El club de las señoras curiosas

Casi todo lo que sabe Teresa, que es mucho, lo aprendió en las letras de los periódicos y de las novelas. Con los primeros se informa, se indigna o se preocupa. Con las segundas viaja, aprende, sueña, se emociona… Se asoma a los libros con una curiosidad inmensa, insaciable, como el sediento a una fuente. Siempre hay algo que despierta su interés, un personaje que la impresiona, un escenario que la conmueve. Al fin, encuentra en las novelas un pozo infinito de conocimiento. Teresa hace mucho que ingresó en el grupo de las señoras mayores de 65 años. Y, como tantas, se siente divinamente. Bueno, a veces, esa rodilla… Los nietos ya crecieron, así que superó con nota el máster en parque infantil, macarrones y juegos de mesa. Todo su tiempo es libre. Libre para ir a merendar con las amigas, para ir al cine, para cocinar cuando le apetece y, sobre todo, para leer. Leer mucho. Leer la vida misma. Madre no hay más que una, pero hay muchas Teresas.

«Las mujeres de más de 65 años son las lectoras más fieles y constantes, con un amplio abanico de preferencias literarias», afirma Walter Llorach, director de la biblioteca Esquerra de l’Eixample-Agustí Centelles. «Son las grandes usuarias del servicio de préstamo de las bibliotecas». También son mayoría clarísima en los clubs de lectura y en el resto de actividades culturales: conferencias, cine fórum, itinerarios…

«Leen de todo», asevera Pilar Beltran, editora de Edicions 62. Y contagia entusiasmo por esas lectoras que peinan canas (o se las tiñen). «Aunque sus preferencias literarias vienen determinadas por su recorrido como lectoras, son muy activas intelectualmente. Curiosas. Les gusta aprender, evadirse». Basta asomarse a una presentación de un libro para verlas. Solas o en compañía de amigas, ocupan la mayoría de los asientos. Tienen tiempo libre y quieren disfrutarlo.

¿Productos especiales para ellas? «De ningún modo», niega Beltran. «En alguna ocasión hemos editado una colección con letra más grande, pensando en personas mayores con problemas de visión, pero nunca hemos hecho diferenciaciones temáticas. No es necesario. Son grandes lectoras con inquietudes muy diversas».

Pero, ¿qué dicen las cifras? Según el informe Hábitos de lectura y compra de libros en Catalunya (2013), elaborado por el Gremi d’Editors de Catalunya y la Associació d’Editors en Llengua Catalana, las mujeres leen globalmente más libros que los hombres. Un 69,4% frente a un 61,1%. Si analizamos los datos de la lectura por placer, las diferencias aún son más notorias. Un 67,4% de ellas frente a un 53,3% de ellos. Además, el número de lectoras no ha dejado de incrementarse en los últimos años, mientras que el de lectores hombres se mantiene estable. Aunque el colectivo de mayores de 65 años no se aúpa a los primeros puestos del ranking de lectores, hay un dato interesante. Frente al descenso del hábito experimentado por el segmento de entre 14 a 34 años, a partir de los 45 años la curva invierte su tendencia e inicia su ascenso. Y son, precisamente, los mayores de 65 años los que presentan un incremento más señalado.

¿Hay alguna motivación en especial que lleve a las mujeres mayores a la lectura? Para empezar, abajo los estereotipos. Si alguien piensa en un refugio de la soledad, no parece que esta sea la clave. «Es demasiado arriesgado hablar de una sola motivación -apunta Llorach-. ¿Combatir la soledad? ¿Acaso los hombres mayores no están solos? No, no creo que sean lectoras porque se sientan solas o aburridas». Quizá es su necesidad de conectarse con el mundo la que les lleva a acercarse al club de lectura o a viajar desde el sofá de su casa. Una natural predisposición a compartir emociones, a socializarse, que se materializa también a través de las páginas. Una combinación de intereses y de situación vital. Y, sin duda, una suerte de conjuro de su pasado. Porque ellas, las mayores de 65 años, conforman una generación que, demasiado a menudo, vio cercenadas sus capacidades y su libertad. Ahora, ante un mundo nuevo que las mujeres ya han conquistado, ellas también buscan su lugar.

«En la lectura encuentran un espacio», reflexiona Alejandro Palomas. El flamante Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2016 escribe novelas para adultos. Una potente narrativa en la que sus principales protagonistas son, precisamente, mujeres mayores de 65 años. Las mujeres de Palomas son intuitivas, inteligentes, sensibles. A veces, un tanto extravagantes. Siempre, certeras. Mujeres como las que se encuentran, tan a menudo, en los clubs de lectura. ¿Qué sienten cuando leen historias tan próximas a sus vidas? «Empatía desde el minuto uno. Se sienten miradas, vistas. Sienten que importan, que tienen un papel». Son mujeres que hablan de ellas con otras mujeres. Encuentros altamente enriquecedores. «Se sienten protagonistas», concluye Palomas. Protagonistas como Teresa, como todas las señoras curiosas que reclaman su espacio entre las páginas de un libro.

Emma Riverola, escritora.

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