El debate catalán, desde América

El debate catalán, desde AméricaEl escritor peruano Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) ha dado una alerta sobre la situación de los autores latinoamericanos en Cataluña. “Los escritores, editores y periodistas de América Latina están abandonando Barcelona”, escribió el pasado jueves en una tribuna de este periódico. “He pasado tiempo creyendo que se marchaban de España por la crisis. Pero ahí me encontré con que muchos de ellos se han trasladado a Madrid”, sentenció. Esta ciudad ha revertido la tendencia de la migración interna con respecto a Barcelona. Pasó de atraer tres veces menos migrantes latinoamericanos que su par en 2008, a doblarla en 2013, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Ocho escritores latinoamericanos que han vivido en estas ciudades cuentan la historia de su viaje.

Se fueron de Barcelona a Madrid

Gabriela WienerWiener: “Barcelona hizo muchísimo por mí como ahora Madrid”

La escritora peruana Gabriela Wiener (Lima, 1975) se trasladó a Barcelona en 2003 y ocho años más tarde se mudó a Madrid. Ha trabajado en el diario El Comercio de Perú y ha colaborado con medios como la revista de crónica Etiqueta Negra y EL PAÍS Semanal. Ahora habla sobre el atractivo de Cataluña para los escritores latinoamericanos, en medio del debate independentista.

¿Por qué dejó Barcelona, que, con el antecedente del boom, parecería un destino tan deseable para una escritora latinoamericana?

Viví ocho años en Barcelona y ya me sentía como en el día de la marmota. Un Sant Jordi más y me suicidaba. El boom no me excitaba especialmente cuando llegué, yo estaba más loca por seguir las huellas de Bolaño, por beber y oír a hablar a Juan Villoro, por cruzarme con Cercas o Vila-Matas o emborracharme con mis amigos de la desaparecida revista Lateral. Y por publicar, claro. Pero no se puede vivir de la nostalgia, ni de los libros. Hay que seguir moviéndose.

Creo que estoy donde tengo ganas de estar. Ni con los editores, ni con los agentes, ni con los periodistas culturales. Estoy en Madrid, porque quiero estar en mi barrio, Carabanchel, con mi colectivo Vaciador, mis amigas locas y mi familia diversa y libreamorosa. Prefiero pensar en función de países y no de ciudades. Ahora España es un lugar interesantísimo para una cronista como yo.

¿Por qué eligió Madrid para establecerse y desarrollar su trabajo allí?

Vine a Madrid porque me ofrecieron trabajar como redactora jefe de la revista Marie Claire. Pero lo dejé. Hay que ir dejando todo atrás. La verdad es que tenía muchas ganas de venir a esta ciudad, me habían dicho que habría mucho más trabajo porque yo vivo de escribir y aquí hay más medios en español. Pero en realidad ya no hay trabajo periodístico bien pagado en ningún sitio de España. Ahora escribo sobre todo para Latinoamérica —quién me lo iba a decir—, aunque vine huyendo de lo mal que pagaban allí los periódicos.

¿Cuáles son las ventajas de ser escritora en esta ciudad?

Un escritor podría estar en un páramo, en un pueblucho perdido y siempre tendrá su imaginación para llenar páginas. Pero un periodista necesita una ciudad, mucho mejor si es más de una ciudad. Barcelona hizo muchísimo por mí como ahora Madrid. A mí me sirven todas las ciudades. Cuanto más raras, sucias y conflictivas mejor, como mi Lima, con la que tengo un amor a distancia, pero con la que hablo y tengo sexo vía Skype. Creo que ahora mismo hay una estupenda sintonía entre Madrid y Barcelona, con dos mujeres de izquierda en las alcaldías. No les demos razones a quienes quieren enfrentar a dos pueblos que comen pan con tomate y tortilla.

Martín CaparrósCaparrós: “No creo en las ciudades como ventajas para un escritor”

El periodista y escritor argentino Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) llegó por primera vez a España en los años setenta. Desde entonces ha alternado su residencia entre Europa y América. Escribe para revistas como El Malpensante, Letras Libres y EL PAÍS Semanal. Ha recibido el premio Rey de España, la beca Guggenheim y los premios de novela Planeta y Herralde. Ahora responde a las preguntas sobre el atractivo de Cataluña para los escritores latinoamericanos, en medio del debate independentista.

