El dolor de cabeza de USD $3,2 billones de China

Mientras que la rebaja de calificación de la deuda gubernamental de Estados Unidos por parte de Standard & Poor’s conmovió a los mercados financieros mundiales, China tiene más razones para ser el país más preocupado: la mayor parte – es decir, más del 60% – de los USD $3,2 billones que tiene en reservas oficiales de divisas están denominados en dólares estadounidenses, incluyendo USD $1,1 billones en bonos del Tesoro de Estados Unidos.

Siempre y cuando el gobierno de EE.UU. no ingrese en moratoria, las pérdidas de pudiese sufrir China por la rebaja de calificación serán pequeñas. Sin duda, el valor del dólar caerá, imponiendo una pérdida en el balance del Banco Popular de China (PBC, el banco central). Pero un dólar de menor valor hará que sea más barato para los consumidores y empresas chinas comprar productos estadounidenses. Si los precios se mantienen estables en los EE.UU., como es el caso en la actualidad, las ganancias provenientes de la compra de productos estadounidenses deben compensar exactamente las pérdidas en el balance del PBC.

La rebaja de calificación podría, además, forzar al Tesoro de EE.UU. a aumentar la tasa de interés de los bonos nuevos, lo que en el caso de China, podría a su vez posibilitar mayores ganancias. Pero la rebaja de calificación de S&P fue una mala decisión, tomada en el momento equivocado. Si las deudas de Estados Unidos se hubieran tornado, verdaderamente, en deudas menos confiables, ellas hubieran sido de confiabilidad aún más dudosa antes del acuerdo alcanzado el 2 de agosto por el Congreso y el presidente Barack Obama para elevar el techo de la deuda pública.

Ese acuerdo permitió que el mundo tenga esperanzas de que la economía estadounidense pudiera emprender un camino más predecible a recuperación. El descenso de categoría ha socavado estas esperanzas. Algunas personas incluso predicen una recesión de doble caída. Si esto ocurre, la posibilidad de una verdadera moratoria de EE.UU. sería mucho mayor de lo que es hoy en día.

Estas nuevas preocupaciones están haciendo que emerjan campanas de alarma en China. La diversificación de los activos, alejándose de los activos en dólares estadounidenses, es el consejo favorito del día. Pero esta no es una tarea fácil, sobre todo en el corto plazo. Si el PBC empezara a comprar activos que no están denominados en dólares en grandes cantidades, invariablemente necesitaría convertir algunos de sus actuales activos en dólares en activos en otra moneda, lo que de manera inevitable haría subir el valor de dicha moneda, consecuentemente aumentando los costos del PBC.

Otra idea que se debate en los círculos chinos de formulación de políticas es permitir que el renminbi se aprecie frente al dólar. Se ha acumulado gran parte de las reservas oficiales de divisas de China porque el PBC trata de controlar el tipo de cambio del renminbi, manteniendo su movimiento ascendente dentro de un rango razonable y a un ritmo mesurado. Si se permitiría que el renminbi se aprecie más rápido, el PBC no tendría que comprar grandes cantidades de monedas extranjeras.

Sin embargo, si la apreciación del renminbi funcionará depende de la reducción de la afluencia neta de capitales de China y el superávit de cuenta corriente. La experiencia internacional sugiere que, en el corto plazo, que mayor cantidad de capital fluye hacia un país cuando se aprecia su moneda, y la mayoría de los estudios empíricos han demostrado que una apreciación gradual tiene únicamente un efecto limitado en las posiciones de cuenta corriente de los países.

Si la apreciación no reduce el superávit de cuenta corriente y los flujos entrantes de capital, entonces la tasa de cambio del renminbi está obligada a enfrentar una mayor presión al alza. Esta es la razón por la que algunas personas defienden que China se someta a una apreciación mediante un gran y único golpe – que sea lo suficientemente fuerte para desactivar las expectativas de mayor fortalecimiento y desalentar la afluencia de dinero especulativo “caliente”. Dicha revalorización desalentaría también las exportaciones y alentaría las importaciones, de esta forma se reduciría el superávit comercial crónico de China.

Sin embargo, tal medida sería casi suicida para la economía de China. Entre los años 2001 y 2008, el crecimiento de las exportaciones representó más del 40% del total del crecimiento económico de China. Esto significa que la tasa de crecimiento anual del PIB de China caería cuatro puntos porcentuales si sus exportaciones no crecieron en absoluto. Además, un estudio realizado por el Centro de Investigación Económica de China ha establecido que una apreciación del 20% frente al dólar implicaría una caída del 3% en el empleo – más de 20 millones de empleos.

No existe ninguna cura a corto plazo para el problema de USD $ 3,2 billones de China. El gobierno debe basarse en medidas a más largo plazo para mitigar el problema, incluyendo la internacionalización del renminbi. El uso del renminbi para ajustar las cuentas de comercio internacional ayudaría a que China escape la política de tener que empobrecer al vecino que permite que el valor del dólar caiga drásticamente frente a los rivales comerciales.

Pero el problema de los USD $3,2 billones se convertirá en un problema de 20 billones de renminbi si China no pude reducir su superávit actual en cuenta corriente y mantener fuera los flujos de capital. No existe un escape de la necesidad de ajustes estructurales internos.

Para lograr esto, China debe aumentar la participación del consumo interno en su PIB. Esto ya se ha fue estipulado en el Plan quinquenal número 12 del gobierno. Lamentablemente, dada la alta inflación, el ajuste estructural ha sido pospuesto, por lo que los esfuerzos para controlar la expansión del crédito se convierten en la primera prioridad del gobierno. Esta desaceleración de las inversiones está por si misma aumentando los ahorros netos de China; es decir, el superávit de cuenta corriente, mientras que está contrayendo la expansión del consumo doméstico.

La apreciación real del renminbi es inevitable, siempre y cuando los estándares de vida chinos estén en el proceso de alcanzar a los niveles de EE.UU. De hecho, el gobierno chino no puede contener la inflación mientras se mantiene un valor estable del renminbi. El PBC debe enfocarse en la tasa de cambio del renminbi, en lugar de la tasa de inflación sujeta a un renminbi estable. Y, posteriormente el gobierno necesita concentrarse más su atención en el ajuste estructural –la única cura efectiva para el dolor de cabeza de los USD $3,2 billones de China.

Yao Yang, director del Centro para la Reforma Económica de China en la Universidad de Pekín. Traducido del inglés por Rocío L. Barrientos.

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