El futuro del país se juega en clave digital

En un entorno mundial globalizado y conectado, ningún país que quiera trabajar por la prosperidad de sus empresas y mejorar el nivel de vida de sus ciudadanos puede renunciar a llevar a cabo la necesaria transformación digital de todos los aspectos de la sociedad y la economía. La digitalización no es una opción, pues hoy afecta de forma directa a la calidad de vida de las personas y quedarse fuera de ella puede generar una brecha entre unas y otras economías muy difícil de superar.

Las ventajas de la tecnología y la digitalización de ciudadanos y empresas ya están a la vista de todos: estamos ante un cambio revolucionario –no en vano ya se habla de cuarta revolución industrial o revolución 4.0– en la forma de relacionarnos, de comprar, de vender y de producir, de enseñar y de aprender, de prestar servicios públicos y de atender nuestras necesidades más cotidianas

Recientemente el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha hecho hincapié en que la Agenda Digital es una cuestión de «enorme» importancia para el Gobierno y ha asegurado que «no hay excusa» para que España no esté en primera línea de estos cambios. Y no le falta ninguna razón al presidente al señalar que en el desarrollo de la economía digital nos jugamos buena parte de lo que puede ser España en las próximas décadas.

Algunos estudios prevén que cuatro de cada diez compañías serán desplazadas de su posición en el mercado –e incluso desparecerán– en los próximos cinco años empujadas por aquellas organizaciones capaces de transformarse digitalmente. La mayoría de los expertos coinciden en que el futuro plantea cambios irreversibles producidos por la irrupción de las nuevas tecnologías. Las compañías más importantes del mundo en 2025 todavía no se han creado, y cerca del 65 por ciento de las profesiones del futuro no existe en la actualidad. Aparecerán profesiones como científico de datos, director de conocimiento, consumer manager, vigilante de seguridad on-line, broker de redes sociales, ciberasesor financiero… Casi tres de cada cuatro carreras que se estudian en las universidades podrían quedar desfasadas en cuestión de años.

Ya no hay una economía digital y una analógica por contraste. La economía y la sociedad son ya digitales. El reto es la lucha por el talento, la innovación y la empleabilidad como vectores de cambio económico y social que deben asegurar que empresas y personas no se queden rezagados en los márgenes. Por eso, desde Digitales, patronal del sector tecnológico que persigue que España sea un referente en la transformación digital, celebramos las palabras del presidente del Gobierno y nos ponemos a su disposición para ayudar y empujar esta iniciativa.

No quiero abundar en los datos del DESI (Digital Economy and Society Index), el índice que mide el grado de digitalización de un país, según el cual estamos en el puesto 34, es decir alejados de los líderes europeos y sobre todo no alineados con nuestra contribución a la riqueza global, ya que somos la decimocuarta economía del mundo. Lo que sí quisiera destacar es que tenemos una oportunidad ante nosotros que no podemos dejar escapar. Además de contar con más y mejores infraestructuras de conectividad que muchos de los principales países de Europa, los españoles hemos abrazado tecnologías y dispositivos con mayor rapidez que nuestros vecinos europeos. Más pronto de lo que creemos estaremos utilizando la inteligencia artificial sin casi saberlo, y nos adaptaremos al cambio, como ya lo hemos hecho en otros momentos históricos. De cómo de preparados lleguemos a este cambio de época depende nuestro futuro.

Alicia Richart, directora general de Digitales (Asociación Española para la Digitalziación).

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