¿Por qué dejó Barcelona, que, con el antecedente del boom, parecería un destino tan deseable para un escritor?

El boom sucedió –¿sucedió? – hace medio siglo, en otra cultura. Ahora la localización es cada vez más secundaria para el trabajo cultural. Dejé Barcelona porque me enamoré de una gata. ¿Qué razón podría ser mejor?

¿Por qué eligió Madrid para establecerse y desarrollar su trabajo allí?

En principio no elegí Madrid sino Barcelona, como base. Paso dos tercios del tiempo viajando; necesito una ciudad amable, manejable, a la que pueda volver y de la que no me importe irme. Barcelona era todo eso. Después dejó de serlo por una cuestión perfectamente personal.

¿Cuáles son las ventajas de ser escritor en esta ciudad?

No lo sé. No creo demasiado en las ciudades como ventajas para un escritor. Trabajo donde esté, escribo en cualquier sitio, publico siempre en otros. En tiempos tan globalizados, en que tu único hogar verdadero es la pantalla de tu ordenador, vivo en una ciudad u otra por razones que tienen poco que ver con mi trabajo.

Toño Angulo DaneriToño Angulo: “Creo que en Madrid hay más dinero, al menos de privados”

El escritor, periodista y editor peruano Toño Angulo Daneri (Lima, 1970) vive en España desde 2005, primero en Barcelona y ahora en Madrid. Es redactor jefe de la revista El Estado Mental y profesor en el Máster de Periodismo de la Universidad Complutense. En esta entrevista habla sobre el atractivo de Cataluña para los escritores latinoamericanos, en medio del debate independentista.

¿Por qué dejó Barcelona, que, con el antecedente del boom, parecería un destino tan deseable para un escritor?

Han pasado siete años desde entonces y supongo que las cosas deben de haber cambiado, pero mi mudanza no se debió a la falta de oportunidades en Barcelona. Mientras viví allí nunca necesité el catalán (idioma que aprendí), quizá justamente por trabajar en proyectos creados desde la iniciativa privada y a una distancia prudencial de las instituciones, y tal vez también porque era una época políticamente menos polarizada. Más que escritor me considero periodista y editor, y en ese sentido, para bien y para mal, vivo del espíritu de aventura que tiene el lanzarse a fundar editoriales y publicaciones que no dependen de un ayuntamiento, comunidad ni del Estado central para existir.

Hace diez años, participar en lecturas o conferencias estaba bien remunerado. Ahora mismo se está convirtiendo en costumbre que no te ofrezcan nada de nada o te pidan que te conformes con un almuerzo o una copa de vino. España, en general, se ha empobrecido de una manera dramática, y reducir todo al eje bipolar Madrid-Barcelona es no querer abordar el problema de fondo. Solo hace falta ver la cantidad de currículos y ofertas de colaboración que ves circulando por ahí, de gente muy preparada, autores con premios literarios importantes o periodistas con 20 o 30 años de experiencia en medios de comunicación de referencia, para darte cuenta de que la raíz del problema hay que buscarla en otra parte.

¿Por qué eligió Madrid para establecerse y desarrollar su trabajo allí?

En realidad, no elegí Madrid. En todo caso, mi elección fue Barcelona, adonde llegué en 2005 y donde viví por más de tres años. Al principio era editor general de la revista peruana Etiqueta Negra. Vine a buscar socios para lanzar una edición española, que no encontré en Barcelona ni Madrid. Creo que en ese entonces un proyecto de esta naturaleza no era tan atractivo. Como un sueldo peruano no alcanzaba para vivir aquí, busqué trabajo y, entre otras cosas, fui el primer director de la revista Ling. También empecé a colaborar en El Periódico de Catalunya, en el Cultura/s de La Vanguardia y a dar clases como profesor invitado en la Universitat de Barcelona y la Universitat Autònoma de Barcelona.

