El automóvil, clave de la recuperación

Con ocasión de la entrega, esta noche, del Premio ABC al Mejor Coche del año 2016, creo relevante hacer unas breves consideraciones acerca de la renovada pujanza de nuestra industria automotriz en general y del sector de la automoción en particular. De acuerdo a los datos del INE, la producción industrial en España aumentó un 3,2% en 2015, el mayor incremento desde el inicio de la crisis, lo que avala la política industrial de mi Gobierno durante la pasada Legislatura. Una política industrial activa, donde la Agenda para el Fortalecimiento Industrial ha sido la hoja de ruta seguida para mejorar la posición de la industria española en la economía. Una Agenda con medidas muy diversas, entre las cuales ha tenido singular importancia el apoyo a sectores concretos, sobresaliendo el de la automoción por su evidente efecto tractor. De hecho la producción industrial de vehículos aumentó en 2015 cinco veces más que el promedio de toda la industria. Es un caso de éxito, pero nada ha sido casual.

A principios de la anterior legislatura, el mercado de la automoción en España había caído a nivel mínimo con apenas 700.000 unidades, un 56% menos que en 2007, muy lejos del mercado potencial. El mercado de vehículos comerciales e industriales había sufrido, si cabe, una crisis aún más aguda, pues quedó reducido al 30% del nivel de 2007 y años anteriores. Las inversiones industriales previstas quedaron ralentizadas, y la asignación de nuevos modelos en factorías españolas quedó en entredicho. El parque envejecía cada vez más, lo que generaba efectos negativos para el medioambiente, la seguridad vial y la eficiencia energética. La producción había caído por debajo de los dos millones de vehículos, relegándonos a la decimotercera posición en el ranking mundial, lejos de la capacidad productiva de España, que se sitúa por encima de los tres millones. Todo ello afectó al empleo en las fábricas, que hubieron de recurrir a ajustes y regulaciones vía ERE.

En virtud a la situación descrita nos fijamos como objetivos de legislatura la mejora de la competitividad del sector, el impulso de la renovación del parque, generar un marco que atrajera inversiones y contribuir al fortalecimiento industrial y a la recuperación económica. Para ello, se adoptaron medidas diversas como los Planes de Incentivo a los Vehículos Eficientes (PIVE) que en sus ocho ediciones han canalizado ayudas a la renovación del parque de turismos y comerciales ligeros por un importe de 1.115 millones de euros, con innegables efectos positivos sobre el mercado, la caída de emisiones y la seguridad. Al mismo tiempo, se ha impulsado la renovación de vehículos comerciales a través de los PIMA Aire así como de autobuses y camiones a través del PIMA Transporte. Han pasado cuatro años y, sin autocomplacencia pero sí con realismo, se puede afirmar que los resultados del sector son alentadores y que volvemos a tener una pujante industria automotriz. Ya son 29 meses de crecimientos continuados en matriculaciones que, solo en el año 2015, han tenido incrementos en turismos (+20,9%), comerciales ligeros (+36%) y vehículos industriales (+38,6%). En ello no solo influye el singular apoyo industrial al sector, sino también la recuperación de los niveles de renta disponible, el aumento del consumo, así como el avance de la actividad comercial y de la industria en general. La producción también avanza en 2015 con más de 2,7 millones de unidades lo que, según datos de la EPA del cuarto trimestre de dicho año, sitúa el sector de la automoción entre los que más empleo nuevo genera dentro de la industria manufacturera: uno de cada tres nuevos puestos de trabajo.

El resultado es también favorable en otro sector fundamental de la industria automotriz, el de los componentes y partes, con un crecimiento del 1,5% en motores y del 8,5% en cajas de cambio en 2015. Adicionalmente, este es un sector con un claro impacto favorable en las cuentas exteriores. La exportación de vehículos aumentó un 11,4% en unidades y un 18% en valor durante 2015, prueba de su aportación al crecimiento y también del cambio evidente en nuestro modelo productivo, asunto, por cierto, sobre el que algunos, que ahora proponen regresar al pasado, deberían reflexionar. Por último, merece la pena mencionar que dentro del Top 10 del mercado español, cinco turismos son de fabricación nacional y tres pertenecen al Top 10 del mercado europeo. De los modelos que más crecen en Europa, uno de cada cuatro es español. De cara al futuro, el sector afronta desafíos para los que hoy cuenta con fortalezas evidentes. En matriculaciones, la tendencia es al alza, aunque todavía lejos del mercado potencial. En producción somos el octavo fabricante mundial (en 2012 éramos decimoterceros) y en 2017 se pueden alcanzar los tres millones de vehículos. Nuestro reto es avanzar en competitividad, en seguridad vial y en eficiencia, lo que implica profundizar en el rejuvenecimiento del parque y en el desarrollo de la Estrategia de los vehículos impulsados por Energías Alternativas aprobada por mi Gobierno.

Tenemos claro el qué, el cómo y el porqué. Queremos consolidar la solidez del sector, con una política económica e industrial clara porque es garantía de más industria y de consolidación de la recuperación económica y del empleo. Los españoles tienen derecho justificado a la autoestima en este ámbito, cuidemos este tesoro. Incluyo en él la reforma laboral que ha facilitado mucho empleo en el sector. Anunciar involuciones al pasado, como estos días hacen algunos, solo conduce a generar incertidumbre y ralentizar inversiones. No juguemos con las cosas del comer, esta es una industria pujante y en auge, debemos cuidarla entre todos. No dejemos que se destruya lo que crece.

Mariano Rajoy, presidente del Gobierno en funciones.

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