El Bin Laden que conozco (y 2)

Por Fawaz A. Gerges, autor de Journey of the jihadist: inside muslim militancy (Orlando, Harcourt Press, 2006), catedrático de Oriente Medio y Asuntos Internacionales del Sarah Lawrence College. Traducción: Robert Falcó Miramontes (LA VANGUARDIA, 11/09/06):

El esmero con que Ossama bin Laden ha cultivado su imagen le ha permitido alcanzar una amplísima popularidad entre los 1.300 millones de musulmanes del mundo y hay unos cuantos que están dispuestos a morir por su causa. Consideran que el jefe de Al Qaeda ha verbalizado los sentimientos de alienación, desmoralización y abandono de los musulmanes, que ha llenado un vacío inmenso asumiendo un papel de líder musulmán sólido y ha unificado la comunidad de musulmanes, la umma,en su batalla contra Estados Unidos y sus aliados para devolver al islam la gloria de antaño. Asimismo, Abdel Bari Atuan también nos recuerda la importancia que tiene el hecho de que Bin Laden se haya convertido en el mascarón de proa de una identidad musulmana renaciente que es política y, al mismo tiempo, está vinculada a una interpretación salafista y ultraconservadora del islam.

En este sentido, el fenómeno de Al Qaeda refleja una profunda crisis política, no cultural ni de civilización, que asuela al mundo musulmán, abrumado por la decadencia y la derrota. Esta crisis, según Atuan, empuja a los jóvenes musulmanes hacia Al Qaeda, que les promete la victoria o el cielo. Lejos de ser la organización debilitada que le gustaría a Estados Unidos, sostiene Atuan, Al Qaeda se ha transformado en una ideología y paraguas global para activistas que comparten su ideario, y “cada vez es más poderosa”. En opinión de Atuan, ya no se necesita una base geográfica y física; ni una cúpula dirigente centralizada; ni un centro de control y mando, ni procesos de toma de decisiones. Ni tan siquiera se necesita a Bin Laden.

Estas afirmaciones absolutas y uniformes merecen un análisis crítico. Los atentados del 11-S no reportaron a Al Qaeda unos beneficios tan grandes como los que describe Atuan. Fueron el intento de Bin Laden para hacer girar la rueda de la fortuna política a su favor y demostrar al mundo musulmán que él y sus hermanos representaban la vanguardia de la umma.Creía que la monstruosa audacia de los atentados le permitiría reclutar a nuevos terroristas, pero el éxito del plan dependía por completo de la reacción de Estados Unidos. Si Washington llevaba la guerra contra Al Qaeda a países que no tenían nada que ver con los atentados, Bin Laden sabía que los demás musulmanes reaccionarían con furia, con la yihad.

Sin embargo, la gran mayoría de islamistas y antiguos yihadistas no se unieron a Al Qaeda. De hecho, el 11-S demostró lo hondas que eran las fisuras del movimiento yihadista. Dejó al descubierto la escisión entre el ala ultramilitante representada por Al Qaeda, y una mayoría no violenta que cuenta con un mayor peso político. Así pues, si Al Qaeda no puede hablar por los yihadistas,no puede reivindicar para sí la representación de la umma.Además, la umma podría estar de acuerdo con las quejas de Al Qaeda, pero, tal y como demuestran varios estudios y encuestas, rechaza los métodos terroristas.

Esta guerra civil que afecta al movimiento yihadista ha quedado eclipsada por la guerra de Iraq, que supuso una bendición del cielo para Al Qaeda ya que desvió la atención de su juego de suma cero y le concedió cierta credibilidad. A finales del 2002 Al Qaeda no sólo estaba muy debilitada desde el punto de vista militar, sino que también estaba rodeada en el mundo musulmán. Estaba en coma y sólo un milagro podía salvarla. Hasta que, claro, empezó la segunda guerra de Iraq.

El hecho de que la invasión y ocupación de Iraq encabezada por Estados Unidos supusiera un balón de oxígeno para Bin Laden demuestra una verdadera falta de conocimiento de la opinión pública musulmana y árabe por parte de Estados Unidos. Precisamente por eso hay que prestar atención a lo que dice Atuan. Estemos de acuerdo con él o no, Atuan es una de las principales voces críticas del mundo árabe, es alguien que le tiene tomado el pulso a la opinión pública musulmana y árabe. Sus artículos reflejan sentimientos y opiniones muy extendidas en esa parte del mundo. Además, su libro es una fuente de información fundamental sobre una de las figuras más importantes y vilipendiadas de nuestra época.