Vivía bien dentro de mis expectativas y no tenía intenciones de moverme, hasta que una editorial madrileña me ofreció hacerme cargo de las cuatro revistas culturales que publicaba. Así fue como me mudé a Madrid, con mi primer contrato de trabajo formal. Pero no pasaron dos años antes de me despidieran argumentando que había empezado la crisis. Me quedé porque ya para entonces había conocido a la que hoy es mi mujer y ambos pensamos que nuestra vida en común estaba en Madrid.

¿Cuáles son las ventajas de ser escritor, periodista o editor en esta ciudad?

Creo que es obvio que en Madrid hay más dinero, al menos de manos privadas o, mejor dicho, para poner en marcha iniciativas privadas en los ámbitos de la cultura, que es donde yo siempre me he movido. El mejor ejemplo de esto es que hace aproximadamente dos años y medio me llamaron para dirigir y fundar el periódico digital The Objective. Los dos socios fundadores, siendo catalanes y viviendo en Barcelona, y siendo uno de ellos un experimentado y exitoso hombre de negocios, decidieron abrir la empresa en Madrid. O para decirlo de otro modo: montaron las oficinas en la madrileña Plaza Santa Ana y no en el Passeig de Gràcia.

“Ahora mismo las escenas culturales de México D. F., Bogotá, Lima, Santiago o Buenos Aires son tan poderosas como las de Madrid o Barcelona, de modo que es común otro tipo de migración”, señala Jordi Carrión, escritor y codirector del máster de Creación literaria de la Universidad Pompeu Fabra. Carrión ha sido uno de los polemistas más activos en redes sociales en la discusión que ha desatado el texto de Roncagliolo. Defiende que el lugar de Barcelona como una de las capitales literarias de Iberoamérica se mantiene. “Aquí siguen estando la mayor parte de las editoriales y los agentes más importantes, además de escritores como Rodrigo Fresán, Juan Pablo Villalobos, Sergio Álvarez, etc.”

Llegaron directamente a Madrid

Juan CárdenasJuan Cárdenas: “Mi solidaridad va hacia el nacionalismo catalán plebeyo”

El escritor y traductor colombiano Juan Cárdenas (Popayán, 1978) vivió en Madrid por quince años, antes de regresar a su país en 2013. Es autor de las novelas Zumbido, Los estratos (Premio Otras Voces, Otros Ámbitos) y Ornamento. Ahora habla sobre el atractivo de Barcelona para los escritores latinoamericanos, en medio del debate independentista.

¿Por qué no consideró irse a Barcelona, que, con el antecedente del boom, parecería un destino tan deseable?

Nunca me atrajo Barcelona. Cuando yo tenía veinte años y quería ser escritor, Barcelona era sinónimo de buen gusto, de diseño, de sofisticación. Y todo eso me producía sospecha. ¿Quién querría ser escritor en un lugar así, tan cool? Por otro lado creo que Santiago Roncagliolo tiene toda la razón. Las aspiraciones cosmopolitas del nacionalismo catalán de élite, representado por CiU, se han revelado a la larga como un doble retorcido del provincialismo franquista. Quieren dejar de ser españoles y ya se sabe que lo reprimido regresa en forma de síntoma. Mi solidaridad va hacia el nacionalismo catalán plebeyo, sucio, charnego, verdaderamente cosmopolita. Pero no sé si todavía existe ese nacionalismo. Ojalá.

¿Por qué eligió Madrid para establecerse y desarrollar su trabajo allí?

Mi vínculo afectivo con Madrid fue instantáneo. Siempre me sentí en casa y entendí que allí podría convertirme en escritor.

¿Cuáles son las ventajas de ser escritor en esta ciudad?

La ciudad fue cambiando mucho con el paso de los años. En el 98, cuando llegué a vivir allí, Madrid era un desierto para un joven escritor latinoamericano. Había pocos interlocutores, ningún apoyo editorial, solo cultura oficial representada en instituciones viejunas. Más tarde empezó a surgir la escena de la edición independiente y eso lo cambió todo. Aparecieron los amigos, los aliados. No exagero si digo que me considero un escritor madrileño. Mi círculo intelectual y emocional está allí.

