El enemigo virtual

Por H. T. Goranson, científico de Sirius-Beta Corp y ex analista del Departamento de Defensa de EE. UU. Autor de The agile virtual enterprise. Traducción: Kena Nequiz (LA VANGUARDIA, 12/09/06):

Han pasado cinco años desde los ataques terroristas a Nueva York y Washington en septiembre del año 2001, pero parece que quienes diseñan las políticas han aprendido muy poco sobre el funcionamiento de las células terroristas y sus puntos débiles. La Administración Bush aún usa la frase guerra contra el terrorismo y se comporta como si fuera verdaderamente una guerra ordinaria en la que un gobierno lucha contra otro. Tras cinco años de esfuerzos militares, las estrategias basadas en centrarse en un enemigo unido han empeorado la situación. Es tiempo de entender el nuevo modelo de conflicto emergente.

Para hacer que el paradigma de la guerra cuadre, la Administración Bush se refiere a Al Qaeda como a un enemigo de dirección centralizada, pero actualmente no hay alguien que planee o financie de este modo las actividades terroristas. Los ataques en Madrid, Londres y Bali, así como las diferentes operaciones frustradas en EE. UU. e Inglaterra, se caracterizaron por su organización dispersa. Surgieron complots generados independientemente y se utilizaron recursos ad hoc en el país objetivo del ataque.

Esas operaciones también carecían de un diseño interno común. Los motivos terroristas varían de célula en célula, incluso de una persona a otra. Además, a medida de que se avanza en la cadena de la organización, o cuando se cambia de una célula a otra, hay grandes diferencias en lo que se refiere a los riesgos, las recompensas y los imperativos. Los modelos militares convencionales están orientados a decapitar algo que, en este caso, no tiene cabeza.

El terrorismo es una versión violenta de una empresa virtual ágil,un grupo pequeño que se constituye en una organización lo suficientemente grande para lograr su propósito colectivo. La ventaja de la empresa virtual es que predomina su ligereza sobre su estabilidad. Casi toda la creatividad y la solución de problemas se desarrolla en pequeñas empresas y más tarde las megacorporaciones que tienen una infraestructura vulnerable y cara las integran y se quedan con la mayoría de las ganancias.

Este modelo es la base actual del mundo de los negocios, tal como la centralización ha sido también la estrategia de defensa favorita.

Cuando compramos un automóvil de la General Motors, 80 centavos de cada dólar se van a General Motors, que principalmente sólo se administra a sí misma. Los pequeños proveedores son los que suministran el 80% del valor y la innovación, pero sólo reciben el 20% de la ganancia.

Irónicamente, la investigación extensa sobre los modelos alternativos se financió a través del Departamento de Defensa estadounidense, que, al ser el comprador de la maquinaria compleja más grande del mundo, quería bienes de mejor calidad y más baratos. Lamentablemente, el programa de investigación se canceló antes de que sus hallazgos se pudieran aplicar en el mundo de los negocios, casi con seguridad porque amenazaba a las grandes empresas.

Suele olvidarse que el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfield, salió de su confortable retiro para convertir el ejército estadounidense en una fuerza más pequeña y ágil valiéndose de algunas de esas ideas. Pero la invasión a Iraq, en la que Rumsfield recomendó usar menos tropas que las que se había aconsejado, muestra un entendimiento insuficiente de los sistemas distributivos. En tanto se desplegó a las tropas para una entrada y retirada flexibles, la Administración Bush terminó usándolas para una ocupación anticuada. Los terroristas han capitalizado mejor los modelos de operación distributiva. En el mundo islámico están apareciendo decenas de textos sobre estudios estratégicos yihadistas.El más conocido en Occidente es The management of savagery, pero sólo porque se tradujo y se hizo público. Estos libros (y las tendencias que indican) se están haciendo menos dogmáticos y cada vez más sofisticados para adoptar técnicas de administración modernas. Con seguridad, sus investigaciones incluyen a la joven ciencia del manejo empresarial virtual: cómo cultivar y apoyar a las células de organización propia.

Tal vez, la primera lección para quienes diseñan las políticas en Occidente es que las empresas virtuales funcionan en una cultura de la confianza. Algunos tipos de confianza se pueden basar en la noción artificial de no forma parte de nosotros en vez de en valores reales y experiencia directa. Por eso las acciones de la Administración Bush fortalecen de hecho la dinámica de las empresas virtuales terroristas. La retórica de Bush del nosotros y ellos claramente define a otro y lo posiciona como un enemigo cohesionado. Su enfoque de guerra está haciendo más fácil a los terroristas islámicos ver a Occidente como una fuerza igualmente unida y malévola.

En el futuro, el modelo de la empresa virtual definirá la manera en que se llevan a cabo los negocios, se luchan las guerras y, probablemente, se administran los servicios del gobierno. Promete separar el manejo de las finanzas del de la producción, lo que implica una innovación y un crecimiento económico más rápidos. Sin embargo, si los gobiernos occidentales no desarrollan un entendimiento profundo de la operación de estas estructuras, no tendrán ninguna oportunidad de combatir a la ágil empresa terrorista.