El complejo mundo hacia el 2007

Por Mariano Aguirre, director de Paz y Seguridad en FRIDE, Madrid (LA VANGUARDIA, 05/01/07):

Predecir en política internacional es imposible pero resulta interesante observar tendencias. El mundo después de la guerra fría es más imprevisible porque fallaron algunas predicciones y ya no es lo que era, pero tampoco lo que se esperaba que fuese.

En 1990 se dijo, por ejemplo, que Estados Unidos sería la única potencia global. Hoy tenemos una multipolaridad y dispersión de países en ascenso (China, Brasil, India son máquinas de crecimiento económico) que se suma a las debilidades estructurales estadounidenses (véase, por ejemplo, la gestión del Katrina),sus dependencias financieras (endeudamiento con China) y errores estratégicos (Iraq).

Se predijo, también, que Rusia se hundía, pero ha renacido, cargada de petróleo, populismo autoritario y nacionalista, e imponiendo condiciones a Occidente y a su antigua periferia. Por otro lado, se esperaba que las guerras se multiplicarían, pero hay un descenso de ellas. Y que las Naciones Unidas llegarían a su fin, pero el reflujo neoconservador y la guerra de Líbano ayudaron a su parcial recuperación.

Es una incógnita qué hará Ban Ki Mun, el nuevo secretario general de la ONU. En su agenda del primer día tiene la crisis humana en Darfur, impedir que Somalia vuelva a la guerra entre clanes y que renazca el conflicto etíope-eritreo. Asimismo, ayudar a Europa, al mundo árabe y a Washington (si acepta) para que se reanuden las negociaciones palestino-israelíes. Un estudio de la Universidad de Princeton aboga por la necesidad de volver al multilateralismo, pero también por buscar nuevas estructuras si la ONU no funciona.

Por otra parte, se ha aplaudido el fin del Estado intervencionista. La mano libre del mercado (guiada por las corporaciones multinacionales) encontraría el equilibrio entre política y economía. Sin embargo, el Estado no ha desaparecido y, además, hay un intento de fortalecer su papel en los países centrales y ricos, en las potencias intermedias, y en los pobres e institucionalmente débiles. La tarea no es sencilla, porque también han crecido en poder y número los actores no estatales, algunos armados y violentos. La radicalización del islam político continuará y la religión ocupará el sitio del Estado, especialmente donde éste no cumpla sus funciones.

Las predicciones sobre el medio ambiente no son novedad, pero una serie de informes, entre otros el recientemente auspiciado por el Gobierno británico, indica la urgencia de que en el 2007 se tomen medidas. Habrá tensión creciente entre los que se oponen a revivir la energía nuclear y los partidarios de ésta, que la ven como la mejor forma de evitar los altos precios del crudo y contaminar menos.

Mientras, el consumo de crudo aumenta, junto con la competencia por sus fuentes. Los estados petroleros del golfo Pérsico, Venezuela, Bolivia o Angola tienen un papel destacado. Algunos de ellos convierten sus inmensas ganancias en euros, algo que debilitará todavía más el dólar.

Una predicción acertada fue sobre el auge de la proliferación de armas nucleares. La invasión de Iraq – donde Washington y Londres sabían que no había arsenales nucleares- ha servido a Corea del Norte e Irán como excusa para contar con armas de este tipo como defensa. Arabia Saudí, Egipto, Marruecos y Argelia han avisado al Organismo Internacional de la Energía Atómica de que intentan desarrollar energía nuclear civil. Lo mismo que manifiesta Irán. A partir de ahí cruzar la frontera hacia lo militar es cuestión de contexto político.

Continuará el duelo entre Irán y los países que le exigen que frene su plan nuclear. El presidente iraní ha respondido a la última resolución de la ONU aumentando el número de centrales para el procesamiento de uranio. Existe la posibilidad de que Estados Unidos o Israel efectúen un ataque aéreo sobre centros que puedan estar desarrollando energía nuclear.

Si el Gobierno de George W. Bush mantiene el curso y no atiende algunas recomendaciones del informe Baker-Hamilton, las opciones en Iraq serán cada vez más complejas: fragmentación no pactada, fragmentación federal negociada o guerra civil generalizada y con múltiples actores no estatales. Se queden o se vayan las tropas de Estados Unidos, Washington perderá entre el 2007 y el 2008 la guerra y la OTAN podría perder la de Afganistán. Aumentará conexión entre los conflictos en Oriente Medio.

China continúa su avance: en el 2006 amplió su influencia en África para acceder a fuentes de petróleo. Un comentarista del Financial Times predice con humor negro que en el 2007 Pekín pondrá condiciones al Fondo Monetario Internacional y que si no las cumple lo disolverá. Pese a esta fuerza hacia fuera, el Gobierno reorientará la economía interna para favorecer a los millones de excluidos del crecimiento rápido y la participación política.

Pero serios riesgos corre la democracia. El ejemplo de China – crecimiento y consumo- puede ser un paradigma para otros gobiernos y sociedades que sitúen la democracia como un fin lejano detrás de tener trabajo, consumir, estabilidad y apasionarse con sentimientos religiosos y nacionalistas.

En el 2007 continuará la disfunción entre los problemas globales y la incapacidad de los estados de gestionarlos individualmente, y crecerá el abismo entre política y valores religiosos e individuales que, creíamos, habían quedado para siempre fuera de la esfera pública.