Jorge Eduardo BenavidesBenavides: “Muchos amigos escritores están considerando dejar Cataluña”

El escritor peruano Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, 1964) vivió en Tenerife por más de diez años, hasta su mudanza a Madrid en 2002. Ha recibido el premio de cuentos José María Arguedas en Perú y el Torrente Ballester en España. Fue finalista del premio de novela Rómulo Gallegos en 2003. En esta entrevista habla sobre el atractivo de Cataluña para los escritores latinoamericanos, en medio del debate independentista.

¿Por qué no consideró irse a Barcelona, que, con el antecedente del boom, parecería un destino tan deseable?

Barcelona fue mi consideración primera. Es una ciudad de gran raigambre cultural, fascinante y donde tengo muchos amigos. Además, siempre fue un polo muy atractivo para los escritores hispanoamericanos. Pero hoy por hoy me sería muy difícil imaginar mi vida allí, habida cuenta de que mi trabajo está íntimamente relacionado con la enseñanza de la creación literaria en español. De hecho, muchos amigos escritores hispanoamericanos que viven allí están considerando marcharse de esta Cataluña cada vez más ensimismada. Y yo les animo a que vengan a Madrid, claro. Esta es una ciudad abierta, plural y llena de oportunidad para los escritores de Hispanoamérica. Y de todo el mundo, en realidad. Ese es su gran valor.

¿Por qué eligió Madrid para establecerse y desarrollar su trabajo allí?

Llegué a España hace casi 25 años y me instalé en Tenerife, pensando luego afincarme en Barcelona. Me parecía la gran ciudad para un escritor hispanoamericano. Muchas peripecias burocráticas hicieron que la estancia en Tenerife se dilatara cerca de 11 maravillosos años y para ese entonces publiqué mi primera novela con Alfaguara. Juan Cruz fue mi primer agente literario y me sugirió que, de dejar Tenerife, me instalará en Madrid. Así lo hice y la verdad, no me arrepiento. Es una ciudad amable y cosmopolita como pocas. De hecho, la recomiendo siempre a los amigos que piensan instalarse en España.

¿Cuáles son las ventajas de ser escritor en esta ciudad?

Las ventajas de Madrid son innumerables para un escritor, no solo por la oferta cultural, las editoriales, las agencias y en general el gran numero de escritores que viven aquí, sino porque, en lo personal, siempre he encontrado facilidades para dictar talleres y cursos de creación literaria, que es a lo que me dedico.

Renato CisnerosRenato Cisneros: “Barcelona se está convirtiendo en un circuito hostil”

El escritor y periodista peruano Renato Cisneros (Lima, 1976) se trasladará a Madrid este año para trabajar como corresponsal y escribir su nuevo libro. Ha publicado tres poemarios y dos novelas. Ahora responde a las preguntas sobre el atractivo de Cataluña para los escritores latinoamericanos, en medio del debate independentista.

¿Por qué no consideró irse a Barcelona, que, con el antecedente del boom, parecería un destino tan deseable?

Aún cuando mi caso es distinto, porque he estado supeditado a las expectativas profesionales y académicas de mi pareja, siento que la magnífica ciudad que es Barcelona se está convirtiendo en eso que tan bien ha descrito Santiago Roncagliolo en su más reciente columna: un circuito cada vez más hostil para quienes aún soñamos con ganarnos la vida escribiendo en español.

¿Por qué eligió Madrid para establecerse y desarrollar su trabajo allí?

Mi decisión, en realidad, es muy poco literaria. Mi novia está haciendo una residencia médica en el Hospital San Carlos. Me voy para acompañarla y escribir. Ella bien pudo elegir otra plaza pero optó por la capital. Me alegro por eso.

¿Cuáles son las ventajas de ser escritor en esta ciudad?

Lo único que tiene que hacer un escritor para serlo es escribir, independientemente del medio o de la ciudad donde viva. Dicho eso, sí creo que en Madrid todo es estimulante: la oferta cultural, la idea quizá romántica (pero al cabo cierta) de que los escritores pululan por todas partes, la promesa o posibilidad de entrar en contacto con círculos literarios en constante actividad. Incluso para un sudamericano, acostumbrado a las crisis más infames, la crisis en España no deja de ser una oportunidad de atestiguar el espíritu de subsistencia de sus habitantes.

