumento del renminbi durante el último mes se puede atribuir a una mayor liquidez global que comenzó a principios del tercer trimestre, pues los responsables del diseño de políticas han respondido a la crisis de deuda soberana de la eurozona y al estancamiento de la producción. De hecho, de acuerdo con Morgan Stanley, las autoridades monetarias de 16 de los 33 países a los que da seguimiento –incluidos siete de diez bancos centrales de países avanzados y nueve de veintitrés bancos centrales de mercados emergentes– han bajado sus tasas de interés de referencia o reducido los requisitos de reservas.

Después de dos rondas de facilitación cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés), las hojas de balance del Banco Central Europeo (BCE) y de la Reserva Federal estadounidense han incrementado a 3.2 billones de euros (4.1 billones de dólares) y 2.9 billones de dólares, respectivamente. El nuevo programa de operaciones monetarias simples del BCE en mercados secundarios de bonos soberanos y la “QE3” abierta de la Reserva continúan con esta tendencia, mientras que el Banco de Japón ha expandido su programa de compra de activos por octava vez.

Los efectos de la más reciente ronda de facilitación cuantitativa de los países desarrollados están empezando a sentirse en los mercados emergentes, donde las salidas de capital de corto plazo a lo largo de casi un año han dado lugar a una nueva ola de entradas de capital de corto plazo. Como la rentabilidad de los bonos estadounidenses sigue cayendo y los valores de ese país están alcanzando topes de precios debido a la recuperación lenta de la economía, se prevé un mayor flujo de dinero hacia los mercados de productos básicos y hacia los países emergentes con los rendimientos más altos. Dada la adhesión de China a una política monetaria estable, es más atractivo mantener el renminbi como activo.

En efecto, a medida que el renminbi se iba apreciando en el último mes, el Banco de China no intervino sustancialmente para recomprar dólares a los bancos comerciales –una decisión pocas veces vista en años recientes. Esto indica que fue principalmente el arbitraje a corto plazo de fondos externos lo que generó la apreciación del renminbi.

Otra razón que explica la apreciación del renminbi es que está vinculado al dólar, que ha fluctuado ampliamente desde octubre de 2011. En consecuencia, si bien el renminbi tuvo una mala evolución frente al dólar en el primer semestre de este año (incluso con una depreciación temporal), el “precipicio fiscal” de fin de año en Estados Unidos junto con la facilitación cuantitativa 3 han debilitado al dólar desde el comienzo del tercer trimestre, pues el tipo de cambio ha vuelto al nivel que tenía a principios de este año.

No obstante, hay que seguir atentos. Si bien los mercados territorial y extraterritorial del renminbi siguen desvinculados, el comienzo de la estabilización del renminbi en la balanza comercial permite que el mercado extraterritorial del renminbi de Hong Kong (CNH) coexista con el mercado territorial (CNY) de esa divisa lo que deja un amplio margen para el arbitraje. Dado que las tasas de rendimiento reales y previstas del renminbi son más elevadas que las tasas reales de rendimiento de otras divisas, se ha convertido en un activo positivo frente a las monedas extranjeras, lo que refuerza la tendencia a tener activos denominados en renminbi y pasivos denominados en monedas extranjeras.

Dado que China sigue imponiendo controles de capital no es fácil para los inversionistas extranjeros poner su dinero en el mercado CNY. Por ende, gran parte de las entradas extranjeras de capital de corto plazo se han desviado hacia el mercado CNH. En efecto, en meses recientes las autoridades monetarias de Hong Kong han tenido que inyectar liquidez a su sistema bancario cuatro veces –más de 14,000 millones de dólares de Hong Kong– para estabilizar el tipo de cambio de la divisa, lo que indica claramente que el flujo internacional de capital volátil en realidad se está dirigiendo al continente.

Aun cuando el renminbi se ha fortalecido recientemente, la divisa se encuentra en una banda cambiaria que es conveniente a su balanza comercial exterior; no obstante, China no podría soportar una brusca apreciación del tipo de cambio. Por suerte, eso parece improbable. De hecho, los tipos de las operaciones a plazo entregables y no entregables prevén una depreciación a un año del renminbi de 2.35% y 1.75%, respectivamente.

De hecho, se podrían realizar otra vez operaciones al descubierto del renminbi –muy probablemente mediante el mercado CNH. A principios de diciembre de 2008, la crisis mundial condujo a una salida global de capitales de China y el tipo de cambio del renminbi cayó a su nivel más bajo por cuatro días consecutivos –un récord no registrado desde la reforma del tipo de cambio de julio de 2005. Posteriormente, a partir del 30 de noviembre de 2011, el tipo de cambio llegó casi al fondo de la banda de fluctuación durante siete días, lo que provocó pánico en los mercados. Estos acontecimientos no son recuerdos lejanos.

Después de todo, el tipo de cambio de una divisa no está determinado solamente por los fundamentos económicos. Siempre habrá flujos de capital extranjero de corto plazo que pueden incrementar la volatilidad de una moneda. En efecto, después de su reciente y brusca apreciación, el renminbi podría convertirse en el objetivo principal de los especuladores de las operaciones al descubierto.

Zhang Monan is a fellow of the China Information Center, fellow of the China Foundation for International Studies, and a researcher at the China Macroeconomic Research Platform.

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