El colapso de ISIS… o no

El pasado lunes 10 de julio, Haider al Abadi, primer ministro de Irak, declaró la «victoria total» del gobierno iraquí contra ISIS en Mosul. La coalición militar liderada por Estados Unidos con militares iraquís, combatientes kurdos y grupos armados chiías, ha recuperado el control de la ciudad tras nueve meses de combate. Con un Mosul en ruinas y aproximadamente un millón de personas desplazadas y miles de muertos, un portavoz del secretario general de la ONU ha considerado la victoria «un paso significativo en la lucha contra el terrorismo y el extremismo violento». Otros creen que la victoria no elimina a ISIS y que hay un largo camino por delante, aunque la pérdida de uno de sus bastiones es un golpe fuerte contra la organización extremista.

La victoria militar en Mosul abre un gran interrogante para el gobierno iraquí, así como para el gobierno sirio cuando recupere su territorio. ¿Cuál es la solución política para reintegrar la ciudad y el resto de ciudades liberadas? Hasta ahora, en ciudades como Tikrit o Falluja, la estrategia del gobierno iraquí ha sido ‘ad hoc’ y poco estratégica dada la falta de recursos y voluntad política.

La cuestión es más inminente de lo que parece. Con el reciente fallecimiento de Abú Bakr Al Baghdadi, el líder y califa de ISIS – confirmado por el Observatorio de Derechos Humanos de Siria–, la rápida pérdida de territorio y la presión sobre la organización por la inminente pérdida de Raqqa en Siria, el fin de Estado Islámico tal como lo conocemos hasta ahora podría llegar a finales de año.

No obstante, la derrota militar no implica una pérdida automática de apoyo ni la evaporación de su ideología. Según declaró Columb Strack, analista de IHS Markit para Al Jazira, las creencias de ISIS son solamente una variante de una ideología que ha existido durante décadas y que inevitablemente volverá a emerger.

Los conflictos étnicos y geopolíticos que han acechado Oriente Próximo durante décadas y el actual dominio político chiíta y la influencia de Irán, siguen polarizando las posiciones de cada parte implicada y fortaleciendo la ideología yihadista sunita. La principal preocupación es la probable metamorfosis de Daesh (acrónimo árabe de Estado Islámico) hacia un grupo clandestino, consecuencia del vacío de poder, si no se organiza una estrategia a largo plazo. Cabe preguntarse cuáles deberían ser las prioridades en el futuro inmediato.

Primero, según Alaaldin escribió para Al Jazira, es la creación de empleo y la provisión de servicios básicos. Su carencia fue la que en su momento proporcionó a ISIS un terreno fértil sobre el que construir apoyos.

Segundo, la inclusión de los grupos marginados y una mayor cohesión social. En Irak, los árabes sunitas, cristianos y yazidís . En Siria este proceso tiene una perspectiva más compleja dado el conflicto interno que acecha al país, además de la ocupación de los combatientes de ISIS y tomará más tiempo crear el ambiente necesario para dicha inclusión.

Tercero. Kate Sullivan, Marina Caparini y Gary Milante de Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (también conocido como SIPRI por sus siglas en inglés) consideran de vital importancia que el gobierno ataque los problemas estructurales que afectan al país, como la desigualdad, la centralización política o la corrupción. Sin una estrategia creíble a largo plazo no se atacan los problemas de raíz que acechan al país y que constituyen la base del descontento político. Finalmente, cabe destacar que la implicación de actores internacionales no termina con su participación militar.

Para promover una paz duradera en Oriente Próximo, la comunidad internacional debe seguir cooperando con sus gobiernos nacionales para fomentar procesos de diálogo y de mediación, así como la asistencia técnica y económica necesaria para que se alcancen todos los objetivos anteriores. Sin un proceso parecido y los recursos necesarios para llevarlo a cabo es probable que, tras la derrota territorial de ISIS, un nuevo grupo armado con una ideología yihadista surja de los apoyos de Estado Islámico. Si queremos una reconstrucción efectiva de los territorios ocupados y combatir los orígenes del terrorismo islámico es importante combatir la raíz del conflicto sectario que afecta a Irak y a Siria, y proporcionar las estructuras sociales, económicas y políticas necesarias para desarrollar una paz duradera.

Albert Einstein diría que hacer lo mismo una vez tras otra y esperar resultados diferentes es la definición de locura, otros lo llamarían historia.

Alma Agustí, politóloga (UPF). Analista de Agenda Pública y becaria de ‘la Caixa’.

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