“Los escritores latinoamericanos afincados en Barcelona han guardado silencio respecto al debate independentista durante demasiado tiempo”, afirma el narrador y periodista catalán Álvaro Colomer. Recuerda que antes de Roncagliolo y del escritor colombiano Sergio Álvarez —quien publicó una columna para responder a las cuestiones planteadas por el peruano—, los españoles Javier Cercas y Lorenzo Silva ya habían sido vapuleados cuando se manifestaron en contra del independentismo. Asegura que, a pesar de que la Generalitat no está “haciendo absolutamente nada para defender la literatura escrita en castellano en Cataluña”, esta lengua es aceptada y respetada, en especial en Barcelona.

Permanecen en Barcelona

Ana NuñoAna Nuño: “El peaje siempre es hablar solo en catalán y denostar a España”

La escritora y traductora Ana Nuño (Caracas, 1957) reside en Barcelona desde 1991. Ha dirigido la revista literaria Quimera. Fue una de las fundadoras del partido político español Ciudadanos. Ahora habla sobre el atractivo de Cataluña para los escritores latinoamericanos, en medio del debate independentista.

¿Por qué cree que Madrid podría ser un mejor destino que Barcelona para los autores de América Latina?

Hay más editoriales que hace dos décadas, muchas de ellas independientes. Y la vida cultural, en general, es más abierta, dinámica y cosmopolita que la de Barcelona. En Madrid, a ningún responsable de un centro cultural se le ocurre programar determinadas actividades solo porque representan los valores del “territorio”, un eufemismo cada vez más utilizado en Barcelona para no decir abiertamente que lo que se pretende es fomentar lo catalán.

En Madrid, como en cualquier otra gran ciudad, acabas trabajando en determinados ámbitos y con determinadas personas porque compartes sus valores o su visión del hecho literario o cultural. Es decir, trabajas en libertad. En Barcelona, donde el nacionalismo lo ha infectado todo, esas “afinidades electivas”, siempre diversas y complejas, que te llevan a trabajar con otros escritores o editores o artistas o gestores culturales, han quedado reducidas a dos, que en realidad son anverso y reverso de una sola: o estás a favor de la “construcción nacional” de una Cataluña independiente, o estás en contra. Y según como y donde te sitúes, así te irá.

¿Por qué eligió Barcelona para establecerse y desarrollar su trabajo allí?

Llegué a Barcelona a comienzos de los 90, después de más de una década en París. La ciudad seguía siendo la capital de la edición en lengua española. Había pasado el boom, pero los grandes grupos aún no habían absorbido a las editoriales independientes. El medio cultural, no solo el editorial, era a la vez diverso y fluido, con pasarelas entre los diferentes ámbitos de creación, entre literatura y artes visuales o escénicas, por ejemplo. También, entre las dos lenguas de Cataluña, el catalán y el castellano.

Ya era notable la presión del nacionalismo catalán, pero actuaba sobre todo en las instituciones oficiales y en la enseñanza pública. Lo que ahora se conoce como sociedad civil parecía inmune a la propaganda de los nacionalistas en el poder (el pujolismo), y el independentismo era cosa de media docena de chiflados (los restos de Terra Lliure, ERC, algunos sectores de ICV). Y el PSC no había iniciado su deriva nacionalista, en la que sigue enfangado.

¿Cómo ha cambiado la situación del escritor latinoamericano en esta ciudad desde entonces?

Me parece que su situación es muy parecida a la de cualquier escritor de lengua española. Vivimos en una especie de gueto, el editorial, con cada vez menos posibilidades de ganarnos la vida. Sí, siempre puedes ganártela traduciendo. Eso sí, mal. Conviene recordar que en toda España, no solo en Barcelona, la mayoría de editores sigue sin comprender el valor de la traducción literaria; los plazos son de escándalo, las tarifas dignas del servicio doméstico.

