El gobierno de Putin en Donbas

En marzo, el tabloide alemán Bild publicó un artículo basado en un documento secreto que revela que las zonas separatistas del este de Ucrania "están siendo tratadas como partes del territorio soberano de Rusia". Las revelaciones arrojan una nueva luz sobre las negociaciones de paz Minsk 2 en curso -una luz que ilumina la frustración expresada por el gobierno ucraniano.

El documento obtenido por Bild es un informe de una reunión de octubre de la "Comisión Interministerial para la Provisión de Ayuda Humanitaria para las Zonas Afectadas en el Sudeste de las Regiones de Donetsk y Luhansk" de Rusia. El texto describe que los asistentes a la reunión no sólo se concentraron en la asistencia humanitaria; más bien funcionaron como una suerte de gobierno en las sombras. Se establecieron grupos de trabajo en cooperación con las autoridades rusas para gestionar las finanzas, las políticas económicas, la infraestructura de energía y transporte y el comercio de la región.

Curiosamente, la reunión tuvo lugar bajo la mirada atenta de cuatro miembros de la policía secreta rusa (FSB) y fue presidida por el político ruso Sergey Nazarov. Los jefes titulares de las Repúblicas Populares de Donetsk y Luhansk no estaban presentes. De hecho, el único asistente ucraniano era un representante del gigante energético DTEK, propiedad de Rinat Akhmetov, el oligarca más rico del país.

La postura negociadora oficial del Kremlin es que quiere una Ucrania unitaria que les dé a las repúblicas separatistas una considerable autonomía y el derecho de veto de legislación nacional clave. Esto requiere que Ucrania enmiende su constitución para ofrecer un estatus especial a las regiones separatistas -un cambio en la estructura fundamental del país que, después de la pérdida de unas 10.000 vidas, improbablemente resulte factible desde un punto de vista político-. A cambio, el Kremlin ha prometido respaldar -pero sólo después de que se modifique la constitución- al gobierno nacional de Ucrania en su reafirmación del control sobre esas regiones, así como sobre su frontera con Rusia.

En teoría, las negociaciones se están llevando a cabo entre el gobierno en Kiev y los líderes de las regiones separatistas. La Unión Europea está ejerciendo presión sobre todas las partes, inclusive Rusia, donde todavía se resiste a la posibilidad de levantar las sanciones económicas como una eventual retribución por el respaldo del Kremlin en el esfuerzo de paz.

Rusia ha ofrecido apelar a lo que llama su "influencia limitada" para persuadir a los gobiernos rebeldes de cooperar. Si, por el contrario, Rusia ejerce en efecto un control pleno de las regiones separatistas y está integrándolas activamente a su economía, como sugiere el documento obtenido por Bild, entonces el Kremlin ya no puede ser considerado una parte externa que intenta influir en un aliado que no coopera. Resultaría evidente, en cambio, que los líderes de las regiones separatistas, en el mejor de los casos, son títeres y que las verdaderas partes de la negociación son Rusia y Ucrania.

Nada de esto les resultará una sorpresa a las autoridades en Kiev, quienes desde hace tiempo sostienen que las autoridades separatistas con quienes supuestamente han de llegar a un acuerdo están recibiendo órdenes de superiores rusos. Pero podría tener una influencia importante en la postura adoptada por las autoridades europeas que intentan facilitar el proceso.

Desde hace tiempo Rusia hace hincapié en la reticencia del gobierno de Kiev a implementar los términos de Minsk 2, con la intención de crear ruptura entre Ucrania y Europa. El mensaje del Kremlin es que Ucrania es un estado fallido, incapaz de poner en práctica un acuerdo que aceptó. Según esta línea argumental, el problema es la disfunción política de Ucrania, mientras que Rusia se presenta como un conciliador inocente que sufre como consecuencia de sanciones que no merece.

Las revelaciones de Bild crearon un enorme agujero en el argumento ruso, por lo que se podría esperar que el Kremlin cuestione la autenticidad del documento o diga que ha sido malinterpretado. Ofrecer ayuda humanitaria a las Donbas, podría llegar a decir el Kremlin, es una tarea importante que exige el aporte de numerosos ministerios y agencias, incluida la FSB. Los apologistas también dirán que Bild depende financieramente de intereses alemanes de derecha y anti-rusos, y que el periódico es sólo un tabloide -que no debe tomarse en serio.

Pero Bild ya ha demostrado que puede hacer un trabajo de investigación serio, como revelar que Rusia sustentó la economía de la región Donbas después de que ésta se separó, pagando salarios y pensiones y financiando esfuerzos de creación de empleos. Los periodistas de Bild también parecen haber hecho todo lo que estaba a su alcance para autenticar las notas de la reunión, aun si no pueden publicarlas en su totalidad por miedo a exponer a su fuente. Por más que Rusia quisiera desestimar las revelaciones del periódico, las implicancias de lo que ha descubierto Bild son difíciles de negar.

Paul R. Gregory, a research fellow at the Hoover Institution and a research associate at the German Institute for Economic Research in Berlin, is a professor at the University of Houston.

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