El enfado de John Kerry

Hace unos días se produjo la octava visita del secretario de Estado estadounidense a Oriente Medio, tras la sesión número 16 de las negociaciones entre israelíes y palestinos. Para estas negociaciones se ha marcado un plazo de nueve meses, y ya estamos casi a la mitad sin que parezca que haya habido avances significativos. Más bien al contrario, pues la decisión de Beniamin Netanyahu de autorizar la construcción de otros miles de viviendas en Cisjordania ha provocado una grave crisis entre ambas partes, hasta el punto de que el jefe de la delegación palestina, Saib Arikat, ha dimitido o, al menos, ha amenazado con dimitir

El jueves de la semana pasada John Kerry dio una entrevista que fue retransmitida a la vez en el canal 2 de la televisión israelí y de la televisión palestina. En ella habló abiertamente de las malos augurios que se avecinan para las dos partes si no llegan a un acuerdo. Se veía claramente que estaba enfadado. Además, era fácil pensar que con esa entrevista estaba respondiendo a Netanyahu, con quien antes había estado reunido durante varias horas.

Las discrepancias entre ambos son dos: por un lado, Netanyahu está enfadado por los principios del acuerdo con Irán y proclama en público que se trata de un grave error, ya que se hacen concesiones importantes a Irán sin recibir a cambio nada sustancial. Kerry, en cambio, argumenta que con ello se pretende retrasar medio año el posible desarrollo de armamento nuclear por parte de Irán. Pero Netanyahu ha dejado claro que ese acuerdo no impedirá a Israel reaccionar y actuar por sí mismo, para mayor enfado de Kerry.

Por otro lado, en relación con el conflicto israelo-palestino, Kerry tiene claro hoy por hoy que la postura de Netanyahu y el hecho de que se niegue a presentar una propuesta clara y un mapa de cuál sería la frontera entre Israel y Palestina hacen imposible que se llegue a un acuerdo entre las partes. Kerry exige a Netanyahu que diga cuál es su oferta en vez de conformarse con largas conversaciones en las que Israel se dedica a plantear preguntas sobre la postura palestina, pero Netanyahu se niega a ello porque sabe que cuando presente su oferta no tendrá apoyo alguno en la comunidad internacional.

En su excepcional entrevista televisiva, el secretario de Estado estadounidense habló de lo que supondría el fracaso en las negociaciones. Se refirió al peligro de aislamiento de Israel, a la posibilidad de que estalle una tercera intifada y también a uno de los puntos más polémicos: la exigencia de Netanyahu de que tras la retirada israelí y el establecimiento de una frontera estable, los soldados israelíes puedan seguir actuando en Cisjordania, en la zona fronteriza entre el futuro Estado palestino y Jordania.

Kerry no dudó en entrar de lleno en los temas de las negociaciones y habló de la necesidad de poner fin a la presencia de soldados israelíes en la zona. Netanyahu piensa que sin esa presencia está en peligro la seguridad de Israel y exige que el ejército israelí permanezca en la zona durante ¡los próximos 40 años! Parece que Kerry no puede callarse más ante la postura del primer ministro Netanyahu, y por eso ha creído que, al menos, debe dirigirse a la sociedad israelí con el fin de que presione a su Gobierno.

A principios del 2014 el Gobierno norteamericano tiene que presentar su propia propuesta en caso de que las dos partes en conflicto no alcancen un acuerdo. En Washington los rumores hablan de que llevan varias semanas preparándose para ese momento, pero que no quieren que llegue. No tienen ganas, o quizá no tengan capacidad para imponer un acuerdo a las partes. Como ya ocurrió con el plan de paz que propuso el presidente Ronald Reagan en septiembre de 1982 o con el que presentó Bill Clinton en diciembre del 2000, puede pasar que el próximo plan de paz de Estados Unidos acabe siendo sólo un texto más en la Biblioteca del Congreso como recuerdo de otra idea estadounidense que quedó en papel mojado. Kerry ya sabe que presentar un plan propio es la última opción y que, aunque en ella se señale al responsable de su rechazo, no se logrará nada.

Al secretario de Estado norteamericano le cuesta entender por qué a Israel no le preocupan el aislamiento internacional ni la ola de violencia que puede estallar como consecuencia de la frustración palestina, y a Kerry también le cuesta entender por qué los palestinos no hacen todo lo posible para alcanzar un acuerdo que les permita establecer un Estado palestino independiente. Kerry está enfadado, y con razón…

Yossi Beilin, exministro de Justicia israelí, negociador en el proceso de paz de Oslo.

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