Pero a miserias como esta –que, de nuevo, son el pan nuestro en España– se añade, para quien escribe en español y vive en Barcelona, la obligatoriedad del catalán para trabajar fuera del menguante gueto editorial. En un centro cultural, por ejemplo, o para participar en debates de radio o televisión. Y encima, con la doctrina nacional-independentista, ahora ya ni con eso basta: además hay que hacer pública profesión de fe nacionalista. Sobre todo si no has nacido aquí. Hay en Barcelona más de una argentina y algún que otro inglés que han aprendido la lección, y les va bastante bien. Eso sí, el peaje a pagar es siempre el mismo: expresarse únicamente en catalán, denostar a España, ensalzar una Cataluña tan mítica como excluyente.

Aurelio MajorAurelio Major: “Los escritores debemos oponernos a toda lealtad tribal”

Aurelio Major (México, 1963), poeta, traductor y editor mexicano-canadiense, vive en Barcelona desde el año 2000. Ha sido editor de Vuelta y Tusquets. Es cofundador, junto a Valerie Miles, de la edición española de la revista Granta. En esta entrevista responde a las preguntas sobre el atractivo de Cataluña para los escritores latinoamericanos, en medio del debate independentista.

¿Por qué cree que Madrid podría ser un mejor destino que Barcelona para los autores de América Latina?

Por la misma razón que podría serlo Nueva York o Vic o Shanghái. Hace mucho que Madrid no es el meridiano intelectual de Hispanoamérica. Es además una superstición, pues en una época como la presente un escritor puede residir en cualquier lugar. Eso sí, los escritores debemos sospechar y oponernos a toda afirmación nacionalista y a toda lealtad tribal.

Las tensiones políticas que presenciamos en la península son en parte fruto de la inmigración, del mestizaje y su necesaria integración con el resto de Europa. Y más nos vale acostumbrarnos, pues ese es el futuro: el de un alcalde, por ejemplo, de origen boliviano, el de un presidente, por ejemplo, de origen marroquí.

¿Por qué eligió Barcelona para establecerse y desarrollar su trabajo allí?

Barcelona me eligió a mí, aunque ingenuamente creyera que iba “a otra ciudad y a otro mar”. Para este ciudadano, forastero por destino y al que solo interesa la ciudad interior que construye la lectura, Barcelona era más abierta, todavía “centro de la industria editorial” en español, que no de la literatura. Además, se podía pasear mejor por ella.

¿Cómo ha cambiado la situación del escritor latinoamericano en esta ciudad?

Estoy con Cabrera Infante: el escritor “latinoamericano” no existe, ¿quién escribe en latín? Se han marchado escritores nicaragüenses como Rubén Darío, argentinos como Marcelo Cohen, colombianos como R. H. Moreno Durán, y dentro de poco tal vez hasta los cubanos. No hay que dramatizar tanto. A mí nadie me echará de mi ciudad. Eso sí, me parece mucho más grave y moralmente intolerable que a los escritores que escriben en catalán se les margine institucionalmente aquí en Cataluña por no comulgar con el secesionismo. Parece que de cuando en cuando España necesita expulsar a su gente.

O quizás sea que tanta escenificación política ha hecho a esta ciudad más filistea, y más farisea. El año pasado un periódico recriminó la conducta de las instituciones culturales catalanas por haber dado nulo apoyo a una exposición que documentó la relación de Octavio Paz con Cataluña, con sus escritores y artistas, en catalán y en español, desde 1937.

Barcelona ha albergado desde 2013 al menos dos grandes exposiciones dedicadas a escritores latinoamericanos. Una de ellas al chileno Roberto Bolaño en el Centre de Cultura Contemporània (CCCB); y otra al argentino Osvaldo Lamborghini en el Museu d’Art Contemporani (MACBA). El catalán Xavi Ayén escribió en 2014 una obra monumental de casi 900 páginas sobre el grupo de autores que más se asocia con la ciudad, “Aquellos años del boom”. Madrid es, por su parte, la comunidad que más libros edita por año desde 2001. Pero Cataluña abandera la publicación de literatura, historia y crítica literaria. El año anterior editó casi 7.000 de estos títulos, 2000 más que Madrid, según cifras del INE.

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